TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

De las garantías y las ventanas

Por: | 29 de enero de 2018

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La capacidad de asombro del españolito que viene al mundo supera ya toda previsión imaginable. El Gobierno mantiene esa clarividencia política que consiste en recurrir constantemente a los tribunales para solventar sus problemas. El exGovern, por su parte, ya no mide en lo más mínimo su desfachatez cuando no directamente su delirio. Cada día es una nueva sorpresa en ese vértigo de incompetencia que hace tiempo nos arrastra. Así pudimos ver y oir al ministro de Interior sacar pecho anunciando a bombo y platillo que Puigdemont no entrará en España ni siquiera en un maletero de un coche (¿pero no deseaban que entrara para detenerle?).
También pudimos ver y oir a un profesor universitario con una trayectoria política que va desde la derecha pura y dura de Fraga Iribarne -fue durante un tiempo su mano derecha- a consejero áulico de Pablo Iglesias y, ahora, del expresident, informar al ignorante ciudadano que "tiene reticencias de volver porque él piensa que corre un riesgo vital" explicó Jorge Verstrynge a Antonio García Ferreras, esa especie de cónsul honorario del procés. El profesor ha señalado que, dado el "ensañamiento con el que se le persigue y se le insulta", Puigdemont no quiere volver a España "si no le dan garantías de que no se va a caer por la ventana". "Jorge, imagínate lo fácil que es llevarse a un señor por delante y luego cuando llega la autopsia decir que ya lo han cremado y que es un poco tarde" afirma el profesor que le dijo Puigdemont durante su reunión en Bruselas".
Lo que Vestrynge no explica es que esa lamentable referencia "de que no se va a caer por la ventana" es una alusión directa al caso del estudiante de Derecho Enrique Ruano, militante antifranquista, que el 20 de enero de 1969 fue asesinado mientras se encontraba bajo custodia de la Brigada Político-Social, la policía secreta del régimen franquista, suceso que conmocionó a todo el mundo por el asesinato y por la posterior manipulación oficial de los hechos. Vestrynge, entonces, con 21 años estaba en la Universidad aunque imaginamos que no era militante antifranquista pues ya colaboraba con su maestro Fraga. Veamos lo que dice la Wikipedia del caso: "El suceso fue presentado oficialmente como un suicidio, y se dijo que el joven echó a correr y se arrojó por la ventana. Incluso se llegó a presentar un supuesto diario en el que se expresaban ideas suicidas y que se filtró a la prensa como del estudiante fallecido. Manuel Jiménez Quílez, director general de Prensa a las órdenes del ministro Manuel Fraga Iribarne, movilizó al diario ABC -dirigido entonces por Torcuato Luca de Tena- y encargaron al periodista Alfredo Semprún que con aquellos mimbres preparara un reportaje "definitivo" acerca de las razones del suicidio. Manuel Fraga llamó por teléfono al padre de Ruano para amenazarle y que dejara de protestar. Fraga le recordó que tenía otra hija de la que ocuparse".
Esta larga explicación resultaba imprescindible para situar correctamente la alusión de Vestrynge al temor de "caerse por la ventana" de un delirante expresident que se fugó a Bruselas hace tiempo, que día sí y día también nos da "la matraca" en todas las televisiones, que está imputado por varios delitos que se resumen en uno: saltarse a la torera la Constitución y, por supuesto, las decisiones del Tribunal Constitucional, y que ahora exige garantías jurídicas y policíales de que cuando venga "no se lo lleven por delante y luego, cuando llega la autopsia, decir que ya lo han cremado y que es un poco tarde". Esa visión de un Puigdemont jugándose la vida por su pueblo y ratificada por esa alusión miserable de Vestrynge y el resto de palmeros independentistas explica hasta qué punto están dispuestos a manipular los hechos y la historia en su disparatada huída hacia ninguna parte..

