40 Aniversario
TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

La Raza

Por: | 27 de mayo de 2016

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Es sorprendente la fuerza con la que ha irrumpido en la precampaña electoral española la situación actual de Venezuela, incluso en las actividades del Gobierno en funciones. Los informativos televisivos siguen la actualidad de Venezuela con una pasión tan infrecuente que la única explicación posible ante este fenómeno sea la de haberse recuperado aquel sentimiento panhispánico que desembocó en la imperial denominación de Día de la Raza para conmemorar el descubrimiento de América, un hecho histórico que ya sentó las bases de lo que siglos después sería el capitalismo salvaje: intercambiar chucherías e intangibles (la buena nueva de los misioneros) por oro.
Naturalmente si los telediarios han encontrado un coyuntural filón en esos planos de largas colas en los supermercados caraqueños, o en las bravatas de un turbio Maduro, el presidente en funciones español no podía por menos que convocar al Consejo de Seguridad Nacional para debatir hoy, viernes, y entre otros temas, la situación de Venezuela. La inclusión de la crisis venezolana en el orden del día del Consejo de Seguridad Nacional, que no se reunía desde noviembre de 2015 por los terribles atentados de París, se justifica, según fuentes gubernamentales, por la presencia en dicho país de casi 200.000 españoles, así como de importantes intereses de empresas españolas. Es decir, que todo esto no tiene nada que ver con esa hipotética financiación irregular de Podemos puesto que ya en cinco ocasiones dichas acusaciones fueron desestimadas por los tribunales.
No deja de ser curioso que la convocatoria del Consejo de Seguridad Nacional se justifique por la preocupación de los 200.000 españoles residentes en Venezuela justo tres días depués de que el Instituto Nacioinal de Estadística presentara un estudio en el que se señala que casi tres de cada diez españoles, el 28,6% de la ciudadanía, se encuentra en riesgo de exclusión social y sin apenas recursos con los que pagar las necesidades básicas, datos que al parecer no han sembrado la menor incertidumbre entre los responsables de la política económica sobre la bondad de unas decisiones que han situado a más de 12 millones de españoles al borde de la pobreza. Es mas, no sólo no les ha inquietado ese notable empobrecimiento sino que están convencidos, al menos de puertas para afuera, de que están triunfando en la recuperación de una España que ha incumplido sistemáticamente el déficit público, que ha irritado a Bruselas por su falta de seriedad al incumplir lo pactado, en la que sobrevuela una multa de más de 2.000 millones de euros por tal comportamiento, que su propio partido tiiene que depositar más de un millón de euros en el juzgado para cubrir una posible condena por financiación irregular, que ha pagado en negro las moquetas de su sede central, que se puede recorrer España saltando de sumario por corrupción en sumario por corrupción sin tocar el suelo...y es entonces cuando redescubrimos el valor de la Hispanidad, de la Raza, ese sentimiento que con tanto ahinco defendió uno de los primeros directores del Instituto de Cultura Hispánica llamado Blas Piñar. Menos mal que nuestro Presidente en funciones nos demuestra día a día su infinita acpacidad de movimiento y decisiones. Ayer sin ir más lejos estaba en Toledo. Hoy en Madrid. Ayer tirando pétalos en la procesión del Corpus. Hoy, resolviendo el mundo: es acojonante.

