TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Estas cosas pasan

Por: | 28 de abril de 2017

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Ayer fue un día de gloria para ese portento de la jurisprudencia que es Rafael Catalá, ministro de Justicia, si bien es verdad que aprovechó las primeras horas del día, cuando el cuerpo y la mente están más relajados, para dejar constancia de su finura analítica pues dejó perpleja a la ciudadanía en un desayuno convocado por El Economista.
Habían sido unos días confusos: el jefe de los fiscales anticorrupción, probablemente mal asesorado, se reconvirtió en abogado defensor de un presunto desvalijador de las arcas públicas. La rebelión de sus subordinados le hizo rectificar aunque, eso sí, siempre con el apoyo de su superior, el Fiscal General, quien, naturalmente, negó lo evidente: que estaba justificada la alegría del presunto desvalijador cuando se confirmaba, meses antes del nombramiento del nuevo Fiscal Anticorrupción, que sería "uno de los suyos", del PP.
Es entonces cuando aparece Rafael Catalá. De Hemingway se ha dicho que tenía la especial habilidad de aparecer en el momento oportuno para salir en la foto. Con Catalá ocurre exactamente lo contrario: tiene la especial torpeza de aparecer en el momento más inoportuno, por ejemplo, en plena vorágine procesal del, entonces, presidente de Murcia y su púnico auditorio. También se fue a la fiesta  de cumpleaños que celebraba en Baqueira el empresario Manuel Torreblanca, condenado en 2015 por siete delitos contra la Hacienda Pública, en una clara muestra de solidaridad con los perseguidos. Promovió, o consintió, varios cambios entre los fiscales anticorrupción, los del 3% entre otros, suponemos que en un nuevo gesto solidario con quienes sufren persecución de la justicia.
De nuevo en el desayuno del comienzo, Catalá tuvo a bien de calificar de "anécdotas puntuales" las polémicas en torno a la fiscalía en la investigación de los casos de corrupción que afectan al PP en la operación Lezo. Querer impedir algún registro o pretender que se eliminara la calificación fiscal de "organización criminal" a una organización criminal son para el ministro "anécdotas puntuales" "Frente a los que creen que pueden hacer daño a las instituciones porque de ahí hacen daño al Gobierno, yo quiero defenderlas en sus funciones", afirmó con esa seguridad que da el cemento en el rostro de algunos elegidos.
Tiene una actitud tan servil con sus superiores que no tuvo el menor reparo en comunicar a la concurrencia su satisfación porque el presidente Rajoy, enterado de que se había hecho público un SMS suyo al presunto desvalijador comunicándole su deseo de que "Ojalá se cierren pronto los líos", le había llamado desde Uruguay para darle su apoyo y, eso sí, dejar constancia una vez mas de la gigantesca talla de nuestro Max Weber del siglo XXI al señalarle al ministro su acertada síntesis del problema: "Estas cosas pasan. Sigamos trabajando".

P. D.- Conocidas éstas y otras varias interferencias del ministro Catalá en diversos procedimientos judiciales, cabe recordar ahora que Mariano Fernández Bermejo, a la sazón ministro de Justicia con Rodríguez Zapatero, presentó en febrero de 2009 su dimisión por el escándalo mediático de la derecha a consecuencia de haber coincidido en una cacería con el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, quien investigaba la trama corrupta vinculada al PP. Bermejo dimitido, Garzón expulsado, Catalá en la poltrona y la ciudadanía, perpleja. Tot controlat, que diría Carles Puigdemont.

