TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

Una novela de misterio

Por: | 30 de junio de 2011

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El amplio reportaje sobre la desaparecida Ylenia Carrisi (especial "La Noria", Telecinco), con más de dos millones de telespectadores y casi un 20% del total de la audiencia, demuestra varias cosas: en primer lugar, la habilidad de la cadena para vender sus programas utilizando la sinergia, el ir utilizando su otro programa-estrella, "Sálvame" para ir abriendo boca. En segundo lugar, la explotación del morbo del personal. Al fin y al cabo la desaparición de la hija de Al Bano y Romina Power ocurrió hace 17 años y aunque nunca apareció su cadáver, su padre le da por muerta tras haber hecho todo lo que había que hacer por encontrarla, incluido el drenaje del Misisipi a su paso por Nueva Orleans, lugar donde parece ser que se arrojó la joven al rio.

Un notable alarde de medios, viajes, enviados especiales a Italia y Estados Unidos, etcétera, más un medido ritmo de la proyección de los diversos capítulos o subdivisiones del reportaje, intercalado con dos tertulias y entrevistas con personas próximas a la desaparecida, alargaron el programa sin que por ello decayera la audiencia. Son cosas sabidas pero esa cadena se distingue por estirar sus espacios hasta límites insospechados. La aparición de Tarin Power, tía de la desaparecida Ylenia, nos permitió comprobar el inevitable paso del tiempo y, en su caso, el tránsito de una dorada juventud a una tercera edad ya que toda su madurez permaneció tras los focos de la popularidad.

El caso de Ylenia posee todos los ingredientes de una novela de misterio. Una joven que vive rodeada del confort que le proporcionaba el éxito artístico de su padre; una educación cosmopolita que choca frontalmente con el estricto rigor de un italiano tradicional del sur; la fascinanción que le produce descubrir la bohemia radical de Nueva Orleans y las drogas a través de un músico negro callejero treinta años mayor que ella, desembocan en un posible suicidio -quizás involuntario- en las aguas del río de Tom Sawyer.

Desde entonces todo son especulaciones. Algún testigo que asegura que vio a la joven días después de su desaparición hasta un semanario sensacionalista alemán que afirmaba hace unas semanas que Ylenia estaba viva y trabajaba en un convento en Phoenix, Arizona. Nada se pudo comprobar pero la pelota está en el tejado de la incertidumbre. Pues sobre todo eso, Telecinco montó con habilidad el programa que arrasó en la noche del miércoles.

Hipotecas y pisitos

Por: | 29 de junio de 2011

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Por una serie de circunstancias azarosas coinciden en el tiempo el final del debate del estado de la nación con la proyección en la 2 de la película de Marco Ferreri, con guión del genial Rafael Azcona, El pisito, dos hechos que aparentemente no tienen nada en común pero con los que se ratifica una vez más que las apariencias engañan.

En el debate parlamentario, también una vez más, apenas se han escuchado autocríticas ni por parte del Gobierno ni por parte de las distintas fuerzas de la oposición, corresponsables sin ninguna duda de que algunas de las leyes aprobadas en el Congreso, y que ahora se ve sus perversos efectos en la sociedad, consiguieran la luz verde. Por ejemplo, la Ley Hipotecaria.

La clase política mantiene su concepto de entender su quehacer desde una perspectiva tribal, con un lenguaje específico y difícilmente transferible a la ciudadanía y con una actitud endogámica. Su distanciamiento de los mas es evidente y se ve reflejado en ese 5,8% de audiencia en la 2, menos de la mitad, por ejemplo, de Sálvame diario.

Las referencias al movimiento de los indignados fueron frecuentes tanto en el turno del presidente del Gobierno como en buena parte de los representantes de los partidos en la oposición. Probablemente el que mayor atención dedicó al mencionado movimiento fue Gaspar Llamazares, portavoz de Izquierda Unida, quien llegó a calificar el debate como el de la indignación frente a la indiferencia gubernamental. Lástima que no dedicara una pequeña parte de su intervención a explicarnos a todos el comportamiento de IU en Extremadura, tan incomprensible para indignados como a satisfechos.

