TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Poderío descompensado

Por: | 19 de enero de 2018

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Las cifras son impresionantes para una serie de una televisión española: un presupuesto de diez millones de euros, más de 400 profesionales, 2.000 figurantes y casi 200 actores. 18 semanas de rodaje para seis capítulos de 50 minutos y más de 130 localizaciones con Sevilla como la reina de la casa. Añádanle un director de prestigio, Alberto Rodríguez, y que fue presentada con todos los honores en el último Festival de San Sebastián y sabrán que hablamos de La Peste y de Movistar +.
Si hacemos caso a su director, "La peste es una serie realista sobre el último tercio del siglo XVI en Sevilla, la Nueva York de la época, contado con la frescura y el desparpajo de la Trilogía de la vida de Pasolini. El 30% será un thriller, y el resto, un fresco de la Sevilla de época" y sí, efectivamente, la mayor parte de su contenido es una excelente recreación de la Sevilla del siglo XVI, incluso un alarde de de decorados, vestuario y ambientación. El problema, o uno de ellos, es que desarrollar una historia de cinco horas de las que un tercio se corresponde a la búsqueda de un asesino en serie y a la resolución de un caso en el que se entremezclan cuestiones religiosas, económicas y sentimentales, enmarcado en "un fresco de la Sevilla de la época" que le dobla en tiempo y metraje, descompensa el resultado final y resulta laborioso seguir la trama más convencional de encontrar al asesino.
Da la sensación de que la que más que notable labor de reconstruir la ciudad, el esfuerzo y el presupuesto dedicados a ello, ha pesado en exceso en detrimento de la línea argumental. Conviene recordar, salvando todas las distancias evidentes, la pulcra sencillez de La isla mínima, un éxito precedente del mismo realizador, en el que la escasez de medios no interfirió para nada en el brillante resultado final. Hay veces que el metraje lo carga el diablo.
Un problema menor, pero importante, es el de los actores no profesionales al que, por cierto, tan proclive era Pasolini. Cuando se cuida de forma tan rigurosa la ambientación -con una magnífica y, suponemos, complicada fotografía- es una lástima incrementar la incomprensión de lo que se dice por una deficiente vocalización. Movistar + entra de lleno en una etapa brillante de producción española, y La Zona, por ejemplo, es una espléndida muestra. La Peste, también, pero menos.

Desidia

Por: | 18 de enero de 2018

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Pocas veces como en los informativos de las cadenas generalistas de ayer, miércoles, se ha comprobado uno de los efectos colaterales más inquietantes del "problema catalán": la prioridad de cualquier detalle del tema, por incomprensibles que sean las decisiones de sus protagonistas, sobre hechos constatados del segundo problema que más preocupa a la ciudadanía: la corrupción. El primero, ya se sabe, es el paro.
Incomprensible es, por ejemplo, que con todos los informes y dictámenes de los letrados del Parlamento español y catalán afirmando la ilegalidad de una investidura telemática del próximo President, más la advertencia del Jefe del Gobierno de que en tal caso persistiría en la aplicación del artículo 155 de la Constitución, los partidos independentistas mantengan un pulso que saben ya han perdido de antemano. La única explicación racional ante ese talante de kamikaces es la de anteponer los intereses de partido a los de la ciudadanía desde la convicción de que "cuanto peor, mejor". Y ahí chirría una vez mas la decisión abstencionista de Catalunya en Comú Podem al mantener una postura equidistante entre quienes respetan las leyes y quienes las incumplen.
Un "problema catalán" que ha relegado en los telediarios a un lugar secundario las declaraciones en la Audiencia Nacional de Francisco Correa y diversos empresarios en las que explicaban las prácticas corruptas del PP valenciano, un mecanismo de financiación que en cualquier país democrático conllevaría automáticamente su ilegalización. Añádanle que uno de los responsables de la trama Púnica entregó al juez facturas y apuntes contables en los que se detalla el reparto de una "mordida" de 3,6 millones de euros por una obra pública entre dos empresarios y el exsecretario general del PP de Madrid y pregúntense por qué no se ha ilegalizado aún a dicho partido.
El "problema catalán" tampoco le viene mal a quienes lo han creado. La sentencia del "caso Palau" ha servido para potenciar el transformismo político con un comunicado del PDeCat en el que se desvinculan de Convergencia al mismo tiempo que se definen como "una formación nueva que nació para actuar siempre con diiligencia y contundencia contra cualquier acción que pueda reacionarse con la corrupción". Al parecer transgredir la Constitución, las leyes y los reglamentos parlamentarios no es corrupción institucional.
Hechos concretos, facturas falsas y apuntes contables frente a unas agotadoras vueltas de tuerca de un tornillo pasado de rosca que potencia la desidia ante los escándalos de los partidos en el poder.

