Antonio Cisneros, oso hormiguero

Por: | 02 de marzo de 2013

Cosas transparentes: Dice Nabokov que cuando alguien mira un objeto por mucho tiempo, se vuelve transparente y nos cuenta su historia. Con los escritores sucede lo mismo. Los sábados de Vano Oficio están dedicados a aquellos textos y autores que, leídos con insistencia, saben volverse transparentes.

  Osohormiguero

foto: perpetualplum 

ANTONIO CISNEROS, OSO HORMIGUERO

Los osos de circo bailan al sonido de unos platillos y una soga, y luego de la función les dan comida. Los osos hormigueros agitan su larga lengua, como un látigo, de arriba hacia abajo, buscando alimentarse desesperadamente. ¿Cómo es que un poeta pueda identificarse con un oso hormiguero? ¿Es acaso el poeta un oso circense que, además, debe bailar mientras usa su lengua para alimentarse? A Antonio Cisneros le gustaba calificarse a sí mismo como oso hormiguero (su poemario más exitoso se tituló Canto ceremonial contra un oso hormiguero) en una muestra de ironía contra sí mismo y contra el oficio, de falta de respeto pero al mismo tiempo de una enorme ternura y complicidad, pero jamás condescendencia. "Es conmovedor pensar en personas que se han dedicado cincuenta años a escribir poesía como yo. Por un lado, tiene algo de ridículo, pobres señores que escriben poesía todo el tiempo. Pero por el otro, es conmovedor tener fe en la palabra” dijo en una de sus últimas entrevistas.

Su obra se desmarcaba del lirismo, pero no evadía los temas más trascendentales, aquellos que los poetas escriben con mayúsculas (aunque Cisneros prefería escribir con mayúsculas Pic Nic), como la familia, la sociedad, el sexo, el amor o el desamor, la muerte, la poesía, la injusticia social e incluso la religión. Todo lo humano y divino era aspirado por aquella lengua de oso hormiguero y transformado en rebeldía, sarcasmo, irreverencia, escepticismo e incluso broma, donde siempre asomaba (una palabra justa, una metáfora precisa) la profunda preocupación por aquello que él llamó "la inmensas preguntas celestes".  "Siempre he sido, y sigo siendo, fundamentalmente, una persona escéptica, lo que no quiere decir desesperanzada. Creo muy poco en las grandes verdades, en los dogmas, en las afirmaciones a prueba de balas (...)" declaró. Sin embargo, sabemos que en el fondo de su escepticismo habita la sobria esperanza.

Cuatro boleros maroqueros

1.-

Con las últimas lluvias te largaste
y entonces yo creí
que para la casa mas aburrida del suburbio
no habrian primaveras ni otoños ni inviernos ni veranos.
Pero no.
Las estaciones se cumplieran
como estaban previstas en cualquier almanaque
Y la dueña de la casa y el cartero
no me volvieron a preguntar
por ti.

2.-

Para olvidarme de ti y no mirarte
miro el viaje de las moscas por el aire
Gran Estilo
Gran Velocidad
Gran Altura.

3.-

Para olvidarte me agarro al primer tren y salgo al campo
Imposible Y es que tu ausencia
tiene algo de Flora de Fauna de Pic Nic.

4.-

No me aumentaron el sueldo por tu ausencia
sin embargo el frasco de Nescafé me dura el doble
el triple las hojas de afeitar.

Hay 3 Comentarios

¿hasta cuándo El País torturará asus lectores con las mediocres inconsistencias de Iván Thays?

¿Poesia? Reflexiones en prosa a las que se les han cortado las línea a media frase y se les ha eliminado la puntuación. Lo correcto en la cuarta línea del texto 1 sería "no habria primaveras", en lugar de "habrian". Y, sí, mayúsculas que no falten. Pero la poesía no necesita artificios gráficos. Enhorabuena al autor.

Recuerdo a Antonio en su programa que tenia en Tv, es la primera vez que gracias a Ud. leo un poema de El.

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Sobre el blog

Este blog se plantea hacer comentarios de actualidad sobre libros, autores y lecturas en menos de 1.000 palabras. Se trata de un blog personal, obsesivamente literario, enfermo de literatosis, como diría JC Onetti, según la regla que la literatura es un vano oficio, pero jamás un oficio en vano.

Sobre el autor

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Ivan Thays. (Lima, 1968) Autor del libro de cuentos Las fotografías de Frances Farmer y las novelas Escena de caza, El viaje interior, La disciplina de la vanidad, Un lugar llamado Oreja de Perro, Un sueño fugaz y El orden de las cosas. Ganó en el 2001 el Premio Principe Claus. Fue finalista del premio Herralde 2008. Fue considerado dentro del grupo Bogotá39 por el Hay Festival. Sus novelas han sido traducidas al francés, italiano y portugués. Dirigió durante siete años el programa televisivo Vano Oficio. Actualmente administra el comentado blog Moleskine Literario.

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