40 Aniversario
TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

El enemigo

Por: | 26 de julio de 2016

1399637908_668046_1399639017_noticia_normal

La clase política española, y más concretamente el sector de la misma que accede al poder, democráticamente, por supuesto, se distingue de las democracias civilizadas en varios aspectos pero, probablemente, hay dos que son esenciales: "el dinero público no es de nadie" y la ciudadanía son nuestros enemigos hasta las próximas elecciones. La convicción de que el dinero público no es de nadie es una de las grandes aportaciones de la que fuera ministra socialista de Cultura, Carmen Calvo, en entrevista al Abc el 29 de mayo de 2004: "Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie". Dicho de otra manera: como no es de nadie lo gestionamos como nos da la gana. El PP, entre otros, CiU o el PSOE, por ejemplo, no dudaron en gestionarlo a su manera. Ahora comienzan a sentarse en los banquillos.
Que los ciudadanos son los enemigos del Gobierno hasta que no se demuestre lo contrario es evidente. Cuando un partido llega al poder no tarda en darse cuenta de que el personal lo que pretende y desea es hacerle mal. La muy alabada por su discreción y lealtad a su señorito, la exministra de Fomento Ana Pastor, no se lo pensó dos veces en crear una comisión de investigación para analizar las causas de uno de los accidentes más terribles de la red ferroviaria española, el del Alvia cerca de Santiago: 80 muertos y 152 heridos. La Unión Europea, tres años después del desastre, entregó el pasado jueves a la plataforma de víctimas del tren un informe en el que denuncia que dicho accidente no se investigó de forma independiente. "El informe contradice el mensaje que la ministra de Fomento, Ana Pastor, hizo llegar a las víctimas, en el que aseguraba la independencia de la comisión encargada de la investigación. "La composición del equipo del CIAF no permite asegurar los requisitos de independencia que recoge la directiva sobre seguridad ferroviaria", concluye Bruselas. Miembros de Adif y Renfe se implicaron en las pesquisas, lo que contraviene las normas europeas sobre independencia".
¿Qué mecanismo mental lleva a una política con fama de ser una buena gestora a crear una comisión de investigación amañada desde un principio? ¿Por qué la ministra del ramo se niega a una investigación rigurosa y limpia sobre un accidente de tren en el que murieron 80 personas? ¿Por qué cree que las víctimas lo que pretenden es hacer mal? No tiene ningún sentido Esa actitud tan insolidaria y desalmada sólo se explica desde un gremialismo impresentable en el que es preferible incumplir lo razonable antes que reconocer errores y, por lo tanto, exigir responsabilidades. Es el miedo del político al abismo de la equivocación, a perder puntos en el escalafón. Después del indigno comportamiento de la Generalitat valenciana en el accidente del Metro, o de las declaraciones del popular Rafael Hernando vinculando el anhelo de los familiares de las víctimas del franquismo de encontrar los restos de sus allegados con las subvenciones económicas, se podía pensar que no se volverían a repetir estas actitudes. Estábamos equivocados.

De lujo

Por: | 22 de julio de 2016

Gobierno-rajoy--644x362

El segundo mejor ministro de Economía de la democracia, De Guindos, acaba de pedir a Bruselas más árnica para poder cuadrar las cuentas del déficit público, ese que se prometía cumplir inurilmente año tras año. El mejor ministro de Economía de la democracia anda de juzgado en juzgado tratando de justificar diversos presuntos pillajes y fraudes. La mejor ministra de Empleo y Seguridad Social de la democracia está dejando su negociado como un sembrado y a los pensionistas a dos velas. Lo mejor que ha hecho por el Medio Ambiente el que fuera su mejor ministro fue comerse unos yogures caducados. El segundo mejor ministro de Medio Ambiente entra y sale de la cárcel con la galanura propia de quien vende un palacete en Mallorca sin rechistar. El mejor ministro de Interior de la democracia hace tiempo que ha convertido su gestión y su despacho en una película de los Hermanos Marx, con perdón de los Hermanos Marx. El mejor ministro de Defensa del mundo mundial ha defendido como corresponde a la empresas armamentísticas, cuanto más próximas a él, mejor. El que fuera el mejor ministro de Industria dejó a las renovables como su colega dejó los fondos de reserva de la Seguridad Social. La mejor ministra de Sanidad dejó una huella imborrable en su garaje. El mejor ministro de Educación está ahora españolizando a los catalanes en París, y así sucesivamente.
¿Y qué hace la oposición de izquierdas ante este panorama de brillante eficacia? De momento, el principal partido de la oposición asiste perplejo a la constante pérdida de votos en cada elección general que se tercie, con un añadido: la perplejidad llega a lo insospechado al comprobar como la derecha pacta con los independentistas sin que se les caigan los anillos ni a unos ni a otros. ¡Eso es pragmatismo, estúpidos!, o como canta Enrique Iglesias, "si me das, yo también te doy..." No conviene olvidar las críticas que le llovieron desde su propio partido al líder de los socialistas cuando dejó caer la posibilidad de tantear un posible pacto con los independentistas. Eso se llama tener visión de la jugada. Lo que no sabemos como llamar es a la actitud de su líder de no haber dimitido ya hace tiempo. Ni ha hecho sangre electoral a la derecha pese a esos cuatro años de legislatura totalitaria, ni ha acallado con argumentos a ese torpe Comité Federal, corresponsable de la táctica del partido. Cuando a uno no le permiten hacer lo que cree que debe hacer, lo mejor es marcharse.
¿Y la izquierda de la izquierda? Pues siguen tratándonos de ocultar el que con sus decisiones el resultado probable no es otro que el de comprobar que, a su juicio, es mejor una segunda legislatura con un Rajoy en minoría que una primera legislatura con un Sánchez en minoría. De lujo.

