TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

Ménage à trois

Por: | 30 de junio de 2017

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El alcalde de Blanes (Girona), Miquel Lupiáñez, del PSC (ver foto), estuve sembrado hace cuatro días en una entrevista radiofónica:
"No es que el resto del mundo no exista. Pero aquí los parámetros son básicamente estos. Responsabilidad, compromiso, avanzar, premiar el esfuerzo, y en el resto de España se vive esto de otra manera, como puede vivirse diferente en Dinamarca que en el Magreb". Ya era hora que un político electo dijera las cosas claras: al pan, pan, y al vino, vino. Hartos estamos de sinónimos, de metáforas y de marear la perdiz, sobre todo cuando lo dicho solo refleja la realidad evidente.
Sanidad, educación, ayudas a la dependencia...todo en Cataluña remite directamente a Dinamarca. Parafraseando a Rajoy, "todo es verdad salvo algunas cosas". Cosas como por ejemplo lo que ya se publicaba hace cinco años, en junio de 2012:"La llamada sociovergència ha tenido en la sanidad su máximo exponente, un terreno de consenso en el que CiU y el PSC se han repartido áreas de influencia mientras los gestores sanitarios gozaban de una estabilidad y unos ingresos envidiados en el resto de España. En los últimos 18 meses han estallado más escándalos en la sanidad catalana que en las dos décadas anteriores, un cúmulo de pagos irregulares, adjudicaciones sin concurso, favores políticos y salarios millonarios con un nexo en común: la aparente incapacidad de los órganos de control para ponerles coto".
No está documentado el que uno de los templos musicales de Copenhague haya sido saqueado por sus responsables pero todo llegará. En todo caso el que existan algunas diferencias en la gestión cultural de ambos países es perfectamente comprensible, sobre todo en lo musical. Preguntado el ya citado alcalde de Blanes en la misma entrevista si no era incoherente querer participar en el referéndum y rechazar ceder espacios municipales, como había declarado previamente, contestó: "Cómo puedo querer a tres personas a la vez y no estar loco, como decía la canción". Y aquí comprobamos un salto cualitativo en esa sincera referencia a Dinamarca y el Magreb por parte del alcalde: hemos pasado de querer a dos mujeres a la vez (una es el amor sagrado, compañera de mi vida, esposa y madre a la vez, que suponemos será Cataluña, y la otra es el amor prohibido, complemento de mis ansias y a quien no renunciaré, que suponemos será el referéndum), a querer a tres personas a la vez y no estar loco. Lo tremendo del asunto es que el compañero Lupiáñez no nos explica quien es la tercera persona, ese fantasmagórico componente del transgresor ménage à trois que, de confirmarse, dejará a Dinamarca muy atrás de esa Cataluña laboriosa, comprometida y libérrima.

Fanatismo

Por: | 29 de junio de 2017

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Cuando un electrodoméstico como la televisión se consolida como la reina de la casa -una media de algo más de cuatro horas diarias frente al artefacto por cada ciudadano español-, el principal problema es cómo rellenar su programación. Y si en España las cadenas generalistas apostaron por los realities, concursos y tertulias (algún día habría que intercambiar a sus integrantes: Marhuenda e Inda, por ejemplo, a Supervivientes; Gloria Camila y Alba Carrillo a Al Rojo Vivo), los llamados canalillos se nutren básicamente de series y largometrajes, series mayoritariamente extranjeras entre las que destacan últimamente las producidas en los países nórdicos.
El último ejemplo de estas últimas es Modus, una serie sueca que emitió Calle 13 y cuya primera temporada (ocho capítulos) se puede ver en Movistar. A finales de año se estrenará su segunda temporada. Y el primer rasgo distintivo de Modus es que el asesino en serie sobre el que gira la trama pertenece a un grupo de religiosos cristianos fundamentalistas, blancos, homófobos y estadounidenses, nada que ver con los habituales ni, por supuesto, con la demagógica campaña prohibicionista de Donald Trump.
El segundo rasgo, ya más común en las series nórdicas, es el de presentar una sociedad opulenta, confortable, bajo la cual se desarrollan unos conflictos individuales muy similares a los de los países subdesarrollados. Puede cambiar la renta per cápita pero los sentimientos humanos, que diría Javier Arenas, son universales. El tercer rasgo, al parecer ya imprescindible en este tipo de series, es que los protagonistas, la criminóloga y psicóloga Inger Johanne Vik y el detective de la policía de Estocolmo Ingvar Nyman, nunca puedan sonreir. La alegría está prohibida por incompatibilidad con la resolución de asesinatos.
La danesa The Killing y la sueco-danesa Bron/Broen (El puente) deslumbraron al mundo. Modus no llega a tanto pero mantiene una calidad suficiente para que la adaptación televisiva de sus novelas negras -y en este caso se trata de la adaptación de Noche cerrada en Bergen, de la noruega Anne Holt- siga consolidándose como una de las industrias más brillantes y rentables de la cultura audiovisual.