Las puntadas y el hilo

Por: | 24 de mayo de 2016

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¿Cómo no se les habrá ocurrido prohibir reproducir cartas oficiales a la Comisión Europea? No se entiende, la verdad. Si ya en su día prohibieron hasta hacer fotos en las manifestaciones o quisieron prohibir la esteladas en un campo de fútbol, acortaron los plazos de instrucciones judiciales en la Ley de Enjuiciamiento Criminal hasta hacer prácticamente imposible enjuiciar los grandes casos de corrupción, esos en los que, por ejemplo, se piden rogatorias a los paraísos fiscales repletos de patriotas y sus respuestas tardan en llegar bastante más que el plazo máximo para enjuiciarles, si es que contestan, claro.
Ahora, en plana campaña preelectoral, tenemos noticia de una carta del presidente Rajoy al capo di tutti capi de la Comisión Europea, el inefable Jean-Claude Juncker (ver foto), responsable de la magna obra de ingeniería financiero-fiscal cuando gobernaba en Luxemburgo (un escándalo financiero que se reveló en noviembre de 2014 con los detalles de las operaciones secretas de 343 grandes empresas transnacionales para evitar el pago de impuestos, perjudicando, naturalmente, al resto de los países comunitarios), carta en la que le promete que "conscientes de la necesidad de salir del procedimiento por déficit excesivo cuanto antes, en la segunda mitad del año, una vez haya un nuevo Gobierno, estamos dispuestos a adoptar nuevas medidas, si se requieren, para cumplir con el objetivo". ¿Nuevas medidas?, ¿qué medidas? porque si lo que quiere decir es recortes, poco nuevo hay en eso. ¿Qué se cerró 2015 con un déficit del 5,1% del PIB, 10.000 millones de euros por encima del objetivo, y se expone a una sanción de hasta 2.100 millones por parte de la Comisión? No pasa nada. Al fin y al cabo como declaró uno de los lumbreras encausados en el caso Acuamed, "el dinero público no es de nadie".
Claro que el PP en general y Rajoy en particular se cuidan muy mucho de anunciar recortes antes de colocar las urnas. No son tontos como dirían los de Media Markt. También se cuida muy mucho de explicar lo que afirmó en Mallorca hace cuatro días: que pueda existir una preocupación sobre cómo financiar las pensiones en el futuro para España, pero que no cree ni en las tasas ni en las subidas de impuestos para sufragarlas. No, ellos sólo creen en sus propias medidas, las que pese a "crear empleo" es de tan mala calidad, tan precario, que sigue aumentando el déficit de la Seguridad Social. Lo que tampoco dice, por ejemplo, es que su gestión utilizó el fondo de pensiones como su hucha particular dejándola en algo menos de la mitad de como estaba cuando llegó al Gobierno. Por cierto, también se les olvidó prohibir la distribución de la prensa internacional en determinadas fechas: The Wall Street Journal y Der Spiegel ya calificaban en enero de 2013 de "saqueo" a los fondos de reserva de la Seguridad Social, saqueo que, por supuesto, siguió produciéndose.
En fin, que ya se pueden ir atando los machos las y los pensionistas o, si pueden, apuntarse a entidades privadas aseguradoras para poder comer en la vejez, tras las cuales, seguro, aparecerán gloriosos nombres en los consejos de administración. Y es que no dan puntadas sin hilo.


Infame

Por: | 17 de mayo de 2016

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Que los políticos prometan maravillas en las fases preelectorales entra dentro de los sabido. Que multipliquen las promesas en las fases electorales, al parecer entra dentro de su sueldo, pero que diez años después de haberse comportado indignamente ante un hecho dramático afirmen que todo fue correcto, incluso piadoso, entra en el terreno de lo psicopatológico: lo que dicen públicamente lo afirman desde la mentira o desde el delirio. Las dos intervenciones de ayer de Francisco Camps y Juan Cotino en la comisión parlamentaria valenciana que investiga el accidente de Metro de hace diez años son ejemplares en lo dicho.
Entró en la sala vestido de oscuro, con corbata negra y con esos andares típicos de los que están acostumbrados a que les abran las puertas antes de pisar las confortables alfombras. Calva reluciente y tez morena de tanto picar piedra. Era Francisco Camps,
probablemente el peor gestor de una Comunidad que imaginarse pueda. Diez años atrás, en 2006, se había producido el terrible accidente de Metro, motivo por lo que se encontraba ante la comisión investigadora parlamentaria, la segunda. La primera la despachó la mayoría absoluta del PP en cuatro días concluyendo que el comportamiento del Govern había sido impecable pero, como dijo Dylan: los tiempos están cambiando.
Naturalmente, el excelentísimo Francisco Camps no reconoció error alguno. Es mas, tuvo la desfachatez de afirmar que "lo hicimos todo con toda la conciencia, con toda la responsabilidad y con todo el honor que correspondía a una circunstancia tan grave y todos intentamos hacerlo lo mejor posible y con el objetivo de paliar el dolor de las víctimas". Fue en ese momento cuando uno de los familiares de los afectados en el accidente se levantó y se fue de la sala. Llevaba una camiseta negra, sin corbata y con dos cifras: 43 muertos. 47 heridos. El concepto del honor del expresidente es tan peculiar que durante los cinco años siguientes al terrible accidente, es decir hasta que tuvo que dimitir por el escándalo de los regalos de la Gürtel, nunca recibió a los representantes de las víctimas.
Y siguiendo la ya tradicional actitud de no saber nada de nada tan característica de los gobernantes en horas bajas, el expresidente de la Generalitat afirmó que desconocía, por ejemplo, que el Consell hubiera pagado a la consultora H&M Sanchis 621.000 euros para preparar el testimonio de los comparecientes en la primera de las comisiones investigadoras y evitar así contradicciones en sus declaraciones. "Lo de H&M no sé lo que es. No lo sé, entre comillas, subrayado y con signos de exclamación", señaló sin dejar duda alguna sobre como se debería escribir.
Fue entonces cuando el portavoz de Ciudadanos, Alexis Marí, calificó de "infame" la actuación del Consell. El del traje oscuro y corbata negra reaccionó de inmediato y le preguntó a la presidenta de la comisión que por qué tenía que aguantar insultos. No entendía que "infame" no era un insulto, era una descripción. Al fin y al cabo la RAE lo define prefectamente: "Que carece de honra, crédito y estimación". Un par de datos: "En la actualidad, alrededor de 154 políticos del PP valenciano, con responsabilidad en el partido o en diversas administraciones, se han visto envueltos en diversas causas judiciales. Entre los imputados encontramos a expresidentes como José Luis Olivas, exconsellers como Rafael Blasco, expresidentes de Diputación como Carlos Fabra y exalcaldes como Sonia Castedo", y en el ámbito económico: "La deuda pública en la Comunidad Valenciana en 2015 fue de 41.753 millónes de euros, 4.377 millónes mas que en 2014", la segunda más endeudada de todas. Y una guinda: la Unión Europea impuso a España  una multa de 18,93 millones de euros por la manipulación de los datos del déficit en la Comunidad Valenciana. Está claro que la gestión de los gobiernos del PP en la tierra de las flores, de la luz y del amor pasará a la Historia.