Y cuando las tertulias políticas de las cadenas generalistas y las TDT desbrocen el contenido de las intervenciones políticas, la 2 exhibirá a las 22 horas una película española de 1958, realizada por un director italiano, Marco Ferreri, en base a un relato y guión de Rafael Azcona enlal que podrán contemplar las desventuras de una pareja de novios por conseguir una modesta vivienda. El pisito nos sitúa de nuevo, 53 años después de su realización, en las enormes dificultades para conseguir una vivienda. Una de las enormes ventajas de contemplar el filme frente a escuchar a los políticos, es que las desventuras de López Vázquez están escritas con talento y con la oreja pegada a la calle, dos virtudes de las que carecen quienes aprobaron una ley que sostiene y permite la codicia de un sistema financiero que ha encontrado en el Parlamento a un servil aliado.

Instintos básicos

Por: | 28 de junio de 2011

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Son dos mundos alternativos: de un lado, la España eterna, la que debate apasionadamente los instintos primarios, elementales. De otro, la España de los profesionales y allegados de la política, aquella que debate temas y problemas que afectan a todos pero que lo hacen con un estilo que aleja a las mayorías.

La quintaesencia de la primera, la de los instintos básicos (el hambre, la supervivencia, el sexo o la muerte), es Telecinco y sus programas-estrella Sálvame, Sálvame de Luxe y Supervivientes. Incluso sus informativos muestran descaradamente su fascinación por los homicidios, atropellos, violencia doméstica, etcétera. Han tomado la antorcha de un diario que hace décadas dejó de publicarse pero que durante años fue legendario: El Caso.

La segunda, la de los profesionales y allegados de la política tiene en el debate sobre el estado de la Nación su punto cenital. Los largos discursos de Zapatero y Rajoy serán escudriñados hasta la saciedad. El PP, de una y mil maneras distintas, concluirá con seguridad en un eslogan que repiten con constancia desde hace tiempo: "Convoque elecciones ya", que no es sino otra formulación del "Váyase señor González". La derecha tradicional considera que el país es un local público, de su propiedad, naturalmente, en el que la única norma es la de "Reservado el derecho de admisión" y, por lo tanto, si entra en el mismo alguien que no es de su familia, de su tribu, se tiene todo el derecho del mundo a expulsarle de la sala. El Gobierno, contratacará también de varias maneras: la herencia de la cultura del ladrillo y el pelotazo fácil, la insolidaria política social o  la pacata moral sobre las costumbres y hábitos morales. En su contra, con datos objetivos: el número de parados y la lenta, muy lenta, recuperación económica.

La ciudadanía, por su parte, se engancha mayoritariamente a las broncas tabernarias de la quinta cadena que, a su vez, hace tiempo que descubrió lo innecesario de buscar noticias o historias de interés fuera de sus propios platós. ¿Para qué esforzarse con corresponsales o enviados especiales en busca del análisis y la información de los hechos si son capaces de mantener la elevada audiencia con los problemas de los propios tertulianos?

¿Qué prodigiosa mente se ha dado cuenta de que la boda de uno de sus protagonistas habituales -Luis Rollán- puede rellenar horas y horas de programas consecutivos, repitiendo los mismos argumentos pero con una intensidad y pasión inigualables? ¿Cómo no se le había ocurrido a nadie antes el que un acontecimiento social íntimo y minoritario podía generar tanto interés? Probablemente porque la mencionada boda no lo tenía pero con la habilidad de la cadena y de sus profesionales de la bronca, lo convierten en un fenómeno endogámico, excesivo y, al parecer, con un enorme tirón entre los espectadores. En fin, lo que no consiguen los políticos y sus analistas, lo consiguen unos cuantos tertulianos despotricando sobre las pequeñas miserias del ser humano.