Quirófanos

Por: | 28 de enero de 2018

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The Good Doctor (AXN) es una de las últimas aportaciones de las televisiones en ese afán por convertirnos a los espectadores en especialistas de medicina en todo su amplio abanico gremial, desde cirujanos a enfermeros y celadores. Naturalmente tal profusión de series hospitalarias exige una nueva vuelta de tuerca en cada propuesta. En el caso de The Good Doctor el protagonista, el excelente joven Freddie Highmore, padece el síndrome de Savant, un tipo de anomalía cerebral que les dota de una memoria fotográfica y otras competencias extraordinariamente desarrolladas al mismo tiempo que muestran una cierta dificultad para las relaciones personales, de ahí que se les asemeje con frecuencia a los autistas. Y si en el perfil del protagonista se busca lo excepcional, en lo formal la serie apuesta por no eludir ningún detalle de las numerosas operaciones. La formación médico-quirúrgica del espectador entra en un nivel superior.
Las series de médicos siempre tuvieron una gran aceptación popular. Urgencias, la que catapultó a George Clooney por mas que el talento creador era Michael Crichton, irrumpió en 1994 con un éxito inusitado. Fue el pistoletazo de salida para ese subgénero en los 90. Con House, creada por David Shore, el mismo que ideó The Good Doctor, todo eran reconciliaciones: el espectador se reconciliaba con quienes odiaban a los médicos y los que odiaban al género humano se reconciliaban con Hugh Laurie. Con un toque demoledor nos introdujeron en las enfermedades raras. Anatomía de Grey recuperó el sentimentalismo: menos operaciones y más enamoramientos en plan montaña rusa. Menos mal que también llegó Nurse Jackie con una espléndida Edie Falco para contener las sobredosis de almíbar de la cuadrilla del Seattle Grace Hospital.
Médico de familia y Hospital Central fueron las aportaciones autóctonas más importantes a nuestra formación sanitaria si bien con algunas características que, al parecer, nos son propias: la superpoblación familiar en la primera y un lento declinar en sus 19 temporadas de la segunda que pese al éxito popular, o quizá por eso mismo, mantuvieron un nivel científico divulgativo menor.

Confunde que algo queda

Por: | 26 de enero de 2018

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Si hay una palabra que define el momento actual, el hoy ahora, de la situación política esa es confusión. Confuso es que de pronto el Gobierno decida recurrir la candidatura de Puigdemont a presidir la Generalitat, candidatura que se decidió hace días, con unos argumentos que podría haber utilizado exactamente igual para recurrir el que encabezara su lista electoral, lo que no hizo, y con el criterio en contra del Consejo de Estado, organismo que señaló la ausencia de argumentos jurídicos para invalidar un hecho que aún no se ha producido.
Naturalmente resulta inevitable asociar ese repentino cambio de criterio -hasta la fecha el Gobierno pensaba recurrir si se produciía una investidura no presencial, lo que aún no ha ocurrido- con el desarrollo del juicio oral de la rama valenciana de la Gürtel. Las declaraciones de quien fuera secretario general del PP de aquella Comunidad reconociendo que su partido se financiaba con "dinero negro" y que el responsable directo era el presidente Camps, aún sin aportar nada nuevo, es un torpedo en la línea de flotación de un partido que hace tiempo clama su inocencia sin la menor credibilidad en el desierto. Las cortinas de humo son cada vez más inútiles. Ayudan a la confusión, eso sí, pero con resultados inciertos y, sin duda, coadyuvando al descrédito de las instituciones.
Confuso es también que el Presidente del Gobierno responda en una entrevista radiofónica pocas horas después de conocerse las declaraciones de Ricardo Costa, que él no sabía nada de eso, que no tenía ni idea de lo que se hacía en Valencia. La confusión en este caso tiene su origen en su irredenta capacidad de mentir. No es posible que no supiera nada de algo que lleva años publicándose en todos los medios habidos y por haber: prensa, radio y televisión. No es posible que no supiera nada de las irregularidades valencianas cuando el tan citado Costa se había acercado a la calle Génova para comentarle a Luis Bárcenas lo que estaba pasando. Esa máxima atribuída a Rajoy de que "gana quien resiste" necesita un añadido: "gana quien resiste si se toma a la ciudadanía por tonta".
Claro que esta gran confusión necesita alimentarse de algo externo a ella para intentar justificarse, y ahí irrumpe de lleno ese otro gran caos que es todo lo relacionado con "la cuestión catalana", con un expresident cada vez más mesiánico capaz de anunciar a bombo y platillo que si le liberan de su procesamiento judicial se habrá restablecido la democracia en España. Que los partidos políticos aspiren a ocupar el poder entra dentro de sus legítimas funciones. Que los dos partidos más corruptos de España, PP y Convergencia, traten de alcanzarlo con maniobras jurídico-torticeras los unos y con fugas hacia adelante con ensoñaciones falsas los otros mientras se deteriora su economía, da cumplida muestra del nivel de nuetros políticos.

