TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

El descontrol

Por: | 29 de julio de 2011

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Como no podía ser de otro modo, el final del concurso de Supervivientes (Telecinco) batió todos los records de aundiencia previsibles: un 38,8% de cuota, o dicho en términos de espectadores, 4,5 millones. También previsiblemente ganó el concurso Rosa Benito pero hubo un par de detalles que merecen la pena reseñar.

En primer lugar, el dramatismo de Sonia Monroy y su incapacidad absoluta de aceptar la derrota. A lo largo de los tres meses que permaneció en la isla hondureña ya había puesto de manifiesto su mal perder (en eso se arece a José María Aznar). Cuando, ya en Madrid, le comunicaron que había sido excluída del trío finalista, se tiró al suelo entre llantos inconsolables durante unos buenos diez minutos ante la incapacidad de los responsables y presentadores del programa por resolver el histerismo de la concursante. Nos acordamos de la entrega de premios de un gran torneo de tenis que ganó Nadal. Federer no pudo contener las lágrimas y el resto del acto, que, no olvidemos, era el momento de gloria del tenista de Manacor, tuvo como protagonista absoluto al tenista suizo. La descontrolada reacción de la perdedora, y la torpeza de la dirección del programa, impidieron a la joven Rosi disfrutar de su cuarto de hora de fama.

El segundo apunte reseñable, aunque la verdad es que no es una noticia por la reiteración del hecho, fue la autoexpulsión de Aída Nízar del plató. Unas veces porque la echan (en Honduras fue la primera en ser expulsada de la isla y del barco de los "anónimos"), y otras porque decide irse ante la tensión que ella misma genera, lo cierto es que la señorita Nízar es, probablemente, el personaje televisivo más molesto y fugaz de cuantos se recuerdan. En cinco minutos consigue que todo el mundo esté hasta el gorro. El día que el ministerio del Interior, o los Mossos, descubran los superpoderes de la señorita Nízar para disolver manifestaciones con su sola presencia y labia se resolverán la mayoría de los problemas de orden público.

 En fin, el programa-estrella de la cadena llegó a su fin pero ahora se sucederán uno tras otro, y en sus numerosos programas del corazón, el minucioso desglose del concurso. Sus comentaristas analizarán hasta la saciedad gestos y frases de los concursantes: del desmayo de la Monroy al velado rifirrafe entre Rosa Benito y su marido Amador Mohedano en la gala final, reencuentros, desencuentros, todas las secuelas imaginables. Al fin y al cabo si han sido capaces de mantener en antena durante diez meses la separación de Víctor Sandoval y Nacho Polo, qué no serán capaces de hacer con diez o doce concursantes intensos y elementales. La banalidad llevada hasta el fin de los tiempos.

 Y ya para terminar dos noticias de distinto signo: "los bífidos ayudan a las defensas". Falso según la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, que también acabó de desmitificar las isoflavonas de la soja que ni protejen el ADN, ni las proteínas ni los lípidos de la oxidación. Dos desmentidos que afectan directamente a numerosos spots de televisión de yogures y sucedáneos. La crisis no respeta ni a las isoflavonas. A los que sí respeta, afortunadamente, es a la cúpula del Banco de Santander que vió como en el primer semestre del año su remuneración (en metálico y en acciones) aumentó un 24%.

Policías y ladrones

Por: | 28 de julio de 2011

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Es evidente que nadie tiene la clave del éxito en televisión. Un ejemplo: la serie Punta Escarlata se tiró casi dos años enlatada en un cajón. Si inicialmente la pensaba estrenar Cuatro antes de la fusión con Telecinco, finalmente fue esta última cadena quien la estrenó. Al parecer no había una confianza excesiva en su calidad y aceptación. Estrenada en una franja horaria tardía (23.30 horas) se convirtió en un más que notable éxito de audiencia. Ayer se emitió el segundo de los nueve capítulos de la serie y consiguió un apreciable 16,7% de audiencia, algo más de 1.700.000 espectadores. Alguien dijo que si el éxito en el cine o en la televisión se pudiera calcular y prever, Botín sería el mayor productor de España.

Punta Escarlata es una serie policíaca bien realizada, con un guión en el que los flash-back son constantes y en la que se entremezcla con habilidad lo que podrían ser poderes paranormales de una joven con su propia memoria. ¿Medium o simples recuerdos tamizados por el paso del tiempo? Un reparto efciciente (Carles Francino, Antonio Hortelano, Nadia de Santiago y Kira Miró, entre otros) con unas localizaciones funcionales en la costa de Tarragona y una trama inteligente. Es decir, mucho más que la media.

Los expertos distinguen entre series y comedias de situación (sitcom). Si Punta Escarlata es un ejemplo de las primeras, Plaza de España pasa por ser un ejemplo de las segundas, lo que resulta discutible. La comedia sobre la guerra civil, que sigue encontrando en la red detractores en igual o mayor número que quienes están a favor, tiene un número de personajes muy superior a lo que suele ser tradicional en las sitcom y, desde luego, e insisto, lo peor de todo son sus decorados. Comedias de situación como Bing Bang, por ejemplo, demuestran como la sencillezy el bajo coste no están reñidos con el buen gusto escenográfico.

 Una propuesta de comedia de situación: en una sala de reuniones enmoquetada hay unos cuantos consejeros de una Caja de Ahorros mediterránea dándose créditos blandos unos a otros. Todos tienen un aspecto venerable. Bien vestidos, con trajes de buen corte. Un día, al presidente de la Caja le prohíben que entre en la misma. Hasta aquí hemos llegado. Se desata una cierta conmoción. Los móviles echan chispas. Los lavabos de la planta noble alcanzan un protagonismo impensable. Allí se reúnen por grupos los consejeros, conspiran, se juran lealtad y se prometen unos a otros aquello de "oye, de lo mío ni se te ocurra hablar". Miserias y mezquindades de los prohombres regionales. Referencias a alguna trama de corrupción, visitas papales, recalificaciones urbanísticas, vertederos de basuras ilegales, pelotazos financieros..., en fin, de todo un poco en este paraíso de la especulación y la desvergüenza. Título posible: "Siempre jóvenes. (Forever young)".

Una sobredosis de morbo

Por: | 27 de julio de 2011

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Los gustos de la ciudadanía no son fáciles de adivinar. Los de las cadenas, sí. Telecinco, por ejemplo, hace tiempo que apostó descaradamente por estimular la morbosidad que, al parecer, lleva dentro todo espectador. El programa especial que emitió ayer sobre el accidente de tráfico de Ortega Cano, que le costó la vida a Carlos Parra, fue ejemplar en varios aspectos.

Fue un ejemplo de cómo se puede estirar hasta el agotamiento un hecho trágico pero lamentablemente común en nuestro país desde hace muchos años. Cuatro horas y media de programa para analizar un accidente de tráfico no es sólo un disparate desde un punto de vista periodístico, es un ejercicio de mal gusto y de codicia de audiencia. Todo por mantener enganchado al espectador. Y en ese todo se puede incluir el hablar de una carta que al parecer escribió el causante del accidente a la familia de la víctima. Una carta pretendidamente sentimental, llena de lugares comunes y tópicos baratos que los responsables del programa especial tuvieron a bien hablar de ella durante más de una hora y veinte minutos. Mesa redonda ad hoc, lectura fragmentaria de la misma, todo un cúmulo de trucos para alargar los tres párrafos sensibleros escritos por quien causó la muerte a un ciudadano.

Fue un ejemplo también de cómo se pueden mezclar churras con merinas sin que se caigan los anillos al visionario del programa especial. Como había que llenar cuatro horas y media, se buscó a alguien a quien hace más de un año le dió un golpe en su parachoques el tan citado maestro Ortega Cano. El golpe no debió de ser gran cosa ni el maestro estaba bebido pero llenaba espacio, con su correspondiente mesa redonda para comentar el nuevo hecho.

Y fue un patético ejemplo del ansia de los presentadores por encontrar algún eco de todo aquello que estaban mostrando entre las familias involucradas en el accidente grave del torero. Pero ni los Ortega Cano ni los Parra se dieron por aludidos o no quisieron entrar en el juego de un inflado programa especial que ya no sabía como alargar más aquellas interminables horas. Nada de lo que se dijo en ese programa-río añadió la menor novedad sobre el accidente a lo ya sabido y conocido. Creer que tener una copia de la carta que el torero envió a la familia del fallecido es una exclusiva mundial es rebajar en exceso el concepto de noticia. Con todo, hay que reconocer que la cadena sabe como obtener los mejores resultados. Consiguió ser el programa más visto en su franja horaria.

El humor frente a la manipulación histórica

Por: | 26 de julio de 2011

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Cuando una cadena apuesta decididamente por un nuevo producto, cuando se vuelca en su lanzamiento previo, puede ocurir que decepcione o, en algunas ocasiones, confirme la mencionada apuesta. TVE hizo una intensa campaña de promoción de su nueva serie Plaza de España, una comedia seriada sobre la guerra civil. El resultado fue aceptable aunque con algunos reparos.

 En primer lugar hay que destacar la aceptación popular de los dos primeros capítulos: un 20,9% y un 19,9% respectivamente, es decir, los dos capítulos tuvieron casi tres millones de espectadores cada uno de ellos. En segundo lugar, destacaría los guiones de Abraham Sastre y David Troncoso, y muy espcialmente los diálogos. Con frecuencia el cine y las series de televisión españolas adolecen de unos diálogos naturales. Tienden a la impostación, a un sobrepeso de lo literario sobre el habla común. En Plaza de España eso no ocurre. En tercer lugar destacaría la interpretación de una serie coral en la que, entre otros muchos, destacan Gorka Otxoa, Javivi Gil y Enrique Villén. Se mantiene, pues, esa ya larga tradición de excelentes actores secundarios que reivindicó y demostró su excelencia Luis García Berlanga, un realizador al que siempre asociaron los responsables de esta serie y la propia TVE en su campaña de lanzamiento.

En realidad cualquier narración coral en la que predomine lo cómico sobre lo trágico, con algún toque esperpéntico, se asocia al director de La vaquilla. Las diferencias, sin embargo, son notables. La realización del plano-secuencia tan característica de Berlanga no existe en la serie dirigida por María Cereceda y Rafa Parbus. Y lo que es peor, Berlanga no hubiera aceptado esos decorados de estudio de cartón piedra tan distanciadores de lo verosímil. Esa recreación de la Plaza de España del pueblo de Peñascales es infumable si lo que se busca es credibilidad. Como lo es también los decorados de los interiores. Es probable que rodar en estudio sea más cómodo y económico que hacerlo en exteriores e interiores reales -sobre todo si se utilizan los muy subvencionados estudios de la Ciudad de Luz de la generalitat valenciana, que no se si es el caso-, pero desde el neorrealismo italiano a series españolas como Dr. Mateo, es evidente que las ventajas son muy superiores a los inconvenientes.

Por último cabe hacer alguna referencia al tono de la serie. Si se bucea algo por la red se encuentra uno con bastantes comentarios negativos sobre la serie, escritos básicamente desde la perspectiva de quienes la consideran una falta de respeto hacia una guerra civil que costó tantos cientos de miles de muertos y tanta crueldad. Creo que no es así. La serie se enmarca en una guerra que sucedió hace más de 70 años, es decir, que la inmensa mayoría de la población no la vivió, aunque sí sus consecuencias. El humor siempre es liberador. Tratar con desenfado lo ocurrido hace décadas es mucho más saludable que tratar de mixtificar y manipular la verdad histórica como hacen tantos gurús del catastrofismo. Plaza de España, como La vaquilla y Amanece que no es poco, filme de José Luis Cuerda que creo tiene más relación con la serie que la película de Berlanga, no pretenden ser cronistas de un tiempo y un país. Pretenden entretener al espectador desde el humor y la heterodoxia, sin reiventar la historia.

Sobran patriotas

Por: | 25 de julio de 2011

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A la misma hora en la que la mayor parte de las redacciones de informativos de todo el mundo desgranaban las 1.500 páginas que el fanático noruego Anders Behring Breivik había volcado en la red para explicar a todo el planeta su concepto del mundo, de los males que le acechan y del privilegiado lugar que ocupaba él mismo como guerrero de Dios para inciar un cruzada salvadora con balas expansivas, Canal Acción (Canal +) emitía en la noche del domingo el primer capítulo de la cuarta temporada de una serie excelente: Daños y perjuicios. Parecen datos sin vínculo alguno. No es así.

El iluminado noruego además de ser un asesino múltiple está convencido que su destino no es otro que salvar a Europa y, naturalmente, a su país, de las garras del Islam. Se considera un patriota. Rose Byrne (Ellen Parson en la serie), por su parte, comienza a indagar en los entresijos de una megaempresa de seguridad norteamericana que preside John Goodman. El mayor ejército privado del mundo que recibe miles de millones de dólares del Departamento de Defensa de EE.UU para salvagurdar sus intereses en Afganistán. Goodman también se considera un patriota. La espléndida Glen Close (Patty Hewes en la ficción), advierte a su antigua subordinada que tenga mucho cuidado con la empresa de Goodman. Son peligrosos.

 El patriotismo, al parecer, está muy cerca de la violencia y, en ocasiones, del dinero. Primero se mixtifica e idealiza el concepto de patria. Una vez asumido, el siguiente paso es creerse en posesión de la verdad absoluta sobre los peligros que la amenazan y, por último, patria y verdad legitiman cualquier acción por cruel que sea para salvarla. En ocasiones se actúa desde la iluminación y el desequilibrio; en otras, desde el puro interés económico. La mayor parte de las guerras actuales sólo benefician al entramado industrial del armamento. De esto sabe mucho el anterior vicepresidente de los EE.UU Dick Cheney.

Pero patriotas hay en todas partes. "SUPLICO A LA SALA, tenga por presentado este escrito, con sus copias, por comparecida ante la Sala, en la representación que ostento, mostrando mi conformidad a los solos efectos formales con los escritos de acusación en los términos indicados, dictándose Sentencia de acuerdo a la misma. Valencia, a veinte de julio de dos mil once. Ldo. Javier Boix Reig". Así acababa el escrito presentado por el abogado del president Camps, al que sólo le faltaba la firma de la autoridad autonómica. Se reconocía culpable y dispuesto a abonar una multa de 55.000 euros para evitar el juicio. Dudas, indecisiones, donde dije digo, digo Diego... Al final, el president optaba por declararse inocente y asumir el juicio, opción que conllevó el dimitir de su cargo presidencial y, también, de la presidencia de su partido. Fue entonces, y sólo entonces, cuando Mariano Rajoy ensalzó el amor a su tierra y a su partido del procesado, no dudando en calificar la grandeza de quien permanece a la espera de juicio. Hay, quizás, demasiado patriotismo en demasiados lugares.

 

 

La realidad y el deseo

Por: | 22 de julio de 2011

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Con frecuencia la realidad se empecina en llevarle la contraria al deseo. Eso es exactamente lo que pasó en este blog en su última entrega. Donde se decía que Francisco Camps elegiría pagar la multa correspondiente por los trajes, zapatos y corbatas regalados por El bigotes, es decir, donde se afirmaba que se declararía culpable de cohecho impropio -guiado por elpragmatismo de los nuevos conservadores puesto que era más barato pagar que dejar de percibir un importante salario durante cuatro años-, la realidad fue la contraria: dimitió de la presidencia de la Generalitat y de la presidencia del PP valenciano.

También se afirmaba, con evidente ausencia de cualquier atisbo de profeta por parte del que suscribe, que en el programa de Supervivientes (Telecinco) se alcanzaría su cota máxima de audiencia cuando Amador Mohedano informara a su esposa, Rosa de Benito, del grave accidente de tráfico de su cuñado Ortega Cano, diálogo que se repetiría hasta la saciedad en los distintos programas de la cadena que se nutren del concurso. No hubo diálogo por decisión del propio Amador.

Pero la realidad no cejó en acabar con la condición de vate del titular del espacio. Si ayer se afirmaba aquí mismo que la etapa del Tour revolucionaría la competición por el previsible ataque de Alberto Contador en el Galibier ante la inanidad de los hermanos Schleck, lo cierto es que fue Andy Schleck quien atacó con fuerza y convicción, ataque que no pudo resistir Alberto Contador, quien ya da por perdida la posibilidad de ganar la carrera. Así es la vida de quienes aspiran a la condición de profeta: un asco.

 Y sin apartarnos lo más mínimo de la realidad se puede constatar que: el PP y su cúpula no tienen el menor reparo en convertir un bochorno político -el procesamiento de uno de sus barones más importantes por un cohecho reconocido por dos de los cuatro procesados- en un triunfo de la dignidad y el patriotismo. Más de dos años afirmando lo contrario dee lo que los hechos demuestran (un nuevo choque entre la realidad y el deseo), convierten al presunto delincuente en un mártir de no se sabe bien qué cruzada.

 Supervivientes, por su parte, superó los 3.700.000 espectadores pese a no realizarse el anunciado diálogo entre el matrimonio Mohedano con la información del accidente de tráfico de Ortega Cano. Arrasó una vez más en el horario de noche de todas las cadenas. Queda una semana de concurso y todo parece indicar que Telecinco pierde su programa-estrella. Por lo que respecta a su presentador, Jorge Javier Vázquez, hay que decir que su deseo de obtener un segundo premio Ondas choca con la realidad de anunciar transcendentemente las virtudes de los melones Bollo en el mismo programa.

Y del Tour, ¿qué decir? Pues que todo parece indicar que la victoria final se disputará entre los hermanos Schleck, Thomas Voeckler y Cadel Evans. Hoy se sube el célebre Alpe d'Huez, 1.073 metros de ascensión, 21 giros y con una pendiente media del 7,9%. Un disparate. 

 

Los culebrones son para el verano

Por: | 21 de julio de 2011

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Uno de los variados y largos culebrones que recorren España parece llegar a su recta final. El president Camps ha renunciado a dos de los cargos que ostentaba por el asunto de los trajes regalados. También entra en su recta final Supervivientes, ese crisol de pequeñas mezquindades y grandezas que caracterizan al ser humano, explotado hasta la saciedad y el aburrimiento por Telecinco y con un índice de audiencia espectacular y constante. Sin embargo, la historia que que acabará el próximo domingo, que tiene una audiencia menor y que resulta ser la más épica, la que ejemplifica mejor el espíritu de sacrificio y superación, el Tour de Francia, es, sin duda, la más gratificante.

Del psicodrama asainetado que es el caso de los trajes regalados a Camps, Costa, Campos y Betoret (parece la alineacón de la defensa del Valencia C. F. de los tiempos de Puchades) poco se puede añadir a lo que los mismos hechos y protagonistas aportan diariamente. El silencio de Rajoy entra de lleno en el terreno de la leyenda. No se puede decir tantas cosas con un silencio continuado. Para unos es sabiduría, para otros, incapacidad. Dos conclusiones excesivamente opuestas como para transmitir tranquilidad.

Del culebrón de Supervivientes, señalar una vez más la picardía de la cadena para conseguir arrasar en la audiencia semana tras semana. Si ayer superaban los 2.600.000 espectadores, hoy batirán la marca con la muy anunciada conversación telefónica que mantendrá Amador Mohedano con su santa esposa y concursante, Rosa Benito, y en la que le informará del grave accidente que sufrió su cuñado Ortega Cano y, como consecuencia del mismo, de la muerte de un inocente, Carlos Parra, información desconocida por la superviviente. Esa diálogo se repetirá hasta el infinito en todos los programas adláteres del concurso durante la próxima semana.

Por último queda el Tour. Los expertos señalan que hoy es el día clave. Alberto Contador parece haber recuperado todas sus fuerzas y está dispuesto a dar un vuelco a la carrera en la etapa en la que se coronará el célebre Galibier, un puerto de 2.640 metros de altitud. Es su gran momento, el que tratará de acallar todos los abucheos que le dedicaron los franceses el día de la presentación de los equipos. También lo será el de Cadel Evans, el rival más fuerte. Los hermanos Schleck, Frank y Andy, parecen haber optado por la táctica de Rajoy: no hacer nada que destaque. También las encuestas les señalan entre los favoritos.

 

El talento frente a la mentira

Por: | 20 de julio de 2011

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Son días intensos. En la Generalitat valenciana se debaten entre el poder, la mentira y la posible condena judicial: seguir siendo presidente comunitario pese a reconocer que ha mentido sistemáticamente durante dos años y pagar una sustanciosa multa o arriesgarse a sentarse en el banquillo de los acusados y, probablemente, ser condenado por cohecho impropio en plena campaña electoral de su líder, Mariano Rajoy. Desde un punto de vista pragmático y neocon, pagar 55.000 euros de multa y mantener la poltrona, y su sueldo cuatro años más, es rentable. En la londinense Cámara de los Comunes, el debate se planteó entre el arrepentimiento de los Murdoch y su humillación, tarta de espuma de afeitar incluida. Notable la reacción de Wendi Deng, esposa del patriarca del clan, que a buen seguro será ya uno de los víedeos más vistos de YouTube.

Hay, afortunadamente, otro tipo de intensidad: la que proporciona el talento, y más específicamente, el talento cinematográfico. Hoy, miércoles, las cadenas de televisión ofrecen un excelente programa de cine. El canal de pago Hollywood emite a las 16.00 horas Mystic river, dirigida por Clint Eastwood en 2003, basada en la novela homónima de Dennis Lehane. Una historia de enorme dureza narrada con sobria maestría por uno de los grandes del cine mundial.

La 2 proyecta a las 22.00 horas una obra maestra absoluta del cine español: El verdugo, realizada por Luis García Berlanga en 1963. El alegato más inteligente que se ha hecho en el cine sobre y contra la pena de muerte que, 48 años después de su filmación, mantiene toda su espléndida capacidad crítica. Una muestra más de como el talento puede eludir las férreas condiciones que imponía una censura y un régimen político dictatoriales.

La tercera gran película del día la ofrece el canal, también de pago, TCM Clásico. Hablamos de Reflejos en un ojo dorado, la adaptación que John Huston realizó en 1967 de la novela de Carson McCullers. Una historia de pasiones y celos situada en un recinto militar, escrita por una mujer torturada y brillante, una sureña equiparable a Tennesse Williams y Flannery O'Connor, de la que también Huston adaptó su novela Sangre sabia. Todas ellas son películas estrenadas, reestrenadas y proyectadas en televisión en varias ocasiones. No son una novedad pero demuestran como el talento es la mejor de las salidas posibles a un mundo espeso en el que la codicia y la mentira parecen indispensables para alcanzar el poder y el éxito.

De los Soprano a los Murdoch

Por: | 19 de julio de 2011

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Sir Paul Stephenson, John Yates, Neil Wallis, Andy Coulson... son personajes de una trama real que encajarían perfectamente en una serie de televisión, de la HBO, por supuesto, tan atractiva como lo fue en su día Los Soprano. En esta ocasión, se llamaría Los Murdoch, un nombre legendario en los teritorios del éxito, el dinero y el poder. Serían, eso sí, personajes secundarios pero de una gran importancia en el transcurso de la historia. Los personajes principales estarían reservados para Rupert y James Murdoch y para una pelirroja inquietante, Rebekah Brooks.

Sería la historia de una familia que desde el cero original llegó al infinito. Un largo camino de intuiciones brillantes, de una disminución de escrúpulos en progresión gemétrica y de los placeres que ofrece la cercanía del poder, la consolidación de un imperio mediático y la autoconvicción de que se está en la cima del mundo, una sensación que permite a sus protagonistas ofrecer empleos bien remunerados a altos cargos de Scotland Yard o sentar en su consejo de administración a expresidentes de Gobierno. Todos le comen en la mano, incluído el primer ministro de Gran Bretaña.

Si en lugar de una serie se prefiere publicar una novela, apunto una referencia literaria: el Dashiell Hammet de Cosecha roja. Si por el contrario, se optara por una película, un largometraje que contara en poco menos de dos horas la historia de la irresistible ascención de los Murdoch, apunten estos nombres: los Cohen de Muerte entre las flores. Son obras ya clásicas en el género negro. Historias de poder y corrupción, de chantajes y codicia que, además, son reales como la vida misma.

En España, naturalmente, también hay material para varias series, quizás no tan glamurosas como las anteriormente citadas pero con una posible y probable garra narrativa. La que más se aproxima a ese concepto HBO es, sin duda, Crematorio, emitida no hace mucho en Canal +, una especie de Operación Malaya con un excesivamente serio José Sancho como gran padrino de la construcción. Una serie bien realizada, bien construida y muy didáctica sobre como conseguir el triunfo en una sociedad que hace tiiempo perdió las referencias morales más elementales.

Si se prefiere hacer una serie sobre los trajes de Siempre joven, con Francisco Camps y sus adláteres en los papeles principales (ese impagable Ricardo Costa anhelante de comprarse un Infinity, o esa Rita Barberá cogiendo del brazo al president con tal energía que no se sabe si le apoya o le detiene), habría que darle un papel a Mariano Rajoy, naturalmente, El mayor problema del proyecto es que resultaría una especie de sainete con regusto a drama. Algo así como una nueva entrega de la genial serie de La escopeta nacional, de los ya difuntos y maravillosos Luis García Berlanga y Rafael Azcona. Con un problema añadido: la mayor parte de la misma sería cine mudo.

 

Del bochorno al caciquismo

Por: | 18 de julio de 2011

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Es bochornosa la actitud de Mariano Rajoy, su silencio ante el procesamiento del president Francisco Camps, al que no dudó en manifestarle su total apoyo antes de la decisión judicial que le sentará en el banquillo. Entre el apoyo incondicional y el silencio se celebraron unas elecciones que ganó ampliamente Camps, lo que no evitó el procesamiento por cohecho impropio.

Los expertos en política hace tiempo que sugirieron que el reiterado silencio de Rajoy ante los hechos desagradables ocurridos en el seno de su partido es una recomendación de su asesor de imagen, Pedro Arriola. Si así fuera, y visto el grado de disciplinada obediencia que manifiesta el líder del PP, sorprende que no sea el propio Arriola quien se presente como cabeza de lista de los populares pues suyas son las principales decisiones.

Si alguien que aspira a ser el próximo presidente del Gobierno considera que dar la callada por respuesta ante un grave problema político, como es el que se siente en el banquillo de los procesados un presidente autonómico de su mismo partido, es el análisis más lúcido, es evidente que no da la talla para el puesto que anhela ocupar. También es evidente que en España, en su electorado, los casos de corrupción no restan votos por mas que en las encuestas de opinión sí rebajan la valoración de la clase política. Son contradicciones difíciles de explicar pero aceptadas por los partidos.

 También parece difícilmente explicables las diferentes versiones de un mismo hecho: la policía por un lado, y Casimiro Curbelo, senador socialista por La Gomera, por otro. Dos fuentes y dos versiones de un lamentable suceso que contiene todos los tópicos del caciquismo: puti-clubes, borracheras y broncas. Una de las Españas eternas.

Antena 3, por su parte, emitió el domingo el útimo capítulo de la quinta temporada de Dr. Mateo, con una audiencia discreta (poco más de 1.700.000 espectadores en el horario estelar). Al margen de la interpretación, del reparto y de los aspectos técnicos, el capítulo de despedida tenía un guión francamente mediocre. Lleno de recursos fáciles (esas manifestaciones populares en defensa de la integridad inmobiliaria, bodas a punto de celebrarse que no acaban de cuajar, situaciones trufadas de sentimentalismos baratos...), lo mejor, sin duda, el pueblo de Lastres y sus alrededores, correctamente realzado y fotografiado. Poco o nada que ver con la labor del mejor guionista en la historia del cine español, Rafael Azcona, al que la 2 rindió cumplido homenaje el viernes y el sábado en su serie de Los imprescindibles.

El País

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