Chapuzas y tomates

Por: | 27 de junio de 2011

Jose_Maria_Aznar_saludando_Mariano_Rajoy Son tiempos en los que imperan las falsas apariencias y las chapuzas en todos los terrenos. En el de los programas políticos de los partidos; en el de las teóricas innovaciones tecnológicas y en las aparentes declaraciones sencillas de los líderes que se sienten poseedores de la verdad absoluta.

En el caso del Partido Popular las falsas apariencias y las chapuzas se complementan hasta formar un todo. El marketing electoral de los conservadores no les permite desvelar sus intenciones. Basan su estrategia en la ocultación. El País publica hoy que Mariano Rajoy ha encargado a la FAES que preside el ínclito Aznar un estudio sobre el posible copago en la sanidad pública. El problema no es estudiar el mencionado copago, lo indignante del asunto es que una y otra vez sus líderes lo han negado hasta la saciedad. En tiempos preelectorales no conviene, al parecer, desvelar las cartas. Y no es un mal método si se está jugando una partida de póker pero es lamentable si de lo que hablamos es de acceder democráticamente al Gobierno de la nación.

Por lo que especta a las pretendidas innovaciones tecnológicas, nos hemos cansado de ver y oir en las televisiones al ministro Sebastián elogiando las ventajas de cambiar los canales analógicos por los digitales terrestres. Panegíricos de sus bondades, reportajes en los pueblos pioneros del mencionado cambio, sonrisas de satisfacción de los dirigentes..., pues bien, años después, en la actualidad, las TDT, al margen del terrorífico reparto de los nuevos canales que han creado el caldo de cultivo pertinente para que surjan, o resurjan, los protofascismos, en el mejor de los casos se han creado nuevos canales para que las cadenas generalistas repitan una y otra vez los programas y series ya emitidos por la cadena-madre. Es decir, poco o nada nuevo bajo el sol salvo los desagües de la extrema derecha.

A todo lo dicho hay que añadir que el número de deficiencias en la recepción de los canales es incomparablemente mayor que en tiempos analógicos, alegando, eso sí, dificultades siempre ajenas a la voluntad de los emisores. Cada verano, cada ola de calor, conlleva serias dificultades para ver lo que antes se veía sin problemas. Un nuevo triunfo de nuestros preclaros líderes nacionales o comunitarios.

¿Hay alguien qué hable más claro y sencillo entre nuestros dirigentes o exdirigentes que el señor Rodríguez Ibarra? Probablemente no. ¿Dice algo de interés el señor Rodríguez Ibarra? Sin duda, no. Después de iniciarnos a todos en las ventajas del pirateo informático o, para ser más precisos, después de ilustrarnos sobre los nuevos tiempos en los que los derechos de autor son vestigios de un concepto de la cultura obsoleto, nuestro adalid de al pan, pan, y al vino, vino, se descuelga con una explicación sobre la enemistad política entre el PSOE e IU en Extremadura que no sólo disipa todas las dudas y complejidades del fenómeno político sino que lo reduce a una cuestión de tomates y pepinos. IU y el PSOE son competencia entre ellos porque los dos venden tomates. El PP vende pepinos, por lo tanto el que dos vendedores de tomates no se pongan de acuerdo entra dentro de la lógica. Naturalmente no menciona en ningún momento nada que pueda parecer autocrítico. Tantas legislaturas al frente de la Junta de Extremadura se han desarrollado sin el menor roce con Izquierda Unida, sin recibir ninguna acusación de prepotencia o despotismo. Todo fue perfecto. El problema ahora no es que se sientan damnificados de tanto rodillo, de tanta mayoría absoluta, el problema es que los dos venden tomates. No se diga más.

Gastronomía, caballos y la España eterna

Por: | 24 de junio de 2011

_Cospedal Toledo. 

