40 Aniversario
TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

La herencia

Por: | 24 de junio de 2016

Fernandez-diaz

Primero sacaron el hacha de los recortes con esa galanura que distingue a los de derechas de toda la vida, es decir, negando que sacaran el hacha. Al fin y al cabo entre los señoritos y los trileros, las diferencias son mínimas. Después, y con su mayoría absoluta, se dedicaron a reformar todo lo reformable para que los recortes se convirtieran en la base del sistema: no sólo se empobrece a las clases medias y trabajadoras sino que ese empobrecimiento pasa a formar parte del paisaje cotidiano. Y como no hay dos sin tres, se dinamitan las instituciones democráticas divulgando por activa y por pasiva que todas las vulneraciones de las mismas, todas las manipulaciones de lo institucional, "son perfectamente legales", desde la corrupción a la torticera interpretación de las leyes, de tal modo que lo que tradicionalmente era considerado delito, ahora es heroica lucha por la supervivencia.
Que el ministro del Interior en funciones se atreva a calificar de mafiosos a quienes grabaron una conversación con el director de la Oficina Antifraude catalana, y que éste -con un tono de chulo de cafetería- afirme que es perseguido políticamente, demuestra el peculiar sistema de valores de quienes deben perseguir los delitos. A partir de ahora, cualquier delincuente puede denunciar que se siente policialmente perseguido y, dicen, que la Mafia está estudiando el querellarse contra el señor Fernández Díaz por injurias y calumnias. Los responsables de las impresentables conversaciones no consideran que lo suyo fuera ilegal, lo que atacan es el hecho de que les grabara. Dicho de otra manera: robar no es delito, lo delictivo es detener al caco. Y todo ello con la bendición del presidente del Gobierno.
Claro que no todo son malas noticias. Por ejemplo, en recortes a la educación ya en noviembre de 2014, España estaba a la cabeza de los países de la Unión Europea: si la media europea había recortado el 1,1% del presupuesto en el gasto educativo, el entrañable Gobierno del Partido Popular tuvo a bien recortar un 6,8%. Y ahora nos enteramos de que el número de millonarios españoles se elevó el pasado año a 193.000 lo que supone un incremento del 8,4% con respecto a 2014. Se trata del mayor incremento registrado en Europa en el mismo período, por encima del de otros países comparables, como Países Bajos (7,9%), Francia (5,9%) y Alemania (5,6%). Es decir, que la crisis sentó estupendamente a cerca de 200.000 familias. Cuando siente estupendamente a 46.524.943 ciudadanos (población española en 2015), el Partido Popular habrá triunfado plenamente.
No es de extrañar que Cristóbal Montoro esté exultante con las cifras de millonarios: "Es evidente que la situación de España no da para generar esas cantidades", apuntó en una rueda de prensa, en la que explicó que "lo que ha ocurrido estos años es que ha aflorado un patrimonio extraordinario y que esto hace que aparezcan también unas declaraciones de impuesto de patrimonio muy superiores". Un lujo. Lástima que tanta excelencia se viera empañada por una amnistía fiscal que legitimó el que los presuntos delincuentes regularizaran su situación pagando una media de un 3% de impuestos en lugar del 45% que les correspondía, y eso sin valorar el dato que se publicaba hace una año: "La tasa de personas en riesgo de pobreza o exclusión social sigue avanzando en España y ya representa el 29,2% de la población (era del 26% en 2010). También retroceden los ingresos medios por hogar, que alcanzan los 26.154 euros por familia. Los datos corresponden a la Encuesta de Condiciones de Vida elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a partir de los datos del año 2013, el último de la crisis económica". Todo es legal, les están persiguiendo políticamente y ya no sabemos qué hacer con tanto millonario suelto. ¡Enhorabuena por la herencia que nos dejan!