Poderío descompensado

Por: | 19 de enero de 2018

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Las cifras son impresionantes para una serie de una televisión española: un presupuesto de diez millones de euros, más de 400 profesionales, 2.000 figurantes y casi 200 actores. 18 semanas de rodaje para seis capítulos de 50 minutos y más de 130 localizaciones con Sevilla como la reina de la casa. Añádanle un director de prestigio, Alberto Rodríguez, y que fue presentada con todos los honores en el último Festival de San Sebastián y sabrán que hablamos de La Peste y de Movistar +.
Si hacemos caso a su director, "La peste es una serie realista sobre el último tercio del siglo XVI en Sevilla, la Nueva York de la época, contado con la frescura y el desparpajo de la Trilogía de la vida de Pasolini. El 30% será un thriller, y el resto, un fresco de la Sevilla de época" y sí, efectivamente, la mayor parte de su contenido es una excelente recreación de la Sevilla del siglo XVI, incluso un alarde de de decorados, vestuario y ambientación. El problema, o uno de ellos, es que desarrollar una historia de cinco horas de las que un tercio se corresponde a la búsqueda de un asesino en serie y a la resolución de un caso en el que se entremezclan cuestiones religiosas, económicas y sentimentales, enmarcado en "un fresco de la Sevilla de la época" que le dobla en tiempo y metraje, descompensa el resultado final y resulta laborioso seguir la trama más convencional de encontrar al asesino.
Da la sensación de que la que más que notable labor de reconstruir la ciudad, el esfuerzo y el presupuesto dedicados a ello, ha pesado en exceso en detrimento de la línea argumental. Conviene recordar, salvando todas las distancias evidentes, la pulcra sencillez de La isla mínima, un éxito precedente del mismo realizador, en el que la escasez de medios no interfirió para nada en el brillante resultado final. Hay veces que el metraje lo carga el diablo.
Un problema menor, pero importante, es el de los actores no profesionales al que, por cierto, tan proclive era Pasolini. Cuando se cuida de forma tan rigurosa la ambientación -con una magnífica y, suponemos, complicada fotografía- es una lástima incrementar la incomprensión de lo que se dice por una deficiente vocalización. Movistar + entra de lleno en una etapa brillante de producción española, y La Zona, por ejemplo, es una espléndida muestra. La Peste, también, pero menos.