Comencemos la casa por el tejado y antes que comentar lo ya ocurrido, recomendemos lo que aún no ocurrió, por ejemplo, la exhibición del documental de José Luis López Linares El pollo, el pez y el cangrejo real, o como un filme sobre las andanzas del chef Jesús Almagro para presentarse al Bocuse d'Or, uno de los grandes galardones gastronómicos del mundo, pueden llegar a convertirse en un muy entretenido y didáctico documental sobre las grandezas y miserias de la alta cocina.

 El otro estreno que cuenta con cierta expectación es el de la serie de ciencia ficción Falling Skies producida por el omnipresente y omnipotente Steven Spielberg, un nombre que con su sola presencia en los títulos de crédito de cualquier producto audiovisual tiene garantizado las dosis suficientes de entretenimiento entre el público juvenil como para convertirse en una muy rentable inversión. Y es que con Spielberg hace tiempo que los términos que más se utilizan para comentar sus productos tienen siempre connotaciones industriales, económicas. Conoce muy bien el mercado y sabe que lo que predomina en el mismo es la demanda juvenil. Muchos efectos especiales, guiones sencillos en los que no haya que gastarse mucho las neuronas, alguna dosis de sentimentalismo y mucha acción. Atrás quedaron sus tiempos de director emergente y brillante. Ahora quien produce es el rey del mambo.

Una última recomendación, ésta en el ámbito de la galaxia Gütemberg: no se pierdan el artículo de Fernando Savater que publica hoy, viernes, El País en su página de Opinión. El Derby del Gran Corso es, una vez más, una espléndida crónica de la carrera de caballos más importante del Reino Unido. Savater es uno de los mejores escritores del mundo de la hípica y sus escritos son siempre una delicia. El juego de los caballos, A caballo entre milenios o La hermandad de la buena suerte son tres de sus extraordinarios libros sobre la hípica.

De lo ya visto poco se puede comentar que no supiéramos de antemano. Por ejemplo, mientras en la 1 se desarrollaba el pasado jueves el debate 59 segundos sobre temas como la crisis griega y su efecto dominó en el resto de Europa, o el discurso de Cospedal al acceder a la presidencia de Castilla-La Mancha (discurso que pretendió ser más contemporáneo que esa impactante imagen de la presidenta con mantilla y peineta de riguroso luto más un collar a juego con su dentadura -la España profunda y eterna- en la procesión del Corpus de Toledo), en el programa de Telecinco Enemigos íntimos, se debatía, con polígrafo incluído, si Aída Nízar había escupido en la cara, o no, a Kiko Rivera. Lo de la Nízar es ya de libro: La petulancia considerada una de las bellas artes. En Sálvame del jueves, y en la gala de Supervivientes, el ambiente de bronca tabernaria alcanzó cotas difícilmente superables, desmayo de Lara Rodríguez incluído. Lo dicho: nada nuevo bajo el sol de la ordinariez.

Los indignados y la Pantoja

Por: | 20 de junio de 2011

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Si encender la televisión el domingo y contemplarla durante más de cinco horas, que es la media diaria de los telespectadores, y aceptando que la pantalla ha sustituido a la novela en cuanto a espejo en el camino que refleja lo que ocurre, permite deducir que España, una vez más, son dos Españas aunque afortunadamente, y de momento, ninguna de las dos nos helará el corazón: una España festiva, multitudinaria, reivindicativa e indignada, y otra saturada del "histórico" momento en el que Isabel Pantoja entra en Telecinco para abrazar a su hijo Kiko.

Lo curioso del caso es que la cadena generalista privada dedicó mucho más tiempo de emisión al reencuentro de la cantante y su hijo, más glosas y análisis en todos sus programas del corazón, y son muchos, que lo que dedicaron a las manifestaciones multitudinarias de los indignados la suma total de todas las cadenas generalstas. Si el tiempo de emisión es un baremo posible para medir la importancia de un hecho, está claro que para Telecinco, y desde el pasado jueves, el hecho más importante ocurrido en España fue el tan mencionado reencuentro materno-filial.