Palabras

Por: | 27 de junio de 2017

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"Que nadie piense que ni un solo metro que haya ardido se va a aprovechar y va a tener otra calificación urbanística porque la Junta no solo se va a oponer sino que va a poner todos los mecanismos legales para que un solo metro del entorno natural de Doñana sea recalificado ni utilizado para ningún otro uso", afirmó rotundamente la presidenta Susana Díaz ayer, lunes. La frase no deja lugar a dudas, lo que es de agradecer, pero también sabemos que las palabras, como el viento, son volátiles, que pueden cambiar fácilmente de dirección y de forma poco previsible.
En pleno rebufo de la indignación popular ante desastres como el de Doñana, los políticos se apuntan al carro de las redes sociales. Con el paso del tiempo y la, al parecer, escasa memoria colectiva, todo vuelve a una normalidad anormal, la misma que permite, por ejemplo, que en agosto de 2014, la ya citada Susana Díaz declarara que el hotel de El Algarrobico es una "aberración urbanística (...) el símbolo de lo que nunca se debió de construir y de la época de la especulación salvaje en nuestras costas como modelo de país y comunidades autónomas. No puedo permitir que siga ahí", como recuerda Greenpeace España. Pues bien, esa aberración urbanística sigue ahí pese a los 20 pronunciamientos judiciales que demuestran su ilegalidad y ante la  pasividad de las administraciones responsables. En la actualidad, a pesar de los compromisos electorales sobre su inmediato derribo en marzo de 2008 y las promesas de ministros de Medio Ambiente y presidentes andaluces, el hotel sigue en pie, como señala la organización ecologista. Cuestión de costes del derribo. ¡Son las palabras, estúpidos!
Claro que uno de los mejores homenajes a las palabras lo vimos ayer en la comisión parlamentaria ante la que intervino, es un decir, el extesorero del PP Luis Bárcenas. ¿Qué mejor homenaje por parte de los políticos que el silencio? Y no deja de tener su gracia que el protagonista de la sesión en una de sus escasas intervenciones le sugiriera a Toni Cantó, diputado de Ciudadanos, que no hiciera teatro. A poco que se consulten las hemerotecas las relaciones entre el extesorero y su partido recorrieron toda la historia del teatro, desde el drama a la comedia sin olvidarnos del esperpento, la farsa, el vodevil o el teatro del absurdo, un peregrinaje por esa arte escénica en el que resultan imprescindibles actores de la talla de Álvarez Cascos, Rato, Acebes, Mayor Oreja o Javier Arenas, dirigidos todos ellos por esas cumbres de la interpretación que son Aznar y Rajoy, quien, en un alarde de imaginación, declaró ayer mismo que le gustaría que le recordaran como "un hombre honesto" que supo "sacar lo mejor de España y de los españoles". El problema es saber a dónde lo llevó.