Hemos perdido la Esperanza

Por: | 25 de abril de 2017

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Llegó a la presidencia de la Comunidad de Madrid gracias a dos tránsfugas socialistas y lo hizo después de una anodina presidencia del Senado y un no menos intranscendente paso por el ministerio de Cultura, en donde lo más destacado de su paso fueron una serie de comentarios que dejaron claro su falta de Cultura como el creer que Sara-Mago era una bailaora. En todo caso la trayectoria política de la dimitida demuestra que los partidos políticos no valoran ni la inteligencia ni la imaginación para acceder a los puestos de responsabilidad, y en su caso, ni siquiera la lealtad pues desde que Rajoy presidió el PP su principal objetivo fue ponerle palos en las ruedas.
¿Cómo se explica, pues, que una persona de estas características accediera a un ministerio, a una presidencia del Senado y a la de una Comunidad como la de Madrid? Visto lo visto, su mayor mérito ha sido el de saber mirar para otro lado mientras sus cargos de confianza desvalijaban las arcas públicas y el Partido Popular se financiaba irregularmente para celebrar sus campañas electorales con un lujo desmedido y apabullante, sin desdeñar su sorprendente visión para elegir colaboradores en todos los ámbitos, desde Deportes y Sanidad a la Vicepresidencia y secretaría general de su partido, una intuición que fue convenientemente recompensada en la empresa privada al ser fichada por la firma barcelonesa de cazatalentos Seeliger & Conde, especializada en la contratación de altos directivos para las principales compañías del Ibex 35. Algún becario de empresariales debería cotejar la rentabilidad de las empresas del Ibex 35 tras la selección de directivos realizada por la ahora dimitida, seguro que habría sorpresas.
En el ámbito de la Sanidad, y tras alardear de la cantidad de hospitales y centros de salud que inauguró durante su presidencia comunitaria y que, sin duda, pronto se conocerán con mayor precisión las presuntas tropelías de quienes se beneficiaron de su política privatizadora, destaca la campaña del consejero Manuel Lamela contra el doctor Montes, coordinador entonces de Urgencias del Hospital Severo Ochoa, a quien se acusaba poco menos de exterminar a los pacientes con sedaciones irregulares. Después se investigó al consejero por un presunto delito de denuncia falsa y falsedad documental. En junio de 2013 un Juzgado de Madrid admitió a trámite una querella presentada contra Lamela y otras ocho personas, acusados de cometer irregularidades durante la privatización de la gestión sanitaria externalizada de los hospitales Infanta Elena, Rey Juan Carlos y el Hospital de Torrejón. En octubre de 2013 fue imputado por delitos de cohecho y prevaricación junto con Juan José Güemes, consejero que fue también de Sanidad y que alcanzó el warholiano cuarto de hora de fama al ser el marido de Andrea Fabra y su grito de guerra: "¡Que se jodan!", y es que como en los González (Ignacio), en los Fabra la "famiglia" es lo primero.
En el terreno de la política internacional, Esperanza Aguirre dejó algunas frases y, sobre todo, una imagen inolvidable: esos calcetines blancos de lana con zapatos de tacón ancho, santo y seña de su sufrimiento como víctima de un atentado terrorista en Bombay del que salió ilesa y que algún avispado asesor de imagen le debió recomendar que no se los quitara durante las 18 horas de vuelo de regreso para poder presentarse en Madrid ante los medios con ese impactante look de proletaria bolchevique en día de fiesta. Ya en terrenos más analíticos destacar que apoyaría a Manuela Carmena "pero con un programa apoyado por todos en el que las propuestas de constituir sóviets en los distritos decaigan".
En honor a la verdad no todo son críticas. Un empresario de la talla de Gerardo Díaz Ferrán, actualmente compañero de adosado de Ignacio González en Soto del Real, lo dejó claro: "Aguirre es cojonuda" alabando las palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid sobre la crisis, durante la Asamblea de la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM-CEOE). En fin...