Desidia

Por: | 18 de enero de 2018

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Pocas veces como en los informativos de las cadenas generalistas de ayer, miércoles, se ha comprobado uno de los efectos colaterales más inquietantes del "problema catalán": la prioridad de cualquier detalle del tema, por incomprensibles que sean las decisiones de sus protagonistas, sobre hechos constatados del segundo problema que más preocupa a la ciudadanía: la corrupción. El primero, ya se sabe, es el paro.
Incomprensible es, por ejemplo, que con todos los informes y dictámenes de los letrados del Parlamento español y catalán afirmando la ilegalidad de una investidura telemática del próximo President, más la advertencia del Jefe del Gobierno de que en tal caso persistiría en la aplicación del artículo 155 de la Constitución, los partidos independentistas mantengan un pulso que saben ya han perdido de antemano. La única explicación racional ante ese talante de kamikaces es la de anteponer los intereses de partido a los de la ciudadanía desde la convicción de que "cuanto peor, mejor". Y ahí chirría una vez mas la decisión abstencionista de Catalunya en Comú Podem al mantener una postura equidistante entre quienes respetan las leyes y quienes las incumplen.
Un "problema catalán" que ha relegado en los telediarios a un lugar secundario las declaraciones en la Audiencia Nacional de Francisco Correa y diversos empresarios en las que explicaban las prácticas corruptas del PP valenciano, un mecanismo de financiación que en cualquier país democrático conllevaría automáticamente su ilegalización. Añádanle que uno de los responsables de la trama Púnica entregó al juez facturas y apuntes contables en los que se detalla el reparto de una "mordida" de 3,6 millones de euros por una obra pública entre dos empresarios y el exsecretario general del PP de Madrid y pregúntense por qué no se ha ilegalizado aún a dicho partido.
El "problema catalán" tampoco le viene mal a quienes lo han creado. La sentencia del "caso Palau" ha servido para potenciar el transformismo político con un comunicado del PDeCat en el que se desvinculan de Convergencia al mismo tiempo que se definen como "una formación nueva que nació para actuar siempre con diiligencia y contundencia contra cualquier acción que pueda reacionarse con la corrupción". Al parecer transgredir la Constitución, las leyes y los reglamentos parlamentarios no es corrupción institucional.
Hechos concretos, facturas falsas y apuntes contables frente a unas agotadoras vueltas de tuerca de un tornillo pasado de rosca que potencia la desidia ante los escándalos de los partidos en el poder.

La anormal normalidad

Por: | 15 de enero de 2018

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Pasadas las fiestas resurge con fuerza el anhelo de recuperar la normalidad. El problema, o uno de ellos, es tratar de definir "lo normal" en esta España nuestra que cantaba Cecilia. Lo normal en el caso Palau, por ejemplo, es que a los responsables del saqueo y al partido que se benefició del mismo, les caiga la del pulpo, que diría un castizo. Hoy lo sabremos. Lo normal es que en el juicio de la trama valenciana de Gürtel que hoy comienza, se demuestre que el PP se ha beneficiado ilegalmente con las corruptelas de las adjudicaciones de obras públicas y demás chanchullos en sanidad, educación, etcétera, es decir, en todo aquello que el Gobierno del PP recortó para poder evitar un rescate nacional. Naturalmente el rescate se produjo, los recortes, también, y unos cuantos listos se lo llevaron crudo mientras sus adjudicatarios llenaban las plazas de toros "tot pagat" con militantes leales.
Lo normal es que el reaparecido Pablo Iglesias haga una autocrítica tras las elecciones autonómicas catalanas en las que pasaron a ser la quinta fuerza parlamentaria, perder tres diputados y 40.000 votos y, al parecer, también es normal seguir con esa obsesión suya de considerar al PSOE como el principal enemigo. "Somos hijos del 15-M", señaló. Vale. Pero aquellos hijos tienen ya casi siete años más y eso se tiene que notar. La juventud no es eterna y pretenderlo es patético.
Lo normal es que las hemerotecas sean la espada de Damocles de todos los políticos y muy especialmente de los que están en el poder. Basta rebuscar un poco en los archivos para comprender la facilidad de los gobernantes en correr tupìdos velos sobre los digos y los Diegos. Las nevadas, el castigo a los improductivos pensionistas, la cuestión territorial, la precariedad laboral... cualquier tema está trufado de frases altisonantes y asignificativas cuando se está en la oposición y se olvidan cuando se está en el poder. Y así, a lo tonto a lo tonto, se va creando un caldo de cultivo desde la anormal normalidad cuyas consecuencias las sintetiza hoy Cebrián en su artículo en El País: "Es la revolución de los indignados que lo mismo sirve para sostener a Trump en la Casa Blanca, sacar al Reino Unido de Europa, entronizar la extrema derecha en Polonia y Hungría o dejar los intereses y las ensoñaciones de un puñado de plutócratas catalanes en manos del movimiento okupa". El que avisa no es traidor.

