TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

Chapuzas

Por: | 23 de agosto de 2018

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Es el momento de reivindicar la chapuza nacional frente a la internacional o señalar que en todas partes se hacen desaguisados y así equiparar las torpezas autóctonas con las foráneas. Viene esto al caso de Residue, una serie británica que exhibe la plataforma Netflix.
Descrita como "miniserie" en realidad se trata de un largometraje estrenado en Gran Bretaña en 2015 y que a la vista del escaso éxito de crítica y público sus responsables decidieron trocear en tres capítulos. Londres vive una noche del fin de un año sin datar cuando en una discoteca se produce una gran explosión con docenas de muertos, entre ellos la hija de un inspector de policía alcohólico y drogadicto que vive en su coche. La sala de fiestas estaba situada encima de un silo que almacenaba armas químicas por lo que el Gobierno decide sitiar y poner en cuarentena buena parte del centro de la ciudad aunque, eso sí, cuidándose mucho de dar las explicaciones suficientes, algo que comparten los responsables de la serie pues poco o nada se sabe de los protagonistas, ni de dónde vienen ni a dónde van.
Una fotógrafa y su novio están decididos a averiguar la verdad pero la verdad nunca se llegará a conocer porque la miniserie tenía previsto una segunda temporada de diez capítulos que no se llegó a realizar. En todo caso, los tres capítulos permiten mostrar diversos homenajes cinematográficos al Kubrick de Eyes Wide Shut, a Lynch, a Abel Ferrara y a quien se ponga por delante, homenajes injustificados y, probablemente, injustificables.
La chapuza nacional, por su parte, se sitúa en el terreno de la realidad. Mañana, viernes, el equipo femenino sub 20 -las Hermanas Lumière del balompié- juega la final del campeonato mundial de fútbol contra Japón (Gol, 19.30 horas). Un dato de la igualdad: la Federación decidió que cada jugadora del Atlético de Madrid tuviera una prima de 54 euros, sí, 54, por ganar la Liga femenina de 2017. Los jugadores del Real Madrid recibieron 300.000 euros por ganar la suya aunque fue el club quien la pagó.

Como el cemento

Por: | 20 de agosto de 2018

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Usted es, por ejemplo, ciudadano catalán que, naturalmente, paga sus impuestos y considera que algunos de los líderes del independentismo que están encarcelados no deberían estarlo porque desobedecer al Tribunal Constitucional, a la Constitución, al Estatuto de Autonomía y al propio Reglamento del Parlament no es un delito sino un derecho. Como consecuencia de tan peculiar concepción de la política, ayuntamientos, entidades e individuos que comparten ese ideario deciden inundar de lazos amarillos plazas, calles, verjas, asfaltos y solapas. Vale.
Usted es, por ejemplo, ciudadano catalán que, naturalmente, paga sus impuestos y considera que quien infringe la ley debe atenerse a las consecuencias; que transgredir la Constitución, el Estatuto, el Reglamento del Parlament y desobedecer al Tribunal Constitucional no es un derecho sino un delito. Como consecuencia de ello decide retirar los lazos amarillos que inundan las calles y plazas de su localidad para ser consecuente con sus principios. El Govern estudia el imponerle un multa que, al parecer, puede llegar hasta los 30.000 euros. El procés se resume en una frase: o conmigo o contra mí. Es la esencia del totalitarismo.
El pasado sábado se cumplieron los 100 días del Gobierno de Quim Torra. Dicho de otra manera: lleva 100 días disfrutando de coche oficial, salario aceptable, dietas de representación, secretarias, guardaespaldas y un notable coro de palmeros además de tener una televisión a su servicio. Pues bien en esos 100 días, su Gobierno ha tenido a bien enviar al Parlament cuatro proyectos de ley, cuatro, en una demostración del amor al trabajo que caracteriza a sus miembros. Un proyecto de ley cada 25 días que, además y para mayor pitorreo, habían sido iniciativas del anterior Govern. Claro que el Parlament, que lleva más de 100 días cobrando sueldos, dietas y pluses, ha aprobado en este tiempo dos leyes: la que permitiría una hipotética investidura telemática y una modificación normativa universitaria.
Un dato del pasado marzo: En 2017 Cataluña ha perdido cerca de un 40% de inversión exterior en contraste con el 25% que la ha mejorado Madrid y el 70% más que se anota el País Vasco, según datos oficiales del Ministerio de Economía sobre la inversión productiva procedente del exterior. Es lo que hay.

