TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Desconcierto

Por: | 11 de agosto de 2017

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Son momentos en los que lo que impera es el desconcierto, sobre todo entre las fuerzas progresistas o de izquierdas. Y lo desconcertante para la mayoría no son los problemas sino la incapacidad de encontrar soluciones. La derecha lo tiene claro y hace años que se dedica a ello: favorecer a los menos en detrimento de los mas. Que aumenten considerablemente los beneficios empresariales, lo que llaman la competitividad, a costa de la reducción de salarios. Es lo suyo.
El desbarajuste viene de la izquierda. Veamos algunos ejemplos: la huelga de los trabajadores de seguridad del aeropuerto de El Prat. Los trabajadores reivindican mejoras salariales e incremento de plantilla, es decir, recuperar una cierta dignidad vital. La empresa cede en algo pero sin exagerar. El Gobierno y el Govern demuestran una vez mas su incompetencia. La ciudadanía paga unas consecuencias indeseadas por todos y si se rasca un poco sobre el conflicto surge el origen del problema: una reforma laboral impuesta desde una mayoría absoluta del PP y que la izquierda, en los meses en los que la derecha pura y dura ya no tiene la mayoría parlamentaria, ha sido incapaz de conseguir aunar voluntades para reformar la lamentable reforma.
Otro ejemplo: la llamada turismofobia. Grupos minoritarios de jóvenes izquierdistas deciden boicotear indiscriminadamente el turismo al considerar que la evidente saturación modifica negativamente la vida tradicional de los barrios y eleva el precio de las viviendas. A ello habría que añadir que dicha saturación se debe, básicamente, a que la oferta de los tour operadores resulta muy ventajosa. Pues bien, si se rasca un poco aparece de nuevo una reforma laboral que facilita los salarios tercermundistas, las contrataciones temporales y a tiempo parcial y la facilidad para los despidos.
Un dato reciente sobre las secuelas de la tan mencionada reforma labora: "Si los precios suben más que los sueldos, la gran mayoría de los convenios no tiene una cláusula que garantice el poder adquisitivo de los asalariados. El 83,6% carece de un mecanismo que haga subir los salarios a la par que la inflación, según el ministerio de Empleo. Este dato evidencia que esta cláusula, que vincula las subidas salariales a la evolución de los precios, se usa muchísimo menos que hace una década, cuando la mitad de convenios sí tenía la salvaguarda. Los datos divulgados recogen un incremento salarial medio pactado del 1,33%, un porcentaje que supera en unas décimas la inflación prevista para final de año".
Cuando el Gobierno y alguno de los gabinetes de estudios de las entidades financieras afirman que se ha superado la crisis no mienten, simplemente manipulan: La ansiada recuperación económica empieza a reflejarse en las cuentas empresariales. Las compañías cotizadas españolas ganaros 33.206 millones de euros en 2014. Esta cantidad supone un incremento del 64% respecto a 2013. Se trata del segundo ejercicio consecutivo de aumento del resultado neto. Los grandes grupos incluidos en el Ibex 35 lograron un beneficio de 29.598 millones, un 40,8% más. Y recuerden que el incremento salarial medio es del 1,33%.
¿Y la izquierda? Pues la izquierda ha aceptado como buena la argucia leguleya del Gobierno cuando se negó a modificar la reforma laboral porque incrementaría los gastos de los presupuestos generales. Visto desde la ignorancia, si un concepto incrementa los gastos habrá posibilidades de reducir otra partida para equilibrar la balanza, por ejemplo las inversiones en Defensa. Pero para eso habría que buscar un consenso entre los partidos, descartando, naturalmente, al PP; habría que dejar de lado problemas abstractos como la plurinacionalidad, la independencia o la revolución bolchevique y tratar de recuperar los derechos laborales, económicos y sociales de la inmensa mayoría.

 
 

