TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

Trastos viejos

Por: | 29 de diciembre de 2017


Fue un 4 de octubre de 2013 glorioso del PP en Toledo. Las banderas, al viento. Las montañas, nevadas y el alma tranquila. Todo estaba dispuesto para que la ministra de Empleo, Fátima Báñez, anunciara que con la propuesta del Gobierno central de reforma del sistema de pensiones estas prestaciones "van a subir siempre, todos los años", y además "nunca ningún Gobierno de ningún color va a poder congelarlas". Aplausos entusiastas. El añorado y entrañable Carlos Floriano, ahijado político de Dolores de Cospedal, añadió más alegría al acto y a la tercera edad: "hay que decir a los pensionistas que sus asignaciones subirán más allá del IPC, cuando las cosas vayan bien, para recuperar lo que en estos años de crisis no ha subido". Casi fue el delirio. Todos los presentes querían levantar la patria empujados por un inmenso afán.
La triunfal reforma consistía en aumentar un 0,25% anual las pensiones, cayera quien cayera. Si como había dicho la citada Cospedal "el PP es el partido de los trabajadores", ahora lo era también el de los pensionistas. Cuatro años largos después, en diciembre de 2017, las pensiones seguían su imperial marcha de ese 0,25% de subida. Cierto es que la inflación en España, o en el Estado español que dirían los independentistas, fue en 2017 del 2,04% pero ¿qué es ese décalage, que diría Jesús Aguirre, cuando de lo que se trata es de renovar y construir la nueva historia? Nada, absolutamente nada. Al fin y al cabo los pensionistas, de ser algo, son trastos viejos, improductivos, inútiles en definitiva.
El añorado Floriano había dicho en aquel octubre de 2013 que cuando las cosas fueran bien, las pensiones subirían más allá del IPC. Como hoy, viernes, el Consejo de Ministros volverá a subir las pensiones un 0,25%, cabe deducir que las cosas no van bien, al menos en lo económico porque en lo territorial, como se sabe, van de lujo. Pues bien, en agosto de este año leíamos que:" Entre enero y junio pasado las compañías españolas cotizadas ganaron de forma agregada 22.142 millones de euros, según los datos depositados en la CNMV y recopilados y recopilados por EL PAÍS. Esta cifra supone un incremento del 19,08% en relación con los beneficios obtenidos en el mismo periodo del año anterior". Y unos meses antes, en abril, el secretario de Estado de Hacienda, José Enrique Fernández de Moya, anunció que los beneficios empresariales crecerán el 10 % en 2017. Ahora surgen las dudas de si la economía va bien o va mal.
Unos últimos datos: la pensión mínima de jubilicaión con con cónyuge a cargo será de 788,9 euros mensuales, sin embargo Carmen Forcadell, sin ir más lejos, y gracias a la Ley 2/1998 de la cámara autonómica, pasaría a cobrar de los 9.359 en ejercicio, a 6.235,86 euros mensuales durante los próximos dos años, y en cuanto se jubile, 3.117,9 euros.

Echar humo

Por: | 28 de diciembre de 2017


Animal Kingdom, el largometraje australiano escrito y dirigido por el debutante David Michô, fue una de las grandes sorpresas de 2010. Recibió numerosos premios y todo tipo de elogios de la crítica en los que se resaltaba la sobria realización además de una excelente planificación visual: cada secuencia elevaba la tensión narrativa. Seis años más tarde, la cadena estadounidense de pago TNT decidió adaptarla a la televisión. Ahora se puede ver la primera temporada en Movistar +.
Pasar del cine a una serie de televisión exige un notable reto para los guionistas. Se trata de alargar una historia de 112 minutos hasta superar los 500 de la primera temporada. Jonathan Lisco es el responsable de un equipo de guionistas que supera dicho reto. Se alargan las historias colaterales, surgen nuevos personajes secundarios, situaciones originales pero conservando en buena medida la columna vertebral del largometraje: una familia de delincuentes en constante conficto interno comandados por una matriarca, la excelente Ellen Barkin, a la que llega un nieto adolescente tras la muerte de su madre por sobredosis: sexo, drogas, rock and roll, surf y atracos. Kathryn Bigelow y su Le llamaban Bodhi sobrevuelan ocasionalmente. Calificarla de familia desestructurada es quedarse corto si bien es cierto que el productor ejecutivo de la serie, John Wells, ya viene rodado al haberse curtido en la producción de Shameless en 2009.
La costa californiana es el nuevo entorno y el surf, casi, su religión. La acción televisiva es mucho más trepidante que la austera realización del largometraje. Es otra manera de entender la narración visual. Hay que ofrecer más en cada capítulo para crear la adicción suficiente en el espectador. Si como se ha dicho muchas veces el cine es, también, un patio de butacas que hay que llenar, las series de televisión son, también, un sofá que ha de permanecer repleto una vez a la semana o que las tablet y los ordenadores echen humo. Animal Kingdom lo consigue.

