¿Quién será el próximo Presidente de la Comisión Europea?

Por: | 15 de abril de 2014

Marie-José Garot - Titular de la Catedra Jean Monnet-IE

Marie-José GarotComo es ya sabido, las próximas elecciones europeas tendrán lugar entre el 22 y el 25 de mayo próximo. Será la ocasión para los ciudadanos de los 28 Estados miembros de la Unión Europea de elegir sus representantes en una de las más importantes instituciones europeas cuya principal misión es controlar a las otras instituciones europeas y adoptar – conjuntamente con el Consejo de Ministros- “leyes” europeas. El nuevo parlamento europeo que saldrá de las urnas será un parlamento más reducido que el actual: contará con 750 diputados además de su presidente. Actualmente son 766 los diputados europeos. A pesar de esa reducción, España mantendrá sus 54 diputados. 

Como es sabido también, el Tratado de Lisboa firmado en 2007 ha reforzado los poderes legislativos del Parlamento Europeo, igualándose con el Consejo de Ministros en cada vez más materias. Además, y ahí está la gran novedad de esas elecciones, el Tratado dice que el Consejo Europeo (los jefes de Estado y de Gobierno), “Teniendo en cuenta el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo y tras mantener las consultas apropiadas […]propondrá al Parlamento Europeo, por mayoría cualificada, un candidato al cargo de Presidente de la Comisión.” (Artículo 17.7 del Tratado de la Unión Europea) ¿Qué significa esto? Aquí está el quid de la cuestión. En efecto, siendo la primera vez que eso ocurre, será de gran interés ver como los miembros del Consejo Europeo (es decir Angela Merkel, François Hollande…. etc) interpretan ese artículo.

Una lectura optimista del mismo nos llevaría a pensar que a diferencia de lo que ocurría hasta ahora, no serán los jefes de Estado o de Gobierno de los Estados miembros los que elijan al candidato a presidir la Comisión Europea, sino más bien los ciudadanos europeos a través de sus votos en las elecciones de mayo. Así, se permitiría colmar en parte una laguna importante de la integración europea: la falta de legitimidad democrática de la Comisión Europea, una institución paradójicamente muy poderosa y a veces calificada de “gobierno europeo”. Puede significar, por lo tanto, que serán finalmente los ciudadanos, gracias a sus votos, los que determinen quien será el candidato a presidir la Comisión Europea. De hecho, los principales grupos políticos en el Parlamento Europeo han designado ya a sus candidatos: Jean Claude Juncker por el Partido Popular Europeo; Martin Schulz por el Partido Socialista Europeo; Guy Verhofstadt por los Liberales; Jose Bove y Ska Keller por los Verdes y Alexis Tsipras por el Partido de la Izquierda Europea.

Sin embargo, hay rumores que cuentan que el plan de los jefes de Estado y de Gobierno (y en particular de Angela Merkel) es otro, y que su interpretación del famoso artículo 17.7 TUE es bien distinta. Se dice, en efecto, que en caso de victoria del Partido Popular Europeo, en el Consejo Europeo siguiente a las elecciones europeas, se nombrará a Jean Claude Juncker presidente del mismo Consejo Europeo, dejando así sin candidato a presidir la Comisión al Partido Popular Europeo. Siendo así, los jefes de Gobierno y de Estado podrán elegir ellos mismos el candidato a presidir la Comisión (que sin embargo, tendrá que ser ratificado por el propio Parlamento Europeo) y no tener “las manos atadas” por las decisiones de los grupos políticos.

Por supuesto, ese “plan” tiene como primera premisa la victoria del PPE en las elecciones europeas, lo que todavía no está garantizado. Hay siempre muchas incógnitas en las elecciones- y más aún en unas elecciones europeas en las que la participación suele ser bastante baja- que los sondeos preelectorales no pueden percibir. Además, basta que el “plan” sea revelado para que no pueda realizarse. Sería lo mejor desde luego y eso significaría que de verdad, las elecciones de nuestros representantes al Parlamento Europeo más que nunca pueden influir en el rumbo de la integración europea.

 

Experta en derecho comunitario y Profesora de IE Law School, Marie-José Garot es también directora del Centro de Estudios Europeos-IE y titular de la Cátedra Jean Monnet-IE. Por otra parte y gracias a su formación internacional, Marie-José Garot se ha especializado en Derecho Chino, desde una perspectiva del Estado de derecho. Es una pionera en este campo, siendo una de las primeras en enseñar Derecho chino en España.