Esos 10%

Por: | 24 de abril de 2017

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En la encuesta de Metroscopia sobre la corrupción que publicó EL PAÍS el pasado domingo hay datos de gran interés y, naturalmente, de una inevitable sensación de un cierto pesimismo, pero hay uno que, probablemente, define con precisión el momento actual: a la pregunta "¿Qué partido cree usted que combatiría mejor la corrupción política?", el PP y el PSOE, para desgracia de sus dirigentes, obtienen el mismo resultado: el 10%, es decir que el 90% de los encuestados consideran que socialistas y populares son los menos predispuestos a combatir la corrupción. Cierto es que en la misma respuesta el partido que se considera más capaz para tal empeño es Unidos Podemos con un 25% y que un 19% que confía en Ciudadanos, pero no menos cierto es que el 26% de los cerca de 2.000 encuestados consideran que no lo es ninguno de los cuatro partidos nacionales.
Los socialistas están enfrascados en unas primarias en las que, como no podía ser de otra forma, las alusiones a la corrupción se refieren exclusivamente a un Partido Popular que no renuncia a abrir los informativos y las primeras páginas de los diarios con unos escándalos tras otros. Lo que al parecer los socialistas no valoran suficientemente es que  de los algo más de las 176 tramas corruptas conocidas desde que comenzó la transición, el PP y el PSOE acaparan 127, y si se detalla algo más encontramos que Andalucía es la comunidad con más casos, 38 distintos, a los que le siguen Baleares y Madrid con 24 y Cataluña con la veintena. Fíjensen todo lo que quieran en la paja ajena pero no descuiden la viga propia sobre todo cuando el 82% de los encuestados consideran que seguirán produciéndose casos de corrupción en los próximos años. Quizá estos datos ayuden a entender la debacle de los partidos tradicionales en Francia.
La credibilidad del PP en la tarea de acabar con la corrupción es menos que cero porque a las declaraciones rimbombantes, con ese delirante "Yo fui la que destapó el caso Gürtel" de Esperanza Aguirre a la cabeza, hay que unir los hechos que indican el camino contrario, desde las modificaciones legislativas durante su prepotente mayoría parlamentaria, a los inexplicados casos de purgas en las fiscalías anticorrupción o las, al parecer, ya habituales reuniones de las distintas cúpulas de Interior con investigados como Rato o Pablo González -reuniones en las que, por supuesto, se hablaban de la mar y los peces, nunca de las investigaciines que les afectaban- y las frecuentes intromisiones del ministro Catalá siempre en la defensa de los intereses del partido en el Gobierno.
La reacción de los socialistas ante los casos de corrupción que les afecta no es muy diferente a la de los populares: en primer lugar, afirmar rotundamente que son casos aislados y que ya está todo controlado. Si los personajes involucrados son notables, primero se defiende su honor y, después, se corre un tupido velo. Y si el personaje imputado por subirse el sueldo de una Caja intervenida fue vicepresidente del Gobierno, el velo se corre desde un primer momento y hasta ahora.
A Ciudadanos y Unidos Podemos la corrupción les ha tocado tangencialmente, al menos de momento. También es cierto que todavía no han tocado demasiado poder salvo en los Ayuntamientos que controlan y en los que la corrupción, todo hay que decirlo, es inexistente, lo que no excluye el que ya utilicen la memoria selectiva desde la convicción de que la ciudadanía es manipulable. ¿Cómo si no explicar ese afán de Podemos de denunciar que Rajoy está en el poder por la ayuda del PSOE olvidando que hace algo más de un año impidieron que Pedro Sánchez desalojara a Rajoy de La Moncloa?

Alternancia

Por: | 23 de abril de 2017

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Fue un viernes en el que las televisiones parecían rendir homenaje a David Wark Griffith y su montaje paralelo. El cineasta mostraba por primera vez la alternancia de imágenes en El nacimiento de una nación. Las televisiones, 103 años después, encadenaban imágenes variadas en un hipotético El nacimiento del caos.
Mariano Rajoy encendía a los suyos con una arenga triunfalista en el congreso de las Nuevas Generaciones del PP, en Sevilla, retransmitida en directo por el Canal 24 horas que en realidad son muchas menos porque desde las 24.00 horas hasta las 07.00 toda la información es enlatada. Crecido una vez más con los datos macroeconómicos y sin mencionar, de nuevo una vez más, el crecimiento de la desigualdad, la precariedad de los nuevos empleos o el desastre del desmantelamiento del Estado de bienestar con una privatizaciones escandalosas de las que aún quedan por conocer unas cuantas, apeló al "orgullo" de ser del Partido Popular al mismo tiempo que reivindicaba la actividad política que, matizó, "merece la pena a pesar de las cosas que se dicen de muchos dirigentes".
Y si la desconsolada Esperanza Aguirre utilizaba en su día términos como "perroflautas" como muestra de su ingenio, el presidente no quiso ser menos con alusiones a los "adanes y chisgarabises que tanto proliferan ahora", con ese regusto por lo popular de quienes no pisan la calle desde hace décadas. En el lenguaje cinematográfico, el discurso del presidente equivale a unos planos en los que un satisfecho niño juega con una pelota en la calle.
El montaje paralelo nos mostrará a un autobús de la Guardia Civil con los cristales tintados que avanza por la carretera. Dentro va uno de esos dirigentes del PP del que se dicen cosas a su pesar, acompañado, eso sí, por parte de su familia, la "famiglia" de la que hablaba Don Vito. Atiende al nombre de Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid, expresidente del Canal de Isabel II y en un tiempo prudencial, expresidiario de Soto del Real, cárcel que está acogiendo a un selecto grupo de nuevos ricos amamantados por las arcas públicas. Los cinéfilos saben que el autobús de cristales tintados y el niño con la pelota en la calle están condenados a encontrarse. Es una cuestión de tiempo.