Un héroe de nuestro tiempo

Por: | 26 de diciembre de 2017

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Baudelaire y Rilke, entre otros, no entendían otra patria que la infancia. Ramon Tremosa, eurodiputado del PDeCAT desde 2009 —entonces CDC—, y considerado una pieza clave del engranaje logístico que ha marcado la llegada de Carles Puigdemont y los exconsejeros a Bélgica tiene 52 años pero es tan patriota que, al parecer, ha decidido permanecer mentalmente en la infancia de por vida. Álvaro Sánchez trazó en EL PAÍS del pasado 8 de diciembre su perfil en el que recopilaba una serie de iniciativas parlamentarias y mediáticas: "Llevó a las instituciones europeas un pisotón de Pepe a Messi. Repartió informes vinculando al eurodiputado de Ciudadanos Javier Nart, con el terrorismo para impedir la entrada de su partido en el grupo liberal europeo —sin conseguirlo—. Utilizó un selfie con un ex primer ministro belga para agradecerle su apoyo al procés y fue desautorizado por este. Publicó en redes sociales una falsa portada de la revista Times haciéndola pasar por verdadera, un montaje en el que la imagen original de protestas en Hong Kong aparecía cambiada por manifestaciones proconsulta en la Plaza Sant Jaume de Barcelona. Compartió supuestas fotografías de una marcha en repulsa a la aplicación del artículo 155 cuando en realidad pertenecían a una celebración del Athletic de Bilbao. Aseguró que Cataluña seguiría en la Unión Europea en caso de independencia y difundió que la separación es la única forma de garantizar las pensiones de los catalanes. Y la guinda: aventuró que el Brexit sería para el Reino Unido un win-win", es decir que -en la jerga del maketing- siempre ganaría. Recuerden que es considerado una pieza clave en Bruselas del independentismo.
Pero el sainete no acaba aquí. Hoy mismo se publica que "Los soberanistas viralizan por error un artículo satírico sobre Puigdemont". El texto, el más compartido del año en el diario Financial Times, compara irónicamente al líder catalán con Mandela, De Gaulle o Gandhi y está firmado por el director editorial, Robert Shrimsley, que publica semanalmente una columna de carácter satírico. Ya solo el arranque del artículo daría que pensar a cualquiera que viera algo más allá de sus propias narices patrióticas: "El mundo tiene un nuevo y heroico luchador por la libertad. De Gaulle, Gandhi, Mandela y ahora Carles Puigdemont". Pero las risas siguen.
Se recrea una imaginaria conversación entre el ex president y un ayudante: "Ah, Barcelona, ¿volveré a ver Las Ramblas de nuevo?", dice el fugado. "Podemos llevarte de vuelta en horas. Podríamos retornar como Lenin. En un tren sellado hasta Perpignan", le responde su hombre de confianza. "Necesitaría garantías", pide Puigdemont. "¿Qué te parece un buen vagón restaurante? No recibiremos ninguna garantía. ¿Obtuvo Ghandi garantías?". La conversación se adentra en las posibles consecuencias del retorno a la Patria: "Somos separatistas, no autonomistas fiscales. ¿Qué esperabas? Nada que valga la pena está exento de sufrimiento", le dice el ayudante exhortándole a afrontar la posibilidad de entrar en la cárcel. "Nadie mencionó el sufrimiento. El sufrimiento no estaba en el plan. Se suponía que amenazaría con declarar la independencia, pasaría a la historia de Cataluña y entonces negociaría devoluciones de competencias con Madrid. Tendría calles con mi nombre, me vería con Lionel Messi. Ese era el trato. Ahora tengo a la policía queriendo arrestarme por sedición".
Naturalmente ni el hombre clave del independentismo en Bruselas, el tan mencionado Tremosa, ni el bardo separatista Lluis Llach, además de otros muchos partidarios de la buena nueva, dejaron pasar tamaños elogios a su líder y compartieron el texto de Shrimsley convencidos de que, ¡por fin!, se reconocía internacionalmente la heroica lucha del  procés. Al fin y al cabo pasear por Bruselas, presentarse a unas elecciones con la lista que ha decidido él, quedar en segundo lugar en cuanto a votos tras una intensa y cotidiana campaña a través del plasma y escuchar los vítores de sus seguidores en los numerosos mítines legales de la misma era la prueba definitiva de que vivimos en un Estado autoritario al que solo un héroe de nuestro tiempo podría enfrentarse.