La anormal normalidad

Por: | 15 de enero de 2018

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Pasadas las fiestas resurge con fuerza el anhelo de recuperar la normalidad. El problema, o uno de ellos, es tratar de definir "lo normal" en esta España nuestra que cantaba Cecilia. Lo normal en el caso Palau, por ejemplo, es que a los responsables del saqueo y al partido que se benefició del mismo, les caiga la del pulpo, que diría un castizo. Hoy lo sabremos. Lo normal es que en el juicio de la trama valenciana de Gürtel que hoy comienza, se demuestre que el PP se ha beneficiado ilegalmente con las corruptelas de las adjudicaciones de obras públicas y demás chanchullos en sanidad, educación, etcétera, es decir, en todo aquello que el Gobierno del PP recortó para poder evitar un rescate nacional. Naturalmente el rescate se produjo, los recortes, también, y unos cuantos listos se lo llevaron crudo mientras sus adjudicatarios llenaban las plazas de toros "tot pagat" con militantes leales.
Lo normal es que el reaparecido Pablo Iglesias haga una autocrítica tras las elecciones autonómicas catalanas en las que pasaron a ser la quinta fuerza parlamentaria, perder tres diputados y 40.000 votos y, al parecer, también es normal seguir con esa obsesión suya de considerar al PSOE como el principal enemigo. "Somos hijos del 15-M", señaló. Vale. Pero aquellos hijos tienen ya casi siete años más y eso se tiene que notar. La juventud no es eterna y pretenderlo es patético.
Lo normal es que las hemerotecas sean la espada de Damocles de todos los políticos y muy especialmente de los que están en el poder. Basta rebuscar un poco en los archivos para comprender la facilidad de los gobernantes en correr tupìdos velos sobre los digos y los Diegos. Las nevadas, el castigo a los improductivos pensionistas, la cuestión territorial, la precariedad laboral... cualquier tema está trufado de frases altisonantes y asignificativas cuando se está en la oposición y se olvidan cuando se está en el poder. Y así, a lo tonto a lo tonto, se va creando un caldo de cultivo desde la anormal normalidad cuyas consecuencias las sintetiza hoy Cebrián en su artículo en El País: "Es la revolución de los indignados que lo mismo sirve para sostener a Trump en la Casa Blanca, sacar al Reino Unido de Europa, entronizar la extrema derecha en Polonia y Hungría o dejar los intereses y las ensoñaciones de un puñado de plutócratas catalanes en manos del movimiento okupa". El que avisa no es traidor.

La vida en rosa

Por: | 12 de enero de 2018

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"Cuando el me toma en sus brazos

Y me canta bajito
Veo la vida en rosa...".