Recuento

Por: | 18 de abril de 2017

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Fue una Semana Santa difícil de olvidar. En primer lugar la ministra de Defensa, con ese señorío que la distingue, mandó poner a media asta las banderas de todos los cuarteles de España para recordarnos el artículo 16,3 de la Constitución Española que establece el principio de la aconfesionalidad del Estado al declarar que: "Ninguna confesión tendrá carácter estatal". Después se fue a los toros a Sevilla como corresponde a una patriota que sabe conectar con las inquietudes de su pueblo, sobre todo de su juventud, y que se mueve de lujo entre las medias astas cuarteleras y las de los morlacos. Lástima que dejara la mantilla en casa. Marhuenda, por su parte, nos recordó que lo de la media asta también se hacía en tiempos del PSOE, es decir, que todos se pasan la Constitución por dónde les apetece. Bien.
También supimos de los tejemanejes de ese cristiano de pro, y del Opus Dei, que atiende al nombre de Juan Cotino para garantizar que la visita del Papa a Valencia la vieran hasta lo que no querían verla. No fue una noticia nueva pero nos la recordó la segunda entrega del programa Malas compañías, lo que sirvió para que los espectadores nos acordáramos de Juan Cotino e incluso, de toda su familia. Entre varios avispados robaron más de tres millones de euros en pantallas papales, cantidad, dicho sea de paso, que es más que suficiente para rodar un largometraje siempre y cuando el largometraje no sea sobre el 2 de mayo en Madrid, un hito cinematográfico presupuestado en 17 millones de euros por obra y gracia de la exlideresa Esperanza Aguirre y su Telemadrid que perpetró José Luis Garci.
Y viene a cuento la mención a la expresidenta porque hizo un cameo el domingo de resurrección en el programa MasterChef cuando decidió dar su aopoyo incondicional a su subordinada durante diez años, Isabel, que además de experta en protocolo lo es también en pole dance, esa modalidad acrobática en barra fija vertical tan apreciada en los locales de striptease. Isabel presentó en el concurso una sopa de mejillones con gambas y calamar a la plancha que no contó con el beneplácito de los jurados por lo que, pese al apoyo de la Aguirre, la Isabel se volvió a su barra fija. Y es que hay apoyos que matan.
Y por último también supimos en éste via-crucis televisivo que Rodrigo Rato, "el mejor ministro de Economía de la historia", como lo calificó José María Aznar, el mejor estadista de la historia, había decidido fomentar el bienestar económico propio y de su familia con la concesión de encargos a sus empresas por valor de 82 millones de euros durante su etapa como ministro y como capo del Fondo Monetario Internacional, cargo que abandonó precipitadamente al conocer los auditores del Fondo que andaba trasegando con dineros en paraísos fiscales, momento que el mejor registrador de la historia, Mariano Rajoy, decidió ponerle al frente de Bankia para que no decayera la fiesta, decisión que le costó un nuevo enfrentamiento con Esperanza Aguirre, la gran vigía de la Comunidad de Madrid, que había decidido apoyar incondicionalmente a su delfín Ignacio González, el mejor arrendatario de duplex de la historia, con el previsible desenlace de todos los que son apoyados incondicionalmente por la que tiene el copyright del "No me consta".
Y así, entre astas, medias astas, pantallas, barras fijas, apoyos incondicionales, trasiegos del vil metal y rutilantes duplex se pasó una Semana Santa que para colmo asistió perpleja a como un grupo de gamberros era capaz de reventar la madrugá. ¡Ay si Valle levantara la cabeza!

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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