Las 16 mejores películas de 2016

Por: | 27 de diciembre de 2016

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Se acaba el año y es el momento de las listas. Y cada uno tiene sus preferencias, sus listados, sus películas amadas u odiadas. Esta es una lista con 16 títulos importantes de 2016, puestos en desorden y abierta, gracias a los comentarios de blog, a cualquier sugerencia. Que cada uno componga su lista de las mejores del año. En el blog Versión Muy Original hemos seleccionado estos 16 títulos de todas las películas estrenadas comercialmente en España desde el pasado 1 de enero hasta el próximo 31 de diciembre:

 

Elle (Paul Verhoeven). Si en 2015 el festival de Cannes certificó la resurrección de George Miller, este año ese honor fue reservado para Paul Verhoeven con una película basada en una novela francesa a rodar en EE UU, pero que tras no encontrar una actriz de categoría que encarara el reto del personaje protagonista e Isabelle Huppert aceptara el reto volvió a su Francia original. Verhoeven mantiene la esencia de su cine en este thriller que podrían haber firmado Hitchcock o Buñuel. En febrero el Oscar a mejor actriz debería de ser para Huppert.

 

Paterson (Jim Jarmusch). Otra de las joyas que iniciaron su carrera en el pasado festival de Cannes. Jarmusch hace un hermoso retrato de la felicidad cotidiana y mantiene el nivel de Solo los amantes sobreviven, aunque depurando sus referencias y centrándose en el poeta William Carlos Williams. Adam Driver sigue en su escalada como grande de esta década del siglo XXI.

 

Anomalisa (Duke Johnson y Charlie Kaufman). ¿Puede una película de animación stop motion reflejar el mundo absolutamente personal de Charlie Kaufman? La respuesta, afirmativa, es Anomalisa, una kaufmaniana reflexión sobre lo que es estar enamorado y cómo se ve a la pareja en ese proceso. Tan delicada como contundente.

 

Tarde para la ira (Raúl Arévalo). Arévalo es un actor que lleva escondido en su interior un excelso cineasta. Y para su debut como director ha escogido un thriller con sabor a barrio, a España, a calor castellano, con actores en comunión con sus personajes. Antonio de la Torre sabe lo que hace, como Luis Callejo o Ruth Díaz, pero el momento de Manolo Solo queda para la antología de lo mejor de la historia del cine español.

 

La academia de las musas (José Luis Guerín). ¿Un profesor universitaria italiano habla sobre Dante para onnubilar a sus alumnas? Sí, si Guerín disfruta del espíritu de George Cukor y lo encierra en la cámara de Jonas Mekas. Una comedia romántica de altos vuelos, aunque a Guerín no le gustara que se pensara que ese es el género imperante en La academia de las musas. "Me gusta que el espectador se reubique escena tras escena", decía en su promoción durante las pasadas Navidades. Y él le seduce.

 

La doncella (Park Chan-Wook). Otro director que ha encontrado en una novela a priori alejada de su mundo un eco que en pantalla deviene en su propia voz. Park Chan-Wook entiende el material con el que trabaja, la novela británica, Falsa identidad, y lo deglute y expulsa en un thriller a caballo entre Las diabólicas, con exquisitez oriental, y su amado Alfred Hitchcock. Algo parecido a lo que Todd Haynes, que podría haber entrado sin problema en esta lista, hizo con su Carol.

 

Un monstruo viene a verme (J. A. Bayona). Final de la trilogia que el barcelonés ha dedicado a niños y madres, en su mejor trabajo hasta la actualidad. Bayona ya está a otra altura, y visualmente traslada toda la emoción de la novela de Patrick Ness, que habla del poder del arte para sanar, y exprime a los actores. Aunque puede que le falte un toque Alberto Iglesias o Alexandre Desplat a su cine.

 

La propera pell (Isa Campo e Isaki Lacuesta). Una película que llevaba años (en concreto desde 2004) en la cartera de la pareja Campo (que firma por primera vez como codirectora) - Lacuesta. Una reflexión sobre la verdad y la mentira, con un transfondo que mana de un documental, El impostor, en el que aparece uno de los grandes usurpadores de estos tiempos, Frédéric Bourdin, y que ha cambiado con el tiempo para centrarse más en maternidades y vacíos emocionales. Otro de los grandes trabajos este año de Emma Suárez.