De las cloacas

Por: | 26 de junio de 2017

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Hay nombres que poco a poco se irán olvidando en el trasiego de la actualidad. Tuvieron su cuarto de hora warholiano y cayeron en el olvido. Otros perduran mas. Por ejemplo el de Billy el Niño, un policía de la brigada político-social franquista y afamado torturador que pasea tranquilamente sus reales por el foro. El comisario Villarejo será, probablemente, otro nombre que trascienda lo inmediato, y mas después de la entrevista que le hizo Jordi Évole en Salvados, un programa que hace tiempo demostró su enorme dominio del marketing y la publicidad hasta el punto que se anunció a bombo y platillo que el presentador interrumpía sus vacaciones para entrevistar al mencionado comisario.
Un programa y una entrevista que no sólo habrá tenido una buena audiencia sino que nos ha mostrado a uno de los personajes clave de lo que se ha venido en llamar "las cloacas del Estado", es decir, de los turbios manejos de los políticos en el poder para mantenerse en él el mayor tiempo posible. Naturalmente alguien que mete pies y manos en el fango no lo hace por amor a la verdad o por patriotismo. Para enfangarse hasta ese punto se necesitan una serie de conidiciones: no tener escrúpulos -y aquí cabría añadir "humanos", en homenaje a Javier Arenas-, tener un concepto muy laxo de los derechos humanos y del orden establecido, recopilar la información suficiente sobre todo aquel que pudiera complicarle el futuro si cambiaran las tornas y, naturalmente, acumular un dinerito con el que tener una jubilación confortable, al fin y al cabo salvar a la Patria no es gratis.
De Villarejo, y tras la entrevista con Évole, sabemos que pisó la mayor parte de los charcos de las cloacas, desde extrañas operaciones en Cataluña contra los políticos nacionalistas a agresiones a una doctora que molestaba al yernísimo de Villar Mir, sin olvidarnos de la princesa Corinna, la trama Gürtel o el ático de Ignacio González, por citar tan solo unos pocos. Del dinerito para su jubilación, supimos hace ya un par de años que las cuatro sociedades "matriz" de su entramado empresarial recibieron fondos por valor de 20,42 millones de euros entre 1992 y 2010. Claro que una vez, vista y oída la tan mencionada entrevista, también sabemos ahora, por él mismo, que Villarejo es un ciudadano ejemplar, que nunca hizo mal a nadie, que se retiró de todos aquellos asuntos que olían mal y que la dermatóloga que molestaba al financiero amigo de Granados se autolesionó para llamar la atención.

Mentiras

Por: | 25 de junio de 2017

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Big little Lies es la constatación del paso del tiempo y, con ello, de los problemas y preocupaciones actuales en el seno de un confortable y acomodado segmento social. Si entre 2004 y 2012, la cadena ABC mostró al mundo en la serie Mujeres desesperadas la vida cotidiana de cinco mujeres en Wisteria Lane, zona residencial situada en la imaginaria ciudad de Fairview, Eagle State, en abril de 2017 es HBO quien nos describe la vida de cuatro mujeres en la muy real Monterrey, en el norte de California, con sus grandes pequeñas mentiras.
Un reparto de lujo: Reese Witherspoon, Nicole Kidman, Shailene Woodley y Laura Dern, todas ellas extraordinarias en sus respectivos papeles, desde la violada Woodley, a la maltratada Kidman, la prepotente Dern o la absorbente Witherspoon; un paisaje constante, el Pacífico con sus doradas arenas y sus inquietantes acantilados, y un amplio surtido de los sentimientos humanos, desde la amistad y la solidaridad a la humillación, el acoso, los celos y los malos tratos que desembocan en un asesinato. Y entre unos y otros, los hábitos de una sociedad de alto standing en la que, al parecer, los terapeutas matrimoniales son una profesión indispensable.
Siete capítulos narrados con un ritmo pausado que se acelera según se acerca el final y que nos describe con una mirada carveriana lo que ocurre dentro de unos casoplones espléndidos que no pueden ocultar las mezquindades y miserias de sus habitantes, sus grandes y pequeñas mentiras, la rebeldía de los adolescentes, la inseguridad permanente de sus padres, el ansia femenina de potenciar el espíritu grupal frente al macho que, al menos en este caso, es, básicamente, un adminículo decorativo cuando no un producto tóxico.
Una excelente serie que trasciende los problemas cotidianos de la convivencia y nos sumerge de lleno en la América de quienes, probablemente, no votaron a Donald Trump pero aceptan ese malsano principio de que el éxito justifica el abuso y la dominación.

