TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Cajón de sastre

Por: | 20 de octubre de 2014

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Marc Márquez
se pegó un sopapo en Australia. Oriol Junqueras, a mi juicio, se lo pegó en Sevilla, y los de las tarjetas opacas viven ya en el sopapo. Así es la vida: ¡un asco!, salvo por lo de Teresa Romero y su superación del évola y la apoteosis de Podemos en Vista Alegre, el fin de semana televisivo dejó un cierto sabor amargo.
Del circuito de Phillip Island poco más se puede decir que lo que dice el resultado final: Valentino Rossi for ever. De Oriol Junqueras y la nueva temporada de Salvados se pueden decir muchas cosas: que fue un acierto llevar al líder de Esquerra a Sevilla; que el líder de Esquerra tiene una fe ciega -absolutamente ciega- en las bondades del independentismos; que la manipulación de los mensajes preelectorales tanto de Esquerra como del PP son directamente de juzgado de guardia mental (pocas veces se ha tratado tan descaradamente de retrasada a la ciudadanía como en los mencionados spots) de donde se puede deducir, como señaló la matriarca de la familia Parejo, anfitriona de Junqueras, que la inflexible actitud de Rajoy es directamente proporcional al auge del independentismo; que el multiempleado político (profesor universitario, alcalde, diputado y presidente de su partido), como era previsible, no tiene tiempo para enterarse de las miserias de la vida cotidiana: por ejemplo del acoso al que se ven sometidos los que no comparten los postulados independentistas o la denunciada manipulación de TV3 en favor de los mismos -denunciada por los propios redactores de los informativos de la cadena. Lo que sí tiene claro es que la República de Cataluña va a dejar chica a la edad dorada de Hollywood: de Austria cogerán sus sistema de pensiones, de Finlandia, su política educativa..., lo mejor de cada casa. Como dijo en su día Santiago Segura: "si a mi me dicen una y otra vez que con la independencia voy a ser mucho más feliz y a vivir mucho mejor, yo también votaría por la independencia". Son las cosas del querer.
Tras el garbeo junquerasiano, La Sexta nos ofreció un buen programa de El Objetivo sobre las tarjetas opacas. Por sorprendente que parezca, y tras una semana de información pormenorizada y exhaustiva sobre el tema, el programa de Ana Pastor ofreció informaciones y opiniones nuevas y relevantes. Su entrevista con Arturo Fernández, por ejemplo, fue un ejemplo excelente de la desfachatez del entrevistado que hasta se mostró indignado de que Caja Madrid le hubiera engañado al darle una tarjeta para sus gastos de representación sin advertirle que era opaca. Se gastó unos seis millones de las antiguas pesetas, y fue de los más austeros, aunque a tenor del desglose se comprueba que representar a Caja Madrid da mucho dolor de cabeza porque sólo en aspirinas fueron 110 euros (casi 20.000 pesetas). Tuvo el detalle de afirmar que Rodrigo Rato es un gran político, lo que por cierto no hizo Rajoy "cuando este viernes se le preguntó si iba a expulsar o no del PP a Rodrigo Rato por el escándalo de las tarjetas B de Caja Madrid, el presidente del Gobierno se refirió a él como "esa persona de la que usted me habla". Rato ya es innombrable, como pasó a serlo un día Luis Bárcenas, y antes Camps, y antes Jaume Matas". El PP cada vez se parece más a la Comala de Pedro Páramo.
Y es curioso comprobar como los próceres de la patria y los linces financieros tienen detalles de rateros: "El juez sólo tuvo conocimiento del despilfarro sin control con las tarjetas opacas en octubre de 2014, dos años después de que solicitase esa información. Según Bankia, todo empezó en diciembre de 2013 cuando eldiario.es publicó un correo de Blesa (de los que había pedido el juez Elpidio Silva) en el que hablaba de unas tarjetas black a efectos fiscales para los consejeros. Eran palabras de Enrique de la Torre, ex secretario general del consejo de Caja Madrid, lo que disparó las alarmas de Bankia". Dicho de otra manera: no es verdad que el asunto de las tarjetas opacas lo denunciara ni Bankia, ni el FROB ni el Gobierno, como se ha dicho.
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Una guinda final: "La Comunidad de Madrid no suprimirá el Consejo Consultivo, el organismo que emite dictámenes para el Ejecutivo autonómico en el que los expresidentes regionales tienen garantizado un puesto vitalicio con un sueldo de 8.500 euros brutos mensuales (5.500 netos), coche oficial y asistente. El PP y el PSOE coincidieron en su defensa del Consejo en el pleno de la Asamblea de Madrid del pasado jueves frente a IU y UPyD, que presentaron una propuesta en la que pedían su supresión en el plazo de un mes". Si la inflexibilidad del Gobierno pudo haber motivado en parte el auge del independentismo lo que parece claro es que el descarado gremialismo de los partidos mayoritarios explica, también en parte, el éxito de Podemos.