 

Morbo

Por: | 24 de diciembre de 2017

Morbo
Si algo puede definir la notable miniserie británica Nacido para matar (Movistar Series Xtra, cuatro capítulos) es la de morbosa, con "tendencia obsesiva hacia lo cruel, lo prohibido". Al fin y al cabo narra las dificultades de un adolescente para integrarse en su instituto, un joven carente de la menor empatía que no puede evitar mostrar lo que en realidad es: un psicópata asesino.
La atracción popular por la crueldad es más que evidente, solo hace falta contemplar cualquier telediario: crímenes machistas, ancianos asfixiados por braseros, atropellos, peleas callejeras... todo vale si la audiencia lo reclama. En la ficción cada vez hay más candidatos a superar a Tarantino y en los videojuegos gana el que más mata y destruye. Como diría el castizo: es lo que hay. La clave es valorar el talento del narrador y en Nacido para matar hay talento.
Sam (Jack Rowan, un excelente y precoz actor) vive con su madre soltera, enfermera en un hospital geriátrico al que el joven asiste con frecuencia revelando ya una cierta atracción malsana por la muerte. Les lee a los pacientes pasajes de La isla del tesoro hasta que descubre el placer de asesinar a su oyente favorito con una sobresosis de morfina. En el instituto intuye que la nueva estudiante, Chrissy, podría ser su alma gemela al comprobar que en su primer día del curso incendia voluntariamente el laboratorio de química del que, caballeroso por su recién descubierta atracción por ella, se culpabiliza del mismo.
Los asesinatos se sucederán con cierta frecuencia a la par que descubrirá los malentendidos de su relación sentimental al confundir rebeldía con psicopatía. En realidad Sam vive en una confusión permanente. Incluso la figura de un padre muerto, del que relata diversas acciones heroicas para explicar su fallecimiento, resurgirá en lo que es: un maltratador y asesino que sale de la cárcel 12 años después de haber ingresado en la misma. En resumen: una buena y morbosa serie.

 

Preguntas idiotas

Por: | 22 de diciembre de 2017

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¿Cuántos votos aportó al independentismo la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela al enviar en su día a prisión a a medio Govern? Si lo que trataba de demostrar era la independencia de la Justicia lo que acabó demostrando es que la independencia de la Justicia ayuda a los independentistas catalanes.
Si Inés Arrimada sacó más de 150.000 votos que el segundo candidato, Carles Puigdemont, ¿por qué la cúpula de Junts per Catalunya celebra el recuento como si les hubiera tocado el Gordo?
¿Cuantos líderes de las formaciones políticas que no consiguieron lo que querían o que llevaron directamente a sus partidos a un desastre electoral han dimitido al conocerse los resultados de los comicios?
Si la CUP, a primeros de julio, pedía la socialización forzosa y urgente de la Sagrada Familia para devolver a los vecinos un plaza "saturada de turismo" y convertir el templo en una escuela de artes escénicas y música y en un economato municipal, ¿por qué les molestaba tanto que se devolvieran las 44 obras al monasterio oscense de Sijena? Al fin y al cabo, en el espacio que dejaban en el Museu de Lleida las obras propiedad de las monjitas, entre ellas tres cajas mortuorias de las prioras del convento, consideradas piezas únicas, además de unos altorrelieves en alabastro policromado, unas piezas que datan de los siglos XIV al XV y que las monjas se llevaron consigo cuando se trasladaron a Cataluña donde las vendieron a la Generalitat por un total de 105 millones de pesetas (más de 631.000 euros), sin informar de ello, como era preceptivo por su protección en virtud de su valor patrimonial. ¿No pensaban que siempre se podría instalar una guardería? ¿Y las monjitas devolverán los más de 631.000 euros de bellón?
¿Aqué espera la Asociación del Martirilogio Catalán para conceder sus Medallas de Honor 2017? ¿Acaso considera que todos los próceres del independentismo no han sufrido ya en sus carnes, incluso en sus aparato digestivo a tenor de las declaraciones del exconseller Josep Rull señalando que la comida de la cárcel era muy flatulenta, lo suficiente como para ser merecedores de dicha distinción? ¿Tendrán que tomar pa amb tomaca sin tomaca? Todo tiene un límite.