Montoro

Por: | 22 de junio de 2017

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"Las medidas que tomó el Gobierno en los primeros años de la décima legislatura (entre 2011 y 2015) eran medidas duras, difíciles de explicar, eran medidas que no hubiéramos adoptado nunca si no hubiéramos atravesado por la difícil situación que atravesamos. Subimos el impuesto sobre la renta, subimos el IVA, ese si que es un auténtico baldón, iniciamos una estrategia de lucha contra el fraude fiscal. Iniciamos un proceso de regularización fiscal que tampoco nos gustaba", dijo entre otras cosas el ministro Montoro en su comparecencia en el Congreso para tratar de explicar la amnistía fiscal que realizaron con un decreto-ley y que el Tribunal Constitucional consideró que fue una chapuza: "La adopción de medidas que, en lugar de servir a la lucha contra el fraude fiscal, se aprovechan del mismo so pretexto de la obtención de unos ingresos que se consideran imprescindibles ante un escenario de grave crisis económica, supone la abdicación del Estado ante su obligación de hacer efectivo el deber de todos de concurrir al sostenimiento de los gastos públicos", lo que, por otra parte, no supuso el menor atisbo de dimisión por parte del ministro. Al parecer hacer chapuzas va en el cargo.
Pero lo llamativo de la defensa ministerial de su chapuza es ese párrafo que asegura que "iniciamos una estrategia de lucha contra el fraude fiscal". ¿Qué considerará el señor Montoro por iniciar una estrategia de lucha contra el fraude fiscal, al margen de permitir a los defraudadores el que paguen un 3% de los millones amnistiados? El pasado 7 de junio, hace un par de semanas, se publicaba que "todos los sindicatos de la Agencia Tributaria (CC.OO, UGT, CSI-F y SIAT) mostraron este martes su preocupación por la situación de la institución. Se suman así a las críticas vertidas por el presidente de los inspectores de Hacienda, José Luis Groba, quien alertó que "la Agencia está en una situación límite. A punto de explotar" por la falta de medios. Los sindicatos reclaman al Gobierno un aumento de la plantilla para compensar el déficit de empleo y exigen reactivar la carrera profesional. Además, anunciaron movilizaciones, sin precisar en qué consisten. La Agencia ha perdido más de 3.000 trabajadores en los últimos años".
Extraordinaria como se ve la estrategia gubernamental de lucha contra el fraude, y todo ello sin mencionar que ya en diciembre de 2013 el entonces director general de la Agencia, Santiago Menéndez, relevó a nueve miembros de los 16 que formaban el comité de dirección además de destituir a otros 20 cargos de libre designación en lo que fue calificada como "una purga en la cúpula de la Agencia Tributaria". Lo malo no es que Montoro mienta, pues eso ya forma parte de estilo del Gobierno, lo terrible es que lo haga con tanta desfachatez hasta el punto de sugerir una ley que prohiba en el futuro las amnistías fiscales una vez liberados sus amigos de la pesadez de las declaraciones de la renta honestas, naturalmente, y que lo haga ante un Congreso en el que el centro y la izquierda son mayoría y no parece que se enteren, tan ensimismados como están mirándose el ombligo.