Está claro que para muchos políticos que están o han estado en el poder ven la vida en rosa. Por ejemplo Elena Salgado, la que fuera vicepresidenta económica con Zapatero y bajo cuyo mandato se rebajó el sueldo a los funcionarios, se congelaron las pensiones, se vislumbró la dificultad de supervivencia de Bankia y tuvo la ocurrencia de crear el plan E, un anhelo desmedido e irreflexivo de frenar el galopante paro con inversiones públicas urgentes (13.000 millones de euros) y las mas de las veces disparatadas, consideró que "sus objetivos en la gestión fueron: evitar el rescate de España, "que hubiera tenido efectos desastrosos para la población y comprometido nuestro futuro como país"; contribuir a evitar la ruptura del euro; limitar el coste para erario público en las ayudas a la banca "para preservar a ahorradores y depositantes" y sostener los servicios públicos: protección del desempleo, pensiones, sanidad y dependencia". Im-presionante, que diría Jesulín de Ubrique. Es decir que los 60.000 millones que le ha costado a la ciudadanía el rescate bancario, gracias a su labor no ha tenido efectos destrosos para la población ni ha comprometido el sostenimiento de los servicios públicos: pensiones, educación, sanidad y dependencia. Extraordinario. Y que la vicepresidenta económica, burlando la ley de incompatibilidades que los exministros deben de mantener durante dos años, fuera nombrada consejera de Endesa en su rama chilena a los tres meses de dejar el cargo nos parece poca recompensa para quien tanto y tan bien hizo por España.
Por su parte, los inependentista del PdeCat no es que vean la vida en rosa, es que son el arco iris. Todavía estamos por escuchar la más pequeña autocrítica de los responsables del Govern por la huída de más de 3.200 empresas de Cataluña. Lo que sí se ha escuchado ayer ante el Tribunal Supremo es al exconseller de Interior, Joaquim Forn, distinguir entre su deseo de independencia para Cataluña y la labor del anterior Govern para lograrlo y la actuación de los Mossos, el cuerpo policial del que era máximo responsable político. Según su versión, él, como consejero del Interior, no dio "consignas" ni "instrucciones" a los Mossos para que facilitaran la celebración del referéndum y aseguró que los Mossos nunca dejaron de ser policía judicial. Forn ha intentado descargarse de la responsabilidad sobre la actuación de los agentes y ha asegurado que él no se implicó directamente en cuestiones "operativas" y que esta labor recaía en los responsables directos de los agentes, entre ellos, el jefe Josep Lluís Trapero". De nuevo la inevitable referencia a Jesulín de Ubrique: im-presionante. Y que el PdeCat considere aceptable el tener un President virtual y luche por ello hace imposible encontrar el número suficiente de Jesulines de Ubrique necesarios para calificar tal empeño.

Curiosidades

Por: | 09 de enero de 2018


Con el lamentable asunto de los miles de conductores atrapados en varias autopistas y carreteras por el temporal de nieve del pasado fin de semana asistimos a un nuevo vodevil de autoridades y empresas concesionarias en el que, naturalmente, no hay culpables o de haberlos, son los ciudadanos. Ahora sabemos que el director general de Tráfico estaba en Sevilla en plena crisis. Su ministro, también. Es lo que tiene la gracia andaluza y el derbi Sevilla-Betis. Por lo menos no estaban cazando como Álvarez Cascos, a la sazón ministro de Fomento cuando la crisis del Prestige.
El que si estaba en su sitio era el Presidente Rajoy aunque en esta ocasión ni dijo que lo del Prestige eran "unos hilitos como de plastilina" ni pidió la dimisión del ministro de Fomento como sí lo hizo cuando era el líder de la oposición en 2009 por una nevada que afectó principalmente a la Comunidad de Madrid y que provocó también retenciones y cortes durante unas horas: "Es inaceptable que España tenga al frente de la responsabilidad en materia de Fomento, a una ministra como la que hay. Resulta simplemente inaceptable y pido su dimisión", en referencia a Magdalena Álvarez. Menos mal que el actual ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, nos aclaró el problema no sin antes desviar las responsabilidades a la concesionaria de la AP-6: "Nada tiene que ver una nevada con otra. En el año 2009 se registró una nevada con muy poco espesor".
Por su parte Iberpistas, la concesionaria de la autopista, aseguró mediante un comunicado que puso en marcha el Plan Operativo de Vialidad Invernal a las 21 horas del 5 de enero "bajo la supervisión directa del Ministerio de Fomento y de la Dirección General de Tráfico (DGT)". Todo son estupendos y a ti te encontré en la calle.
También resulta curioso recordar al entonces arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, cuando criticó los "dispendios descomunales" que se están produciendo en algunos contratos deportivos, en referencia a los recientes fichajes del Real Madrid en el mundo del fútbol, y más concretamente al de Cristiano Ronaldo (96millones de euros de 2009) . En la homilía de la fiesta de Corpus Christi, el cardenal-arzobispo ha pedido a todos "solidaridad y austeridad", en sintonía con los que sufren más fuertemente las consecuencias de la actual crisis económica. El ahora arzobispo emérito de Barcelona no ha considerado necesario reclamar "solidaridad y austeridad" por el descomunal dispendio del fichaje de Coutinho por el Barça: 160 millones de euros. Que las grandes estrellas jueguen en España es mejor para los aficionados al fútbol -descomunales dispendios aparte-. Que los cardenales-arzobispos, en activo o eméritos, dejen la demagogia aparte, es mejor para todos.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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