La vida en rosa

Por: | 12 de enero de 2018

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"Cuando el me toma en sus brazos

Y me canta bajito
Veo la vida en rosa...".

Está claro que para muchos políticos que están o han estado en el poder ven la vida en rosa. Por ejemplo Elena Salgado, la que fuera vicepresidenta económica con Zapatero y bajo cuyo mandato se rebajó el sueldo a los funcionarios, se congelaron las pensiones, se vislumbró la dificultad de supervivencia de Bankia y tuvo la ocurrencia de crear el plan E, un anhelo desmedido e irreflexivo de frenar el galopante paro con inversiones públicas urgentes (13.000 millones de euros) y las mas de las veces disparatadas, consideró que "sus objetivos en la gestión fueron: evitar el rescate de España, "que hubiera tenido efectos desastrosos para la población y comprometido nuestro futuro como país"; contribuir a evitar la ruptura del euro; limitar el coste para erario público en las ayudas a la banca "para preservar a ahorradores y depositantes" y sostener los servicios públicos: protección del desempleo, pensiones, sanidad y dependencia". Im-presionante, que diría Jesulín de Ubrique. Es decir que los 60.000 millones que le ha costado a la ciudadanía el rescate bancario, gracias a su labor no ha tenido efectos destrosos para la población ni ha comprometido el sostenimiento de los servicios públicos: pensiones, educación, sanidad y dependencia. Extraordinario. Y que la vicepresidenta económica, burlando la ley de incompatibilidades que los exministros deben de mantener durante dos años, fuera nombrada consejera de Endesa en su rama chilena a los tres meses de dejar el cargo nos parece poca recompensa para quien tanto y tan bien hizo por España.
Por su parte, los inependentista del PdeCat no es que vean la vida en rosa, es que son el arco iris. Todavía estamos por escuchar la más pequeña autocrítica de los responsables del Govern por la huída de más de 3.200 empresas de Cataluña. Lo que sí se ha escuchado ayer ante el Tribunal Supremo es al exconseller de Interior, Joaquim Forn, distinguir entre su deseo de independencia para Cataluña y la labor del anterior Govern para lograrlo y la actuación de los Mossos, el cuerpo policial del que era máximo responsable político. Según su versión, él, como consejero del Interior, no dio "consignas" ni "instrucciones" a los Mossos para que facilitaran la celebración del referéndum y aseguró que los Mossos nunca dejaron de ser policía judicial. Forn ha intentado descargarse de la responsabilidad sobre la actuación de los agentes y ha asegurado que él no se implicó directamente en cuestiones "operativas" y que esta labor recaía en los responsables directos de los agentes, entre ellos, el jefe Josep Lluís Trapero". De nuevo la inevitable referencia a Jesulín de Ubrique: im-presionante. Y que el PdeCat considere aceptable el tener un President virtual y luche por ello hace imposible encontrar el número suficiente de Jesulines de Ubrique necesarios para calificar tal empeño.