Aventurerismo

Por: | 23 de junio de 2016

Brexit-2

Llevamos semanas leyendo o escuchando sesudos análisis sobre las repercusiones del llamado Brexit para Gran Bretaña, para el resto de Europa y, naturalmente, para España. Economistas, politólogos, sociólogos y empresarios nos han ido desvelando los pros y contras de la cuestión. No hay informativo que no incluya algún reportaje sobre el tema. Los tertulianos hace tiempo que nos ilustran con su enciclopédica sabiduría. ¿Conclusión?: es un tema complejo, muy complejo, con numerosas ramificaciones políticas, económicas y sociales.
La pregunta es simple: ¿Por qué se ha llegado a esto? La respuesta es, también, simple: por la irresponsabilidad de un dirigente, David Cameron, un líder conservador incapaz de resolver los problemas y que llegado el caso opta por delegar la solución del mismo en la ciudadanía, revistiéndose, además, de una aureola democrática que sólo trata de encubrir su incompetencia.
Los políticos profesionales que acceden al poder democráticamente deberían asumir que el cargo conlleva una serie de privilegios y, también, una serie de deberes, entre los cuales no figura el de responsabilizar a la ciudadanía de la resolución de los grandes embrollos. Tiene razón Manuel Vicent cuando dice que un referéndum debe de ser sobre algo muy concreto y sencillo, una cuestión que admita el "sí" o el "no" sin mas, pero cuando la pregunta se refiere a un tema con numerosas repercusiones colaterales, desde la fiscalidad a las exportaciones, desde la inmigración a los derechos sociales o a la seguridad nacional, por citar tan sólo algunas de ellas, delegar en el pueblo la solución sólo demuestra una perversa manipulación del sistema democrático. Si el Primer Ministro considera que los votantes están capacitados para elegir entre seguir, o no, en la Unión Europea ¿qué necesidad hay de que existan profesionales de la política? Bastaría con un cualificado cuerpo funcionarial para resolver la burocracia. Dicho lo cual, todo esto es perfectamente trasladable a la enconada "cuestión catalana", en la que la incompetencia de unos se ha visto potenciada por el aventurerismo de otros.


Un poco de todo

Por: | 21 de junio de 2016

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Tiene gracia que algún medio titule en su portada de hoy con una referencia a una España "ingobernable", y tiene gracia porque se culpabiliza a los votantes en lugar de encontrar en la incapacidad para pactar de los grandes partidos la esencia de esa ingobernabilidad. Explicaciones al analizar los resultados de las encuestas hay muchas, como también son muy variadas las propias encuestas, pero hay una cosa muy clara y coincidente: no se quiere otra mayoría absoluta.
Después de cuatro años de Gobierno Popular, con un rodillo parlamentario como no recuerdan los viejos del lugar (utilizó en 73 ocasiones la fórmula del decreto-ley sobre un total de 143 proyectos de ley, evitando la discusión parlamentaria pese a tener mayoría absoluta, es decir, evitando que ni siquiera se hablara del tema), recortando inmisericordemente ayudas sociales (el pasado año había más de 2 millones de parados que no recibían ayuda alguna) y dedicándose una parte importante de sus dirigentes a meter la mano en la caja o a permitir que lo hicieran sus amigos, y aquí hay que incluir a los Gobiernos autonómicos, con el socialista andaluz a la cabeza, no es de extrañar que el ciudadano-votante esté harto de las mayorías absolutas. Y esa, aunque parezca una cuestión menor, es, probablemente, la mejor de las conclusiones posibles, la que demuestra que el personal es más sabio de lo que parece.
El miedo a lo desconocido es una constante en el comportamiento humano y, además, es directamente proporcional a la edad media de sus hipotéticos votantes. Un dato metroscópico: el 53% de los votantes del PP tiene más de 65 años. No puede extrañar que mantengan una cierta fidelidad a lo conocido por muchos escándalos de corrupción que se descubran. Pese a ello conviene recordar que el PP ha perdido en las últimas elecciones generales del pasado diciembre cerca de 3,5 millones de votos, y en las autonómicas y municipales sólo hay que preguntarle a Alberto Fabra, Ana Botella, Teófila Martínes o Rita Barberá cómo les ha ido, y si las previsiones de las encuestas se cumplen, pronto se podrá preguntar lo mismo a Susana Díaz o a Pedro Sánchez. Es decir: algo está cambiando, quizá no a la velocidad que desean muchos pero la suficiente para que cunda el nerviosismo en los partidos tradicionales.
A ello hay que sumar un obstáculo mucho mayor de lo que pudiera parecer: la banalización de los informativos televisivos. Si el ciudadano medio contempla más de cuatro horas y media al día la televisión, está claro que es su principal, sino única, fuente de información. ¿Y qué ofrecen las cadenas?: la peor de las frivolidades. Un par de ejemplos: el tratamiento informativo del vídeo de Pedro Sánchez tras dar la mano a una madre y a un niño negros, y al margen de lo calumnioso del mismo, demuestra que a los telediarios lo que les interesa es lo anecdótico, lo secundario, la espuma de la actualidad. Huyen del rigor como de la peste. Por otra parte de los "barómetros de La Sexta", cuyos resultados siempre coinciden con la línea editorial de la cadena, nunca conocemos el número de encuestados, un dato esencial para comprobar el grado de fiabilidad del mismo. Cualquier estudiante de Sociología de primer curso sabe que no es lo mismo una encuesta entre 300 personas que entre 3.000 y que, consiguientemente, el grado de error es muy distinto, al margen de lo que los expertos llaman "cocinar los datos". Culpabilizar siempre "al otro", miedo a lo desconocido y banalización de los mensajes son algunas de las características de la clase política y periodística y pese a ello, algo está cambiando.

