TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Desfachatez

Por: | 25 de septiembre de 2017

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Que un Gobierno conservador, de derechas, que ha financiado irregular e ilegalmente sus campañas electorales para mantenerse en el poder, que ha practicado una política económica que sólo ha favorecido a los poderosos, que les ha amnistiado y que ha estimulado la depauperación de la clase media y el empobrecimiento absoluto de los menos favorecidos, que ha manipulado y mentido, permitiera durante los cinco años que lleva en el poder que un problema político se pudriera y que, finalmente, la única solución que encuentra para resolverlo sea la de la fuerza entra dentro de su concepto del mundo.
Que un Govern presidido por un partido político que ha financiado irregular e ilegalmente sus campañas electorales para mantenerse en el poder, que ha practicado una política económica que sólo ha favorecido a los poderosos, que aprobó los recortes del Estado de bienestar, que ha manipulado y mentido, que ha roto todos los vínculos legales con la Constitución y el Estatut, que ha tenido que cambiar el nombre del partido para tratar de encubrir sus tropelías y que, finalmente, haya encontrado en la opción independentista la rueda de molino necesaria para correr un tupido velo sobre su pasado inmediato entra dentro de su concepto del mundo.
Que Mariano Rajoy mantenga la falacia de que hemos salido de la crisis gracias a la gestión de su Gobierno tras haber convertido al país en el paraíso de los trabajos temporales y a tiempo parcial explica, en parte, su temor a los encuentros cara a cara con los tan denostados medios de comunicación. Que Carles Puigdemont ofreciera el lamentable espectáculo que mostró en su entrevista con Jordi Evole, ratifica la convicción de Rajoy en las virtudes del plasma. Dos presidentes incapaces de sugerir ni siquiera un atisbo de pensamiento propio, algo que permita a la ciuadadanía intuir que quien ocupa la poltrona es algo más que un disco rayado, no se merecen la confianza del electorado. Toda su táctica se basa en la manipulación de la realidad. Salida de la crisis, Kazajistán, hemos conservado el Estado de bienestar, el Govern no apoya ni el sí ni el no..., son la desfachatez considerada como una de las bellas artes de la política, apoyados, eso sí, por una parte importante de la ciudadanía o, como diría el portavoz Turull, por una parte importante de súbditos pues tuvo a bien distinguir de esa manera a quienes apoyaban el referéndum de quienes no lo hacían.
Y una pregunta idiota: si el Parlament ya aprobó de aquella manera la ley de desconexión y la del referéndum, si no reconocen al Tribunal Constitucional, si los Mossos no tienen que obedecer a nadie que no sea del Govern, si ya se han desconectado de facto, ¿para qué hacer un referéndum?

Pantanos

Por: | 24 de septiembre de 2017

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No deja de tener su gracia que cinco años después de modificado el sistema de elección del presidente y el consejo de Administración de RTVE, los parlamentarios españoles hayan decidido el pasado jueves que el mejor sistema para elegir al presidente y al consejo de Administración de RTVE es el que estaba implantado hace cinco años. Es verdad que entonces una de las primeras decisiones del Gobierno del PP, con su mayoría absoluta, fue cambiar a su conveniencia el sistema de elección.
Al parecer la grave situación económica y social que vivía España requería reconvertir la televisión pública en el aparato de propaganda del partido.
Ya estaban preparando la solución para todos los males: bajar los salarios, cubrir los costes de la desastrosa gestión de las Cajas, barruntar una amnistía fiscal, implantar una reforma laboral preindustrial, rebañar el fondo de pensiones y encargar a un comité de expertos una ingente cantidad de metáforas y sinónimos que encubrieran la realidad. Y nada mejor para todo ello que controlar la RTVE.
También resulta curioso el ritmo laboral zen de los parlamentarios. Tras conseguir rechazar en el Congreso la torticera maniobra del PP en el Senado, en el que con su mayoría, el apoyo del PNV y de Coalición Canaria y la soprendente abstención del PSOE, quisieron modificar el sistema que se había aprobado previamente, ahora, con el sistema de elección definitivamente aprobado, se dan tres meses de plazo para designar al "comité de expertos" encargado de evaluar las candidaturas que se presenten al concurso. 90 días para elegir un comité. Lo importante es no agobiarse, señorías, que son dos días.
¿Qué los informativos de TVE perdieron 400.000 espectadores en los cuatro primeros años de la mayoría absoluta del PP? No pasa nada. También TV3 dejó de ser la cadena más vista en Cataluña. Pero... ¿y la satisfacción de ver a nuestros presidentes Rajoy y Puigdemont, entre otros, día sí y día también, inaugurando todo tipo de pantanos? Eso no tiene precio. Bueno, sí, sí tiene precio: a finales de 2015 el coste total de las televisiones públicas era de 1.877 millones de euros, de los cuales 948 correspondían a TVE y otros 928 millones a las autonómicas, con una plantilla total de 12.600 personas, también la mitad de RTVE. En realidad no es dinero si con ello se refuerza el ego de nuestros entrañables dirigentes.




