TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

"¡Son los datos, estúpido!"

Por: | 30 de septiembre de 2014

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A veces parafrasear a Bill Clinton en su campaña frente a George W. H. Bush resulta gratificante. Si, además, esa aproximación a los problemas cotidianos conlleva que el hipotéticamente favorito pierda las elecciones, mejor que mejor. Vayamos, pues, a los datos ofrecidos en todos los informativos de las cadenas, en general, y un portal específico de televisión.
Viajando con Chester: Pablo Iglesias / Pedro García Aguado’: 14.5% y 2.823.000 (máximo). El Objetivo: Artur Mas: 11.4% y 2.229.000 espectadores. Dicho de otra manera, el líder de Podemos tuvo cerca de 600.000 espectadores mas que Mas. Se pueden elucubrar diversas reflexiones pero al final los datos son irrebatibles, tan definitivos como los de que el programa de mayor audiencia en ese último domingo de septiembre fue la película A todo gas 5, que vieron 3.411.00 espectadores. Hay una cosa clara: para bien o para mal, la mayoría prefiere la ficción -por disparatada que sea- que la realidad, una realidad tampoco exenta del disparate. Escuchar al president de la Generalitat afirmar que no vió la comparacencia de Jordi Pujol en el Parlament cuando la firma de la ley de Consultas fue milimetricamente programada por él mismo para acallar los ecos mediáticos de dicha comparecencia es tomar a la ciudadanía por idiotas. ¡Un respeto, don Arturo!
Con todo, los datos más demoledores los ofreció ayer Cáritas: "La pobreza se perpetúa en España. Cáritas registró en 2013 el mayor aumento del número de personas atendidas desde el inicio de la crisis. 2,5 millones de ciudadanos en riesgo de exclusión social, 600.000 más que en 2012, buscaron su ayuda. Esa cifra representa un 31% de aumento en un año frente al 24,6% del año 2008". Aquí, sin embargo, no caben distintas reflexiones. Sólo hay una: no vuelvan a decir, por vergüenza propia, eso de que "hemos salido de la crisis" o, como dijo no hace mucho el Presidente: "La recuperación es firme y cada vez más intensa". Fijarse exclusivamente en los datos macroeconómicos que, por cierto, los últimos que conocemos son más que preocupantes (la inflación se sitúa en negativo por tercer mes consecutivo; el Banco de España, por su parte, acaba de advertir del riesgo de la incipiente recuperación de la economía por la disminución de la demanda del consumo de las familias, lo que contrasta con la supuesta recuperación del empleo) y despreciar los de la microeconomía es, probablemente, el ejemplo más descarnado de la impiedad considerada como una de las bellas artes de la gobernanza.
Claro que hay datos de todo tipo. Por ejemplo, en la Cataluña de Artur Mas, hoy conocemos que de los 193.000 hogares que no pueden asumir los gastos de mantener su vivienda a una temperatura adecuada, es decir, que no pueden pagar la electricidad o el gas en los meses invernales, sólo fueron 500 las familias que se beneficiaron el año pasado del plan de la Generalitat para evitar el problema. Cuestiones burocráticas, recursos y contrarecursos entre el poder central y el autonómico, lo que se quiera pero el dato es el dato: un estudio realizado por la Cruz Roja entre sus beneficiarios, y que fue presentado la semana pasada, reveló que la pobreza energética ha aumentado en tres años en Cataluña, pasando de un 40% a un 61,8%.
¿Y cómo no acabar haciendo una referencia al, probablemente, peor ministro de Industria desde la transición democrática y a las tarifas de la luz? En el pasado mes de julio, José Manuel Soria, admitió que la tarifa de la luz subirá hasta final de año. Fue, sin duda, uno de las declaraciones más lúcidas del citado ministro: "La luz sube un 11% en el tercer trimestre hasta su nivel más alto en lo que va de año", titula El País. Sí señor: un ministro profeta. La OCU, por su parte, señala que la tarifa final ha alcanzado en septiembre su precio más alto de los últimos cinco años. Según denuncia, esto se debe a la aplicación de un nuevo mecanismo de revisión de precios "impredecible" y lleno de "turbulencias". "¡Son los datos, estúpido!".


