Como diría Pedro Almodóvar: ¿qué hemos hecho nosotros para merecer esto? Noticia de Cinco días: "El impuesto sobre el patrimonio ha permitido recaudar 581,4 millones a las comunidades autónomas este año. Sin embargo, Madrid, Comunidad Valenciana y Baleares renunciaron a aplicar este impuesto. En caso contrario, hubieran logrado 444 millones". Bien. El mencionado impuesto grava las rentas superiores a 700.000 euros, es decir, ante todo no molestar a los ricos. Añade el diario económico: "Tomando como referencia la distribución territorial de los ingresos por el impuesto sobre el patrimonio de ejercicios anteriores, Madrid hubiera recaudado 310 millones, Valencia otros 104 millones y, Baleares, 29 millones". Bien.
Los 104 millones de euros que habría obtenido la Comunidad Valenciana si hubiera aplicado dicho tributo equivale a la mitad de los recortes aplicados por el gobierno de Alberto Fabra en los salarios públicos. Veamos qué hubiera pasado en la Comunidad que preside Esperanza Aguirre de no haber renunciado a molestar a los ricos: los 310 millones de euros recaudados superarían con creces el impacto económico de elevar los precios de los transportes públicos o de reducir las becas para libros y comedor escolares. En el caso de Baleares, los 29 millones no recaudados habrían evitado el cierre de los hospitales públicos calusurados por José Ramón Bauzá. Lo lamentable de todo esto es que no se pueda, o no se quiera, procesar a los responsables políticos que toman unas decisiones que sólo favorecen a unos pocos y perjudican a la mayoría. En todo caso, no esperen que este tipo de informaciones lo ofrezcan los informativos de La 1.
En terrenos más específicamente televisivos, las audiencias registran una cierta recuperación de espectadores. Acabados los desplazamientos veraniegos, el electrodoméstico de las 625 líneas vuelve a acaparar la atención. Programas como Hay una cosa que te quiero decir (Telecinco), en los que el sentimentalismo se reconvierte en sirope, alcanzan los 2.120.000 espectadores. Reposiciones de programas como Españoles en el mundo llegaron a los 1.969.000 espectadores. Por cierto, ¿se han fijado en que no hay un sólo español que no esté completamente satisfecho de vivir donde Cristo dio las tres voces? No hay nada como amoldarse a los tiempos que llegan. Unas audiencias interesantes para los publicitarios en un medio que irá a más pues la subida del IVA en todo lo relacionado con la cultura permite deducir un importante descenso de las taquillas de cines y teatros, y ello pese a las idioteces que se le ocurren sobre la marcha al ministro Wert (lo último fue su explicación sobre la subida del IVA en el material escolar: una libreta la puede usar un estudiante para hacer los deberes pero también la puede usar un arquitecto para tomas notas). Pues pese a tal nivel de coeficiente mental, tiene coche oficial. Así es la vida: ¡un asco!