Llegó el día

Por: | 17 de octubre de 2014

Th

A veces, lamentablemente, los visionarios como el escritor y pensador Francesc Pujols se equivocan.
Cuando afirmó solemnemente que "Arribarà un dia que els catalans, pel sol fet de ser catalans, anirem pel món i ho tindrem tot pagat ("Llegará un día en que los catalanes, por el simple hecho de serlo, iremos por el mundo y lo tendremos todo pagado") lo menos que podía imaginar el autor de L'evolució i els principis immutables o de Hiparxiologi o Ritual de la Religió Catalana, era que los que lo tendrían todo pagado eran ochenta y tantos consejeros y altos cargos de Caja Madrid y Bankia, con esos linces de las finanzas, Blesa y Rato, a la cabeza y una selecta representación de los partidos de izquierda y derecha además de la de los dos principales sindicatos.
También es de lamentar que ya hayan fallecido pintores como Otto Dix o Solana: ¿qué obras maestras no habrían podido pintar al natural colocando ayer sus caballetes o cuadernos de dibujo en la esquina de la calle Prim con el Paseo de Recoletos, en Madrid, y estudiar durante horas a ese irredento grupo de preferentistas estafados por los linces anteriormente citados, con sus pancartas y carteles esperando pacientemente el ver pasar fugazmente a los responsables de su miseria para poder insultarlos, protegidos, eso sí, por un número similar o mayor que los concentrados en la esquina. ¿Qué insultos pueden equipararse al hecho de que el señor Blesa se gastara, no de su bolsillo, naturalmente, en una noche en el Ritz el salario medio anual de dos familias o el equivalente a los ahorros de una vida de algunos de los que estaban en la esquina?, ¿o qué improperios podrían herir la sensibilidad de un personaje como Moral Santin, miembro fundador de Izquierda Unida, que día sí y día no sacaba de los cajeros automáticos 500 euros en negro? A media tarde supimos que el juez les había impuesto fianza civil a Blesa de 16 millones de euros y a Rato, de tres millones. Ahora sólo falta que les embarguen propiedades y valores para cubrir esas fianzas y lo hagan con la rapidez con que se gastaban lo ajeno.
Sobre todo esto hay otras opiniones, por supuesto, por ejemplo la que expone Luis González Ansorena: "El Fiscal General dio orden expresa a los pocos fiscales que tuvieron la osadía de juzgar las preferentes por la vía que les corresponde: la penal, ( gratuita, y cuya condena implica también la responsabilidad civil) recluyéndola a la vía civil, (ley de tasas...) Las tarjetas black son un clarísimo delito de apropiación indebida, solo que organizado por la propia entidad para comprar su silencio (mafioso) y los fiscales o el mismo juez de guardia, habrían tenido que actuar de oficio en el mismo momento que se produjo la noticia y mandar detener a todos los participantes, quienes los organizaron y quienes se beneficiaron, tomarles declaración y enviarles a prisión porque se cumple uno de los requisitos: la alarma social, ¿ o no ha habido alarma social? Pero la autoridad o agente de la autoridad que no actúa cuando tiene conocimiento de un hecho que reviste los caracteres de delito, está cometiendo un delito". Alto y claro.
ThClaro que Valle Inclán también encontraría materia prima en esta corte de los milagros, como la decisión de Ángel Donesteve, concejal pepero del distrito madrileño de Hortaleza (ver foto), que tuvo a bien destituir a su número 3 por haber tenido un hijo: "Ella prefiere conciliar su vida personal y familiar, pero yo necesito el máximo rendimiento y el máximo número de horas de trabajo que se puedan prestar", argumentó el que, además, es el representante del PP en la comisión municipal de Familia y Servicios Sociales. Añádanle a esto las declaraciones de hace unos días de Mónica Oriol sobre la inconveniencia de contratar a mujeres en edad de procrear y tendrán dos preclaros quintacolumnistas de la, afortunadamente, fallida modificación de la ley del aborto del desaparecido Gallardón. Dicen, aunque no está confirmado, que el exministro deambula por su casa repitiendo una y otra vez eso de "cría cuervos...". Botella, por su parte, regañó a Donesteve y le obligó a readmitir a la destituida. De cesarle inmediatamente, nada. Faltaría más, total por insultar y degradar a las mujeres que tienen hijos.
Pero cortes de los milagros, a diferencia de madres, hay más de una. Noticia de ayer: "La Guardia Civil ha detenido este jueves por presunta corrupción al alcalde de Alcanar (Montsià), Alfons Montserrat (ERC), al regidor de Urbanismo de la localidad, Manel Martí (ERC), y a tres empresarios locales. Todos ellos están acusados de delitos contra la Administración Pública, entre los que se encuentran prevaricación, malversación, tráfico de influencias y alteración de concursos públicos, han explicado fuentes policiales...El juzgado de Instrucción 4 de Amposta (Montsià) y la Fiscalía de Tortosa (Baix Ebre) investigan el caso, que salpica a varios empresarios de la localidad y a varios cargos públicos del Ayuntamiento, han informado fuentes policiales". Junquera, ¿esto es presunta corrupción o desobediencia civil? No, si al final, el único que sigue las consignas del líder de Esquerra va a ser Gerard Piqué y su heroico gesto de hacer una pelota de papel y tirar la multa que acababa de imponer a su hermano la policía municipal por aparcar en un carril-bus. Bueno, Gerard Piqué y Esperanza Aguirre que también trabaja para una empresa catalana, como el defensa central.