Demasiada espesura

Por: | 29 de septiembre de 2014

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Fue un largo, lluvioso y espeso fin de semana. Demasiadas emociones para tan poca enjundia. El Opus Dei realizaba en Valdebebas un tinglado que para sí lo querrían los Rolling Stones: era la celebración de la beatificación de Álvaro del Portillo, sucesor de Escrivá de Balaguer: 150.000 personas según los organizadores, 1.600 autobuses, 150 obispos de todo el mundo, 17 cardenales y dos ministros (De Guindos y Jorge Fernández). Literalmente: ¡la de Dios! En toda beatificación se necesita un milagro y, naturalmente, Portillo lo realizó: "El milagro se refiere a la curación instantánea del menor José Ignacio Ureta Wilson que, a los pocos días de nacer, en agosto de 2003, sufrió un paro cardíaco de más de media hora y una hemorragia masiva. Sus padres rezaron a través de la intercesión de Álvaro del Portillo y, cuando los médicos pensaban que el bebé estaba muerto, sin ningún tratamiento adicional y de modo totalmente inesperado, el corazón del recién nacido comenzó a latir de nuevo, hasta alcanzar el ritmo de 130 pulsaciones por minuto". No se diga mas.
Artur Mas, por su parte, celebraba su ascensión a los cielos del soberanismo, con menos pompa -todo hay que decirlo- pero con esa determinación que sólo los portadores y poseedores de la verdad absoluta son capaces de transmitir jaleado, eso sí, por un Oriol Junquera que con la habilidad vaticanista que le caracteriza será el que más y mejor rentabilice esa ascensión hacia el abismo del president. Va aganar las próximas elecciones sin romperse ni mancharse demasiado en la insolidaria y reaccionaria política económica de CiU que, por cierto, apenas ocupó unos pocos minutos de la amplia entrevista que mantuvo con Ana Pastor (La Sexta) pese a que, según el barómetro de la propia Generalitat, el paro es el primer problema que preocupa a los catalanes mientras que el referéndum o las ansias soberanistas ocupa el cuarto. Una cosa quedó clara  a lo largo de esos 57 minutos de charla: que el principal aliado objetivo de la astucia de Artur Mas es la pasiva torpeza del Presidente Rajoy, políticos que, además, coinciden en amañar las reglas del juego poco antes de celebrar la final: uno, modificando a su antojo la edad de los votantes, la condición de catalanidad y el empadronamiento, y el otro, tratando de definir el concepto de "mayoría absoluta" en las elecciones municipales en función de las expectativas electorales de sus candidatos.
El viernes comenzó con esa mala función de teatro en el Parlament, en la que un actor histriónico regañó a la audiencia por haber sido capaz de acusarle de corruptelas que negó, salvo la de no haber tenido tiempo en 34 años de aclararlas ante Hacienda. En realidad, ese dinero era para cuando tuviera que exiliarse con su familia, es decir, un pequeño seguro de vida por haberse convertido en el padre de la patria, en el patriota de los patriotas. Como dijo Jordi Turull, defensor in pectore de Pujol: "¡A mí sí me gusta que me regañe mi padre!". Ya lo dijo El Gallo: "hay gente pá tó".
Lo cierto es que el exilio no llegó nunca, afortunadamente, y el patriarca, su esposa y sus hijos pudieron demostrarles a la ciudadanía lo listos que son, el gran olfato empresarial que tienen y lo bien que viven en lo que, al parecer, se ha reconvertido en el cortijo de los espabilados convergentes y unidos. Demasiada espesura. El bosque no deja ver el árbol, y ¿por qué? Ya lo advirtió el padre de la patria: "si vas podando una parte de una rama, al final cae toda la rama y los nidos que hay en ella, y después caen todas las demás ramas". Moraleja: no podes nada y ¡que les den! El climax de su actuación llegó cuando afirmó rotundamente que se había desnudado en público, por mas que Turull no dijera que él le gustaba que su padre se desnudara en público. Artur Mas, dos días después del streap-tease del exhonorable tuvo a bien manifestar su solidaridad con Jordi Pujol y afirmar públicamente que le creía (¿le creyó también cuando hace tiempo manifestó en Antena 3 que no tenía cuentas en el extranjero?, ¿a qué Pujol cree el president?).
ThDe Ruiz Gallardón no sabemos si le gusta segar la rama. Lo que sí sabemos es que le encanta demostrar lo bien que está de reflejos: el martes anunció que dejaba la política, el ministerio y el escaño, y el jueves ya figuraba en la correspondiente página web como miembro del Consejo Ejecutivo de la Comunidad de Madrid (8.500 euros brutos mensuales, una reunión a la semana y, además "la Comunidad de Madrid le proporcionará el apoyo personal y los medios materiales que necesite para el desarrollo de sus funciones representativas", según el reglamento del Consejo)". No se sabe muy bien para qué sirve el susodicho Consejo pero menos da una piedra.
El sábado fue más tranquilo. En La Sexta Noche se habló curiosamente de Pujol, de la corrupción y de los presupuestos generales de 2015. Como diría Artur Mas: tot controlat. Y como diría Turull: "a mí me gusta que me controle mi padre". Y el domingo, por fin, el mando a distancia permitió un ejercicio mental extraordinario: cambiar muchas veces, y muy deprisa, de La Sexta a Cuatro, de Ana Pastor a Risto Mejide. En definitiva: de Artur Mas a Pablo Iglesias. Con algo de práctica se podía escuchar la pregunta de la Pastor y la respuesta de Iglesias, o las de Mejide y Mas. Un colocón, y gratis.





