Los expertos suelen apuntar que los artistas se muestran mucho más libres conformes se acercan a la vejez. Pintores como Friedrich, Goya o Picasso lo demuestran en las obras de su última etapa. Con el dominio del oficio, y con el paso de los años, se saltan las normas con mucha más fluidez. Igual ocurre con los compositores y cantantes. Ayer lo explicó muy bien Joan Manuel Serrat en la entrevista que les hizo al alimón, a él y a Joaquin Sabina, Julia Otero en su programa Entrevista a la carta (La 1. 1.021.000 espectadores): "Responsabilizar a la Merkel de todo esto es no ver la viga en el ojo propio. Las chapuzas de este país no las ha hecho Merkel. La existencia de las cajas de ahorro y las fusiones de esas cajas y el mangoneo en ellas por parte de los políticos de este país no lo ha hecho la Merkel. [...] A mí lo que me jode es que no tengo otro país así que me siento muy incómodo con todo lo que me han montado. Y como soy mayor ya no tengo ganas de callarme".
Es exactamente lo contrario de lo que Fernando López Amor, representante del PP en la subcomisión parlamentaria del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), aconsejó al subgobernador del Banco de España, Javier Ariztegui, antes de su comparecencia para dar explicaciones sobre el caso Bankia. La consigna era "no dar detalles sobre los gestores de Bankia" ya que haría "un flaco favor" (El País de hoy, martes). ¿Un flaco favor, a quién? Desde luego no a la rimbombante Ley de Transparencia, ni a la ciudadanía. ¿A los gestores?, probablemente.
El diputado popular, en declaraciones a RNE, explicaba que la razón por la que el PP había vetado la comparecencia de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del banco de España, y de Rodrigo Rato, expresidente de Bankia, en la mencionada subcomisión era que "nuestro país, su sector financiero, está pasando una situación delicadísima. Se nos está mirando con lupa desde Europa, el FMI y el BCE y creemos que no es el momento adecuado para abrir un debate que puede tener unas consecuencias que no son especialmente buenas para el sector financiero". Es decir, que puesto que nos están mirando con lupa, lo mejor es no dar explicaciones en el Congreso. La desfachatez considerada como una de las bellas artes.
Pero como dice Mediaset "no hay dos sin tres", el tercer protagonista de la jornada es nuestro ínclito presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ Carlos Dívar, a quien su fascinación por los viajes privados con cargo a las cuentas públicas le va a acabar costando el cargo. Ahora se sabe que a los 20 viajes a Marbella hay que añadir otros 12 viajes más a distintas localidades de España (Bilbao, Galicia, Valencia, Palma de Mallorca y Oviedo) en ese afán de llevar la buena nueva jurídica a las distintas Autonomías. Lo malo para él es que el PP ha rectificado su posición inicial y ha admitido en la Mesa del Congreso tramitar la petición de comparecencia de nuestro afamado viajero en la Comisión de Justicia para dar cuenta de sus gastos.