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Nueve ‘dreamers’ detenidos inician una huelga de hambre

Por: | 30 de julio de 2013

“No hago esto solo por mi familia, lo hago por 1,7 millones de familias”. Este fue el último comunicado de Lizbeth Mateo, una de los nueve indocumentados, también apodados ‘dreamers’, detenidos la semana pasada en la frontera de Estados Unidos y México. Su arresto es, en realidad, una campaña para llamar la atención sobre las 1,7 millones de personas que han sido deportadas desde que Barack Obama llegase a la Casa Blanca.

Como Lizbeth y los otros ocho dreamers detenidos y en huelga de hambre desde el pasado viernes, varias organizaciones han pedido al presidente Obama que cancele las deportaciones de indocumentados mientras avancen las negociaciones de la reforma del sistema de inmigración. Este lunes, 33 senadores pidieron además que la Casa Blanca escuche las peticiones del grupo ya conocido como los “Dream 9” y los deje en libertad. Cuentan también con el respaldo de miles de firmas ciudadanas y una importante campaña en las redes sociales: #BringThemHome

Los nueve indocumentados viajaron el mes pasado a México para reunirse con sus familias. Sabían que se arriesgaban a no poder regresar a EE UU, donde carecen de visado o permiso de residencia. Algunos de ellos, como Mateo -que ya narró sus iniciativas por la reforma migratoria para EL PAIS- no habían visto a su familia desde hacía 15 años. A pesar de no tener papeles, había logrado una plaza en la escuela de leyes de California. El sueño de convertirse en abogada acaba de quedar en el aire con su última campaña.

“Han tomado esta medida porque están luchando para reunir a familias separadas por la frontera y las estrategias de deportaciones masivas, incluida la suya”, afirma la carta de los senadores, entre los que se encuentran líderes hispanos como los representantes Raúl Grijalva o Rubén Hinojosa. “Estos jóvenes son las víctimas de nuestra fallida ley de inmigración y se merecen regresar a casa en Estados Unidos. Le pedimos que les permita volver”.

Los ‘dreamers’ son estudiantes indocumentados que llegaron a EE UU acompañados de sus padres o de otros familiares y que han vivido la mayor parte de su vida en el país. La ley Dream Act, que les hubiera otorgado un permiso de residencia temporal a cambio de matricularse en una universidad o alistarse en el Ejército, les dio el nombre de ‘soñadores’. El fracaso de aquella ley en las navidades de 2010 marcó un antes y un después en su forma de hacer activismo, empujándoles a protagonizar sus propias campañas a favor de la reforma migratoria y revelar que viven en EE UU de manera ilegal.

Las campañas de los ‘dreamers’ han sido atribuidas con gran parte de la presión social que impulsó las negociaciones para la reforma a comienzos de este año, sin embargo, ninguna de ellas ha ido tan lejos. Según la National Immigrant Youth Alliance, una de las dos organizaciones que representan a los ‘Dream 9’, los nueve indocumentados fueron detenidos en Arizona tras solicitar asilo en EE UU e iniciaron una huelga de hambre el pasado viernes porque alegan que las autoridades del Centro de Detenciones Eloy les impidieron hacer llamadas telefónicas.

“Independientemente de si abandonaron EE UU recientemente o hace varios años, y de si lo hicieron por las difíciles condiciones de vida en este país o a causa de una deportación, estos ‘dreamers’ crecieron en EE UU y lo consideran su hogar”, continúan los congresistas. “Todos ellos merecen regresar a casa y nuestro país se enriquecerá moral, económica y socialmente gracias a sus aportaciones”.

Las exigencias de los representantes, así como de los miembros del ‘Dream 9’, serán difíciles de cumplir para Obama. Si les concede el asilo que solicitan, podría abrir las puertas a millones de peticiones. El presidente puede alegar además que ya canceló las deportaciones de los ‘dreamers’ con una orden ejecutiva el pasado verano y que en este caso los jóvenes ‘sin papeles’ abandonaron el país voluntariamente. Si accede, además, los republicanos podrían acusarle de ser demasiado permisivo con la inmigración ilegal, regalandoles un argumento que puede impedir el avance de las ya de por sí delicadas negociaciones en Washington.

Una hispana más en la Administración Obama

Por: | 24 de mayo de 2013

Después de varios meses de presión por parte de organizaciones hispanas, el presidente Obama ha anunciado que nombrará a Katherine Archuleta, directora de comunicación de su campaña electoral en 2012, como responsable de la Oficina de Personal de la Casa Blanca. De confirmarse su puesto, será la primera vez que una hispana ocupa ese cargo.