Los indignados fueron muchos. La tradicional guerra de cifras apunta, en el caso más bajo, a unas 250.000 en todas las ciudades en las que se manifestaron, una cifra en todo caso lo suficientemente importante como para tenerla en cuenta. ¿Va a ser así? Sospechamos que no. Habrá reconocimientos formales, alguna identificación parcial de sus reivindicaciones por parte de algún líder político y poco más. Al fin y al cabo la clase política es, probablemente, la tribu más endogámica de todas las existentes. Sus conexiones con el resto de la sociedad son escasas e interesadas, como protestaban y denunciaban los manifestantes. Un ejemplo de comportamiento político autónomo y distante del sentir general: en Extremadura, el PP accederá a la presidencia autonómica por la abstención de los diputados de Izquierda Unida. Habrá, sin duda, muchas razones que expliquen tal comportamiento pero ninguna de ellas superará al sentido común. Otro ejemplo, en este caso del comportamiento empresarial, también denunciado por los indignados: Telefónica ganó más de 10.000 millones de euros en el 2010, dato que facilitó a la opinión pública al mismo tiempo que anunciaba un recorte del 20% de su plantilla, unos 6.500 empleados a la calle. Más ejemplos: ¿cómo el presidente de un gran banco y su familia pueden estar siendo investigados por un presunto fraude fiscal después de haber pagado unos tributos complementarios de 200 millones de euros y que no se les mueva la poltrona a ninguno de ellos? Claro que también cabe otra pregunta: ¿cómo es posible que desde que se produjo la gran crisis mundial económica, particularmente dura en España, ningún responsable de la política económica nacional haya presentado su dimisión o se haya producido su cese? ¿Quiere ello decir que no hay responsables del desastre o decisiones equivocadas? Lo dicho: las manifestaciones demuestran la vitalidad de la ciudadanía pero sospechamos que también demostrarán la sordera de las elites políticas y financieras.

De la Pantoja y Telecinco poco más se puede decir. Nunca un abrazo entre una madre y un hijo tras seis semanas de separación fue tan rentable para una cadena privada.

 

 

Todos somos Belén Esteban

Por: | 18 de junio de 2011

El jueves y el viernes pasados Telecinco, la cadena que lidera las audiencias del mes de junio, alcanzó la cuadratura del círculo. Dos programas nocturnos consecutivos ("Supervivientes" y "Sálvame de Luxe") consiguieron la endogamia absoluta. El "Sálvame diario" del viernes por la tarde inundó de nuevo el plató con el ambiente tabernario que tanto parece gustar a los telespectadores. También ofreció un scoop informativo que fue desmentido un par de horas después. El delirio.

Al parecer los españoles mayores de 65 años, es decir, jubilados y amas de casa de la tercera edad, ven la televisión una media que supera las cinco horas diarias. Eso explica una programación trufada de cotilleos, chismes y demás zarandajas, todo lo que permita un doble objetivo: olvidarse de las angustias cotidianas que genera la situación económica, de un lado, y de otro contemplar unas tertulias en las que los intervinientes no se alejen demasiado del nivel de corrala, algo a sí como un "todos somos Belén Esteban, ¿vale?".

 En "Supervivientes" del pasado jueves se produjo una situación que la cadena no dudó en calificar una y otra vez de "histórica": Isabel Pantoja llegaba a Telecinco para reencontrarse con su hijo Kiko. Se retransmitió con un tono similar a la llegada del primer hombre a la luna. Fue entrevistada por Jorge Javier Vázquez y la audiencia alcanzó el delirio: 4 millones de espectadores. La madre imputada, procesada por varios delitos malayeros y el hijo que no vivió prácticamente ni un día de sus 27 años sin paparazzis, que fue caricaturizado sin piedad y divulgada su vida privada al mundo mundial se reencontraban entre ovaciones y ante las cámaras tras seis semanas de separación. Histórico.