Pedro, Pablo y Marianon.

Por: | 17 de junio de 2016

Pepi Luci Bom - Las 3 amigas dibujo Ceesepe grande

Con la proyección ayer de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, lo más fácil sería recurrir a la nostalgia pero entretenerse en la añoranza es renunciar a vivir el presente. En todo caso, la primera película comercial de Pedro Almodóvar, con todas sus imperfecciones formales, mantiene esa cualidad que señaló lúcidamente Lord Byron: "El mejor profeta del futuro es el pasado", y en el caso de Pepi,Luci... se nos habla de un pasado divertido, transgresor, lúdico e, incluso, profético.
¿Cómo no concederle al manchego dotes de adivino con una secuencia de "erecciones generales" en la que, como en los tiempos que corren ahora mismo, los contendientes pugnan por demostrar que la tienen más larga que sus rivales? ¿Que lo suyo es lo mejor? Si en la película, el premio al más dotado era la posibilidad de hacer lo que quisiera, con quien quisiera, hoy, el ganador, sabe que si consigue una mayoría amplia también podrá hacer lo que quiera y con quienes quiera. Una legislatura con mayoría absoluta nos ha demostrado sobradamente que eso es así, que se puede hacer exactamente lo contrario de lo que se prometió, que se puede sacar pecho por empobrecer a una gran parte de la ciudadanía o meter la mano en la caja sin que pase nada.
Pepi es una joven que depende económicamente de sus padres. 36 años después (la película es de 1980), el informe Eurostat de agosto del 2015, señalaba que sólo dos de cada diez jóvenes españoles pueden independizarse antes de los 30 años. Luci, ama de casa masoquista, ya anuncia el incremento de los casos de violencia de género. En la última legislatura se produjeron 215 homicidios machistas, al mismo tiempo que el presupuesto para la prevención de la violencia machista se recortó un 26%. Bom, menor de edad, tiene el desparpajo y la mala leche de quienes se creen saber en posesión de la verdad absoluta, los adolescentes: nada nuevo bajo el sol.
Es cierto que Almodóvar no pilló a personajes como nuestro ministro en funciones del Interior, un individuo que tiene un ángel que le ayuda a aparcar, o a yernos del Rey emérito dispuesto a demostrar la verdad de las mentiras sin ánimo de lucro; que aunque se apoyó en los estupendos dibujos de Ceesepe y se regodeó en los cuadros de Los Costus, con esa doña Carmen Polo y su enorme collar, no intuyó a una figura como Esperanza Aguirre, pero nadie dijo que los profetas fueran perfectos.