No todo es Puigdemont

Por: | 19 de diciembre de 2017

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Lo cierto es que "la cuestión catalana" se está convirtiendo en un bálsamo de Fierabrás para las múltiples dolencias que aquejan a España o al Estado, que diría Oriol Junqueras. ¿Qué la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) abrió un expediente sancionador a las filiales de generación eléctrica de Gas Natural Fenosa y Endesa por presuntamente alterar los precios de la luz entre octubre de 2016 y enero de 2017, un periodo en el que los precios de la electricidad escalaron hasta tocar máximos históricos en enero? Tranquilos: a ver que ha dicho el del plasma desde Bruselas, que es lo importante para los informativos. Claro que el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, afirmó hace ocho días que el precio de la electricidad será en 2018 inferior al de este año, con lo que todos estamos ya más tranquilos. A la entrañable humildad del ministro le debemos además el que no haya alardeado de que la tarifa española de la luz sea la segunda más cara de Europa, detrás de Suecia. Eso es señorío.
Tampoco estuvo mal la rueda de prensa que realizó ayer Angel María Villar (ver foto). El presidente suspendido de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), señaló al Gobierno como responsable de la posible ausencia de España en el próximo Mundial de Rusia de 2018: "El Consejo Superior de Deportes es el único responsable de que España se pueda quedar sin Mundial. Ojo, la posibilidad es seria", aseguró al mismo tiempo que eludía cualquier responsabilidad en la amenaza de la FIFA.
Cabe recordar que el 18 de julio pasado fue detenido por la Guardia Civil por las graves deficiencias en el control y gestión de subvenciones que afectaban a más de 20 millones de euros. A la vista de los indicios de delito, la comisión directiva del Consejo Superior de Deportes lo suspendió como presidente de la RFEF el 25 de julio de 2017. Poco después dimitió de sus cargos en la FIFA y la UEFA aunque no de la presidencia de la RFEF. Lo curioso del caso es que ​ya en junio de 2015, en los días previos a la convalidación del real decreto sobre la venta centralizada de los derechos audiovisuales del fútbol -un auténtico maná de dinero- hubo un tenso cruce de cartas entre el Gobierno español y la FIFA, a la que el presidente de la Real Federación Española (RFEF), el ínclito Ángel María Villar, solicitó ayuda para intentar modificar la nueva norma. Alegaba que la reglamentación incurría en injerencias de terceros en la organización futbolística al desposeerla de la titularidad de dichos derechos. Ahora la FIFA alega también que la convocatoria de nuevas elecciones en la RFEF "incurría en injerencias", argumento que al parecer sirve para un roto y un descosido siempre que, además, favorezca al compañero Villar.
Ni que decir tiene que "la cuestión catalana", el precio de la luz, la pobreza energética, las ínfimas subidas de los salarios, la temporalidad de los nuevos empleos, las evidentes muestras de financiación irregular del PP o el saqueo de la hucha de las pensiones es pecatta minuta ante la posibilidad de que España sea expulsada del Mundial de Fútbol de Rusia. ¡Hasta ahí podríamos llegar!

