La fiesta de Lima

Por: | 26 de marzo de 2014

  Bienaldiego

Foto: Diego Salazar

"¿Quién va a ganar el Mundial?" La pregunta va paseando de grupo en grupo entre los escritores invitados a la I Bienal de Novela Mario Vargas Llosa. La respuesta es, casi categóricamente, Alemania. "¿Y quién va a ganar el Premio de Novela de la I Bienal?" Ahí sí que no hay una respuesta inmediata. El extraordinario año que ha tenido Rafael Chirbes y En la orilla, considerado por casi todos los suplementos literarios como la mejor novela del 2013, hace pensar que es bolo fijo. Pero la figura de Juan Gabriel Vásquez, probablemente el narrador latinoamericano contemporáneo con mayor proyección, hace soñar a quienes consideran que esta primera vez el premio debe ser para un latinoamericano quien participa, además, con una "nouvelle" impecable: Las reputaciones. Y aunque en las quienielas la figura de Juan Bonilla parece el tercero en discordia, tampoco hay que mirarlo de reojo. Viene de atrás pero luego de su presentación de ayer, su sentido del humor y el atractivo tema de su novela, Prohibido entrar sin pantalones, tiene lo que necesita para dar pelea hasta el final.  

Lima es ahora una fiesta. Alrededor del hotel, de los almuerzos y las cenas, de las presentaciones, los escritores invitados se abrazan, se reencuentran, comparten, sonríen, conversan y discuten mientras Daniel Mordzinski consigue nuevas fotos memorables: "La mayoría de escritores tienen una pose única: la pose de escritor. Les cambias la pose y trasciende el ser humano. Así de sencillo es mi trabajo", se justifica Daniel, pero el resultado no es tan simple. Al contrario, sus imágenes tienen un nivel de profundidad asombrosa. En su presentación en la Universidad Cayetano Heredia, a ritmo de Astor Piazzola, me ha escarapelado el cuerpo con las fotos en blanco y negro de tres grandes poetas peruanos que ya no están: Antonio Cisneros, Blanca Varela y Emilio Adolfo Westphalen.

Juan José Armas Marcelo es el motor de esta fiesta que tiene a Mario Vargas Llosa como la figura central. Ambas personalidades, una extrovertida (la de Juancho) y la otra más bien apacible, son un complemento perfecto. En la combinación de ambos se sostiene una verdad insoslayable: aquí se ha venido a hablar de literatura. Y aunque la reciente venta de Alfaguara y otros sellos a Penguin Random House, la muerte del ex presidente Suárez, el Mundial de fútbol, los nuevos formatos para leer y un largo etcétera pueden distraernos de esa verdad, basta unos minutos para regresar al primer amor que todos los invitados compartimos: el incondicional amor a los libros.

Pero si es estupendo ver caminando por Lima a Mario Vargas Llosa, Sergio Ramírez, Luis Rafael Sánchez, Nélida Piñón, Alonso Cueto, Rosa Montero, Javier Cercas y un largo etcétera que incluye autores peruanos y extranjeros (sin olvidar a los hombres del momento, los finalistas Juan Bonilla y Juan Gabriel Vásquez, a los que se suma Rafael Chirbes, que no pudo estar presente) es aún más extraordinario ver las salas de las universidades -algunas muy distantes- y las mesas redondas en los museos repletas de personas que se han trasladado hasta ahí para escuchar a esos escritores. Es una felicidad que humedece los ojos a quienes, como yo, siempre apostamos por el Perú como una plaza literaria digna a tener en cuenta.

¿Por qué? Porque nuestras carencias pueden convertirse en posibilidades.

El Perú es un país donde la literatura no tiene apoyo sostenido de parte de ninguna institución. Un país donde la palabra "culto" o incluso "lector" se considera en un insulto, un esnobismo, un elitismo. Un país donde no existen bibliotecas públicas y los diarios eliminan sus páginas culturales para privilegiar páginas de espectáculos, gastronomía o moda. Donde los libros son tan caros como en cualquier parte del mundo, pero aquí ganamos menos que en esos países, y aunque las tablets y los smartphones se han masificado, el libro electrónico aún es un sueño de Quijotes. Un país sin librerías en provincias, un país donde el Plan Lector es un buen negocio para algunas editoriales, pero no construye una verdadera consciencia lectora, una educación literaria sólida ni una identidad cultural. Un país donde la posibilidad de leer se complica más a medida que uno se interna en la sierra o la selva. Y en ese país, bombardeado por medios de comunicación de contenidos vacíos, con profesores sin mayores luces para guiar a sus alumnos y con alumnos que egresan del colegio con una mínima comprensión de lectura; en ese país que es el mío, digo, cada vez que se anuncia un evento literario, una feria del libro o un encuentro entre escritores, las personas (no los snobs, no la élite, sino los ciudadanos, los pobladores, todos al fin y al cabo) se llenan de entusiasmo y asisten en masa, hacen colas para entrar, piden fotografías o autógrafos a los escritores, levantan las manos para hacer preguntas. He visitado muchas ferias de libros y he asistido a muchos encuentros, en América, Europa e incluso África. Y puedo decir, sin exagerar el patriotismo, que en ninguno de esos países ni esos eventos he visto la devoción y la necesidad que tiene el público de asistir no solo a las conferencias de los nombres consagrados, sino a todas las conferencias. Y ríen y participan, y se emocionan y aplauden. Eso tiene que ser un indicador. Hay algo que no calza bien entre la cantidad de personas que asisten a eventos literarios y la poca venta de libros o la baja comprensión de lectura. Tenemos que descubrirlo de qué se trata para convertirnos en un verdadero país lector.