Relevo

Por: | 19 de julio de 2016

1468866148_699860_1468868106_noticia_grande

Rajoy está a punto de conseguir relevarse generacionalmente a sí mismo, que no es poco. Su concepto de relevo es tan peculiar como su forma de gobernar. Si en su momento ya decidió que el Gobierno no tenía que rendir cuentas ante el Congreso cuando estaba en funciones, saltándose a la torera la opinión de la mayoría de los expertos en la materia, ahora ha decidido que la regeneración empieza por uno mismo, es decir, que no sólo leerá el Marca. También leerá el As.
Lo interesante será comprobar como se va a desenvolver quien estaba habituado a gobernar por decreto-ley en una situación en la que tendrá que pactar hasta los recreos. Y, probablemente, de todos los cambios que se avecinan el más doloroso será tener que renunciar a la mentira como una de las bellas artes de la política.
Habituados como estaban a negar la mayor: desde que no ha habido rescate a España por mas que a la ciudadanía le ha costado varias decenas de miles de millones salvar a las entidades financieras, a que no hubo amnistía fiscal, que se conseguirán los límites marcados por Bruselas para el déficit público, o que hasta aquí hemos llegado en lo de consentir la corrupción, por no citar el que niegan sistemáticamente que se haya deteriorado el Estado de bienestar, es decir, que no hubo recortes en Educación, Sanidad o Dependencia, si, como parece, quieren conservar el apoyo de Ciudadanos, tendrán que guardar más y mejor las formas. Encontrarán, sin duda, argucias legales para lavarse la cara pero ya no será con tanta desfachatez salvo que el partido liderado por Albert Rivera tenga a bien hacerse el harakiri.
De momento, y si fuera cierto lo anunciado ayer por Rajoy de que gobernará en minoría, tendrá que pactar ya temas como la nueva senda del déficit (ya sabemos que Bruselas exige un ajuste de 10.000 millones de euros hasta 2017). El Gobierno en funciones ya ha dicho que no harán falta nuevos recortes, es decir, que se recortará pero no lo llamarán así. Siguen con esa tendencia a los sinónimos. También tendrá que pactar el techo del gasto de la Administración pero por si acaso no se llega al acuerdo deseado, Hacienda, al parecer, ya ha dado la orden a todos los ministerios de que a partir del 31 de julio no se gaste un euro más. Incluso las subvenciones ya convocadas, si no están adjudicadas, no se van a dar este año. Luego está el asunto de los presupuestos para el Gobierno y las comunidades autónomas, etcétera, etcétera. Va a ser un años divertido con varios partidos caminando por el filo de la navaja y una ciudadanía a la que se le exigirán más sacrificios por haber votado por encima de sus posibilidades.