 

Ideologías

Por: | 15 de diciembre de 2017


No deja de ser curioso que todos los partidos alardeen de sus ideologías, de su manera de entender el mundo, para justificar determinados acuerdos o decisiones, ideologías que no resisten un enfrentamiento con la realidad. Cuando el PSC se niega a estudiar un posible pacto postelectoral con Ciudadanos o el PP, sus responsables alegan diferencias ideológicas lo que choca con la decisión de ofrecer al exconseller de Unió Ramón Espaldaler el puesto número 3 en su lista para las próximas elecciones en Cataluña. Hay que hilar muy fino para distinguir las diferencias ideológicas enttre el PP y Unió, por ejemplo.
Cuando el PP se define como un partido de orden y defensor de la Constitución sorprende su facilidad para saltarse a la torera aquellas instituciones que coyunturalmente no le favorecen. Sus dirigentes explican una y otra vez su respeto ante las decisiones judiciales mientras realizan toda una serie de maniobras orquestales en la oscuridad para colocar en los puestos clave de los juicios que le afectan a magistrados y jueces que le son afines. Es una tradición desde los tiempos en los que el lamentable Federico Trillo maniobraba para controlar a corto y medio plazo organismos como el Consejo General del Poder Judicial o el Tribunal Supremo.
Cuando a los líderes de la antigua Convergencia, un partido que ha cambiado de siglas pero no de su forma de entender el mundo, y a los de Esquerra, se les llena la boca con palabras como democracia o legitimidad, olvidan sus burdas manipulaciones del Estatuto y el reglamento del Parlament, además de su desprecio a las decisiones del Tribunal Supremo, para conseguir sus ilegales fines, manipulaciones estricta y literalmente antidemocráticas.
Tampoco están mal las contradicciones entre el dicho y el hecho de los anticapitalistas de la CUP, un movimiento teóricamente antisistema que con los votos de sus diputados apoyaron sistemáticamente la consolidación del sistema corrupto de Convergencia y los presupuestos de un Govern que, como se está demostrando día a día, han sido paladines en los recortes en infraestructuras, sanidad, educación y asistencia social en aras de una independencia que a hundido todos los indicadores económicos habidos y por haber.

Australia

Por: | 14 de diciembre de 2017

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Dos series australianas permiten apreciar las virtudes y defectos de las ficciones televisivas. El gran acierto de Glitch es su guión, la historia que idearon Louise Fox, Kris Mrksa y Giula Sandler. Una breve sinopsis podría ser la de los desvelos del oficial de policía de Yoorana por tratar de desentrañar el misterioso caso de seis lugareños muertos hace tiempo que han resucitado. Sin embargo nada tiene que ver con una serie de zombis.
Los muertos vivientes de Glitch tienen el mismo aspecto y carácter que tenían el día de su muerte. No son agresivos ni infectan a quienes les rodean. Dicho de otra manera, nada tienen que ver con el film de George A. Romero ni con la triunfal The Walking Dead. Es una inteligente historia en la que la paulatina recuperación de la memoria de los resucitados permitirá a los guionistas entrelazar biografías y sucesos muy distintos, cronológicamente muy dispares entre sí y en la que los flash back ofrecen un excelente muestrario de sentimientos y actitudes que conforman un atractivo fresco de la Australia profunda y su historia. El éxito popular de los seis capítulos de la primera temporada animó a la cadena ABC a producir una segunda que comenzó a emitirse en este año, al mismo tiempo que Netflix las lanzaría internacionalmente ofreciéndolas a sus 100 millones de suscriptores.
Wanted, por su parte, es otra notable serie australiana que sin embargo muestra y demuestra que en ocasiones la síntesis es muy recomendable. Las aventuras y desventuras de Lola Buckley y Chelsea Babbage, dos damas de muy distintos hábitos y personalidad unidas por la contemplación de un asesinato mientras esperaban un autobús, lo que a su vez desencadenó toda una serie de circunstancias que inevitablemente justificarían una accidentada huída por Australia, Tailandia y Nueva Zelanda, se alargan en exceso. Los 12 capítulos de estas Thelma y Louise australianas, con un final menos radical que la película de Ridley Scott, reducen el buen sabor de una buena serie. En todo caso Glitch y Wanted ofrecen una potente imagen de la industria televisiva australiana.