La gran convergencia

Por: | 11 de abril de 2014

Francisco Navarro - Director del Global Corporation Center de EY/IE Business School y Vice Decano de IE Business School

Paco NavarroLeyendo ‘The Next Convergence’, el volumen sobre la globalización de Michael Spence, economista, Premio Nobel y ex Decano de la Graduate School of Business de la Universidad de Stanford, me llamó la atención una de sus reflexiones:

"Antes de 1750, la mayor parte del mundo tenía las mismas condiciones de vida que el 85% de los habitantes en 1950. Eran pobres y vivían en un entorno con una tecnología y una economía básicamente estancadas. En 1950 la renta media de las personas que vivían en los países industrializados se había multiplicado por 20. Esto afectaba solo al 15 % de la población mundial".

Han pasado 64 años desde 1950 y, en estos momentos, nos encontramos ante un hecho extraordinario y complejo que envolvemos en la denominación genérica de ‘globalización’. Sin embargo, el significado que representa mejor a este término es el de ‘convergencia’.

La globalización es pues una ‘gran convergencia’ de los denominados países emergentes y sus empresas que ‘confluyen’ en mercados, industrias y servicios donde nunca soñaron estar, para competir abiertamente con las denominadas economías desarrolladas, sus países y sus empresas. En los años 50 y 60, EE.UU. no consideraba a China e India como países competidores. General Motors nunca planteó en sus escenarios estratégicos, en esos años, que una compañía India pudiera competir con ella en el sector del automóvil. Hoy, TATA es una realidad.

Actualmente, países emergentes como India, Vietnam, Marruecos, etc. convergen en mercados inimaginables para ellos hace 30 años y compiten con las economías avanzadas que hoy, más que nunca, deben hacer un esfuerzo titánico si quieren mantener sus estándares de vida, situación de la que no gozan, todavía, la mayor parte de los países emergentes.

En un estudio desarrollado por Thomas A. Kochan[1] se refleja el creciente gap de salarios- productividad. En el grafico "Needed: Closing the 30 year Gap in Wages-Productivity Growth" (adjunto) del citado informe se aprecia cómo, en las compañías americanas, a partir de 1975 las mejoras de la productividad y las mejoras salariales tienen caminos divergentes. Esta situación es contraria a lo sucedido entre 1945 y 1975 donde ambos crecimientos mantenían caminos solapados. Y en ese periodo se cumplía el ‘american dream’: “Every parent’s promise: If you work hard, get a good education, and play by the rules…You should be able to achieve a higher standard living than your parents"[2].

2014-04 Paco Navarro

Durante ese periodo de 1945 a 1975, General Motors, cumplió ese principio. Hoy ese sueño es imposible de realizar, porque General Motors debe fabricar coches que puedan competir con vehículos fabricados en otros escenarios económicos donde, prácticamente con la misma tecnología de GM, los costes salariales son drásticamente inferiores. Para tener una estimación, el coste laboral por hora trabajada en EE.UU. es de 25€ frente a 1€ en India.

Cuando las empresas convergen en los mercados pueden competir con tecnologías maduras o con tecnologías avanzadas. Si se compite con tecnologías maduras, éste sería el caso de TATA, el coste es el elemento clave de la competitividad. Si se compite con tecnologías avanzadas – éste sería el caso de Apple o de Samsung- la clave de la competitividad está en los activos intangibles. Los activos intangibles por excelencia son el conocimiento, el talento y las habilidades de las personas.

Por ello, hoy más que nunca son necesarias universidades, escuelas de negocios, etc., que puedan formar a todas las personas que deben competir por conocimiento. En la actualidad, las universidades y escuelas de negocios de EE.UU., Asia y Europa rivalizan por captar a los mejores y formarlos. Ese mundo de convergencia también afecta al sector educativo. Para las personas más competitivas, que son las necesarias para este mundo del siglo XXI, el ‘knowledge dream’ es la nueva arcadia a la que todos deben acudir.

Ese es el mundo de la globalización, de la convergencia.

 

Paco Navarro es Vicedecano de Desarrollo y Márketing de Programas Funcionales y Subdirector General del Instituto de Empresa. Ingeniero de la Armada Española durante doce años, en las décadas 70 y 80 trabajó en proyectos pioneros de calidad e ingeniería sofisticada. Dentro del Instituto de Empresa, ha ocupado numerosos puestos ejecutivos y, en 1999, formó parte del equipo encargado de implantar toda la tecnología de la escuela. 

Doctorando en Administración de Empresas por la Universidad Autónoma de Madrid, MBA por el Instituto de Empresa y Licenciado en Químicas por la Universidad Complutense de Madrid, el profesor Navarro es miembro de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA).

La necesaria reforma tributaria

Por: | 08 de abril de 2014

Fernando Fernández - Economista y Director de la Cátedra del Sistema Financiero Internacional de IE Business School.