Docudrama

Por: | 10 de agosto de 2017

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Son muy pocas las series que afianzan su calidad en la segunda o tercera temporada. Fargo es una de ellas. La industria televisiva debe a los hermanos Coen el origen de una de las series más excelentes de las que se pueden ver en la actualidad (Movistar). Si el largometraje fue un deslumbrante ejercicio narrativo la serie, creada y escrita por Noah Hawley, no lo es menos.
La tercera temporada, siempre con una caso distinto en cada una de ellas y en eso se asemeja a la también excelente serie británica Line of Duty, es un nuevo alarde de buen hacer. Todo se inicia con un malentendido que desencadenará una serie de desastres en Eden Valley (Minnesota) y en los que dos hermanos gemelos y de vidas opuestas, Emmit Stussy, "el rey de los parkings", y Ray Stussy, un oscuro agente de la condicional, interpretados magistralmente los dos por Ewan McGregor, son los ejes de la trama.
Ya en los títulos de crédito se advierte que "Por respeto a los vivos se han cambiado los nombres de los protagonistas; por respeto a los muertos se ha contado todo tal y como ocurrió". Estamos, pues, ante una especie de docudrama en el que, naturalmente, el peso de los guionistas es mayor que la escueta crónica de sucesos. Hay dos personajes más sin los que Fargo no sería lo mismo: la jefa de policía de la pequeña localidad (Carrie Coon), con ese punto de inasequible al desaliento que ya caracterizaba a la inmutable Frances McDormand en el largometraje original, y el villano interpretado por David Thewlis, probablemente más inquietante incluso que el desarrollado por Javier Bardem en el largometraje No es país para viejos, también de los Coen.
Asesinatos chapuceros, codicia empresarial, mafias depredadoras, contabilidades tramposas, amores locos... todo surge en esta tercera temporada con la fluidez propia de quienes dominan el medio y saben enganchar al espectador desde las primeras escenas. Un lujo de serie.

Lo mío

Por: | 07 de agosto de 2017

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Analicemos las reacciones de los partidos ante la última encuesta del CIS respecto a la intención de voto. Los resultados de la misma indican una notable subida del PSOE, cinco puntos más que en barómetro de abril y dos puntos más que en las elecciones de junio de 2016, dejándole a 3,9 puntos del PP. Los Populares aunque siguen siendo los más votados pierden 4,2 puntos respecto a los comicios de junio. Unidos-Podemos, por su parte, pasa de 19,7 % de intención de voto en abril al 20,3 en la actualidad. Por último, Ciudadanos se queda prácticamente como estaba: en abril contabilizaba el 14,9 y ahora cae al 14,5.
Naturalmente la principal novedad remite a los posibles pactos o alianzas entre partidos más o menos afines. En junio de 2016 el PP consiguió 134 escaños, es decir, perdió la confortable mayoría absoluta de la que gozó en la anterior legislatura. Consiguió gobernar de nuevo gracias al pacto de investidura con Ciudadanos. Después, y tirando de talonario, consiguió apoyos puntuales con el PNV y los canarios para sacar adelante los presupuestos y el techo de gasto. Los datos de la encuesta del CIS de agosto suponen una vuelta de tuerca para el Gobierno. Si se hubieran celebrado ahora las elecciones -siempre según el CIS-, la alianza PP-Ciudadanos tendría un 43,3% de los votos frente al 45,2 de un posible pacto entre PSOE y Unidos-Podemos, es decir, Rajoy saldría de la Moncloa y con él la cruel e insolidaria política económica de la que tan satisfechos se muestran.
Martínez Maíllo, coordinador general del PP, lo tiene claro: "Los datos del CIS ni hay que despreciarlos pero tampoco magnificarlos". O sea que sí pero no. Margarita Robles, portavoz de los socialistas en el Congreso, considera que "el PSOE es el principal partido de la oposición, el partido mayoritario de la izquierda y el único que puede liderar una alternativa de Gobierno seria y creíble y no se tiene que mirar en el espejo de nadie". Para el número dos de Unidos-Podemos, E - Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/espana/politica/2017-08-05/margarita-robles-iglesias-tiene-interiorizado-que-el-psoe-es-lider-de-la-izquierda-1276603938/ Para el número dos de Unidos-Podemos, chenique: "mucha cautela con las encuestas. Se han equivocado mucho en los últimos años. Ni triunfalismo cuando subes, ni depresión cuando bajas. El CIS sugiere que la base electoral es sólida". De Ciudadanos se sabe poco aunque se puede intuir su conclusión: seguimos donde estábamos.
Si se fijan, todos los partidos se refieren a lo suyo, es lo que más les interesa: saber si suben o bajan en las aspiraciones al poder. Es legítimo, no cabe duda, pero demuestra una enorme falta de sensibilidad. En el fondo se comportan como ese caricaturizado personaje arribista que desde el marco de la puerta de cualquier negociado pregunta: "¿Qué hay de lo mío?". El resto no importa. Y eso explica también que los tres principales problemas que existen en España a juicio del encuestados por el CIS sean el paro (un 70,6%), la corrupción y el fraude (un 45,3%) y los políticos y los partidos políticos (un 21,8%). Tres problemas que se mantienen con constancia en el podio de los mas importantes y que, al parecer, ni el Gobierno ni la oposición son capaces de resolver.