Sucesos

Por: | 16 de agosto de 2018

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Los informativos de las televisiones generalistas del pasado martes cumplieron sobradamente su ya tradicional reconversión en crónicas de sucesos. Los responsables de la información que difunde el electrodoméstico consideran esencial el detallar pormenorizadamente cualquier catástrofe con un añadido soterrado: el supremacismo. Una tragedia en Génova o en Vigo, por ejemplo, tiene mucho más valor, es decir, se le dedica más tiempo pues en televisión el tiempo es oro, que a una masacre en Yemen.
No es una cuestión cuantitativa, en ese caso las guerras africanas se llevarían la palma, es una cuestión cualitativa: un muerto italiano, o británico o, por supuesto, español, valen más que cientos ugandeses o yemeníes. Añádanle argumentos zafios sobre seguridad ciudadana o el empleo en tiempos de crisis y el resultado tiene nombres propios: Savini, Duda, Trump, incluso a su manera Torra y, al parecer, el nuevo aspirante, Pablo Casado.
Naturalmente los nuevos líderes mantienen ciertas costumbres muy arraigadas: les encanta salir en la foto inaugural y eluden cualquier responsabilidad en los errores. El caso más descarnado nos lo acaban de ofrecer las autoridades gallegas. De Vigo sabemos que el culpable siempre es el otro. En realidad lo sabemos todo salvo el nombre de la constructora de los pilares de hormigón, una dato que quizá habrá que tener en cuenta pues a la falta de mantenimiento no estaría mal el valorar la calidad de los materiales.
De la tragedia genovesa sí supimos el nombre de la constructora aunque también el ministro Salvini atribuyó la culpa del desastre a la Unón Europea y a sus recortes, y lo hizo con esa galanura de quien sabiendo que Italia formó parte de esa UE recortadora tuvo a bien barrer para su xenófoba propuesta partidista. ¡Es la política, estúpidos!
Menos mal que Telecinco reivindicó la sensatez con sus programas estelares sobre las Campos, incluído ese momento sublime e inolvidable en el que Terelu se apunta a una web de encuentros y muestra a sus cientos de miles de espectadores el apodo, Lourdes, con el que tratará de ocultar su personalidad. Chapéau.

De los excesos

Por: | 14 de agosto de 2018

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"Una de las definiciones de "corrupción" es la de "abuso, mal uso o exceso", que es lo suficientemente amplia como para que quepan en ella buena parte de los comportamientos del personal en general y de la clase política en particular.
Corrupción es, por ejemplo, la táctica del Partido Popular de achacar todos los males a Pedro Sánchez, mal uso de las neuronas para ser exactos. Un ejemplo de hace unos días: "El secretario general del PP, Teodoro García Egea (ver foto), advirtió al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, de que “se la juega” el 17 de agosto porque si permite que en el aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils de hace un año haya “insultos” al Rey y el acto se convierta en una “reivindicación” a favor de la independencia, quedará “deslegitimado como presidente del Gobierno”. Apaga y vámonos.
Claro que tampoco estuvieron mal los bandazos dialécticos que dieron los líderes de la derecha con el asunto de la aproximación de los etarras a las cárceles del País Vasco: primero dijeron que era una clara demostración del peaje que tenía que pagar Pedro Sánchez por el apoyo de los nacionalistas a la moción de censura. Luego supimos que durante el Gobierno de Aznar se trasladaron 135 etarras siendo ministro del Interior el ya olvidado Mayor Oreja. Más tarde nos enteramos que las asociaciones de víctimas del terrorismo se desmarcaron de las declaraciones de Pablo Casado sobre los tan mencionados traslados y ahora, el nuevo secretario general reconoce que los traslados son legales. Un sinvivir por culpa del abuso, mal uso o exceso del ansia de volver a las poltronas que tan buenos dividendos reportaron a algunos.
Claro que el abuso ideológico y el mal uso del derecho al voto no es una cuestión exclusiva de la derecha española. La derecha independentista, por ejemplo, hace años que usa y abusa de la demagogia emocional con promesas incumplidas a propósito de esa Arcadia feliz en la que desembocará el procés. Un dato: "Entre los años 2009 y 2015 Cataluña recortó más gasto social que cualquier otra comunidad autónoma. Y no sólo en términos absolutos, en una comparación relativa también ganaría. Durante esos siete años, el ajuste aplicado por la Generalitat en sanidad, educación y otras coberturas sociales fue del 26,6%".
De Podemos se sabe poco últimamente, es lo que tiene las vacaciones, y del Gobierno socialista sabemos que su Presidente tampoco desdeña el mal uso de los privilegios de su cargo: irse en avión oficial a un concierto en Benicássim de su grupo favorito justificándolo con un encuentro informal con Ximo Puig es una torpeza propia de nuevo rico. Y en eso estamos.

El País

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