*Vídeo en inglés con subtítulos en español

  

El profesor Fernando Fernández, miembro del comité de expertos designado por el gobierno para la reforma fiscal, analiza en este vídeo los principales problemas a los que se enfrenta el sistema tributario, las debilidades del sistema presente y las recomendaciones que se hacen desde el comité para adoptar  un sistema fiscal más adaptado a la situación española actual. 

 


Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Fernández ocupa en la actualidad el puesto de Consejero Externo Dominical de REE y es consultor internacional en temas macroeconómicos, regulatorios y financieros, con experiencia en Europa, Asia, América y África. A lo largo de su carrera, Fernando Fernández ha ocupado puestos de referencia como Economista Principal del FMI o Director del Servicio de Estudios del Banco Central Hispano (BCH)

La ¿nueva? empresa nacional de autopistas (quebradas)

Por: | 04 de abril de 2014

Francisco J. López Lubián - Director del Area de Finanzas de IE Business School.

Francisco J. López LubiánTras la reunión fallida del pasado lunes entre representantes de los bancos nacionales y de la patronal de la construcción Seopan con el Ministerio de Fomento, todo parece indicar que se están negociando los últimos flecos para llegar a un acuerdo sobre la propuesta de constituir una empresa nacional de autopistas. Esta empresa nacería con una deuda en bonos a 30 años de unos 2.300 millones de euros, fruto de aplicar una quita de casi el 50% a los 4.500 millones de deuda de las autopistas que se incluyen en el activo de la nueva empresa nacional.

En caso de que se llegue a un acuerdo, ¿será esta una solución al problema, o una simple patada hacia delante de la mitad del problema, que seguirá sin resolverse?

Para entender un problema conviene definirlo. Y el problema de estas autopistas que ahora se nacionalizarían es que no generan suficiente flujo de caja (liquidez) para hacer frente a los compromisos del servicio de la deuda, una situación que en términos técnicos se denomina estar en distress (en quiebra). Cuando una empresa está ante una situación de distress, caben dos opciones: llegar a un acuerdo entre las partes; o proceder a una declaración legal de bancarrota, que en España se concreta en la apertura de un concurso de acreedores.

Todo parece indicar que en este caso se va a optar por un acuerdo entre las partes implicadas, bajo la dirección y tutela del Ministerio de Fomento, solución que ya se adoptó en España hace años ante un problema semejante. Para que esta nueva empresa sea sostenible se precisará una reestructuración de la misma, que la convierta en económicamente viable. Y esta reestructuración no podrá ser exclusivamente financiera, sino que habrá que introducir los cambios operativos necesarios para que la nueva empresa genere suficientes flujos de caja para hacer frente a sus compromisos de deuda.

Si se constituye la empresa nacional de autopistas, la reestructuración financiera ya se habría hecho: el nuevo pasivo se reduciría a 2.300 millones, con un período de gracia de unos 3 años y a un coste equivalente al de un bono del tesoro público a 30 años. Según la información disponible, la parte operativa del plan de negocio es, por ahora, más difusa, y se basaría en una previsiones de tráfico que parecen no suficientemente fundadas, donde se contemplan incrementos del 6%, en 2016, y del 8%, en 2018.

Precisamente, esta será la asignatura pendiente para el equipo gestor de esta nueva empresa nacional: elaborar e implantar un plan de negocio (una reestructuración operativa) que genere la necesaria liquidez y que no se base simplemente en deseables incrementos del tráfico. Si los usuarios ahora no demandan este servicio, ¿qué se va a cambiar para que lo demanden en el futuro? ¿O es que el plan de salvación vendrá de un incremento “mágico” de la demanda como consecuencia de una recuperación económica que hará que los conductores se lancen a pagar un peaje por utilizar estas autopistas?

Todos sabemos que con sólo soluciones políticas no se resuelven problemas económicos. Y que confundir los deseos con la realidad suele conducir a situaciones poco deseables.

Nada –o poco- nuevo bajo el sol. El lector interesado puede consultar un caso recientemente publicado en la publicación Harvard Business School (http://hbr.org/product/project-finance-for-autopistas-del-centro/an/NA0266-PDF-ENG) donde se describe con detalle la historia de una de estas autopistas que ahora se nacionalizarían. En este documento se puede consultar los elementos que se deberían incluir en el nuevo plan de negocio de esta previsible nueva empresa nacional de autopistas. Y puede servir de referencia para implantar acciones que eviten un futuro en el que haya que crear otra “nueva” empresa nacional de autopistas, doblemente quebradas, y donde la quita la suframos directamente todos los españoles.