Maravillados

Por: | 14 de julio de 2016

Escalera-escher

"Os voy a enseñar una cosa/ que mi madre me enseñó/ cuando yo era pequeñita,/muy sencillo./ Ustedes habláis mejor que yo/ lo vais a decir perfectamente,/  se trata…/ de ¿cómo me las maravillaría yo?/ ¿Cómo me las maravillaría yo?". Al final hay que recurrir a las raíces, a Lola, y, además, decirla que ya estamos maravillados. ¿Y cómo no estarlo si después de siete meses y dos elecciones generales estamos donde estábamos? Hay una cosa clara: el toro de Osborne ha dejado paso a las escaleras de Escher como icono de la españolidad.
Mariano Rajoy dice que me quiere gobernar y yo le sigo, le sigo la corriente. Albert Rivera dice que ahora no pero que después, en blanco. Pedro Sánchez dice que no a día de hoy. Del a día de mañana no dice nada. Pablo Iglesias lo aclara: "Sánchez debe de elegir entre Rajoy, una alternativa de izquierdas o elecciones" y por si éramos pocos, Francesc Homs le pide a Sánchez que explore ya una alternativa a Rajoy. Dicho de otra manera: ya se va aclarando el panorama.
Luego está de lo del adelanto del impuesto de sociedades, un tema que como diría Lola Flores, nos las maravillaría. De Guindos se sacó de la chistera lo de adelantar dichos impuestos para evitar la previsible multa de Bruselas por incumplimiento del déficit público. Mariano Rajoy explicó ayer con clara sencillez que no es una subida de impuestos, que es otra cosa. ¿Y Montoro, qué dice Montoro? Pues Montoro no dice nada hoy pero hace unos años sí que lo dijo, concretamente en 2011 cuando criticó duramente la medida adoptada por el Gobierno de Zapatero que no era otra que el adelanto de recaudación a empresas: "El Gobierno prepara un cambio de calendario. No tiene seguridad de los ingresos tributarios de este año: ¿por qué modifica el calendario?", se preguntó Montoro en rueda de prensa, al tiempo que descartó que esta medidas sirva para "garantizar" el cumplimiento del déficit, pues se hace "a costa" de los ingresos de 2012, sentenció. "Si trasladamos un impuesto de 2102 es evidente que el Gobierno está diciendo que ya vendrá otro que lo arreglará". Por cierto De Guindos ya anunció que dejaría el ministerio. Ya vendrá otro que lo arreglará. Maravillados estamos.

Como el cemento

Por: | 12 de julio de 2016

1397327343_281884_1397328115_noticia_grande

Codicia: "Deseo vehemente de poseer muchas cosas, especialmente riquezas o bienes". Bien. Ahora añadamos un par de detalles que son como la guinda de la definición: impunidad y creer que todos los demás somos tontos. Pues así son los codiciosos españoles, con un añadido: que el conocer diariamente los múltiples casos de corrupción no tiene repercusión en los resultados electorales. La conclusión es clara: ¿para qué dejar de robar si siguen votándonos?
Noticias de ayer, lunes, en informativos y diarios: "Las obras de ampliación del puerto de El Musel, en Gijón (ver foto), están plagadas de irregularidades económicas". El Tribunal de Cuentas ha decidido nombrar un delegado instructor tras apreciar la Fiscalía y la Abogacía del Estado "la existencia de indicios de responsabilidad contable" en las obras, según sendos informes a los que ha tenido acceso EL PAÍS. La infraestructura fue presupuestada en 500 millones en 2005 y han acabado costando casi 800". Los responsables últimos del desaguisado, la Junta del Principado, eran socialistas.
Los casos que afectan directamente al PP, por su parte, son como un enorme parque temático: hay de todo, desde los amaños de contratos de la DGT con las Autoescuelas para los cursos de formación de la recuperación de puntos en los que, de momento, hay un cese de una subdirectora (y se habla de 24 millones de euros), a los chanchullos de esos patriotas como Pedro Gómez de la Serna, diputado que fue del PP y ahora está en la bancada del grupo mixto, y de Gustavo de Arístegui, exembajador de España en la India: los dos se dedicaron a pillar comisiones por obras en el extranjero con unos beneficios no declarados (se calculan una 6 millones de euros). También se informó que Francisco Camps, expresidente de la Generalitat valenciana, cada vez está más cerca de sentarse en el banquillo por el caso de la Fórmula 1.
Y después, naturalmente, tenemos casos individuales al margen de la militancia partidaria aunque, eso sí, con ese denominador común de que todos, menos ellos, somos tontos: "Imanol Arias asegura ante el juez que tenía dinero en Suiza por las amenazas de ETA". Vale, Alcántara, tu mismo. Todo el mundo sabe que si ETA se enteraba de que había pasta en Suiza, automáticamente se olvidaban del chantaje: no tenían facilidad para los idiomas.
Son todas noticias o ampliación de noticias escuchadas ayer en los informativos. La cuestión no es ya que esta corrupción generalizada apenas tenga incidencia en las elecciones, es decir, que el personal considera que no está mal. El problema, o uno de ellos, es que ese ambiente influye también en la degradación mental de muchos de nuestros ilustres ciuadadnos: ¿se han preguntado cuántas veces los informativos, los tertulianos y los políticos han repetido lo mismo sobre lo que deben hacer los partidos tras los resultados del 26-J? ¿Cuántas veces hemos oído en las últimas semanas que el PSOE se debe abstener, o que Podemos tiende la mano, que Ciudadanos ya no veta a nadie si se sientan en una mesa a tres, o que el PP exige la misma responsabilidad a los socialistas que la que ellos rechazaron hace seis meses? ¿Que nadie, ni los expertos ni los responsables de la información, aportan nada nuevo en un bucle impresentable? El hastío ciudadano está llegando a un punto tal que al final le acabaremos cogiéndole el gusto a repetir una y otra vez las elecciones como homenaje nacional a una historia interminable: la de nuestra mediocridad.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal