Hay momentos en los que la política, la economía, la justicia, la Iglesia, hasta los concursos televisivos (Gran Hermano) tienen algo en común que los define: son trileros, poseen esa especial habilidad para manipular y engañar a la ciudadanía ante sus propios ojos. En realidad, todo encaja. Si, como dice Mario Vargas Llosa, vivimos en la sociedad del espectáculo, España, ha optado por un espectáculo menor y callejero. No hablamos de grandes obras teatrales, ni de óperas o de grandes conciertos. Hablamos de una pequeña mesa plegable, tres vasos de plástico y un garbanzo. No hace falta más. Bueno, quizás sí: una cierta codicia, el aspirar a ganar un dinero fácil sin demasiado esfuerzo. Por supuesto, lo dicho no es aplicable a la totalidad de la ciudadanía. Corresponde a un selecto núcleo de población, los dirigentes que, a su vez, se creen los más listos. Por ejemplo, los líderes de los partidos mayoritarios. El Gobierno lleva poco tiempo en el poder pero el suficiente para demostrar que los programas y promesas electorales son papel mojado. Bien. El principal partido de la oposición lleva, también, poco tiempo fuera del poder pero el suficiente para correr un tupido velo sobre lo que hacía, o dejaba de hacer, cuando lo detentaba, además de sacarse ahora de la manga, o del cubilete, reivindicaciones que pudo hacer y no hizo.
En el ámbito económico, ¿qué se puede decir que no se haya dicho ya? Reforma laboral, recortes en Sanidad y Educación, reforma disfuncional del sistema financiero, crisis de Cajas de Ahorro, idemnizaciones y pensiones faraónicas, y de guinda, el caso Bankia. De éste último caso, quizá sea conveniente el recordar que el padre del expresidente y lumbrera de la finanzas Rodrigo Rato ya estuvo en la cárcel durante el franquismo. Ramón Rato Rodríguez Sampedro compró el 80% del modesto Banco de Siero y en 1967 se le embargó el banco, fue encarcelado por tres años y multado con 176 millones de pesetas por sacar dinero a Suiza, lo que entonces estaba penado. Hoy, sin duda, no tendría problemas pues para eso está la amnistía fiscal generosamente ofrecida por el Gobierno. Tampoco parece que va a tener problemas su admirado hijo ya que ni el Ejecutivo, ni la actual presidencia de Bankia (27.000 millones de euros de agujero) consideran que se deben exigir responsabilidades. Un despiste contable lo tiene cualquiera.
Carlos Dívar también demostró sobradamente sus habilidades para distraer unos cuantos viajes a Marbella y unos miles de euros a las arcas públicas. Como él mismo señaló en su momento, "una miseria", lo que al parecer no comparten unos 1.300 ciudadanos que se tomaron la molestia de acercarse al Servicio de Atención al Cliente del Consejo General del Poder Judicial a depositar otras tantas solicitudes de dimisión de tan ilustre veraneante invernal. En eso coincide parcialmente, en distraer un dinero a las arcas públicas, con su amantísimo cardenal Rouco quien tuvo a bien amenazar al personal con disminuir la participación de la Iglesia en Cáritas si se hacía efectivo el que su institución tuviera que pagar el IBI de aquellos edificios con fines comerciales o especulativos. Luego se supo que la participación de la Iglesia en Cáritas era de un 2%, pero los cubiletes ya se habían movido.
Pues bien, en un contexto como el descrito, ¿qué tiene de extraño que el entorno inmediato del ganador de Gran Hermano, Pepe Flores, tenga a sus espaldas la sospecha de no haber jugado limpio? No es un problema de la organización ni de la cadena, que por cierto con la gala final batió su récord de audiencia con cuatro millones de espectadores. Al parecer, se solicitaron donanciones en Brasil (en España estaba prohibido) para, con lo recaudado, llamar sin parar al teléfono-voto de Flores. Truquillos de mesa plegable.
Hay 1 Comentarios
my life is cold and dark and dreary;
it rains and the wind is never weary;
my though still cling to the moldering past,
but the hopes of youth fall thick in the blast,
and the days are dark and dreary. Nike Free Run
Publicado por: Hayes | 30/05/2012 11:36:04