De la soberbia y los idiotas

Por: | 20 de junio de 2017

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Soberbia: "Sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato distante o despreciativo hacia ellos", y es ese ridículo sentimiento uno de los que más abundan entre la clase política española y los altos cargos. Veamos un ejemplo del pasado viernes: "El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, ha asegurado este viernes que volvería a designar a Manuel Moix como fiscal jefe Anticorrupción aún conociendo que éste era propietario con sus hermanos de un 25% de una sociedad radicada en el paraíso fiscal de Panamá, que le llevó a tener que dimitir de su cargo el pasado 1 de junio, e insistió en que esta sociedad, heredada de su padre, no tiene ningún atisbo de "ilegalidad", ni de "incompatibilidad" con el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal. ¿Si hubiese sido una sociedad en Francia o en Portugal habría habido algún problema? No. El problema es Panamá", explicó éste lince de la jurisprudencia.
El Fiscal General del Estado no sólo tiene un sentimiento de superioridad frente a los demás, es que cree que está justificado porque los demás somos idiotas. Después de las bochornosas mentiras del Fiscal Moix sobre la herencia recibida -como Jordi Pujol y el Gobierno del PP, dicho sea de paso- quien le nombró, Maza, insiste en su clamoroso error, el mismo que le valió la reprobación parlamentaria junto a la de su señorito, el ministro Catalá, alegando que la sociedad panameña no tiene ningún atisbo de ilegalidad. Hay que ser muy cínico para afirmar que si esa sociedad hubiera sido en Francia o en Portugal no habría habido ningún problema. Al parecer el Fiscal General del Estado no distingue entre paraíso fiscal e inversiones en el extranjero. O es un inculto o nos toma por idiotas, sin descartar que reúna las dos circunstancias.
El señor Maza, el señor Catalá y cualquier ciudadano que lea un diario sabe que la sociedad registrada en Panamá, del que el ya ex Fiscal Jefe Anticorrupción Manuel Moix posee un 25% (el resto es de sus hermanos), se ocultó a Hacienda durante nueve años -entre 1988 y 1997. La compra del chalé en Collado Villalba (Madrid) se realizó en 1988 pero no se inscribió en el Registro de la Propiedad hasta septiembre de 1997. Esto implica que la familia Moix dejó de pagar los impuestos correspondientes a la operación de compraventa, en concreto, dice Infolibre, el 6% del valor de la compra, es decir 54.000 euros, más o menos. Dimite en Anticorrupción por presunto fraude fiscal y vuelve al Tribunal Supremo con un ligero aumento de sueldo. En resumen: Maza es un listo, Moix un listillo y el resto, idiotas.

¡Ay, Miquelarena!

