TV Blog de Harguindey

TV Blog de Harguindey

La televisión es la reina de la casa. Lo que se pretende en este espacio es comentar la actualidad televisiva más inmediata, los programas del día, desde cualquiera de los que se definen como “telebasura” a las retransmisiones deportivas, los espacios informativos, documentales, las películas o las series. Son los comentarios y recomendaciones de un telespectador común.

Sobre el autor

Ángel Sánchez Harguindey

Ángel Sánchez Harguindey perteneció a la plantilla de El País desde su fundación en 1976. Fue jefe de la sección de Cultura, responsable del suplemento cultural Babelia, redactor jefe de El País Semanal, redactor jefe de la sección de Opinión y Adjunto a la Dirección.
Ha publicado el libro "Memorias de sobremesa. Conversaciones con Rafael Azcona y Manuel Vicent" (Editorial Aguilar)

Como el cemento

Por: | 20 de agosto de 2018

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Usted es, por ejemplo, ciudadano catalán que, naturalmente, paga sus impuestos y considera que algunos de los líderes del independentismo que están encarcelados no deberían estarlo porque desobedecer al Tribunal Constitucional, a la Constitución, al Estatuto de Autonomía y al propio Reglamento del Parlament no es un delito sino un derecho. Como consecuencia de tan peculiar concepción de la política, ayuntamientos, entidades e individuos que comparten ese ideario deciden inundar de lazos amarillos plazas, calles, verjas, asfaltos y solapas. Vale.
Usted es, por ejemplo, ciudadano catalán que, naturalmente, paga sus impuestos y considera que quien infringe la ley debe atenerse a las consecuencias; que transgredir la Constitución, el Estatuto, el Reglamento del Parlament y desobedecer al Tribunal Constitucional no es un derecho sino un delito. Como consecuencia de ello decide retirar los lazos amarillos que inundan las calles y plazas de su localidad para ser consecuente con sus principios. El Govern estudia el imponerle un multa que, al parecer, puede llegar hasta los 30.000 euros. El procés se resume en una frase: o conmigo o contra mí. Es la esencia del totalitarismo.
El pasado sábado se cumplieron los 100 días del Gobierno de Quim Torra. Dicho de otra manera: lleva 100 días disfrutando de coche oficial, salario aceptable, dietas de representación, secretarias, guardaespaldas y un notable coro de palmeros además de tener una televisión a su servicio. Pues bien en esos 100 días, su Gobierno ha tenido a bien enviar al Parlament cuatro proyectos de ley, cuatro, en una demostración del amor al trabajo que caracteriza a sus miembros. Un proyecto de ley cada 25 días que, además y para mayor pitorreo, habían sido iniciativas del anterior Govern. Claro que el Parlament, que lleva más de 100 días cobrando sueldos, dietas y pluses, ha aprobado en este tiempo dos leyes: la que permitiría una hipotética investidura telemática y una modificación normativa universitaria.
Un dato del pasado marzo: En 2017 Cataluña ha perdido cerca de un 40% de inversión exterior en contraste con el 25% que la ha mejorado Madrid y el 70% más que se anota el País Vasco, según datos oficiales del Ministerio de Economía sobre la inversión productiva procedente del exterior. Es lo que hay.

