O los políticos piensan que la ciudadanía tiene un electroencefalograma plano o viven en un mundo irreal, o las dos cosas a la vez. ¿Cómo se puede salir a la palestra mostrando una gran satisfacción porque Europa haya decidido rescatar al sistema financiero español con el aval del Estado, es decir, de todos? La realidad, como diría Rajoy, es la que es. Pues bien, lo que es es que después del "triunfo" al haber conseguido "una línea de crédito de hasta 100.0000 millones de euros" el pasado sábado, la prima de riesgo supera hoy, lunes, los 500 puntos.
Si en algo ha triunfado el Gobierno es en la búsqueda y utilización de eufemismos. La absurda comparecencia pública del presidente -el silencio es preferible a la manipulación- pretendió tranquilizar a los mercados. No lo consiguió. Políticamente quiso apuntarse un tanto al conseguir el innombrable rescate, citándose a sí mismo en el discurso de investidura. Olvida Rajoy que alcanzó la presidencia con un programa electoral, es decir, que si pudo elaborar un discurso de investidura se debió a una promesas políticas, económicas y sociales que, por otra parte, incumplió sistemáticamente. Nadie duda que la situación actual de España es, en buena parte, consecuencia directa de la desastrosa gestión del Gobierno de Zapatero, como tampoco duda nadie que las cotas de credibilidad e imagen del país nunca llegaron tan bajo como en la actualidad. Basta dar un vistazo a los principales diarios internacionales, del New York Times a Le Monde o el Financial Times para comprobar dónde nos ponen el listón.
Visto lo visto, que España e Italia empataran a 1 en el primer partido de la Eurocopa de dichas selecciones tampoco puede sorprender demasiado. Ninguno de los dos equipos jugó con excesivos merecimientos para ganar. La que si ganó fue Telecinco con 10.152.000 espectadores y no se olviden que la cadena es italo-española. Con el volumen diario de información económica que se produce tampoco sorprendería que, antes de acabar la legislatura, en España hubiera tantos expertos en macroeconomía como los hay ya en fútbol. Uno de cada dos españoles, como poco, lleva dentro un seleccionador nacional. ¡Que tiemblen Guindos y Montoro! Y para concluir el apartado de fútbol -lo de Rafael Nadal es otra historia-, señalemos que el auténtico hecho extraordinario es que un club de fútbol como el Alcorcón esté a un paso de conseguir el ascenso a la primera división, lo que, por otra parte, no está claro que le convenga. Tiene un estadio con un aforo impensable para jugar contra los mejores (menos de 5.000 localidades) y un presupuesto total que no llega a la ficha anual de Sergio Ramos, por ejemplo. Eso sí que es un milagro.
En fin, afronten este lunes con paciencia, hagan apuestas sobre los nuevos eufemismos que encontrarán nuestros gobernantes para no tener que llamar al pan, pan, y al vino, vino, y soporten -si así lo eligen- la nueva gala de Gran Hermano 12 + 1. La Revuelta, con la convicción de que ordeñar la vaca hasta más allá del límite puede satisfacer a la cadena, saturar al personal y dar muy mala leche.