P.D.- De las declaraciones de Juan Cotino en la misma comisión parlamentaria, como dirían Tip y Coll, hablaremos otro día. Sólo decir que los familiares de las víctimas tienen mucha más credibilidad que él, es decir, que sí las creemos cuando afirman que ofrecía ayudas a cambio de retirar o no presentar denuncias contra la Generalitat por el accidente de Metro, y que su educado y amable comportamiento de ayer ante las cámaras debe de tener algo que ver con los 11 años de prisión que le pide el fiscal por su generosa participación en el evento de la visita del Papa a Valencia, tan generosa que El Bigotes y amigos se llevaron más de tres millones de euros por colocar unas pantallas gigantes en las calles.

El cuento del lechero

Por: | 13 de mayo de 2016

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Esta es la historia de un lechero que en plena crisis del sector se encaminaba al libre mercado encantado de que su cántaro estuviera lleno. Sorprendentemente sus vacas autóctonas, mal que bien, habían cumplido con sus obligaciones. El lechero, convencido de que era el más listo de la comarca, dejó rienda suelta a la imaginación: con el producto de esta leche invertiré en la empresa semipública de venta de armas Defex (con mayoría accionarial del Estado) y venderemos equipamiento para la policía de Angola por valor de 153 millones de euros aunque a los jodidos negros (ni que decir tiene que las burdas expresiones del lechero se deben a su insuficiente educación pues la culminó con las directivas del exministro Wert) les llegará material sólo por valor de 50 millones, el resto nos lo repartiremos amistosamente entre las autoridades locales y los nuestros, afianzando de paso la amistad hispano-angoleña.
Y para aquellos que piensen que en estos nuevos tiempos de capitalismo salvaje o de amiguetes, indistintamente, los estupendos beneficios no se reinvierten para seguir creando Producto Interior Bruto hay que señalar que Juan Carlos Cueto, presidente de Comercial Cueto -empresa que participa en Defex- justo un mes después de conseguir el contrato con Angola en junio de 2008 creó JCB Consultancy, una empresa en las Islas Vírgenes Británicas de la que es el único accionista. Mas no quedó ahí la cosa: se compró un Porche de 150.000 euros, con lo que ayudó a a la industria automovilística alemana, y se gastó otros 150.000 euros en un safari en Africa promocionando el turismo. ¡Ya está bien de simplificaciones demagógicas!
Queda un fleco por aclarar: ¿Quién es el misterioso Kin -aunque podría ser King, según los investigadores- al que se le transfirieron 3 millones de euros por el contrato con Angola? El expresidente de Defex, Encinas Charro, fue interrogado por los investigadores en su comparecencia ante el juez Ruz y se negó a ofrecer su identidad. Se limitó a afirmar que "eso son palabras mayores".
También es cierto que puede surgir algún que otro problema, cavilaba el alegre lechero, pues ahora me dicen que el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha decidido abrir una pieza separada, que permanece secreta, para investigar los contratos de Defex con los países de Camerún y Arabia Saudí pero ¿para qué preocuparse ahora?, llegado el caso siempre cabe la posibilidad de una nueva amnistía fiscal.
Y así, paso a paso, inversión a inversión, el dicharachero lechero llegó al extraordinario y modernista Mercado Central de Valencia donde le estaban esperando un selecto grupo de excelentísimos dirigentes de la terreta: Rita, Camps, Fabra, Cotino, altos cargos de Emarsa, El Bigotes, José Luis Olivas, Rafael Blasco, Enrique Ortiz, Alfonso Rus, medio consejo de Administración de la CAM y un larguísimo etcétera que al son de Paquito el Chocolatero recibían con los brazos abiertos a nuestro lechero. Y si en el cuento de Esopo a la lechera se le cae el cántaro al suelo frustrándose sus sueños, en el cuento de nuestro lechero no sólo no se le cae sino que aparece en la nevera del bufete Mossack Fonseca, en Panamá. No hay nada como los finales felices.