Sucesos

Por: | 16 de agosto de 2018

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Los informativos de las televisiones generalistas del pasado martes cumplieron sobradamente su ya tradicional reconversión en crónicas de sucesos. Los responsables de la información que difunde el electrodoméstico consideran esencial el detallar pormenorizadamente cualquier catástrofe con un añadido soterrado: el supremacismo. Una tragedia en Génova o en Vigo, por ejemplo, tiene mucho más valor, es decir, se le dedica más tiempo pues en televisión el tiempo es oro, que a una masacre en Yemen.
No es una cuestión cuantitativa, en ese caso las guerras africanas se llevarían la palma, es una cuestión cualitativa: un muerto italiano, o británico o, por supuesto, español, valen más que cientos ugandeses o yemeníes. Añádanle argumentos zafios sobre seguridad ciudadana o el empleo en tiempos de crisis y el resultado tiene nombres propios: Savini, Duda, Trump, incluso a su manera Torra y, al parecer, el nuevo aspirante, Pablo Casado.
Naturalmente los nuevos líderes mantienen ciertas costumbres muy arraigadas: les encanta salir en la foto inaugural y eluden cualquier responsabilidad en los errores. El caso más descarnado nos lo acaban de ofrecer las autoridades gallegas. De Vigo sabemos que el culpable siempre es el otro. En realidad lo sabemos todo salvo el nombre de la constructora de los pilares de hormigón, una dato que quizá habrá que tener en cuenta pues a la falta de mantenimiento no estaría mal el valorar la calidad de los materiales.
De la tragedia genovesa sí supimos el nombre de la constructora aunque también el ministro Salvini atribuyó la culpa del desastre a la Unón Europea y a sus recortes, y lo hizo con esa galanura de quien sabiendo que Italia formó parte de esa UE recortadora tuvo a bien barrer para su xenófoba propuesta partidista. ¡Es la política, estúpidos!
Menos mal que Telecinco reivindicó la sensatez con sus programas estelares sobre las Campos, incluído ese momento sublime e inolvidable en el que Terelu se apunta a una web de encuentros y muestra a sus cientos de miles de espectadores el apodo, Lourdes, con el que tratará de ocultar su personalidad. Chapéau.

De los excesos

Por: | 14 de agosto de 2018

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"Una de las definiciones de "corrupción" es la de "abuso, mal uso o exceso", que es lo suficientemente amplia como para que quepan en ella buena parte de los comportamientos del personal en general y de la clase política en particular.
Corrupción es, por ejemplo, la táctica del Partido Popular de achacar todos los males a Pedro Sánchez, mal uso de las neuronas para ser exactos. Un ejemplo de hace unos días: "El secretario general del PP, Teodoro García Egea (ver foto), advirtió al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, de que “se la juega” el 17 de agosto porque si permite que en el aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils de hace un año haya “insultos” al Rey y el acto se convierta en una “reivindicación” a favor de la independencia, quedará “deslegitimado como presidente del Gobierno”. Apaga y vámonos.
Claro que tampoco estuvieron mal los bandazos dialécticos que dieron los líderes de la derecha con el asunto de la aproximación de los etarras a las cárceles del País Vasco: primero dijeron que era una clara demostración del peaje que tenía que pagar Pedro Sánchez por el apoyo de los nacionalistas a la moción de censura. Luego supimos que durante el Gobierno de Aznar se trasladaron 135 etarras siendo ministro del Interior el ya olvidado Mayor Oreja. Más tarde nos enteramos que las asociaciones de víctimas del terrorismo se desmarcaron de las declaraciones de Pablo Casado sobre los tan mencionados traslados y ahora, el nuevo secretario general reconoce que los traslados son legales. Un sinvivir por culpa del abuso, mal uso o exceso del ansia de volver a las poltronas que tan buenos dividendos reportaron a algunos.
Claro que el abuso ideológico y el mal uso del derecho al voto no es una cuestión exclusiva de la derecha española. La derecha independentista, por ejemplo, hace años que usa y abusa de la demagogia emocional con promesas incumplidas a propósito de esa Arcadia feliz en la que desembocará el procés. Un dato: "Entre los años 2009 y 2015 Cataluña recortó más gasto social que cualquier otra comunidad autónoma. Y no sólo en términos absolutos, en una comparación relativa también ganaría. Durante esos siete años, el ajuste aplicado por la Generalitat en sanidad, educación y otras coberturas sociales fue del 26,6%".
De Podemos se sabe poco últimamente, es lo que tiene las vacaciones, y del Gobierno socialista sabemos que su Presidente tampoco desdeña el mal uso de los privilegios de su cargo: irse en avión oficial a un concierto en Benicássim de su grupo favorito justificándolo con un encuentro informal con Ximo Puig es una torpeza propia de nuevo rico. Y en eso estamos.