De la violencia

Por: | 25 de septiembre de 2014

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Asi como en los cursos de la universidades de verano suele ser un clásico el de "Cine y literatura", cíclicamente surge en el ámbito de los estudios sobre lo audiovisual el tema de "La violencia y la televisión". Lo caraceterístico es que al hablar de violencia se suele centrar el debate en el territorio de la ficción, los telefilmes, las películas, etc, cuando son los informativos y los programas de debate los que más tiempo dedican a la divulgación de hechos violentos.
La discusión más afamada, al menos en España, a propósito de la violencia en el cine se produjo hace años entre Javier Marías y Antonio Muñoz Molina, dos de nuestras glorias nacionales de las letras, en la que mostraron sus discrepancias sobre Tarantino y su Pulp Fiction. Fue un educado, incluso divertido y, por supuesto, excelentemente escrito, cruce de opiniones sobre la violencia y el cine en el que además del realizador de Reservoir dogs surgieron nombres del olimpo cinetamográfico como Chaplin, Hitchcock y Frank Capra (en http://www.zoomnews.es/56507/estilo-vida/cultura-y-espectaculos/munoz-molina-y-javier-marias-duelo-al-sol pueden leer un resumen del mismo). De las conferencias, artículos, ponencias, mesas redondas o comunicados de expertos en educación que analizan la influencia de la violencia en las mentes de los adolescentes o los niños resultaría imposible ofrecerles un resumen: son decenas de miles.
Todos los telediarios de todas las cadenas generalistas de ayer abrieron sus espacios con la detención en Santander del presunto pederasta de Ciudad Lineal (ver foto). Hoy lo continuarán haciendo. Ninguno de ellos va aportar nada nuevo o sustancial a lo ya sabido. Podrán ofrecer detalles colaterales de la historia, opiniones de vecinos, análisis psicológicos, cualquier cosa que justifiquen esos minutos en antena desde la convicción de que la violencia vende -de ahí que repitan hasta la saciedad los planos institucionales de la entrada en la casa en la que se ocultaba el presunto pederasta- pero las novedades de la investigación las sabrán la policía o, después, el juez. Es la recreación en lo morboso, como esa secuencia en la que un tigre de un zoo de Nueva Delhi devora a un joven de 20 años, secuencia que también incluyeron ayer las cadenas generalistas en sus informativos. ¿Qué pretendían, informarnos sobre la peligrosidad de los tigres?
Uno de los argumentos más utilizados para justificar la emisión de las imágenes de los hechos violentos suele ser la de que revisten una cierta condición de ejemplaridad: se emiten para advertir a la ciudadanía de su potencial peligro. No es así. Baste para ello comprobar como, por ejemplo, los crímenes de violencia doméstica no sólo no han disminuido sino que han aumentado pese a la abundante información televisiva sobre los mismos. Es un tema complejo, de difícil valoración, pero hay un hecho evidente: si la sociedad en su conjunto manifestara su rechazo a ese truculento tratamiento informativo, a esa forma insana de desmenuzar los crímenes no duden de que las cadenas modificarían sus inexistentes criterios de valoración las noticias.
Naturalmente hay otros muchos tipos de violencia que, afortunadamente, son reflejados con mayor rigor en los informativos: violencia económica, de la que una de sus estadísticas más preclaras es la del aumento de la desigualdad desde que el PP está en el poder y del que hoy se va a ofrecer un detallado informe. Violencia salarial en tiempos de crisis, como los más de 100.000 euros anuales que declaró Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia, dama que por sí misma es una fuente inagotable de información en todo tipo de asuntos, desde el caso Nóos a los sobrecostes de la Feria de Valencia y de la Ciudad de las Artes y las Ciencias o los 23 años que estuvo aparcado su coche en el garaje del Ayuntamiento porque sí, o los cientos de millones malversados por empresarios y sindicatos con los ERE andaluces... En fin, violencias y violencias, pero eso es otra historia.