Naturalmente un acontecimiento de tal magnitud no podía pasar desapercibido al día siguiente, viernes, en "Sálvame de Luxe". Y allí se consumó la vuelta de tuerca audiovisual más deseada por cualquier cadena a productora de programas que se precie: el entrevistador fue el entrevistado. Más de media hora del programa dedicada a desmenuzar ante el infrecuente respeto de los colaboradores los entresijos de una entrevista bastante anodina y ñoña. Jorge Javier Vázquez nos explicaba con todo lujo de detales los antecedentes del encuentro, lo elegante que había estado la Pantoja y cómo se le puso la carne de gallina cuando entró en la sala Vips para realizar la charla. Perfecto. Ya no se necesitan invitados: el invitado soy yo.

En terrenos más periodísticos, y en el transcurso del "Sálvame diario" del viernes, una de sus esporádicas colaboradoras pudo hacerse oir entre el griterío de los tertulianos habituales, para anunciar a bombo y platillo que Marisol, Pepa Flores, se encontraba gravemente enferma del hígado y que había sido intervenida en dos ocasiones. Un par de horas más tarde, llamó la cuñada de Pepa Flores para informar que se encontraba estupendamente y que o rectificaban la información o pondría una querella a la colaboradora. Telecinco lo tiene cada vez más claro: fuera invitados ajenos al programa y ya está bien de dar noticias en exclusiva que no tengan a los propios colaboradores como protagonistas. Si la audiencia lo que quiere son broncas de tabernas y chismes del bajo vientre, démosles lo que quieren pero siempre que los protagonistas sean de los nuestros.

La demagogia de los hechos

Por: | 16 de junio de 2011

Los indignados increpan a un diputado del PSC en Barcelona

El ya desaparecido sociólogo Ignacio Fernández de Castro publicó un libro con un excelente título: La demagogia de los hechos. Quizás se pueda aplicar a estos días convulsos, llenos de ruidos y broncas que, en parte, están protagonizando al alimón los llamados indignados, la clase política y la información económica.

Grupos incontrolados y violentos, inmersos en una manifestación pacífica convocada por el movimiento del 15-M, acosaron, agredieron y abuchearon a los diputados del Parlamento Catalán cuando entraban en dicha institución democrática para debatir -y después, aprobar- los nuevos presupuestos en los que los recortes propuestos afectaban, básicamente, a las políticas sociales. Lamentable actitud, probablemente magnificada por los medios, que fue rechazada en un comunicado del propio movimiento ciudadano.

Recortes aprobados respecto al presupuesto del año anterior: un 10% en políticas de bienestar; un 7,4% en educación y un 6,5% en salud. Consecuencias inmediatas: las listas de espera para ser intervenidos pasarán de 5,3 a 8 meses, las urgencias atenderán a 76.000 pacientes menos y desaparecerán una multitud de políticas sociales (datos facilitados por El País). A ello hay que añadir el magnánimo gesto del Gobierno de España al suprimir el impuesto de sucesiones que, en Cataluña, ya solo pagaban los grandes patrimonios.

En Madrid, el movimiento ciudadano que decidió actuar fue la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) para impedir que Anuar, un panadero libanés en paro, su mujer y su hija fueran desalojado de su piso de 45 metros cuadrados. La historia es simple: pide un crédito de 269.000 euros para comprarlo. La crisis arruina su panadería y deja de pagar la hipoteca. El banco, con la Ley Hipotecaria aprobada por el Congreso en la mano, se lo queda por la mitad de su precio, 134.000 euros. Anuar, ya sin piso, todavía le debe al banco 200.000 euros por el crédito impagado, los intereses de la deuda y las costas judiciales. Mientras tanto, la patronal CEOE y el Banco de España, en espléndida sintonía, anuncian la necesidad de que se desvinculen de los aumentos salariales los datos de la inflación, es decir, que si usted es uno de los afortunados que conservan su modesto empleo y las leyes del mercado propician que los precios suban un 3%, por ejemplo, su salario no tiene que subir ese mismo 3%, puede subir un 0,5% y que San Pedro se la bendiga.