Lo previsto

Por: | 31 de julio de 2018

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Lo cierto es que la actualidad política se ajusta a lo previsto: una oposición que haga lo que haga el Gobierno se opondrá y lo hará desde distintas perspectivas y argumentos. Para el PP y Ciudadanos, es decir la derecha, Pedro Sánchez es un vendepatrias dispuesto a todo con tal de mantener la poltrona. Los populares, con ese genio del Derecho y los máster al frente, han optado por la reivindicación de lo más trasnochado del panorama ideológico. Han decidido que para diferenciarse de Ciudadanos no hay nada mejor que la extrema derecha: contra el aborto, contra la imigración irregular, contra la eutanasia o contra cualquier atisbo de mejora del muy deteriorado Estado de bienestar. No está claro si también se opondrán al matrimonio homosexual aunque ahí tendrían problemas internos. Al fin y al cabo no hace mucho que se oponían a una ley del divorcio por mas que una vez aprobada se divorciaran como cualquier vecino (un saludo al compañero Álvarez Cascos) o que el exministro de Economía y Hacienda ande visitando juzgados por presunto blanqueo de capitales.
Para Ciudadanos, es decir, la derecha, España es un destino en lo universal aunque lo revistan de neoliberalismo afrancesado. Tienen la opción de ocupar un centroderecha moderado al desmarcarse los populares hacia el populismo protofascista pero su obcecación con los nacionalistas les sitúan en un territorio desolador: sólo pueden apoyarse en la extrema derecha, sus rivales directos. Paradojas de la política.
La izquierda por su parte, o lo que se entiende habitualmente por izquierda, se divide en dos opciones: los independentistas que han dejado claro que sus votos en el Parlamento son moneda de cambio (te doy si me das) y que en el Parlament no son nada, ni sus votos ni los de la oposición, hasta nueva orden porque lo han cerrado. No hay Parlament pero sí hay nóminas. La izquierda no independentista por su parte anda a la greña con ellos mismos siguiendo una tradición secular: que en Cataluña somos partidarios de un referéndum pactado pero en Andalucía el que se mueva no sale en la foto. Y si es conveniente pedirlo todo o nada, pues se vota nada en el techo de gasto y se desprecian 6.000 millones de ayudas sociales, sanitarias y educativas por mas que esa actitud supongan 11.000 millones de nuevos recortes. Nadie dijo que tomar el Palacio de Invierno fuera barato.

De la mujer

Por: | 29 de julio de 2018

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El gran Rafael Azcona decía cada vez que le recomendaban un drama que él no iba al cine a sufrir. Está claro que no vería la estupenda serie Alias Grace (Netflix) estrenada a finales del pasado año y que mantiene en su catálogo la plataforma. Seis capítulos, cinco horas en total, de una historia real de mediados el siglo XIX, la de Grace Marks, una irlandesa que trabajaba como empleada doméstica en Canadá y que a sus 16 años se vió involucrada en el asesinato del propietario y del ama de llaves de la granja en la que trabajaba. Condenada a cadena perpetua, Alias Grace, es la reconstrucción novelada que hizo la escritora Margaret Atwood de los hechos y recuerdos de la protagonista a través de unas conversaciones con un psiquiatra. En realidad, es la disección de una mentalidad y un tiempo en el que la mujer era un objeto de usar y tirar. Atwood, una vez mas, denuncia el maltrato individual y social de la mujer bien en un futuro (El cuento de la criada) o en el pasado, Alias Grace.
Tampoco el presente es más risueño: ahí está el rebrote de las ideas más reaccionarias de la nueva estrella de la derecha, Pablo Casado, sobre el aborto y la familia, es decir, sobre el derecho de la mujer sobre su propio cuerpo, ideas encubridoras de un concepto machista del orden social que, afortunadamente, las mujeres denuncian cada día con más fuerza y solidaridad como lo demuestran las espontáneas y multitudinarias manifestaciones tras conocerse la sentencia de La Manada o la de Juana Rivas.
La serie producida por Sarah Polley, actriz en dos películas de Isabel Coixet, y dirigida por Mary Harron, es una joya: una historia dura, la de una vida maltratada desde su nacimiento por el mero hecho de ser mujer, tratada con sutileza y elegancia y alejada siempre del ramplón estímulo del morbo más elemental, el que cultiva la fascinanción por la violencia, con una notable producción y una extraordinaria interpretación de Sarah Gadon, su protagonista.