La letanía

Por: | 16 de octubre de 2014

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No se si por su formación médica o porque tiene la cabeza bien amueblada, lo cierto es que la intervención de Gaspar Llamazares en la comisión de Sanidad del Congreso fue un brillante ejercicio de demolición de todos los tópicos y falsedades que expuso la ministra Mato. Fue un repaso en toda regla, sin insultos ni alaridos, con sentido común y datos. Lamentablemente tanto en Más vale tarde como en el canal 24 horas interrumpieron el speech de Llamazares por razones, sin duda, justificadas pero inoportunas: pocas veces podemos escuchar a un político profesional analizar con lucidez un problema que agobia a la ciudadanía.
Entre otras cosas le recordó como en un primer momento el Gobierno habló de habilitar una planta del Hospital Militar Gómez Ulla para la posible repatriación del primero de los misioneros, planta que nunca se acondicionó. Sí se hizo, apresurada e improvisadamente, la del hospital Carlos III que tiempo atrás había sido un centro de referencia hasta que la Comunidad de Madrid decidió su desmantelamiento con esa voracidad privatizadora que tanto la ha caracterizado. En noviembre de 2013, por ejemplo, se celebró una manifestación convocada por la Mesa en Defensa de la Sanidad bajo el lema "Todos somos Carlos III". Allí se leyó un manifiesto en el que, entre otras cosas, se afirmaba que "esta es una Marea especial en defensa del Carlos III". El comunicado situaba en el 26 de agosto de 2011 la fecha en la que comenzaron las "medidas depredadoras para acabar con los servicios públicos". Ese fue el día en el que tanto el PP como el PSOE consintieron reformar el artículo 135 de la Constitución para dar prioridad al pago de la deuda. La portavoz de este centro, María del Carmen Ontivero, ha denunciado a La Marea que la Consejería de Sanidad "no valora ni el capital humano ni las instalaciones, que tienen abandonadas. Todo el dineral que se gastaron cuando hicieron la UCI lo van a tirar a la basura porque ahora la quieren desmantelar. Se va a quedar un laboratorio pequeño de urgencias, con una sola persona, y hospitalización para pacientes crónicos".
También le pidió el diputado de Izquierda Plural a la ministra que dejara de una vez la campaña de linchamiento a la paciente Teresa Herrero, una campaña, argumentó, que persiste y persistirá hasta que pida públicamente el cese del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que fue quien la inició al llamar mentirosa a la enferma y que sigue en el cargo. En fin, lo dicho: un repaso en toda regla a la labor de una ministra incapaz de levantar la vista de los folios que llevaba preparados para no salirse del guión, de "la letanía", como la calificó Llamazares ("todo ha sido correcto, transparente, dentro de los protocolos internacionales, bla, bla, bla").