Menos mal que no todo son noticias nefastas. Amancio Ortega, fundador y presidente de Inditex, ha decidido que dicho grupo textil regale a Pablo Isla, actual consejero delegado y próximo relevo presidencial del señor Ortega, un lote de acciones de la empresa valorado en cerca de 14 millones de euros a modo de premio por su brillante gestión. Es la empresa privada, se dirán. Pues sí, pero es en las empresas privadas, en los fondos de inversiones, en los bancos privados y en los privados especuladores internacionales y nacionales donde comenzó este principio del fin en que parece nos movemos. Un ámbito privado absolutamente fuera de control que, sin embargo, no abuchea, no insulta ni agrede: sólo especula.

Y como los hechos suelen ser demagógicos, un colofón a la jornada: ayer, Canal + emitió una buena película británica, Harry Brown, con un extraordinario Michael Caine como protagonista absoluto. ¿La sinopsis?: un jubilado londinense, habitante de un barrio periférico controlado por pandilleros y camellos, harto ya de tanta degradación cotidiana, de tanto abuso e inmunidad, decide ir por libre: varios muertos, revueltas callejeras, policías desbordados y un final, que pese a todo, recupera la tranquilidad ciudadana, al menos de momento.

Dos historias de dolor y muerte

Por: | 15 de junio de 2011

Carlos
Ayer, martes, Canal + emitió el segundo capítulo de la miniserie Carlos, dirigida por el francés Olivier Assayas, un biopic del terrorista venezolano Ilich Ramírez, alias Carlos. Un reportaje de la BBC, por su parte, se convirtió en una de las estrellas de los informativos de todo el mundo: la muerte voluntaria del británico Peter Smedley, de 71 años de edad y afectado de una enfermedad neuronal degenerativa. Dos historias en las que la muerte es el denominador común.

Olivier Assayas realiza la miniserie con un estilo más próximo al de los documentales que a los filmes de ficción por más que en los títulos de crédito se insista que -pese a un amplio trabajo previo de documentación- en los telefilmes existen numerosos pasajes ficticios. En todo caso, en los dos primeros capítulos se aprecia una deriva hacia la profesionalización del terrorista y sus compañeros.

Lo que inicialmente era una actitud en la que los principios ideológicos, las convicciones políticas, primaban sobre cualesquiera otras, el paso del tiempo y de los atentados va convirtiendo paulatinamente a Carlos en un terrorista profesional, alguien que busca fuentes de financiación diversas en las que los principios ideológicos pasan a segundo plano. Organizaciones palestinas, iraquíes, el KGB, la Stassi o los servicios secretos sirios se alternan en la financiación de las actividades del grupo liderado por el venezolano. En realidad, se han convertido en asesinos profesionales a sueldo del mejor cliente. Cabe recordar aquí una reflexión del genial escultor vasco Eduardo Chillida, quien solía explicar lo difícil que a su juicio era concebir el que los liberados de ETA, aquellos que llevaban años viviendo de la extorsión, el secuestro y el terror, se reconvirtieran en ciudadanos normales y retomaran los oficios que tenían antes de su dedicación a la lucha armada.