De lo cansino

Por: | 17 de julio de 2018

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¡Qué cansina es la información política nacional! Siempre se ha dicho que el tiempo es oro en la televisión y sin embargo todos los informativos llevan semanas dedicando una buena parte de su oro a una cuestión interna de un partido político en franca decadencia: el PP. ¿De verdad alguien se cree que la elección entre Casado y Sáenz de Santamaría es esencial para el futuro de España? Hablamos de que unos cientos de compromisarios deben elegir entre un joven con un currículo sospechoso y una declarada admiración por Aznar y una dama que representa la ortodoxia de la política de Rajoy y Montoro, es decir, entre Guatemala y Guatepeor aunque eso sí, con rimbombantes declaraciones sobre la unidad del partido y el bien de España. Faltaría mas.
Por su parte el company Torra hace tiempo que no pisa el no despacho de President. No le queda tiempo con tanto viaje y tanta manifestación. Una pregunta idiota: desde que el supremacista es President ¿alguien recuerda, siquiera vagamente, alguna alusión en favor de la mayoría catalana no independentista o alguna medida de su Govern para favorecer el bienestar del conjunto de la ciudadanía?
Si algo define a la cúpula política del procés es la deslealtad. Pactan con socialistas y Podemos la renovación transitoria de la cúpula de RTVE pero a la hora de votar en el Parlamento dos diputados independentista no asisten y otros dos, suponemos que por tanto tiempo de inactividad retribuida, se equivocan de papeleta. Que todo cambie para que todo siga igual.
Los socialistas han llegado al poder con el anhelo de recomponer el muy deteriorado estado de bienestar. Bien. Para ello, naturalmente, hace falta dinero y nada más sencillo que crear nuevos impuestos. Vale. Creer que aumentar la tributación a las grandes empresas y a la banca no repercutirá en el pueblo llano y sencillo es, sencillamente, creer en unicornios azules. Todavía están frescas en la memoria aquellas declaraciones de Camps afirmando que la Fórmula 1 no iba a costar un euro a los valencianos antes de conocer que, como poco, les ha costado 300 millones de euros. En eso hay que reconocer la sobriedad de los socialistas: la noche de juerga y alegría de un alto cargo de la Fundación Andaluza para la Formación y el Empleo en un puticlub sólo le costaron al erario público 15.000 euros. Eso para los valencianos del PP no es dinero.
Y por último, y hablando de dinero: ¿a alguna mente preclara del Gobierno se le ha ocurrido acabar con los privilegios tributarios de la Santa Madre Iglesia Católica para aumentar la recaudación? ¿Por qué en un Estado aconfesional la Iglesia no paga el IBI cuando su voracidad financiera está más que demostrada? Un dato: Europa Laica contabiliza desde 2008 más de 5.000 bienes inscritos por la Iglesia a su nombre en el Registro de la Propiedad: viviendas, terrenos, ermitas e iglesias, que forman parte de ese listado de bienes inmatriculados que, por no se sabe qué argumentos racionales, no pagan impuestos. Lo dicho: que todo cambie para que todo siga igual.