Curiosidades

Por: | 09 de enero de 2018


Con el lamentable asunto de los miles de conductores atrapados en varias autopistas y carreteras por el temporal de nieve del pasado fin de semana asistimos a un nuevo vodevil de autoridades y empresas concesionarias en el que, naturalmente, no hay culpables o de haberlos, son los ciudadanos. Ahora sabemos que el director general de Tráfico estaba en Sevilla en plena crisis. Su ministro, también. Es lo que tiene la gracia andaluza y el derbi Sevilla-Betis. Por lo menos no estaban cazando como Álvarez Cascos, a la sazón ministro de Fomento cuando la crisis del Prestige.
El que si estaba en su sitio era el Presidente Rajoy aunque en esta ocasión ni dijo que lo del Prestige eran "unos hilitos como de plastilina" ni pidió la dimisión del ministro de Fomento como sí lo hizo cuando era el líder de la oposición en 2009 por una nevada que afectó principalmente a la Comunidad de Madrid y que provocó también retenciones y cortes durante unas horas: "Es inaceptable que España tenga al frente de la responsabilidad en materia de Fomento, a una ministra como la que hay. Resulta simplemente inaceptable y pido su dimisión", en referencia a Magdalena Álvarez. Menos mal que el actual ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, nos aclaró el problema no sin antes desviar las responsabilidades a la concesionaria de la AP-6: "Nada tiene que ver una nevada con otra. En el año 2009 se registró una nevada con muy poco espesor".
Por su parte Iberpistas, la concesionaria de la autopista, aseguró mediante un comunicado que puso en marcha el Plan Operativo de Vialidad Invernal a las 21 horas del 5 de enero "bajo la supervisión directa del Ministerio de Fomento y de la Dirección General de Tráfico (DGT)". Todo son estupendos y a ti te encontré en la calle.
También resulta curioso recordar al entonces arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, cuando criticó los "dispendios descomunales" que se están produciendo en algunos contratos deportivos, en referencia a los recientes fichajes del Real Madrid en el mundo del fútbol, y más concretamente al de Cristiano Ronaldo (96millones de euros de 2009) . En la homilía de la fiesta de Corpus Christi, el cardenal-arzobispo ha pedido a todos "solidaridad y austeridad", en sintonía con los que sufren más fuertemente las consecuencias de la actual crisis económica. El ahora arzobispo emérito de Barcelona no ha considerado necesario reclamar "solidaridad y austeridad" por el descomunal dispendio del fichaje de Coutinho por el Barça: 160 millones de euros. Que las grandes estrellas jueguen en España es mejor para los aficionados al fútbol -descomunales dispendios aparte-. Que los cardenales-arzobispos, en activo o eméritos, dejen la demagogia aparte, es mejor para todos.

Paraíso

Por: | 08 de enero de 2018

Paraíso
Con poco mas de 325.000 habitantes Islandia es un país sorprendente y lo es entre otros motivos por una muy digna producción audiovisual, una industra que no arrancó eficazmente hasta 1949 y que ya es sinónimo de calidad e interés y mas después de conocerse su serie Atrapados. Un país, también, que cuenta con una primera ministra de 41 años, Katrin Jakobsdottir, que puede ser definida como de izquierdas, ecologista, pacifista, feminista, y experta en novela negra. Añádanle que desde hace dos años es la política mejor valorada de su país y comprenderán porque es uno de los paraísos terrenales sino fuera por su clima y su ortografía. Cualquier comparación es odiosa.
Prisioneras, una producción de Mistery Productions, es una prueba mas de lo dicho. Los seis primeros capítulos de su primera temporada los exhibió desde el el 1 de noviembre Sundance TV (Movistar), una historia inicialmente de "cárceles de mujeres" en la que subyace las miserias de la condición humana a través del retrato de una familia poderosa. Cuatro horas y media que se pueden ver de un tirón en una tarde de domingo y que ratifica el buen hacer de la televisión autóctona.
Linda, la protagonista, ingresa en prisión en la única cárcel de mujeres que hay en el país y que al lado de la de Vis a vis, por ejemplo, es un hotel de cuatro estrellas tot pagat, que diría Francesc Pujols. Está encarcelada por dejar medio muerto a su padre, un cacique de la política y la empresa, con un palo de golf. La trama ideada por tres mujeres, dos de las cuales son también coprotagonistas en un reparto coral, va desvelando las auténticas razones que impulsaron a Linda a propinarle tamaña paliza a su progenitor. Diversas secuencias en ambientes cotidianos de la sociedad islandesa muestran que el paraíso terrenal ya no lo es tanto. El instinto depredador humano rompe en mil pedazos cualquier utopía. El infierno somos nosotros.