El reportaje de la BBC sobre la muerte voluntaria del empresario Peter Smedley, rodado en directo en la clínica suiza Dignitas, es un clamoroso ejemplo de las virtudes de la legalización de la eutanasia: asistir a la muerte del señor Smedley, sentado tranquilamente en un sofá, con su mujer a su lado acariciándole la mano, mientras los profesionales de Dignitas les explicaban que tras beber el líquido de un pequeño vaso se quedaría dormido sin dolor alguno y moriría, liberándose así del sufrimiento de su irreversible enfermedad neuronal degenarativa, y filmar todo el proceso, es, desde mi punto de vista, un canto a la dignidad del ser humano. Dos historias de muerte en un mismo día: la de unos terroristas profesionales que siembran de dolor todo lo que tocan, y la de un fatigado empresario de 71 años que opta por acabar dignamente con lo que le resta de una desgraciada agonía.

Las leyes y los que las hacen

Por: | 14 de junio de 2011

María Dolores de Cospedal / Foto: EFE

Prensa, radio y televisión dedicaron buena parte de sus contenidos a dejar constancia del conflicto desatado en el Tribunal Constitucional con la dimisión, no aceptada, de tres de sus miembros. Las renuncias, por lo que los mismos dimisionarios explicaron, se debía al, a su juicio, injustificado retraso en cumplir los plazos legales para su renovación, plazos que habían acabado en el pasado mes de noviembre y que por la incapacidad para el consenso entre los dos partidos políticos mayoritarios en el Congreso han alargado hasta la fecha la citada renovación.

Los entresijos del problema son complicados de entender pues afectan a interpretaciones de la Constitución y de las condiciones exigidas a los posibles candidatos. Los resultados, por el contrario, son muy simples: el personal asiste estupefacto al incumplimiento de la legalidad, redactada e impuesta por los mismos que la incumplen: los diputados. Pero en ese laberinto político-legislativo sobresalió ayer una figura pluriempleada y poderosa: María Dolores de Cospedal, diputada, secretaria general del PP y presidenta electa de la Junta de Castilla-La Mancha.

La señora Cospedal se enteró de la renuncia de los magistrados en plena rueda de prensa como secretaria general de su partido. Naturalmente, para una persona tan sobrada electoralmente esa información inmediata no le impidió explicar a los presentes y a los televidentes las razones del gesto de los magistrados: la deriva del Gobierno, la adscripción de los dimitidos al área de influencia del PSOE y el malestar en el seno del TC por la legalización de Bildu, razones que si inicialmente no estaban confirmadas se acabarían comprobando. Una periodista la informó sobre la marcha que uno de los tres dimitidos era miembro del Tribunal a propuesta del PP. Se disculpó pero no modificó su discurso pese a que todos los expertos y analistas políticos, y los propios dimisionarios, señalaban el origen del malestar de los magistrados en la no renovación de sus cargos en el pasado mes de noviembre, es decir, nada que ver con Bildu.

La señora Cospedal es, fundamentalmente, una persona muy disciplinada y si la dirección del partido y los medios más conservadores han decidido que dar leña al TC por lo de Bildu es electoralmente rentable, pues se da leña venga o no venga a cuento.

En otro orden de cosas del panorama televisivo, hoy cumple su programa número 100 "Españoles en el mundo" (22.25 TVE-1), un excelente espacio que a lo largo de esas cien semanas nos ha mostrado como viven y se desenvuelven los españoles afincados en los lugares más remotos o en las urbes internacionales más conocidas: Nueva York, Shanghai, las Maldivas, Buenos Aires o Belgrado, por citar unos cuantos destinos. Los reportajes suelen ser espléndidos y son los propios españoles emigrados los que nos presentan las ciudades y los usos y costumbres de sus respectivas ciudadanías. A todo ello hay que añadir otro factor encomiable y que, además, es un denominador común de todos los entrevistados: ninguno habla del alcalde electo de Badalona, de la "pinza" PP-IU en 40 municipios, de Bildu, del Estatuto de Cataluña, las tertulias tedeteras o de la guerra del agua. No se puede dudar de que el emigrante añora España pero por lo que recuerdan y dicen, lo que añoran es la familia, la comida, las amistades o el sol, unas constantes en el comportamiento humano y geográfico que nada tienen que ver con la clase política y sus aledaños.

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