Revolución

Por: | 15 de julio de 2018

Damnation

Hay ciertos aspectos cíclicos en los acontecimientos sociales, económicos y políticos. Uno de ellos, por ejemplo, es que las secuelas de las grandes cisis económicas suelen potenciar las reacciones más lamentables del ser humano desde la codicia a la insolidaridad. La excelente serie Damnation (Netflix) nos habla de todo ello desde ese reverencial concepto del entretenimiento considerado como una de las bellas artes del cine y la televisión que distingue a la industria estadounidense.
La acción en un pequeño pueblo agricultor de Iowa comienza en 1931. Estados Unidos vivía las consecuencias del crac de 1929 y la Gran Depresión. Un dato: en 1932 había 12 millones de desempleados en EE.UU. que constituían el 25% de la población activa. A este desempleo se sumó la ruina de millones de agricultores por la caída de los precios agrícolas.
Aquí y ahora, tras la última debacle económica, las datos son irrebatibles: entre el comienzo de la crisis en 2008 y el 2015, el número de millonarios en España aumentó un 50%, según el XX Informe Mundial de la Riqueza (World Wealth Report). En Estados Unidos, por su parte, Donald Trump, un populista con un discurso xenófobo, gana las elecciones presidenciales. Era y es el momento de los especuladores y los oportunistas favorecidos por un sistema que alienta la demagogia.
En Damnation un peculiar predicador y su esposa están empeñados en remover las conciencias de los campesinos para mantenerse firmes en una huelga en protesta por la abusiva política de precios que impone la banca local, testaferro de una poderosa familia industrial. No pretenden ampliar el número de fieles: su misión es llevar la revolución frente a un capitalismo despiadado. Es el tiempo de la violencia desatada por pistoleros rompehuelgas contratados por los poderosos y permitida por corruptos agentes de la autoridad. La Gran Depresión se entremezcla con el far-west. Dicho con nombres propios: una serie bajo la sombra de la fotógrafa Dorothea Lange, la literatura de Steinbeck y el concepto plástico y moral de John Ford. El espectáculo está asegurado.

Vivir del cuento

Por: | 06 de julio de 2018


¿Se puede vivir del cuento? Se puede. Es lo que llevan haciendo desde hace más de un mes los miembros del Govern catalán y los parlamentarios autonómicos. Desde el pasado 3 de junio, fecha en la que se anunció la composición del nuevo gobierno presidido por Quim Torra y, consiguientemente, el fin de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, ¿qué han hecho unos y otros por resolver los problemas de la ciudadanía? o como diría Perales, ¿a qué han dedicado su tiempo?
En el caso de los independentistas está claro: a divulgar su sueño dorado. La cuestión es que el supremacista Torra no gobierna, o no debería gobernar, para el 47% de la población sino para el conjunto de la ciudadanía pero ¿qué ha hecho en este mes largo? Visitar Berlín, visitar Washington, visitar Estremera, visitar Lledoners... ¿y qué han hecho los miembros del Parlament? Unos llevar lazos amarillos en la solapa y otros no llevar lazos amarillos en la solapa, ardua labor por la que cobran entre 5.000 y 9.000 euros mensuales, según funciones. Naturalmente, el paro, la sanidad, la educación o la dependencia están exactamente como estaban pero eso, a tenor de las preocupaciones de la clase dirigente política catalana, son cuestiones menores. Lo importante es la República por mas que cuando se declaró fue retirada y calificada inmediatamnte de simbólica.
Es probable que la obcecación del juez Llarena en negar la libertad provisional a los líderes independentistas sea difícilmente comprensible. No menos cierto es que decidieron romper unilateralmente todas las reglas del juego de una convivencia civilizada y democrática pero lo sorprendente es que unos y otros, ciuadadanos y dirigentes, consideran que reivindicar un determinado sistema político es mas que suficiente para aparcar sine die el intento de resolución de los problemas cotidianos, que entre la independencia o la nada, eligen la nada aunque eso sí, cobrando.