 

Francisco J. López Lubián es profesor y director del Área de Finanzas del Instituto de Empresa. Con treinta años de experiencia en la docencia, ha sido profesor asistente en la Universidad Autónoma de Madrid y profesor adjunto del departamento de Control de IESE. Trayectoria que durante dos décadas combinó con una intensa actividad empresarial como analista financiero en Hewlett-Packard, controller del Grupo Sarrió, director financiero de Sarrió Tisú y director general financiero de Grupo Isolux.

 



Soledad Atienza - Directora del Grado en Derecho de IE University

Soledad AtienzaLos despachos de la abogacía de negocios europeos, y entre ellos los españoles, han seguido en gran medida el modelo de los despachos americanos. Estos últimos han liderado las tendencias del sector: crecimiento, especialización, internacionalización o cambio en el perfil de los abogados son características de la abogacía actual en España y previamente estaban presentes en la abogacía de EEUU.

(i) Crecimiento. En 1980 el despacho más grande de EEUU tenía entre 50 y 100 abogados, en 1991 había despachos con más de 100 abogados y en 2005 estos representan el 1% del total de los despachos; el número total de despachos de abogados pasa de 38.482 en 1980, a 47.562 en 2005.

(ii) Especialización Los despachos de la abogacía de negocios en EEUU son «multicity firm» o «one stop shop law firm», junto con algunas «firmas boutiques», ya que así lo han demandado los clientes.

(iii) Cambio en el perfil de abogados. Hasta los años 80 las firmas contrataban abogados de unas pocas escuelas de Derecho, con el crecimiento del mercado tuvieron que contratar abogados graduados de otras escuelas. Además hasta 1950 la mayoría de los abogados de etas firmas eran hombres blancos protestantes; en 1950 solo el 3% de los abogados del país eran mujeres y en 2005 las abogadas representan el 30% de su profesión.

(iv) Internacionalización. La abogacía es hoy una profesión que se ha adaptado a las necesidades de la economía global (los abogados trabajan con clientes extranjeros, con abogados de diferentes países y en operaciones en las que intervienen diferentes Jurisdicciones) y el origen de la internacionalización es la necesidad de atender las necesidades jurídicas de las operaciones, y de las relaciones entre las empresas y los países en la actualidad. Desde finales del siglo XX, los despachos americanos empezaron a abrir oficinas en otras ciudades de EEUU y en otros países y actualmente algunos despachos americanos tienen oficinas en Europa y Asia con más de 100 abogados. En el año 2000, 60 despachos americanos tenían despacho en Londres con un total de 1.300 abogados.


El nuevo modelo de despacho es el creado por el abogado de Nueva York Paul Cravath, a principios del siglo XX que reestructuró el despacho para ofrecer un servicio de alta calidad y coste eficiente a grandes empresas y creó un procedimiento diferente de contratación, formación y promoción de abogados (basado en contratar graduados de las mejores escuelas de Derecho a los que formaban). Este es el modelo que siguen hoy los grandes despachos.


Es incuestionable la influencia de los modelos de los grandes despachos americanos y de la forma de ejercer la abogacía en EEUU. Tanto desde el punto de vista de modelo de despacho de abogados (gestión del despacho, procesos de selección, sistemas de retribución, facturación basada en facturación por horas…), como desde el punto de vista de la forma de trabajo (estilo de redacción de contratos, negociación...).


También las escuelas de Derecho se han internacionalizado, y han llevado a cabo la función de expandir el Derecho americano a otros países. Esto se debe en parte a que su prestigio y su modelo de programas de master de Derecho (LLM), han atraído a abogados de otros países a estudiar Derecho americano y aprender la forma de ejercer en EEUU y así estas universidades han actuado de transmisoras de la abogacía americana a otras culturas jurídicas a través de sus programas LLM.


La internacionalización de la abogacía tiene un marcado carácter americano, ya que tanto a nivel profesional (las grandes firmas de la abogacía de negocios) como a nivel académico (LLM), las tendencias son la que ha marcado el mercado americano.

 


Soledad Atienza Becerril es doctora en ciencias sociales por IE Universidad. Cursó un Executive MBA en IE Business School y un master de Derecho Europeo en el Europa Institut de la Üniversität des Saarlandes. Es directora y profesora en el Grado en Derecho de IE Universidad y es co-presidenta del Comité Académico y de Desarrollo Profesional de la Internacional Bar Association. Es también co-directora de la cátedra Pérez-Llorca / IE de Derecho mercantil. 
Es autora del libro “Enseñar Derecho. ¿Puede servirnos la experiencia de Estados Unidos?”. 

Vía @IEBusiness

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