Desmemoriados

Por: | 05 de enero de 2018



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El pasado miércoles la prensa publicaba algunos extractos de una carta del exvicepresdente de la Generalitat, Oriol Junqueras, escrita desde la cárcel de Estremera la víspera de su comparecencia ante el Tribunal Supremo para solicitar su libertad provisional. En ella se citaba al gran Fernando Pessoa en un texto en el que el portugués recreaba la que, a su juicio, podría haber sido la educación estoica en tiempos de la Roma imperial que el autor de la misiva asociaba con la actualidad: ""Como gladiador, condenado por su destino de esclavo a ponerse en la arena, saludo, sin que recele el César que haya este circo rodeado de estrellas". Naturalmente, Junqueras se identifica con el gladiador condenado a ponerse en la arena por su destino de esclavo sin percatarse que hace poco más de dos meses él era el segundo de un César autonómico y que ambos decidieron en un circo rodeado de estrellas que algo más de la mitad de la ciudadanía de su feudo fuera condenada a ponerse en la arena. Eran otros tiempos sobre los que el César catalán y su segundo han decidido correr un tupido velo y no mencionar en ningún momento todas las tropelías parlamentarias que cometieron en el pasado septiembre sin importarles en lo más mínimo sus evidentes y cuantificadas consecuencias sociales y económicas.
El exvicepresidente concluye en su estoica carta con otro gesto al que tan proclives son los independentistas: el victimismo. "Me clavo en el pecho la espada que ya no me servirá para combatir. Si el vencido es quien muere y el vencedor quien mata, con ello, confesándome vencido, me instituyo vencedor", concluye. Llegados a un punto en el que los argumentos de la razón no dan mas de sí, se impone buscar la compasión ajena, la conmiseración del hipotético votante, bien con unas lágrimas martarovireñas ante las cámaras o con una especie de harakiri junquerasiano, naturalmente simbólico, como la República catalana. Respecto a lo del vencido que se confiesa vencedor en realidad es la descripción del resultado electoral último de su exCésar, Carles Puigdemont, perdedor ante Inés Arrimadas e instituido vencedor.
Recurramos a la muy utilizada wikipedia para intentar explicar la mencionada carta de Oriol Junqueras: "En psicopatología se define delirio como una creencia que se vive con una profunda convicción a pesar de que la evidencia demuestra lo contrario. Entendido como mecanismo de defensa frente al derrumbe de la estructura del Yo, los delirios son el último recurso para mantener la identidad. La psicopatología clásica clasifica uno de ellos como delirio impositivo: el mecanimo de defensa que se activa lo hace por exaltación, y con su conducta la persona manifiesta la necesidad de comunicar, compartir y buscar adeptos a su sistema de creencias". No se diga mas.
Gabriel-rufian-1492682964344Pero si la carta podría ser un síntoma delirante, las declaraciones de ayer, jueves, del entretainer Rufián señalando el informe del Consejo de Europa presentado el miércoles en el que se afirmaba que "España incumple todas las recomendaciones del Consejo de Europa sobre independencia judicial y prevención de la corrupción en el Parlamento. Cuatro años después de lanzar las primeras advertencias, el organismo europeo que vela por los derechos humanos y la democracia en el continente constanta que España exhibe pocos progresos. El sistema de nombramientos de jueces y fiscales y el acceso de los lobistas a diputados y senadores figuran entre las principales deficiencias recogidas en un informe divulgado este miércoles", dejaba claro algo evidente y lamentable: que el Gobierno del PP protege a su partido y a sus militantes más distinguidos y corruptos.
Lo que Rufián no señalaba, con esa recurrente memoria selectiva de los independentistas, es que en la Ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República catalana, presentada y votada, entre otros por Esquerra, su partido, no sin antes modificar torticeramente el Reglamento del Parlament, en su artículo V se afirma que "los jueces y tribunales sobreseen o anulan los procesos penales contra investigados o condenados por conductas que buscasen un pronunciamiento democrático sobre la independencia de Cataluña o la creación de un nuevo Estado de manera democrática y no violenta", por ejemplo Jordi Pujol, los Sumarroca o Félix Millet, por no citar más nombres que, naturalmente, buscaron un pronunciamento democrático sobre la independencia de Cataluña de manera no violenta. Dicho de otra manera: los partidos que presumiblemente gobernarían en la República catalana, Convergencia y Esquerra, protegerán a sus más distinguidos y corruptos militantes. Nada nuevo bajo el sol.

El País

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