Sin perdón

Por: | 26 de junio de 2018

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Probablemente una de las peores consecuencias del mediocre Gobierno de la Generalitat catalana sea el de la confusión de términos y conceptos políticos. Desde que los conservadores nacionalistas optaron por el independentismo como fuga hacia adelante de una situación corrupta, la del 3% entre otras, su rasgo distintivo ha sido el de la manipulación histórica. El fin justifican los medios. Se gritaba en la calle, las Diadas alcanzaban un éxito multitudinario, la televisión pública catalana se ponía al servicio de la causa y todo ello mientras se reclamaba absurdamente una "libertad de expresión" que se ejercía cotidianamente. Naturalmente, la situación laboral era tan lamentable como en el resto de España, en donde también gobernaba un partido corrupto. La sanidad se privatizaba para alegría de los comisionistas, la educación pública sufría los mismos recortes, o mas, que en el resto del territorio nacional pero los líderes políticos se enrocaban en una idea: la República catalana, una entelequia que borraba todos los desmanes previos cuyo ejemplo supremo serían los Pujol.
Pierde-impacto-disparo-Catalunya-manifestacion_EDIIMA20121115_0219_15Y ahí comienza lo imperdonable. Que nombres propios como el citado Pujol, Artur Mas, Puigdemont o el supremacista Torra sean los portadores del ideal republicano es una ofensa para todos los que creemos que la República es la opción política más racional, civilizada y coherente con el siglo que vivimos. Un sistema político el republicano basado en el respeto de toda la ciudadanía -no sólo de la que comparte sus mismas ideas-, que favorece la enseñanza y la sanidad públicas, la que admira experimentos educativos como la Institución Libre de Enseñanza, la que fomenta y difunde la cultura sin necesidad de boicotear una conferencia sobre Cervantes ni llamar fascistas a quienes desean asistir a ella, la que también denuncia la represión policial sin manipularla ni convertirla en un icono de la barbarie- ¿hay algún libro de fotografías de la represión de los Mossos d'Esquadra durante las protestas de la huelga general en noviembre de 2012, con Felipe Puig de conseller de Interior, en la que una dama perdió un ojo?-, una República que considera que el victimismo es un síntoma de debilidad argumental y la que nunca confundiría exilio con fuga. En resumen, un sistema político que no depende de la genética familiar y que aspira a una sociedad más justa en la que los corruptos paguen lo que han robado y los demagogos y manipuladores sean apartados de cualquier cargo público de responsbilidad.

Una decisión despreciable

Por: | 22 de junio de 2018

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Todo el tinglado judicial del caso de la Manada es un puro disparate y quizá no tanto desde el punto de vista jurídico como del de el sentido común. El juicio, los razonamientos de la condena, al margen de la delirante explicación del magistrado González para pedir la absolución de los encausados y, ahora, los argumentos esgrimidos por dos de los tres miembros del Tribunal para decretar la libertad condicional previa fianza de 6.000 euros, es una muestra descarnada de la distancia que hay entre quienes viven en una burbuja jurídica y la sociedad.
Alegar que no hay riesgo de fuga porque los condenados son económicamente insolventes es, esencialmente, una estupidez. ¿Quieren decir los excelentísimos magistrados que si el delincuente es económicamente solvente debería estar en prisión? ¿Recuerdan esas lumbreras a un individuo llamado Rodrigo Rato, condenado a más de cuatro años por las tarjetas black, que sigue paseando su cuerpo serrano por el barrio de Salamanca? También señalan que no hay riesgo de reiteración delictiva, curiosa conclusión cuando cuatro de los cinco condenados tienen otra causa pendiente en Pozoblanco por haber abusado sexualmente de una joven drogada.
Pero en este asunto hay muchas más cosas. Hay, por ejemplo, una reacción gremial extrema en defensa del citado magistrado González, algo así como "sus razonamientos son un disparate pero es nuestro disparate". Hay también una letanía no pedida de los partidos políticos con ese arranque de que "hay que respetar las sentencias de los Tribunales...". Pues depende. Hay sentencias que son en sí mismas despreciables como también hay decisiones judiciales difícilmente comprensibles. No deja de ser un sarcasmo el respeto a las decisiones judiciales al mismo tiempo que se destruyen a martillazos los discos duros de un extesorero, como tampoco se entiende que unos matones de Alsasua sean condenados a 13 años por una pelea callejera y unos matones en San Fermín sean condenados a 9 años por violar en grupo a una chica por mas que uno de los magistrados considerara que lo ocurrido en aquel portal era una fiesta.
Ya hubo manifestaciones de protesta y habrá más. Seguiremos oyendo lo de respetar las sentencias, lo de la necesidad de reformar el Código Penal, incluso hemos de soportar que califiquen de reacciones histéricas las manifestaciones feministas, como ya lo hizo un abogado defensor de los violadores, pero da igual: los magistrados seguirán siendo excelentísimos y los depredadores financieros seguirán paseando por la calle y aquí paz y después, gloria.

El País

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