No molesten

Por: | 22 de septiembre de 2017

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Bueno, ya hemos llegado a ese punto al que nadie quería llegar y en el que ninguno de los responsables políticos de las dos partes han demostrado la mínima sensbilidad e imaginación para resolver el problema. Si en una empresa privada sus responsables consiguen llevarla a un callejón sin salida no durarían ni un cuarto de hora. En política, al parecer, las cosas cambian: se pueden enrocar en sus decisiones caiga quien caiga, y si los que caen son los ciudadanos pues mala suerte y a seguir con el coche oficial.
La muy laboriosa, pacífica y cívica Cataluña tiene un Govern que no se lo merecen. Ha conseguido con la convocatoria de un referéndum ilegal y chapucero la fractura social sin bajarse del carro y anteponiendo sus intereses partidistas a los de la convivencia social. Han conseguido también que se instale la demogagio más burda y simple en las mentes de quienes hasta ahora habían demostrado sentido común. Un ejemplo: una foto de un policía mastuerzo que agarra con su antebrazo a un adolescente ha dado pie a comentarios tan demagogos como los de "así es la democracia española". En todos los cuerpos de policía siempre hay alguien que se pasa de la raya, incluídos los Mossos. Extrapolar un comportamiento minoritario para rechazar el sistema democrático es un insulto a la inteligencia.
Por su parte, los muy ordenancistas, privatizadores de beneficios y defensores a ultranza de los discos duros de los extesoreros de un Gobierno presidido por Rajoy, tienen una ciudadanía que no se la merecen. Han sido incapaces de ofrecer una alternativa distinta a la del palo y tente tieso para resolver un problema político. Su incompetencia ha estimulado, además, el ansia de pescar en río revuelto en personajes como Arnaldo Otegui y han conseguido crear un clima de crispación indeseado por la inmensa mayoría. Defienden la legalidad constitucional, sí, pero la defienden tarde y mal.
Ya no se trata de averiguar quien es el que tiene más culpa en el desaguisado. Todos sabemos de las torpezas de todos salvo los iluminados por una u otra revelación divina. De lo que debería tratarse ahora es de encontrar una solución razonable que exima al personal de tener que ocupar las calles para remedar la obcecación de sus dirigentes o de llevar centenares de bocaditos de nata a los juzgados para los centenares de imputados. Y si, como parece, no son capaces ni de dar el brazo a torcer ni de dejar de delegar sus propias responsabilidades en los juzgados o en la calle, dimitan, convoquen elecciones y, por favor, no molesten.

