En España hay dos parejas que destacan sobre el resto: la de natación sincronizada (Ona Carbonell y Andrea Fuentes), espléndidas en sus ejercicios de ayer, domingo. La otra, de acción sincronizada (Leopoldo González-Echenique y Julio Somoano, director general de RTVE y de los informativos del ente, respectivamente), demoledora. La primera consigue crear belleza en base al esfuerzo, la disciplina y el talento. La segunda ha conseguido en muy pocos meses dejar la radio y la televisión públicas como un sembrado.
Al mismo tiempo que TVE alcanzaba unas cifras de audiencia realmente notables (la final de los 100 metros masculinos fue vista en Teledeporte por 3.376.000 espectadores, un 23,6% del total), sus nuevos responsables continuaban su labor de acoso y derribo de los profesionales de la información que habían conseguido situar a la televisión pública en sus mejores y más respetadas cotas cuantitativas y cualitativas: Fran Llorente, Ana Pastor, Alicia G. Montano, Xabier Fortes, Josefa Rodríguez Voces... una larga lista a las que se unen los cesados en Radio Nacional. Naturalmente, los nuevos responsables proceden en su mayoría del entorno del inolvidable Alfredo Urdaci (ce,ce,o,o) y de esa tribuna propagandística de Esperanza Aguirre que llaman Telemadrid. El Gobierno recorta y recorta, la calle protesta y protesta. ¿Qué hacer?, citando a Lenin: controlar la televisión pública para que, por lo menos una cadena generalista, no muestre con profesionalidad las informaciones que no convienen. Vienen tiempos difíciles y conviene estar preparados. Y si lo estbalecido exige que el nuevo director general del ente público sea elegido por los dos tercios del Congreso, pues se cambia lo establecido. ¡Ahí queda eso!, citando la excelente explicación de Rafael Sánchez Ferlosio de ayer en El País sobre los toros.
La carrera de los 100 metros masculinos fue extraordinaria y justifica sobradamente que fuera el record de audiencia del domingo. Usain Bolt tiene el cupo de adjetivos superlativos cubierto en su totalidad. El exvelocista (11,2 segundos en los 100 metros lisos) Alfredo Pérez Rubalcaba destacaba su extraordinaria, sobrehumana, condición atlética y su comportamiento personal, alejado de toda trascendencia. Un aspecto de la personalidad que se agradece aún más en estos tiempos en los que a la clase dirigente sólo se les ocurre argumentar que "todas estas medidas son dolorosas, impopulares pero necesarias". Y, probablemente, ese desparpajo, esa ausencia de seriedad, explicaría también éxitos populares tan distintos al atleta como el de la serie catalana Pulseras rojas. Cuando los incendios forestales, sociales y económicos agobian a la ciudadanía diariamente, encontrar pequeños oasis de humor, de actitudes que se alejan del sentimiento trágico de la vida, es una delicia.
Hay 1 Comentarios
Coincido contigo en todo menos en la última parte. Enhorabuena por la entrada.
Publicado por: Raquel Sanabria | 03/04/2013 13:35:28