Ir y venir

Por: | 24 de septiembre de 2014

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Gallardón
se va. Jack Bauer vuelve. Dos buenas noticias en un sólo día. Lo de la dimisión del ministro antiabortista acaparó telediarios, programas de debate y hasta el denostado Sálvame. TVE, por su parte, fue la última cadena generalista en informar del hecho. Más vale tarde (La Sexta), lo hizo en directo conectando con el ministerio de Justicia incluso antes de la comparecencia de su titular. En realidad la que lo hizo mucho más que tarde fue el Canal 24H -territorio Somoano-. Sergio Martín, director del mencionado canal público, explica a vertele.com los motivos: "Estábamos allí con tiempo pero nos ha fallado la tecnología". El director del canal argumenta que lo normal en estos casos es llevar una cámara terrena, "pero al avisarnos con tan poco margen, hemos tenido que reaccionar enviando una mochila 4G, que ha fallado y no ha enganchado bien la señal…", y menos mal que la dimisión no coincidió con un programa presentado por Mariló Montero porque el resultado podía haber sido como de Encarna y la empanadilla de Móstoles. Hasta Jorge Javier Vázquez informó antes.
Los expertos analistas coincidieron en señalar el archivo presidencial de la nueva ley del aborto como la gota que colmó el vaso de la paciencia gallardoniana. Seguro. La urgencia o precipitación del acontecimiento habrá que buscarla en el pleno del Congreso de hoy, miércoles, en el que IU y PSOE tenían previsto preguntarle al ministro sobre sus intenciones respecto al anteproyecto de la incómoda ley del aborto. "La pasada semana, Gallardón evitó responder y se limitó a contestar con una ambigua reflexión sobre la imposibilidad de saber dónde estará cada uno en los días futuros... La novedad es que, además, el diputado de IU Gaspar Llamazares dirigirá ese día una interpelación a Gallardón. Esta modalidad supone un debate más largo desde la tribuna y, sobre todo, permite presentar en el siguiente pleno una moción que se somete a debate y votación", informó El País. Es decir, que puestos a renunciar al tan mencionado anteproyecto, evitemos el mal trago al ministro del ramo autoexcluyéndose del Gobierno por mas que lo haga en un momento delicado.
Jack Bauer, por su parte, vuelve con una nueva temporada: 24: vive otro día (Cuatro, 22.30 horas). Tras ocho temporadas del anfetamínico agente regresa en ésta con 12 capítulos que mantienen el formato de "todo ocurrió en un día". Sigue respetando también el ritmo trepidante, la multidivisión de la pantalla para mostrar acciones paralelas (Richard Fleischer y su excelente El estrangulador de Boston fueron pioneros en 1968 en este tipo de montaje), su inagotable capacidad para salvar al mundo de cualquier desastre y, siempre, acompañado por su fiel amiga y escudera informática Chloe. Bauer resurge de sus cenizas tras cuatro años de apestada clandestinidad y lo hace en Londres. Fox demuestra su poderío de producción, Kiefer Shuterland y el resto del reparto, muestran su eficacia interpretativa, los guionistas están a la última (los malvados son un grupo terrorista islamista) y las altas tecnologías campan por sus fueros. A todo ello añándanle que es, sin duda, una de las series más entretenidas de la temporada.
Vargas Llosa lo explicó muy bien en su día al escribir en El País sobre la primera temporada de la serie: "Las razones de ese éxito son las mismas que causaron la enorme difusión de los mejores folletines del siglo XIX, los que escribían Alejandro Dumas y Eugenio Sue, por ejemplo, o, siglos atrás, de las novelas de caballerías: bosques de historias de trepidante acción en las que justicieros individuales deshacen los entuertos de las autoridades y de los poderosos, de manera que prevalezca siempre la justicia, y en las que, al trasluz de sus gestas heroicas, se llega a palpar una realidad viviente, doméstica, y a conjurar los grandes demonios que atormentan al subconsciente colectivo".
Ya sólo queda lamentar que los programadores o contraprogramadores de las distintas cadenas hagan coincidir el retorno del agente Bauer con la sólida serie británica Broadchurch (Antena 3, 22.40 horas) por mas que contemplar las dos permita el comprobar dos estilos narrativos radicalmente distintos: la acción frenética de la serie estadounidense frente a la sobriedad británica. El espectáculo o la investigación sosegada.