Cristiano

Por: | 01 de agosto de 2017

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1 de agosto: todo controlado. Los informativos dedican sus mejores minutos a un tema: Cristiano Ronaldo. ¿Qué decir de Cristiano? Que las cifras marean y que el libre mercado de la oferta y la demanda alcanza proporciones cosmicas, siempre dentro de un orden, naturalmente. Hoy mismo es noticia que "los grandes grupos empresariales pagaron al fisco español un 7,3% de su resultado contable durante el año pasado, según el informe anual de recaudación difundido ayer por la Agencia Tributaria. Aunque este gravamen esta lejos del tipo oficial, en el 25%, es el doble que en 2011 y dos décimas mayor que el del ejercicio precedente. Es un gran alivio que habla, y bien, de la redistribución de la riqueza en nuestro país. Sabíamos que el pasado año los beneficios empresariales alcanzaron el 23%. Sabemos también que se está negociando una subida salarial en torno al 1 o el 2% y ahora nos enteramos que las grandes empresas cotizan, aproximadamente, entre dos y siete veces menos que cualquier ciudadano más o menos común. No hay nada como tener un Gobierno con esa obsesión por la redistribución de la riqueza para poder dormir tranquilos.
Volvamos al fútbol: 14 de junio de 2009: "El arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, ha criticado los "dispendios descomunales" que se están produciendo en algunos contratos deportivos, en referencia a los recientes fichajes del Real Madrid en el mundo del fútbol", es decir, a los 96 millones de euros que pagó el Real Madrid por el jugador. Años después, el Barcelona decide fichar a Neymar por un montante que, parece ser, supera los 150 millones de euros. El por entonces todavía arzobispo de Barcelona no criticó los dispendios descomunales aunque, probablemente, no lo hizo porque sabía que el club va a recibir 222 millones por su traspaso al Paris Saint-Germain. ¡Son los negocios, monseñor! Claro que lo más sorprendente es que el padre de la criatura, de Neymar, se va a embolsar una comisión de 40 millones de euros por el traspaso.
Que todas las estrellas del fútbol tegan problemas con Hacienda tiene su aquel. Al fin y al cabo Sofía Loren, sin ir más lejos, estuvo 17 días en la cárcel de Caserta por evasión de Impuestos y no sabía jugar al fútbol, y de la Pantoja, ni les cuento. La pregunta idiota es ¿qué pasaría con las declaraciones de la renta de los famosos si pagaran el 7,3% de los ingresos, es decir, lo mismo que las grandes empresas? Dicho de otra manera: ¿Cuántos grandes empresarios están en la cárcel?, o mejor aún ¿cuántos de los responsables de los 80.000 millones anuales que se calcula cuesta la corrupción en España están entre rejas? Cuanta razón tienen quienes claman contra la evasión de impuestos y cuán poca tienen quienes elección tras elección votan a un partido que consiente y estimula la desigualdad.

Testigos

Por: | 30 de julio de 2017

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La semana televisiva contó con dos historias en las que los testigos, de cargo y de descargo, fueron los protagonistas. Servirían también para comprobar una vez mas la difusa línea que separa la ficción de la realidad, lo creado y los hechos.
Testigo de cargo, la sólida y entretenida miniserie británica (dos capítulos) producida por la BBC que programó el canal #0 en los últimos días de junio, y que se puede ver en Movistar, es una muy correcta adaptación del relato homónimo de Agatha Christie del que ya el genial Billy Wilder había adaptado al cine, con ligeras modificaciones, en 1957. Una historia de un crimen entreverada con idilios apasionados, coartadas enrevesadas y la constancia de un abogado defensor que cree en la inocencia del acusado, y siempre con la habilidad argumental de una de las grandes reinas del misterio. Fernando Savater lo explicó muy bien hace tiempo: "Ni baja ni alta. Simplemente, literatura diferente. Ni Agatha Christie es baja literatura ni Franz Kafka es alta. Y hay días Kafka y hay días Agatha… Y ahora que lo pienso yo he tenido más días Agatha".
El testigo de descargo, el presidente Rajoy, no contó con una serie de televisión pero dejó constancia de su capacidad narrativa en todos los informativos y programas de tertulias en su declaración ante la Audiencia Nacional por temas de corrupción. Nos explicó que los apuntes contables del entonces gerente del PP Luis Bárcenas, que fueron analizados caligraficamente, publicados, desmentidos y reconocidos como ciertos, y en los que ya figuraba desde 1997 como receptor de diversos sobresueldos, eran, en su caso, absolutamente falsos. Veamos la trama: hace 20 años un ambicioso funcionario del PP encargado de llevar las cuentas del mismo intuyendo que 16 años más tarde, en 2013, ingresaría en prisión al haberse publicado sus papeles, decide incluir diversas partidas falsas de dinero a nombre del que entonces era ministro de Administraciones Públicas y, después, Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Pura intuición del entonces gerente y, después, tesorero. Si Savater ha tenido más días Agatha, Rajoy y Bárcenas son puro Kafka. Nunca se sabe dónde acaba la realidad y comienza la ficción.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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