Hay directores que cuando se ponen al tajo, sacan adelante películas impresionantes. Oliver Stone es uno de ellos. Cuando se deja de zarandajas, es capaz de un cine vibrante, de trabajos como Platoon, El cielo y la tierra, Nacido el cuatro de julio, Wall street o Un domingo cualquiera. Y por los ecos que llegan desde Estados Unidos, Salvajes, su útimo trabajo ya estrenado en su país, pertenece a la categoría buena.