Marivent: nada es igual, el especial que ofreció ayer Telecinco en su horario estelar (1.500.000 espectadores, el 14,1% de la audiencia total) sobre la situación actual de las relaciones entre los miembros de la familia real fue absolutamente coherente con el concepto informativo de la cadena: mucha espuma y poca chicha. Un selecto grupo de periodistas, fotógrafos y comentaristas "del corazón" analizaron con muy poca base documental y mucho refrito de imágenes las idas y venidas de los miembros de tan endomingada familia.
No hubo ningún dato nuevo. Hubo, eso sí, interpretaciones subjetivas y pseudopisicológicas de gestos, fotografías y rumores, expuestos la mayor parte de las veces con ese hábito de los programas del corazón que consiste en hablar varios a la vez para que no se entere nadie. Y como todo eso podría no ser suficiente para mantener la audiencia, una de las colaboradoras anunció al comienzo del programa que desvelaría el órdago de Iñaki Urdangarin a la familia real, algo que modificaría para siempre las relaciones entre el imputado yerno y su esposa con el resto de los familiares. Naturalmente, la exclusiva seguía siendo una pura especulación y, además, bastante elemental: Urdangarin, vetado en el mallorquin palacio de Marivent, habría decidido reclamar a sus hijos a su vera y a la de la Infanta: "si no voy yo, no va nadie de los míos", más o menos. Es decir, que la exclusiva era lo que ya sabíamos: que la prole del imputado y de la, inexplicablemente, no imputada Infanta Cristina, apenas estuvieron 48 horas con su abuela en lugar de los siete días previstos. Bien.
Lo que a ninguno de los participantes ni, por supuesto, a la dirección del programa, se les ocurrió fue plantear el tema, mejor dilema, de ¿Monarquía o República? Las torpezas, desencuentros, procesamientos y accidentes de los distintos miembros de la familia del Rey en el último año han conseguido que el porcentaje de españoles que dicen preferir la monarquía parlamentaria a la república va decreciendo de forma clara. Como señalaba a finales del pasado año el sociólogo José Juan Toharía: "en 1996, un 66% consideraba preferible para España una monarquía parlamentaria y un 13% una república: una diferencia de 53 puntos. Ahora, en diciembre de 2011, opta por la monarquía un 49% y por la república un 37%: una diferencia de ya solo 12 puntos. Y quizá lo más llamativo es que, en el momento actual, entre las generaciones más jóvenes (18-35 años) las preferencias por una y otra forma de Estado se reparten por igual (45% para cada una)". Urdangarín, marginado. El Rey, disculpándose ante las cámaras de televisión, viajando a Moscú y reuniéndose con los líderes sindicales. En definitiva, el que tenía razón era Giuseppe Tomasi di Lampedusa, autor de El gatopardo, al afirmar que "si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". Todo cambia menos el concepto informativo de Telecinco.