Archuleta se unirá así a Cecilia Muñoz, ahora responsable de la política doméstica desde la oficina presidencial, y Tom Pérez, que pronto podrá ser confirmado por el Senado como secretario de Trabajo. Sin embargo, numerosas organizaciones han lamentado la poca presencia de hispanos en altos cargos del gobierno a pesar del apoyo de la comunidad a Obama en las elecciones.

“Katherine aportará a la Oficina de Personal su amplia experiencia y profundo compromiso con la contratación y entrenamiento de una clase trabajadora líder”, aseguró Obama este jueves en un comunicado. “Me siento agradecido de que Katherine haya accedido a ocupar este puesto e ilusionado de trabajar con ella en los próximos años.


Archuleta explica para la campaña de Obama for America por qué apoyó al presidente.

El presidente Obama nombró durante su primer mandato a dos hispanos. Hilda Solis lideraría el Departamento de Trabajo hasta comienzos de 2013 -Perez será su sustituto- mientras que Ken Salazar ocupó el de Interior también durante el primer mandato de Obama. Ambos abandonaron la Administración tras la reelección del presidente, por lo que ninguno de los altos cargos del Gobierno están ocupados por hispanos.

Siete de cada diez votantes de la comunidad hispana respaldaron en las últimas elecciones al presidente Obama, contribuyendo de manera significativa a su reelección para un segundo mandato. Las organizaciones comunitarias reclaman que, además de este apoyo, uno de cada seis estadounidenses es de origen hispano, por lo que merecen una representación más proporcional entre los líderes gubernamentales.

En 2011, Archuleta también fue la primera hispana en ejercer como responsable de comunicación de la campaña electoral Obama for America. Anteriormente había dirigido la oficina de personal de la secretaria de Trabajo, Hilda Solis, y anteriormente había ocupado diferentes cargos públicos a nivel nacional y local, en Denver, Colorado. Allí se convirtió en una de las hispanas más influyentes durante su trabajo para el único alcalde latino de la ciudad, Federico Peña, entre 2005 y 2009. Una experiencia que impulsaría su ascenso hasta la campaña de reelección de Obama, cuya victoria dependía de Colorado, uno de los estados clave en el resultado final y el que decantó la balanza en la noche elctoral del pasado 6 de noviembre. 

El mundo amado de Sonia Sotomayor

Por: | 10 de abril de 2013

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Pocos casos han llegado hasta el Tribunal Supremo en los últimos años, con tanta repercusión, como algunos de los que ha estudiado en 2012 y 2013: la ley de inmigración de Arizona, la legislación que reformó el sistema sanitario, aprobada durante el primer mandato de Obama y dos casos sobre matrimonio homosexual. En casi todas las vistas orales, con una energía inusual para los jueces, una de ellas ha sido siempre la primera en intervenir: Sonia Sotomayor demuestra a cada oportunidad en la corte que, como el resto de su vida, no se conforma con haber roto una barrera más al convertirse en la primera hispana en ocupar ese puesto.

Sotomayor, nombrada por el presidente, Barack Obama, en 2009, acaba de publicar una autobiografía en la que se reconoce el mismo tono firme, la seguridad en la voz, la ausencia de miedo y las mismas palabras directas que emplea en el Tribunal ante los abogados. En “Mi Mundo Amado” -publicada en inglés y en español-, la juez repasa desde su infancia hasta el día en que se convirtió en juez. Pide disculpas a quienes buscaban más detalles sobre su aterrizaje en el Supremo, sin duda el hecho que le hizo saltar a la fama, porque fue en esa etapa cuando se convirtió "en quien es hoy".

La idea de convertirse en juez del Tribunal Supremo, un puesto vitalicio, no formaba parte "ni de la más remota de mis fantasías", dice Sotomayor, pero el tiempo le ha demostrado que "no puedes valorar tus sueños en función de las probabilidades que tienen de cumplirse". Hoy la juez es inspiración de la comunidad hispana, que reivindica una mayor representación en la sociedad estadounidense y que empieza a conseguirla a pasos agigantados.

La juez, nacida en el Bronx -su mundo amado- en una familia puertorriqueña, fue diagnosticada con diabetes a los ocho años, algo que describe como "una maldición mortal" para su familia, pero que también le inspiró “una especie de resistencia persona que no es poco común en niños que sienten que no pueden confiar en los adultos que tienen a su alrededor". La enfermedad, la muerte temprana de su padre, alcohólico, la figura de su madre y la de su “abuelita”, dibujan el mundo de la pequeña Sonia, cuyas ambiciones y talentos acabarían por romper cualquier frontera del "microcosmos de la Nueva York hispana”.