Por: | 16 de junio de 2017

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Con la salida de la cárcel de Francisco Granados, exconsejero de la cazatalentos Esperanza Aguirre, asistimos a una ceremonia de la confusión a la que tan dado son los pícaros, chorizos y presuntos ladrones y a la que, por supuesto, tienen legítimo derecho: negarlo todo. Son inocentes, no han hecho nada ilegal y, además, "yo jamás, jamás, jamás, he metido la mano en la caja", como afirmó el susodicho. Lo que no afirmó es que no hubiera metido la mano en el altillo de un armario de la casa de sus suegros en donde se encontró un maletín con un millón de euros que, en la declaración requerida por el juez Velasco al propietario del piso sobre la procedencia del dinero, explicó que "no lo sé, señoría, en mi casa ha entrado mucha gente del Ikea y fontaneros", una respuesta mucho más imaginativa que la de "jamás, jamás, he metido mano en la caja" y que deja cumplida constancia de  la recuperación económica que vive la España del Presidente Rajoy. ¿Cuándo un dependiente de Ikea puede olvidar un millón de euros en la casa de un cliente? Y luego dicen que hay precariedad laboral.
También Marta Ferrusola declaró el 23 de febrero de 2015, en la comisión de investigación del Parlament de Catalunya, que sus hijos "van con una mano delante y otra detrás", lo que no está claro es si dicha revelación es un atentado al derecho a la intimidad por muy madre que sea. Que sus hijos vayan con una mano delante y otra detrás no deja de ser un pequeño vicio de los muchos que acumula el ser humano. Las manos y los vicios han dado placer desde la noche de los tiempos en este valle de lágrimas y el estar casada con uno de los padres de la patria catalana no le da derecho a divulgar las pequeñas manías de su prole, y mas desde que sabemos que lo que decían los curas sobre el onanismo y la ceguera era mentira.
Claro que hay explicaciones y explicaciones. Por ejemplo las que tuvo que dar el exFiscal Anticorrupción sobre su 25% de una sociedad en un paraíso fiscal: "Mi hermana me dijo que eran cosas de nuestro padre", lo que puede interpretarse como echar balones fuera cuando en realidad no deja de ser un canto a la familia pues no es fácil encontrar en estos tiempos familias tan unidas y, sobre todo, tan comunicativas. El exFiscal, en un arrebato de sinceridad, aclaró que el asunto de la casa familiar a nombre de una sociedad panameña "lo descubro cuando fallece mi padre, a la hora de hacer números. Me dicen mis hermanas que está a nombre de una sociedad. '¿El qué?, pregunto. 'La casa, ya sabes cómo era tu padre', me dicen. Y a partir de ahí declaramos la sociedad". Y es que, al parecer, su padre era la bomba. Compra un casoplón en Collado-Villalba valorado en 900.000 euros pero para ahorrarse impuestos la inscribe a nombre de Duchesse Financial Overseas que es muy típico de los que aspiran algún título nobiliario, aunque sea del Vaticano. Naturalmente, el arrebato de sinceridad del exFiscal es falso pues conocía la sociedad panameña desde diez años antes de la muerte de su padre en 2011, y es que su progenitor no sólo tenía aires de grandeza, también era un pícaro que se negaba a pagar al contratista que había realizado obras en el casoplón alegando que no era suyo, que era de una sociedad panameña. Denuncia al canto y declaración ante la jueza por el alzamiento de bienes. Y sí, allí, en aquella declaración judicial estaba presente el exFiscal, diez años antes de que muriera el padre y se enterara de que era la bomba.
Y así, a lo tonto a lo tonto, y nunca mejor dicho, hemos llegado al final del blog con el orgullo de pertenecer a un país, a un paisaje y a un paisanaje en el que nadie miente.


Anticorrupción

Por: | 15 de junio de 2017

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La cuarta temporada de Line of Duty (Movistar) es un nuevo alarde del talento de la BBC. Si las tres primeras entregas registraron unos índices de audiencia extraordinarios en la segunda cadena de la televisión pública británica, la cuarta accedió justificadamente a la primera cadena, y ya se anuncian dos temporadas mas.
Su creador, Jed Mercurio, la definió acertadamente: "Es la entrega más intensa y con la antagonista más retorcida y compleja de todas", pues pocas veces una serie policíaca ha perfilado un personaje más maquiavélico que el que encarna la detective jefe Roz Huntley (Thandie Newton, quien ha trabajado con realizadores como Neil Jordan, Bertolucci, Jonatham Demme, James Yvori, Paul Haggis o Guy Ritchie, entre otros).
El denominador común de la serie (cada temporada es un caso distinto) es la unidad AC-12 encargada de perseguir a los policías corruptos de Birmingham, liderada por un jefe circunspecto y masón, Adrian Dunbar, y arropado por dos eficaces y no menos discretos sargentos, Vicky McClure y Martin Compston. Con un estilo narrativo sobrio, basa toda su capacidad seductora en el talento de su trama y en la eficacia de unos personajes espléndidamente perfilados, muy lejos del ya habitual predominio de los efectos especiales a los que tan afines son los adictos a las PlayStation en ese constante proceso de infantilización del cine. Se trata de una serie para todos los públicos siempre que todos los públicos aprecien las narraciones inteligentes.
Lo sorprendente de Line of Duty es que todavía no la haya exhibido en España, el país de "la policía patriótica" o los comisarios Villarejos, ninguna cadena generalista pese a su incontestable calidad y al éxito popular en su país de origen. Sus tres primeras temporadas figuran entre las diez series mejor valoradas en Gran Bretaña, y la primera de ellas fue vista por una media de algo mas de cuatro millones de espectadores, un dato que debería ser suficiente para unas cadenas a las que los realities les impide ver el bosque.