Esos pequeños detalles

Por: | 15 de junio de 2016

Bono--retirado-de-la-politica-hace-un-lustro--mantiene-a-escoltas-en-su-casa-con-cargo-al-erario-publico

Acostumbrados como estamos a que cada 15 o 20 minutos acontezca un hecho histórico (que Islandia meta un gol en la Eurocopa, por ejemplo, o que cualquier cenutrio califique así una votación de un pleno de un Ayuntamiento), se nos escapan con frecuencia los pequeños detalles, por ejemplo que el mismo día en que todas las televisiones del mundo abrían sus informativos con la masacre de Orlando, en La Sexta dedicaban más de los diez primeros minutos de su telediario al autoleogio de un debate económico dirigido por la santa del director de Al Rojo Vivo, del que José Mota, por cierto, hizo en su día una parodia genial. ¿Qué son 50 asesinatos en una discoteca al lado del éxito de audiencia de un soporífero encuentro entre los economistas de los cuatro partidos mayoritarios? Si se acepta la progresiva degradación del periodismo entendido como el autobombo para mantener el caché, ¿por qué no se van a promocionar los programas de la casa por encima del criterio informativo?
Lo que sí hay que recocerle al grupo de Atresmedia es su capacidad para ocupar todo el espectro ideológico. En eso son alumnos ejemplares de los jesuitas, capaces de llevar la buena nueva a los más remotos poblados indígenas latinoamericanos al mismo tiempo que formaban en sus Universidades y Seminarios a las elites de los países que expoliaban a los poblados indígenas. Algún día, cualquier fino analista político desvelará el talento de quien consiguió que un gran grupo audiovisual español fuera capaz de aunar conservadurismo y progresismo con el inconfesado anhelo lampedusiano de que "si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". Una cadena puede apoyar decididamente al candidato conservador mientras que la otra se convierte en portavoz oficiosa del candidato revolucionario en detrimento de la alternativa moderada. La cuestión es que todo siga como está: engordando el balance.
Claro que también hay pequeños detalles individuales que suelen pasar inadvertidos, por ejemplo el que publicó el pasado día 13 Vozpópuli: "La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) ha criticado que el expresidente de Castilla-La Mancha y del Congreso de los Diputados, José Bono, mantiene la escolta y la seguridad de su domicilio a cargo del erario público pese a llevar cinco años fuera de la política". Al parecer, la duración media del mantenimiento de escolta a determinados cargos políticos es de seis meses tras su cese. En ocasiones especiales puede llegar a los 18 meses pero en el caso de Bono en septiembre hará cinco años que abandonó su dedicación exclusiva a la política. Alguien debería calcular el montante total de lo que supone mantener dicha escolta y el responsable en funciones del ministerio del Interior debería explicar las razones que la justifican.
Lo cierto es que ya estamos hartos de prebendas y privilegios, hartos de que a líderes populistas les toque ocho veces la lotería, de que exministros nieguen lo documentado sobre sociedades en paraísos fiscales, de que los gurús de la Economía nacional se lleven jugosas comisiones por cumplir con su trabajo, de que los responsables de los dineros públicos miren para otro lado cuando sus subordinados se lo llevan crudo, de que se implanten pelo a costa del presupuesto del ministerio de Agricultura, hartos de que al exministro de Agricultura le crezcan los enanos mientras come yogures caducados, de que los papeles de Bárcenas vayan a misa, de que los que dicen las misas no paguen impuestos o se compren la Mezquita de Córdoba por 30 euros..., como cantó Serrat: "Harto ya de estar harto, ya me cansé/ de preguntar al mundo por qué y por qué",

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

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