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Associated Press dejará de hablar de 'inmigrantes ilegales'

Por: | 03 de abril de 2013

9780465004881_p0_v2_s260x420“Ningún ser humano es ilegal”. Con esta frase, decenas de organizaciones en defensa de los derechos de los inmigrantes han abogado durante los últimos años para que se eliminara el uso de ‘inmigrante ilegal’ para referirse a los 11 millones de personas que residen en Estados Unidos sin permiso. El término ‘ilegal’ está considerado por muchos como una ofensa, ya que descalifica al inmigrante por el delito de entrar o permanecer ilegalmente en un país. Diversos medios de comunicación han recibido en los últimos años duras críticas por emplear estas palabras, pero siempre han rechazado otros términos como ‘indocumentado’ por su falta de exactitud.

Hasta esta semana. La agencia Associated Press acaba de anunciar que dejará de emplear el término “ilegal” para referirse en sus textos a los inmigrantes que residen sin permiso en el país. La directora ejecutiva, Kathleen Carroll, explicó en su blog oficial las razones que les han llevado a tomar esta decisión después de un largo debate. “Nuestro libro de estilo ya no aprueba el uso del término “inmigrante ilegal” o de “ilegal”para describir a una persona. A cambio, reconoce que “ilegal” solo debería describir una acción, como vivir o entrar en un país de manera ilegal”, explica Carroll.

La directora reconoce que el debate sobre este tema ha incluído a muchas personas de todos los sectores de la sociedad. Más de la mitad de los electores hispanos consideran que el término es ofensivo. Pero medios de comunicación como AP o The New York Times han rechazado en muchas ocasiones dejar de emplear el término. Organizaciones por los derechos de los inmigrantes les acusaban de descalificar e insultar a los indocumentados que son participantes activos de la sociedad estadounidense que han vivido en el país varias décadas.

“Hace tiempo que este debate nos llevó a renunciar a descripciones como ‘indocumentado’ porque no es preciso”, dice Carroll, en referencia a un término por el que han optado muchas otras publicaciones. “Una persona puede tener cantidad de documentos, simplemente no tiene los exigidos para residir legalmente”. 

“Sois los siguientes: The New York Times?”, respondió en Twitter José Antonio Vargas, periodista indocumentado y director de la organización Define American, que aboga por la reforma de inmigración. Y también hay quien ha reaccionado en la dirección opuesta. El grupo Americanos por la Inmigración Legal anunció que cambiará el término inmigrante ilegal por el de “invasores ilegales”.

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'El despertar del sueño americano'

Por: | 01 de abril de 2013

Screen Shot 2013-03-31 at 5.41.04 PMEl impulso de la reforma del sistema de inmigración de Estados Unidos, con el apoyo del presidente, Barack Obama, y de senadores demócratas y republicanos, puede hacer olvidar que hace apenas unos meses el avance de cualquier legislación al respecto era tachado de imposible. La conversación era inexistente. Y los que defendían la necesidad de una reforma alertaban de que EE UU se estaba convirtiendo "en un país cada vez más hostil” hacia el recién llegado.

La historia de la reforma del sistema de inmigración, que puede llegar tan pronto como esta semana al Congreso estadounidense, no comienza con la creación del "Grupo de los Ocho" senadores que negocian desde el mes de enero, ni la llegada de Obama a la Casa Blanca en 2008. Es la historia de los últimos 25 años en EE UU, trazada a la perfección en El despertar del sueño Americano, obra de la periodista Pilar Marrero, una de las reporteras hispanas con más experiencia en la materia.

Marrero dibuja la línea que separa la idea de EE UU como un país forjado por inmigrantes y que hasta 1924 no concibió la inmigración “ilegal” ni puso límite a la entrada de extranjeros al país -30 millones entre 1836 y 1914-, de su versión más radical y reciente, con la aprobación de numerosas leyes estatales destinadas a dificultar todo lo posible la presencia de indocumentados entre sus fronteras.

En 1986, el presidente Ronald Reagan firmaría Ley de Amnistía, “el último grande y valiente intento de encarar el problema en forma comprensiva”. Aquella legislación legalizó a más de un millón de empleados del campo y, en total, se beneficiaron hasta tres millones de indocumentados. Marrero recuerda que a pesar de las buenas intenciones de aquella reforma, sus propios autores reconocen que fracasó. “Las sanciones para empleadores, por primera vez en la historia contenidas en una ley federal, carecían de las herramientas para funcionar eficientemente”.

Aquella ley del 86, explica la periodista, inspiró un debate acerca de la respuesta del país a la inmigración ilegal, qué se debía hacer con los indocumentados que ya vivían en el país, y algo para lo que nadie ha encontrado aún una respuesta consensuada: ¿suponen este tipo de reformas un imán para la llegada de nuevos inmigrantes? ¿Eso es bueno o malo para el país?

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