I + D= -10

Por: | 14 de junio de 2017

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Mientras en el Parlamento se desfogan unos y otros en un ritual infrecuente, y desde la convicción de que el que mejor definió al Presidente fue Manuel Vicent cuando dijo que "Rajoy es como un corcho. Flota con la mar en calma y con tormenta", la prensa canallesca sigue ofrecienco carnaza para el desasosiego, cuando no para la ira. Que el Gobierno es poco amante de la Cultura es bien sabido, por mas que ha puesto al frente de su ministerio a un educado caballero que además distingue muy bien los cubiertos de la carne de los del pescado. Lo que también sabemos ya es que ese mismo Gobierno, y las grandes empresas, todo hay que decirlo, sienten un profundo desprecio por la investigación y el desarrollo. Al parecer todo aquello que exceda el tiempo de una legislatura no es rentable. Lo que importa es el aquí y el ahora, la foto inaugural. El mañana es intrascendente si no se ganan las elecciones o no se ha dado dado el correspondiente pelotazo que como buenos patriotas nos corresponde. Un ejemplo.
Los datos del informe Cotec que presentó la presidenta de la fundación,  Cristina Garmendia, el pasado lunes (ver foto) muestran que los recortes acumulados en I + D desde 2010, del 50%, han sido muy superiores a los anunciados, del 30%. "Esto se debe a que a la reducción de las cantidades consignadas en los presupuestos, se han unido unos decrecientes niveles de ejecución presupuestaria, que en 2016 han llegado a su nivel mínimo histórico. Esta tendencia es además una particularidad de España. Mientras el conjunto de la UE invierte hoy un 25% más en I+D que antes del inicio de la crisis económica, nuestra economía invierte un 10% menos. España es, según se comenta en el informe, una excepción en Europa y forma parte del grupo de los cuatro únicos países que todavía no han recuperado los niveles de inversión de 2008".
En el documento también se señala la falta de inversión en I+D por parte de las grandes empresas españolas. En 2015, las compañías españolas ejecutaron el 52,5 % del gasto total en I+D. Es uno de los menores porcentajes de participación empresarial en Europa, cuyo promedio en 2015 era del 63,3 %. Además, casi la mitad del gasto empresarial español en I+D fue ejecutado por pymes, mientras que en países como Francia, Italia o el Reino Unido solo ejecutaron alrededor del 20 %, y en Alemania, menos del 10 %. El análisis de Cotec también apunta a un fallo en el esquema de incentivos fiscales a la I+D+i, nada que ver con la amnistía fiscal de Montoro. Dicho de otra manera: ¡qué inventen ellos!
Pero como no todo han de ser malas noticias, dejemos constancia de una información publicada ayer en la que sobresale una vez mas el ingenio de nuestra clase política y empresarial: "El llamado cártel del fuego, la trama de corrupción en la adjudicación de contratos de extinción aérea de incendios destapada en la Comunidad Valenciana en mayo de 2015, generó un fraude a la administración pública que pudo superar los 100 millones de euros. Así lo establece la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela en un auto —resolución razonada— por el que acepta la competencia sobre esta investigación, que se llevaba hasta ahora en el Juzgado de Instrucción número 2 de Sagunto (Valencia) y en la que están imputados el exdelegado del Gobierno en esa comunidad Serafín Castellano, el empresario Vicente Huerta y otras 24 personas". Unas tienen fuego en las pestañas, como la Carmen de España y no la de Merimèe, y otros hacen del fuego su particular fuente de riqueza. ¡Es la imaginación, estúpidos!

El País

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