El otro gran tema de los informativos y tertulianos fue, un día más, las tarjetas opacas del virreinato Blesa. Ayer supimos que Hacienda sólo investigará los movimientos de los años del 2010 al 2012. Dicho de otra manera: sólo exigirá responsabilidades por el 17% de los 15 millones de euros saqueados a Caja Madrid y Bankia. El comportamiento de la máxima autoridad fiscal es significativo: "Desde 2006, cuando el gobernador del Banco de España era Jaime Caruana, el supervisor alertó del inmenso poder "presidencialista" que tenía Miguel Blesa al frente de Caja Madrid. En un informe de supervisión de aquel año, al que ha tenido acceso EL PAÍS, el Banco de España resaltó que Blesa tenía las manos libres para invertir 2.000 millones en participaciones estratégicas, sin dar cuenta ni a la comisión ejecutiva ni al comité de inversiones ni al consejo de administración. Es decir, que tenía manos libres para hacer lo que quisiera y solo después explicaba las decisiones tomadas".
ThHablamos de 2006, cuatro años antes de ese 2010 que ahora se va a investigar. Días atrás nos enteramos que "la Agencia Tributaria conocía una cuenta denominada "gastos de los órganos de representación", donde se incluían los de los consejeros camufladas entre los cargos normales de la entidad". Hacienda lo que hacía era sancionar con un 20% los gastos que se habían deducido incorrectamente. Ante esta situación, la Agencia anulaba la deducción del 35% del impuesto de sociedades que se había hecho Caja Madrid por estos gastos y levantaba un acta de sanción, en conformidad con la entidad, por importe del 20% de los gastos que, aproximadamente, se habían deducido incorrectamente. "La Agencia Tributaria, bajo el control de Luis Pedroche y el ministro Pedro Solbes, no exigió que se desmantelara el sistema de tarjetas de consejeros ni pidió que los gastos personales de cada consejero se aplicara a sus correspondientes declaraciones de IRPF. No obstante, este sistema ya existía con anterioridad a la llegada del PSOE al poder y el PP tampoco tomó medidas".
Curiosamente entre 2000 y 2004 el responsable de Hacienda del Gobierno del PP era Cristóbal Montoro, el mismo que ahora -nuevamente desde la misma poltrona ministerial- afirma que se llegará hasta el final en la investigación de las tarjetas opacas. Se llegará hasta el final de lo defraudado en los dos últimos años de Bankia porque lo de los anteriores ya han prescrito. Y ahora, un problema de cálculo matemático: ¿cuánto tiempo tardaría Hacienda en embargarle a usted, ciudadano común, si se entera de que ha defraudado más de 400.000 euros y no es consejero de Bankia, ni directivo de la entidad, ni siquiera la gran esperanza blanca de la derecha española? El que lo acierte se llevará una flanera de aluminio.