 

El hijo de Saúl (László Nemes). No hay una película igual en el cine mundial. El Oscar le llegó tras superar y aunar las palabras de Adorno (“Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”), las declaraciones de Claude Lanzmann repudiando la representación de los campos de exterminio, la obra de Georges Didi-Huberman, Imágenes pese a todo: memoria visual del Holocausto, y las cuatro fotografías tomadas a escondidas por un sonderkommando en agosto de 1944 en Auschwitz II-Birkenau. El debutante húngaro de 38 años, criado y educado en París, hijo de otro director de cine y asistente durante dos años de Béla Tarr, dejó sin habla a la cinefilia mundial. No es un plato de gusto, pero sí necesario.

 

No respires (Fede Álvarez). Lograr el miedo con la mayor sencillez no es fácil. “En mis películas vierto mis miedos. Porque cuando escribes guiones de este género no puedes hacer una labor de diseño, pensando en qué cosas dan miedo a qué gente. No funciona. Tienes que bucear en tus miedos primarios”, cuenta el uruguayo Fede Álvarez, asentado en Hollywood y que confirma su talento con este descenso a los infiernos. En esta línea otras tres geniales aportaciones -muy distintas entre sí, aunque en el fondo cercanas a buscar el desasosiego del espectador- son The Green Room, de Jeremy Saulnier, La invitación, de Karyn Kusama, y La habitación, de Lenny Abrahamson.

 

Yo, Daniel Blake (Ken Loach). Puede que no sea la mejor película de su realizador, puede que ni siquiera fuera la mejor película en el concurso de Cannes, pero que nadie olvide que en el mundo en que vivimos y que Daniel Blake somos en el fondo un poco todos. "Todas las historias humanas son políticas", dice Loach, y así lo muestra su película.

 

Kubo y las dos cuerdas mágicas (Travis Knight). La productora Laika ha ido creciendo poco a poco en importancia en la animación... aunque desde el primer día cada uno de sus fotogramas derramaba talento en películas como Los mundos de Coraline, El alucinante mundo de Norman y Los Boxtrolls. Aquí mezcla origami, cuentacuentos y atmósfera japonesa para describir las aventuras de un niño que esconde -sin que él mismo lo sepa- un pasado muy especial.

 

Bone Tomahawk (S. Craig Zahler). Una extraña vuelta de tuerca al género del wéstern de parte del escritor y solista de la banda de heavy metal Realmbuilder, que juguetea con otros géneros como el terror (apabullante) y la comedia (de forma mucho más sibilina). Esta temporada Kurt Russell ha sacado mucho partido a su aspecto de trampero con Bone Tomahawk y Los odiosos ocho. En este espíritu de revisión del wéstern ahonda Comanchería (Hell or High Water), de David Mackenzie, que impresionó tanto en Sundance como en Cannes.

 

Fuego en el mar (Gianfranco Rosi). Una de las mayores barbaridades que están ocurriendo en la actualidad ocurre a las orillas de España, en el mar Mediterráneo, y la ha retratado Gianfranco Rosi, que con este documental el Oso de Oro en Berlín. "A inicios de añs, en Berlín, estaba enfadado de manera educada. Ahora estoy encabronado. En el Parlamento Europeo se proyectó Fuoccoamare, y aunque sé que el cine no cambia el curso de la Historia sí pensaba que podía alterar conciencias. Tras unos días de debates, todo fue en vano. Solo se llegó a un acuerdo entre UE y un dictador, Erdogan". Rosi pone el dedo en la llaga con talento.

 

Verano en Brooklyn (Ira Sachs). Finísima película que bajo un manto de una amistad entre niños habla de decenas de temas: tras cada capa esconde otra y otra... Por ejemplo, ilustra el efecto de la economía mundial en la gente de la calle, en cómo la gentrificación está desertizando las grandes ciudades occidentales, en la relación con los inmigrantes en este siglo XXI que huele a xenofobia. Sachs sigue entregando joyas de apariencia deslumbrante y dureza interior extrema.

 

La llegada (Denis Villeneuve). Cierra el listado uno de los mejores largometrajes del año, una película inteligente de ciencia ficción (algo cada vez menos común). “La referencia de la película fue el arte de James Turrell, pero lo cierto es que si has nacido en los sesenta y haces un filme sobre extraterrestres estás influido por Spielberg. No puedo negarlo, era mi héroe de adolescencia”, decía el canadiense en el festival de Venecia. Y sí, algo de eso hay en una película en la que la protagonista es una lingüista, un título que compondría un estupendo programa doble junto a Encuentros en la tercera fase.

Hay 3 Comentarios

pero esta película es más aterrador que estas escenas aquí?

me agradan sus reseñas bien redactadas sobre cine gracias saludos

Buena guía relax de las mejores películas de este año que nos dejo, un complemento serian algunas películas de la industria cinematografica de India, en general buena la relación

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