 

Los tres problemas

Por: | 05 de diciembre de 2017

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Si de algo ha servido, y sirve, la crisis catalana es para comprobar la ineptitud de la clase política en general, y la de los gobiernos responsables de la misma en particular. Pocas veces se ha visto una actitud más autodestructiva que la de los responsable del procés y pocas veces se ha visto a una ciudadanía más comulgante con las ruedas de molino de quienes les ofrecieron un paraíso inexistente, pero si algo se ha consolidado en estos últimos meses es la contradicción.
Contradictorio es que el votante soberanista mantenga su fe, es decir, creer en lo que no ha visto nunca, pese a los datos objetivables de la huída de las empresas, la bajada del turismo y el aumento del paro. Es una especie del síndrome del kamikaze, una apuesta en contra de la realidad y del sentido común. La encuesta realizada por el C.I.S en los primeros días del pasado mes de octubre reflejaba, una vez mas, que el paro era el principal problema de los españoles a juicio de un 66,2% de los encuestados, lo que al parecer resulta irrelevante para quienes aspiran a una Cataluña independiente pues con sus votos demuestran que desean mas que quienes hayan sido condenados por "participar en la construcción del Estado catalán" sean amnistiados, como se señala en la ley de ruptura, que mantener el hipotético puesto de trabajo. Es una opción, naturalmente, pero radicalmente contradictoria con el instinto de supervivencia y estimulante para todos aquellos que envueltos en la estelada se lo han llevado crudo.
El segundo problema que más agobia a los españoles, siempre según el barómetro del C.I.S, es la omnipresente cuestión catalana que ha pasado del 7,8% hace un mes al 29% de primeros de octubre. Y con ese dato se muestra la ineptitud del Gobierno central que con su inacción política ha permitido que un problema menor se convierta en el segundo más importante para la ciudadanía. Cierto es que la Generalitat y el Parlament han transgredido todas y cada una de las reglas del juego pero no menos cierto es que la cuestión catalana viene de lejos y que ha dado avisos suficientes de su potencial como para tomarla en consideración.
Por último, el tercer problema más importante a juicio de los consultados en la encuesta es el de la corrupción y el fraude, con un 28,3% de las respuestas. Y aquí asistimos a la fusión de las ideologías pues convergentes y populares son los campeones del problema. Unos han encontrado en las aspiraciones rupturistas la fuga hacia adelante de un partido que tiene embargadas sus sedes y que cambia el nombre de su formación cada vez que se presenta a unas elecciones porque se avergüenza de sus siglas originales, y el otro porque va dejando una ristra de cadáveres políticos en su marcha triunfal hasta el banquillo de los acusados.

Sembrar la confusión

Por: | 01 de diciembre de 2017

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Conforme se acercan las elecciones del 21 de diciembre, los independentistas catalanes han optado como táctica la de sembrar la confusión caiga quien caiga. La última boutade la expresó el portavoz de los republicanos, Sergi Sabrià (ver foto), quien señaló que realizarán "un recuento paralelo" de los resultados ante el temor de un pucherazo. Naturalmente saben que resulta muy complicado manipular unos resultados electorales. Saben que en las mesas hay apoderados de todos los partidos que impedirían tergiversar el recuento. No les importa. Lo que de verdad les interesa es enfangar la convivencia. Ya llevan un tiempo con esa táctica. Primero, los muertos y la sangre en las calles. Ahora el pucherazo. La clave es menospreciar al sistema y por ende, a los ciudadanos, estúpidos como somos al no enterarnos de que vivimos en un régimen dictatorial.
En su desfachatez son capaces de calificar las elecciones de "ilegítimas e ilegales" aunque no solo se presentan sino que, convencidos de su ventaja, se han negado sistemáticamente a cualquier pacto o alianza con el resto de los partidos soberanistas. Tampoco les importa esa absoluta falta de coherencia. Lo sosrprendente del caso es que quienes alertan de un posible pucherazo lo ejercieron descaradamente en su propio Parlament, manipulando su reglamento, incumpliendo lo establecido y modificando las reglas del juego a su conveniencia. Todavía no han explicado por qué para aprobar una ley del referéndum se necesitan menos votos que para nombrar al responsable de la televisión pública.
Claro que tampoco su exvicepresidente y exresponsable de Economía todavía no ha reconocido su torpeza e incapacidad para gestionar su departamento. Un exvicepresidente que justificó su pacifismo declarándose creyente como si la religión católica no hubiera sido la causante de innumerables guerras y masacres, de inquisiciones y entradas bajo palio de generales golpistas. Es un demagogo aunque, probablemente, sea una lumbrera si se le compara con su expresidente exiliado unilateralmente que acaba de pedir garantías a la Junta Electoral para poder hacer campaña sin percatarse que la Junta Electoral no es competente en la materia. Es un ignorante.

El País

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