Incompetentes y pícaros

Por: | 15 de octubre de 2014

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Dentro de las posibles subdivisiones de lo que podríamos llamar "la clase dirigente", hay dos grupos que han crecido últimamente como la espuma y que se necesitan el uno al otro: los pícaros y los incompetentes. Es mas, los primeros han nacido y desarrollado bajo el amparo de los segundos. Y sin duda, uno de los mayores estímulos para éste desbordamiento de pícaros sea el de las mayorías absolutas parlamentarias puesto que quienes las obtienen tienden a considerarlas un sinónimo de "cheque en blanco", además de traspasar continuamente la linde que separa lo público con lo privado.
Probablemente el caso más significativo en el que se unen esos dos subgrupos sea el de Miguel Blesa, un técnico de Hacienda que con el tiempo accede a la presidencia de Caja Madrid gracias a algunas tardes o noches de risas y copas en un Logroño en las que sus vecinos y colegas eran los Aznar. Con tales méritos, Blesa inicia una carrera financiera que se acabará convirtiendo en el mayor desastre de la historia económica española, un desaguisado cuyas novedades y consecuencias sigue contemplando desde algún confortable y alfombrado salón en urbanización de lujo.
Ver en Más vale tarde, en Las mañanas de Cuatro o en Al Rojo Vivo el desglose de los gastos con las tarjetas opacas de altos cargos y consejeros de Caja Madrid es un canto a la picaresca pero aún es más indignante -si llegado a un punto la indignidad puede ser medida- las explicaciones que ofrecen quienes disfrutaron ilegítimamente de unas prebendas concedidas por un técnico de Hacienda que acabó convertido en una especie de virrey o señor feudal. Escuchar a pícaros como Arturo Fernández explicar que no sabía que eran opacas, él que ha sido denunciado por pagar en negro a una buena parte de sus trabajadores, es una desfachatez sólo comparable con su necedad y si, además, se le permite continuar unos meses más como representante de los empresarios madrileños para finalizarsu proyecto de código ético, el sarcasmo adquiere una nueva dimensión.
Comprobar que la en su día gran esperanza blanca de la derecha, Rodrigo Rato, tiene en sus genes los mismos apetitos depredadores de los despojos que su antecesor en el último de sus cargos ejecutivos es situar el listón de las esperanzas conservadoras en el subsuelo. Que Juan Iranzo, catedrático de Economía Aplicada (muy aplicada habría que añadir), decano del colegio de Economistas y consejero de varias entidades (de dos de ellas ya le han expulsado), esté pensando en querellarse contra Bankia, como así lo anunció en la cavernícola 13 TV, porque se considera engañado al estar convencido de que el uso de las tarjetas opacas era un complemento legal y declarado ante Hacienda es una desvergüenza.
Que uno de los representantes de Izquierda Unida en el consejo de la finca de Blesa, Moral Santín, tras utilizar en 700 ocasiones los cajeros automáticos en el período en que disfrutó de la tan mencionada tarjeta y sacar de los mismos 366.500 euros sobre un total de 456.522 -medalla de plata en el podium de los pícaros- para sus lujosos caprichos, nos diga en La Sexta Noticias que "si tengo que devolver el dinero, tendré que pedir un préstamo" es la comprobación de que el cinismo no es patrimonio exclusivo de la derecha, aunque bien pensado eso lo debíamos saber desde los primeros tiempos de la transición democrática cuando surgieron nombres señeros de la picaresca como el de Juan Guerra.
La lista es mucho más larga, y eso que sólo hablamos de Caja Madrid y Bankia. Si se incluyeran las tramas Gürtel, Brugal o Pokemón, o los casos Nóos, Emarsa, Palau o las calatravadas, por citar tan sólo unos pocos, podríamos llenar una Enciclopedia Espasa, por lo menos. Pues bien todo lo dicho anteriormente, y lo que se podría decir, no hubiera sido posible sin la estrecha colaboración de la desidia -inconsciente o interesada- de los órganos controladores, desde Hacienda al Banco de España o la CNMV. Sólo desde la dejadez de sus funciones, desde la incompetencia, es posible que florezca tanta corrupción. Los pícaros del Siglo de Oro ejercitaban su imaginación y reflejos mentales para sobrevivir. Los de hoy no necesitan ni la una ni los otros para enriquecerse: les basta con tener un amigo, un colega, con el que compartir copas, cenas y risas en el Logroño de finales de los años 70 del siglo pasado.

