En situaciones límite, con una prima de riesgo absolutamente desbocada, el Alto Ampurdan en llamas y algunas de las Comunidades Autónomas en quiebra técnica, el análisis de lo que originó el desastre económico ayuda a comprender por qué estamos donde estamos, primer paso para intentar salir de este desastre. Felipe González lo explica con claridad en una excelente entrevista de Soledad Gallego-Díaz en El País. Piensa que el origen de nuestros males hay que buscarlo en 1998, con José María Aznar al frente del Gobierno: "la galopada arrancó con la ley de liberalización del suelo, que se puso en marcha con el argumento banal de que mientras más ofertas de suelo hay más barato es, como si los mercados fueran racionales. La realidad es que el suelo fue cada día más caro, que hemos hecho tres o cuatro veces más metros cuadrados de los que exigía una demanda equilibrada, y que hemos fomentado de una manera salvaje las corruptelas". Y en su análisis no justifica las torpezas del Gobierno de Zapatero que, a su juicio, no sólo no remedió la situación sino que añadió gasolina al fuego, como tampoco se excluye de la autocrítica.
Uno de los problemas de los políticos es la diferencia que hay entre lo que creen haber proyectado en la ciudadanía y lo que en realidad han sido. Aznar que, también, nos involucró en la guerra de Irak, piensa que ha sido uno de los mejores, sino el mejor, presidentes del Gobierno, jaleado, eso sí, por un determinado sector de los medios de comunicación más reaccionarios, cuando en realidad ha sido el principio de la mayor parte de los males que nos ahogan. Cuestión de perspectivas.
Los informativos y tertulias matinales dan cuenta también de los rescates solicitados por la Comunidad Valenciana y la de Murcia al Estado. Montoro, con esa absurda inclinación de no llamar a las cosas o a los hechos por su nombre, en lugar de rescate habla de "adelanto de liquidez". Vale. Lo cierto es que el argumento utilizado por el PP hasta el agotamiento de que las medidas duras de hoy son una herencia del Gobierno anterior no vale para las comunidades citadas, gobernadas por el Partido Popular desde hace 17 años.
En un ámbito menos catastrofista habrá que dejar constancia de la excelente inversión que es el deporte para las cadenas generalistas. Antena 3 arrasó ayer en su audiencia de la mañana con la Fórmula 1. El irrefutable triunfo de Fernando Alonso en el circuito alemán de Hockenheim fue contemplado por 4.409.000 espectadores, un 41,6% de la audiencia total en ese sector horario. El mismo declaró que no estaba mal que un piloto español, en un coche italiano y diseñado por un griego, ganara en Alemania. Es la pequeña revancha del sur o el consuelo de los nuevos parias europeos.
P.D.- No podemos dejar de rendir un sincero tributo a la memoria de una de las mejores editoras de nuestro país. Ayer falleció Esther Tusquets, la mujer que con su sensibilidad y buen gusto dirigió durante cerca de 40 años una de las editoriales de tamañno medio y con uno de los mejores catálogos en castellano. Gracias a gente como ella, la ciudadanía ha tenido la posibilidad de ser más culta y civilizada.