TV Blog de Harguindey

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La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey pertenece a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal y redactor jefe de la sección de Opinión. En la actualidad es Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

Un salario vitalicio en la muñeca

Por: | 13 de junio de 2012

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¿Estamos todos locos? A un joven alabado hasta la extenuación, dechado de virtudes, con una fuerza de voluntad, de disciplina y esfuerzo inalcanzables le acaban de robar un reloj de pulsera valorado en 300.000 euros, 50 millones de las antiguas pesetas. Scott Fitzgerald dejó escrito que detestaba un sistema que permitía que los más ricos tuvieran siempre las mujeres más guapas. No sabemos que diría ahora de un sistema que para promocionar sus productos estimula y promueve el que un joven lleve en su muñeca un objeto cuyo valor de mercado, y colocado en bonos del Estado, supondría un sueldo vitalicio y suficiente para una familia.
En primer lugar, ya es una provocación que existan relojes de ese precio por mucho diseño con tecnología aeroespacial y fabricación con titanio que lleven encima. En segundo lugar, ¿cómo se va a impedir que se robe algo que puede suponer una renta suficiente para el ladrón o ladrona y sus descendientes? Al parecer ya han detenido al ladrón -un empleado del hotel-, lo que no quita para justificar el que Rafael Nadal entre en esa disparatada dinámica de promoción del consumo más elitista. No tiene el menor sentido, o peor aún, tiene el sentido de lo impresentable.
En todos los informativos de ayer, martes, se mostraban las imágenes de unos alucineros descerebrados que destrozaban a golpes de mazas una tienda de telefonía móvil. No pudieron llevarse nada porque todo lo que se exhibía eran maquetas, carcasas sin valor. Quizás la marca relojera Richard Mille debería darle a nuestro tenista favorito una carcasa de su modelo RM 027 Tourbillon para que el peso de la más que probable mala conciencia no acabara fracturándole el cúbito y el radio de su muñeca. Con lo que cuesta el susodicho reloj pueden pagarle un mayordomo para que le diera la hora cada vez que se la pidiera. Les saldría más barato.
Mientras tanto, los participantes de Gran Hermano 12 + 1. La revuelta preparan ya sus maletas. Hoy se acaba ese inacabable concurso (llevan más de cinco meses con unas audiencias importantes). Lo cierto es que ha sido muy beneficioso para la cadena y para los protagonistas del encierro. Estar totalmente aislados del mundanal ruido casi el mismo tiempo que lleva el PP en el poder es una especie de bendición. Ni primas de riesgo, ni rescates, ni contradicciones constantes de los gobernantes, ni calvarios de viajes de fines de semana caribeños, ni torturar a la ciudadanía con frases como las de "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", ni utilizar como argumento esencial del análisis del desastre del sistema financiero que "eso se tendría que haber hecho hace tres años", ni esquilmar las subvenciones de ayudas al desarrollo para comprar pisos con plazas de garaje, ni oir las manipuladoras amenazas de Rouco Varela si llegara el caso, que no llegará, de que la Iglesia tuviera que pagar el IBI de algunas de sus posesiones... Lo dicho, una bendición. Y llegados a este punto, una sugerencia: que el ministerio de Sanidad, además de indignar con sus recortes a todos los profesionales sobre los que actúa, liberalice el consumo de antidepresivos y relajantes musculares. El pueblo llano y sencillo se lo agradeceríamos.

El País

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