Entre frikis anda el juego

Por: | 14 de octubre de 2014

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De tanto ver la televisión, y con frecuencia en un duermevela, los informativos y las series se acaban entremezclando. Desde el sopor se asiste a una orgía de noticias, reportajes y series de tal intensidad y magnitud que la única conclusión posible es la de que el superviviente está preparado para las más duras batallas y los retos más arriesgados. Claro que esa mezcla, esa ausencia de lindes entre lo real y lo imaginado tiene sus ventajas.
Ha comenzado una nueva temporada de Big Bang Theory, esa espléndida serie cómica en la que cuatro frikis endogámicos -liderados por un Sheldon Cooper asocial y descarnadamente brillante- sobreviven en un medio tan competitivo como es la Universidad. De repente entra en el salón de la casa Carlos Fabra. Le indican que no se puede sentar en ese sitio del sofá porque es el de Sheldon, lo acepta de buen grado -es muy campechano- y saca del bolsillo nueve folios en los que el expresidente de la Diputación de Castellón presenta una relación de motivos por los que considera que el Gobierno le debe de conceder el indulto total para evitar que "el ingreso en un centro penitenciario suponga una intensificación del riesgo de contraer determinadas infecciones". Destaca en el escrito que desde 1980 ha estado dedicado a la actividad política de manera ininterrumpida, siendo "mi interés exclusivo el servicio a los ciudadanos de Castellón y al interés general". Recuerda toda su trayectoria política y trabajo en la Cámara, institución que le concedió la Medalla de Oro "en atención a mi dedicación y servicios prestados".
Sheldon, histérico, le pregunta que por qué hasta ahora no había mencionado lo de su riesgo a contraer determinadas infecciones mientras se aleja de él y se limpia frenéticamente las manos con toallitas húmedas. Fabra le explica que sus esfuerzos y dedicación a la ciudadanía fueron tales que se olvidó del trasplante de hígado de hace cuatro años. Cuando se enteran de que es el artífice de un aeropuerto sin aviones que, además, costó un dineral a una comunidad quebrada, todos piden ingresar en la Academia de la Flota Estelar a las órdenes de Spock para poder salvar, cuando menos, al planeta Rómulo ya que la Tierra la dan por perdida.
Y ayer comenzó una nueva temporada de The Walking Dead, temporada en la que, al parecer, los humanos se convertirán paulatinamente en el auténtico peligro, mucho más que los inicialmente terroríficos zombies. Cuando algunos de los protagonistas vagan por los bosques aparece Juan Cotino: está midiendo unos terrenos para ampliar su explotación de caquis. Con esa enigmática y permanente sonrisa y su no menos permanente corbata, Rick Grimes y los suyos no tienen muy claro si es un muerto que camina o un humano ligeramente trastornado ya que les explica que deja 40 años de política y altos cargos para dedicarse a la agricultura, "ahora que llega la edad de la jubilación". Al parecer considera que es más apacible la recolección de caquis que los coches oficiales y los preparativos de las visitas papales. Lo cierto es que Juan Cotino surge entre los caminantes pero su sobrino Vicente y su amigo Enrique Ortiz aparecen en papeles destacados de Gomorra, otra serie estupenda en esta Edad de Oro de la televisión de ficción en la que negocios, recalificaciones, elecciones amañadas y mafias conforman un totum revolutum.
ThNaturalmente al hablar de embrollos no podía faltar el peculiar concepto de democracia que parece reivindicar Oriol Junqueras y ERC: se presentan a unas elecciones autonómicas bajo las reglas de juego comunes. Vienen, tiempo atrás, de formar parte de un Gobierno tripartito que gestionó, mejor o peor, las políticas catalanas (económica, social, cultural, etc). Permiten con sus votos parlamentarios que acceda al poder una coalición de derechas, CiU, que, naturalmente, aplica una política insolidaria y reaccionaria en la que los más débiles son también los más perjudicados. Dos años después de ese apoyo parlamentario consiguen confundir la situación con la hipotética zanahoria de la independencia hasta el punto de reivindicar la desobediencia civil, es decir, romper las reglas del juego (¿incluye esa desobediencia civil dejar de pagar los impuestos municipales de San Vicenç dels Horts, localidad de la que es alcalde?), y puesto que Artur Mas, como buen burgués que es, hijo político del exhonorable y presunto delincuente Jordi Pujol, abandona la consulta sobre la hipotética zanahoria, el profesor universitario, alcalde y diputado Junqueras decide que el Parlament ha de declarar sin mas, y sin Mas, la independencia. Ya no sólo se salta la legalidad, se lo salta todo, hasta la consulta.
El problema de Junqueras es que resulta difícil incluirle en una serie. Podría ser la nueva temporada de Homeland, en la que todos los bandos arguyen sus razones para tratar de derrotar al enemigo y en la que los fines justifican los medios (¿qué la mitad, o mas, o menos, no se sabe, de los catalanes se ven ninguneados desde hace tiempo: ¡que nos hubieran votado! Que los residentes fuera de la madre patria no pueden votar: ¡no haberse marchado!, y así sucesivamente), nosotros rompemos las reglas del juego que nos permitieron estar en el lugar desde el que podemos amenazar con romperlas. En realidad habría que crear una serie que mezclara las intrigas y traiciones con los hermanos Marx. Sería lo justo.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey pertenece a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal y redactor jefe de la sección de Opinión. En la actualidad es Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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