Del viento y la salud

Por: | 10 de mayo de 2016

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"No os oculto mi felicidad; hoy es un día histórico. Estamos mucho más cerca de ganarle las elecciones al PP", señaló ayer Pablo Iglesias al anunciar el acuerdo electoral con IU. "Quiero darle las gracias a Alberto Garzón y a IU por este acuerdo que nos acerca a una necesidad histórica: el 20 de diciembre hubo gente que votó con ilusión. En esta segunda vuelta, esa ilusión se va a convertir en el motor de un cambio político. Es un honor estar aquí con Alberto, caminar juntos. No es un acuerdo entre dos organizaciones políticas, sino con la gente", añadió. La pregunta idiota es la de saber si hace poco mas de cuatro meses ni era un honor estar con Alberto Garzón ni era una necesidad histórica el conformar lo que hubiera podido ser el motor de un cambio político pues entonces no fue posible dicho acuerdo. Es lo que tiene la previsible aritmética electoral.
Por su parte el ministro García Margallo consiguió también sus minutos de fama en los telediarios al afirmar que "nos hemos pasado cuatro pueblos en el tema de la austeridad", si bien tampoco especificó quienes se habían pasado, si Bruselas, si el Gobierno de Rajoy o el pueblo llano y sencillo, el mismo que, al parecer, condicionó las políticas austeras "por haber vivido por encima de nuestras posibilidades". Los políticos tienen la manía de generalizar cuando se trata de consecuencias o hechos negativos, "nos hemos...", "nuestras posibilidades...", ciñéndose más a lo personal o partidario cuando los hechos son positivos, o pretenden serlo. Es la política del Gobierno la que ha conseguido crear empleo (un 90% del mismo, precario), o la que ha reducido el déficit (De Guindos) por mas que en estos momentos el propio De Guindos en nombre del propio Gobierno esté pidiendo árnica en Bruselas ante el expediente por exceso de déficit público abierto por la Comisión.
Por su parte, el presidente extremeño Guillermo Fernández Vara en un alarde de oportunidad declaró ayer en la SER que cree que Susana Díaz aspirará a la secretaría general del PSOE en el caso de que Pedro Sánchez no gane las próximas elecciones, naturalmente. Algunos barones socialistas -y eso ya se vió en la precampaña anterior- tienen una especial habilidad para poner palos a las ruedas cuando apenas han iniciado su recorrido. La aludida no perdió ni un minuto en regalarnos otra frase genérica, hueca: "Lo que le toca al país son unas elecciones generales, es el momento de España, no es el momento del PSOE, y todos los compañeros tenemos que dejarnos la piel para que gane Pedro Sánchez". Todos contentos si bien alguien debería recopilar las veces que nuestros políticos han puesto la mano en el fuego por la honradez de alguno de ellos o se han dejado la piel en causas honorables. Grandilocuencia, a pequeñas dosis, por favor.
En resumen: que todo lo aquí comentado, lo que presuntuosamente se llama "actualidad política nacional", no son sino declaraciones, frases dichas ante los micrófonos, deseos que se lleva el viento. Mientras tanto el paro y la corrupción siguen gozando de una espléndida salud.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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