Don Benito y los políticos

Por: | 19 de septiembre de 2017

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Hace 105 años Pérez Galdós publicaba un nuevo volumen de los Episodios Nacionales, Cánovas. Reproducimos dos extractos del mismo para comprobar que siempre hubo visionarios con mejor pluma que la mayoría de las actuales y análisis menos demagógicos que los que hoy se ofrecen al personal.
"Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos... Si nada se puede esperar de las turbas monárquicas, tampoco debemos tener fe en la grey revolucionaria (...) No creo ni en los revolucionarios de nuevo cuño ni en los antediluvianos (...) La España que aspira a un cambio radica y violento de la política se está quedando, a mi entender, tan anémica como la otra. Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis étnica, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental".
"Los políticos se constituirán en casta, dividiéndose hipócritas en dos bandos igualmente dinásticos e igualmente estériles, sin otro móvil que tejer y destejer la jerga de sus provechos particulares en el telar burocrático. No harán nada fecundo; no crearán una Nación; no remediarán la esterilidad de las estepas castellanas y extremeñas; no suavizarán el malestar de las clases proletarias. Fomentarán la artillería antes que las escuelas, las pompas regias antes que las vías comerciales y los menesteres de la grande y pequeña industria. Y por último, hijo mío, verás si vives que acabarán por poner la enseñanza, la riqueza, el poder civil, y hasta la independencia nacional, en manos de lo que llamáis vuestra Santa Madre Iglesia".

Todos somos tontos

Por: | 18 de septiembre de 2017

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Conforme se acerca la fecha del referéndum se incrementan las acciones y reacciones del Govern y del Gobierno. Lo curioso del asunto es que todos hablan en nombre de la democracia, unos acusando al Gobierno de totalitario y el Gobierno señalando lo evidente: que el Parlament en 48 horas ha renunciado a la Constitución, al Estatut y a las más elementales prácticas parlamentarias. Eso lo hemos visto y oído todos pero la memoria selectiva de los independentistas les lleva a obviar lo que acaban de hacer. El reflejo condicionado del Gobierno no es otro que judicializar todo lo que se le ponga por delante.
Y ya metidos de lleno en este pulso que parece irreversible, surgen los disparates dialécticos de quienes se tienen por militantes de izquierda, una izquierda peculiar que considera que apoyar el nacionalismo es revolucionario. Ya en su día Pablo Iglesias tuvo a bien gritar en un mitin "Visca Catalunya lliure". ¿Lliure de qué, de la tiranía de Madrid? Que lamentable es escuchar a un líder corear lo que parece satisfacer mas a su público dejando de lado la racionalidad. Claro que Juan Carlos Monedero estuvo también muy fino cuando afirmó en Baracaldo que la situación que se vive en Cataluña recuerdan "las justificaciones del 18 de julio de 1936". Es un análisis tranquilizador, ecuánime y riguroso.
Un rigor que al parecer comparte Anna Gabriel, la lideresa de la CUP, cuando explicaba ayer mismo a la ciudadanía que España no quiere que Cataluña se vaya por que vive de ella por mas que, según datos del Ministerio de Hacienda, Madrid es la comunidad que más aporta a la solidaridad regional con un saldo fiscal negativo (lo que da y lo que recibe) de 19.105 millones. Esta cifra supone más del doble que el caso de Cataluña, que aporta 7.439 millones. Son esos argumentos simplistas los que demuestran, consciente o inconscientemente, que a juicio de nuestros revolucionarios la ciudadanía es tonta. Se simplifica el análisis, es decir, se manipula y se machaca hasta que la papilla se la traguen los inmaduros votantes. Ya en la derecha, señalar que la afirmación del portavoz del PdeCat de que España se parece cada vez mas a Turquía, o Rajoy a Erdogan, es una prueba de esa memoria selectiva ya citada: eso lo afirma el portavoz de un partido que hace unos días, y en un plis-plas, se saltó a la torera toda la legalidad estatal y autonómica sin permitir opinar a la oposición.
De la parte contraria señalar la absoluta falta de ideas para resolver políticamente lo que es, ha sido y será un problema político. Y en esa parte contraria cabe incluir al PP, al PSOE y a Ciudadanos. Al partido del Gobierno sólo se le ocurre el palo jurídico. Han tenido cinco años para tratar de acercar posiciones pero, al parecer, era más rentable electoralmente leer el Marca. Los socialistas han estado mareando la perdiz con la España plurinacional, una entelequia inexplicada por inexplicable, y Ciudadanos no ha planteado otra actitud que su seguidismo a la solución de caña al mono hasta que hable inglés. Y en eso estamos.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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