Gomorra, la vida misma

Por: | 23 de septiembre de 2014

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Gomorra
, la serie italiana que emite La Sexta, es un ejemplo perfecto para comprobar la cada vez más difusa frontera que separa la realidad de la ficción. Llega un momento en el que ya no se sabe quien imita a quien. En los capítulos de ayer, lunes, y cuando el clan de los Savastano está pasando por uno de sus peores momentos con el capo en la cárcel, la madre (ver foto) toma las riendas de los negocios y comprueba como el experto financiero milanés que lleva sus cuentas y blanquea su dinero les está engañando. Es un supercontable que dedica sus esfuerzos a la ingeniería financiera para conseguir que el dinero procedente de la droga adquiera respetabilidad: bonos de diversos países, inversiones inmobiliarias, paraísos fiscales..., en fin, lo típico.
Información publicada en eldiariovasco.com: "Las drogas, la prostitución o el contrabando son actividades ilegales, pero fuente de riqueza. Y así se considerarán a partir de septiembre, cuando la nueva metodología de cálculo del PIB incluya éste y otros cambios, que pretenden homologar las contabilidades nacionales de todos los países del mundo. El INE estima que el efecto puede suponer un aumento del PIB de entre el 2,7% y el 4,5% (entre 27.000 y 45.000 millones)". Los ingenieros financieros y los clanes de la droga y la prostitución verán recompensados sus esfuerzos por la aportación de sus desvelos al Producto Interior Bruto nacional.
Roberto Saviano, autor del libro en el que se basa la serie y, antes, la película, se lo explicaba muy bien a Jordi Évole en un Salvados del pasado mes de marzo: "El narcocapitalismo es un capitalismo sin reglas. El único límite que tiene un narcocapitalista es un narcocapitalista más fuerte que él", asegurándole también que "la cocaína para la mafia es un cajero". Le mostró un ejemplo del poderío de la droga: "Si yo invierto 1.000 dólares en cocaína, en un año me devuelven 182.000 dólares. Este es el poder de la cocaína, efectivo, dinero, mucho, inmediato". Pues ahora es de ese poderío del que se quieren beneficiar las estadísticas macroeconómicas de los países miembro de la Unión Europea.
Resuelto el problema del supercontable milanés con los peculiares métodos de la camorra, la mamma  Inma Savastano, tratará de resolver otro de los graves problemas que afectan al clan: el desabastecimiento de droga. ¿Qué hacer? Mandar al lugarteniente Ciro Di Marzio a la ciudad en la que reside el principal proveedor, Barcelona, para tratar de recomponer las complicadas relaciones. El realizador muestra una ciudad condal alejada de las postales turística más habituales. Es una Barcelona moderna y aséptica en plena campaña electoral. Allí comprobará que Salvatore Conte, el proveedor, está en plena guerra con un clan ruso liderado por Vitaly Eremenko. Ciro tendrá que resolver también el conflicto con los rusos por mas que no sea su guerra pero es la condición que le impone el proveedor para conseguir la reanudación de los negocios con los Savastano. La secuencia entre el ruso y el napolitano es espléndida, rebosante de tensión y con unos diálogos precisos, sobrios y funcionales en los que surgen los vínculos entre los políticos y los clanes.
Veamos que decía Saviano: "España es la puerta europea de la cocaína desde hace 20 años. Excepto los españoles, todo el mundo sabe que España es un país donde los jefes del narcotráfico van a vivir. Madrid, Cataluña, Galicia… son lugares donde el narcotráfico impera desde siempre". Y leamos ahora una noticia publicada ayer: "Xavier Crespo, diputado de CiU y exalcalde de Lloret de Mar (Selva), será juzgado por cohecho y prevaricación. Así lo decidió ayer la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que desestima el recurso de apelación presentado por el político y considera que hay "indicios suficientes" como para acusar a Crespo de favorecer en sus negocios privados a un supuesto miembro de la mafia rusa". Es la vida.


Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey pertenece a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal y redactor jefe de la sección de Opinión. En la actualidad es Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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