En todo caso, eso queda para el análisis. Yo solo dejo aquí el testimonio de algo que siempre supe, y que ahora mismo lo vivimos con entusiasmo: el Perú es un país extraordinario para organizar eventos literarios. Es un país agradecido. Hoy la fiesta es en Lima, mañana puede ser en Arequipa, Trujillo o Cuzco. En esta I Bienal Mario Vargas Llosa, las gracias y los aplausos finales, en todas las mesas y presentaciones, no deben ser solo para los grandes escritores participantes sino también para el estupendo público asistente.

Unos y otros no están regalando unos días inolvidables.   

Hay 7 Comentarios

La cultura empieza desde casa y luego se estimula en el colegio. Está claro que a los malos escritores no los lee nadie, (por más autobombo que se hagan) y algunos "cronistas" que se cuelgan de famosos ni siquiera llegan al género del snobismo.

"Hay algo que no calza bien entre la cantidad de personas que asisten a eventos literarios y la poca venta de libros o la baja comprensión de lectura"
Desde la distancia, donde sugieres esperanza por un pueblo lector, yo solo veo peliculina. No deja de ser romántica tu postura, y eso me sugiere ternura. Pero ya descreído y casi cínico, solo veo pose y un snobismo vacío de intenciones. Aún así, celebro a los queridos entusiastas, son los que hacen que las cosas caminen.

A los 12 años mi padre, simples operario (ahora empresario), me trajo varios libros clasicos. El no sabia que eran clasicos. El los compro porque eran esos los libros que su patron le mando comprar para sus hijos. Penso que si eran buenos para los hijos del patron eran buenos para mi. Con 12 años comenze a leer Dostoeisvki (los hermanos karamazov), Maximo Gorki (La Madre), Oscar Wilde (el retrato de Dorian Gray), Kafka (El proceso), Luigi Pirandello (La excluida)...etc...Me torne una academica peruana, con PhD, residiendo en el extranjero, Y todo gracias a la lectura...dada por mi padre un simple operario peruano.

Me encantaría que se lo llevase Juan Gabriel Vásquez. Se lo merece.

Dicen que esta semana Lima es la capital de la literatura: decenas de escritores y escritoras de todas partes vinieron por la I Bienal de Novela Vargas Llosa, organizada por la Cátedra Vargas Llosa. La fiesta cuenta con el apoyo del Grupo Hoschild y su presidente, Eduardo Hochschild, pone los cien mil cocos del gran premio que se entregará hoy. Eduardo, uno de los tipos más ricos del Perú, es sobrino nieto de Mauricio Hochschild, grande entre los grandes bebedores de sangre y estaño del siglo XX. Si Cementos Mexicanos banca a García Márquez y al nuevo periodismo, ¿por qué Cementos Pacasmayo no bancaría a Vargas Llosa? Los Hochschild y sus socias Mitusibishi y Zuari proponen el proyecto minero Fosfatos del Pacífico en terrenos de la Comunidad Campesina San Martín de Sechura, en la región de Piura. La mina a cielo abierto destruirá el estuario de Virrilá y la zona gandera de Illescas. Estuve por allá este mes para escribir una nota sobre Bayóvar, la mina que desde 2010 explota a pocos kilómetros de allí la brasileña Vale. Hochschild firmó un contrato de usufructo y servidumbre con la fundación privada que inventaron en tiempos de Toledo para despojar a la comunidad campesina de sus recursos. Las conseciones de Hochschild se superponen con el proyecto Área de Conservación Regional Comunal Humedales de Virrillá, Ramón y Ñapique. El expediente de creación de la reserva viaja en combi, el proyecto minero viaja en avión. Los estudios de impacto ambiental son el género literario más prolífico del Perú.

Querido Roberto: No sabes cómo me alegra y emociona tu comentario. También yo me acuerdo del profesor que amaba a los libros, que los cargaba, los levantaba, los arrojaba sobre la mesa, invitándonos no a venerarlos sino a amarlos, a compartir con ellos, a hacernos sus cómplices. Gracias a ti empecé a entender que estudiar literatura no solo era un evento académico sino una pasión que no termina nunca. Un abrazo a la lectora entusiasta que recomienda la lectura de mi novela y uno muy fuerte a ti.

Querido Iván, me encanta el entusiasmo de tu nota sobre la fiesta limeña. Vaya que recuerdo como si fuera ayer esa llamita intensa y clara que sigues alimentando como afiebrado lector. Un estudiante sacó unas frases de Un lugar llamado oreja de perro y estuvimos en distintos grupos escribiendo sobre el tema y los sentimientos que despertaban esas frases seleccionadas por la lectora que entusiasta nos recomendaba la lectura de tu novela. Dos copias de Un lugar... están en los estantes de la biblioteca de Auraria...un pequeño placer de lector que a veces los mismos entusiastas por la lectura desconocen...Acaso esas cosas, asistentes curiosos o fervor por frases bien escritas aumentan la llamita

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Sobre el blog

Este blog se plantea hacer comentarios de actualidad sobre libros, autores y lecturas en menos de 1.000 palabras. Se trata de un blog personal, obsesivamente literario, enfermo de literatosis, como diría JC Onetti, según la regla que la literatura es un vano oficio, pero jamás un oficio en vano.

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Ivan Thays

Ivan Thays. (Lima, 1968) Autor del libro de cuentos Las fotografías de Frances Farmer y las novelas Escena de caza, El viaje interior, La disciplina de la vanidad, Un lugar llamado Oreja de Perro, Un sueño fugaz y El orden de las cosas. Ganó en el 2001 el Premio Principe Claus. Fue finalista del premio Herralde 2008. Fue considerado dentro del grupo Bogotá39 por el Hay Festival. Sus novelas han sido traducidas al francés, italiano y portugués. Dirigió durante siete años el programa televisivo Vano Oficio. Actualmente administra el comentado blog Moleskine Literario.

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