Raúl Revuelta, Experto en Turismo de IE University
El turismo de “sol y playa” ha sido y continuará siendo en el futuro la modalidad turística que mayor número de visitantes atrae a nuestro país. España mantiene una posición de liderazgo indiscutible gracias a un clima envidiable y a la extensión, riqueza y variedad del litoral español. Pero al mismo tiempo no podemos dejar de reseñar algunos elementos que hacen necesario que España revise sus estrategias competitivas. En los últimos años la oferta española viene acusando una creciente indiferenciación y un atractivo menguante frente a otros países, con excelentes productos nuevos y con condiciones más competitivas.
Para hacer frente a esas amenazas, España debe abandonar las estrategias de comercialización basadas en el precio. La mejora de la competitividad de nuestro modelo de sol y playa pasa por redoblar los esfuerzos destinados a elevar los parámetros de calidad de la oferta, mejorar la calidad paisajística y medioambiental, evitar la masificación y la pérdida de identidad, elevar los niveles de servicio y el desarrollo de una oferta más variada, impulsando actividades complementarias como el golf o los deportes náuticos.
Estudios internacionales señalan que en los próximos años la cuota de mercado del turismo de ocio y vacaciones se verá reducida en favor de otras opciones. Esto debe impulsar a España a superar su identificación de manera casi exclusiva como un destino turístico de sol y playa que concentra el 75% de la demanda receptora. Gracias a la diversidad cultural y geográfica y a la variedad y calidad de recursos culturales y naturales, España debe posicionarse como un referente de otros modelos de turismo -cultural y de ciudad, gastronómico, de naturaleza, deportivo, etc.- y liderar el proceso de desarrollo de nuevos productos turísticos capaces de captar nuevos segmentos y desestacionalizar la demanda.
A día de hoy, el proceso de diversificación de la oferta está en una fase incipiente. A pesar de esa enorme riqueza patrimonial, solo un reducido número visitantes llega atraído por la oferta cultural o natural. Además mientras que en los últimos años se ha vivido en España una consolidación del turismo cultural y de ciudad por detrás del sol y playa, el turismo de naturaleza se mantiene en niveles de desarrollo marginales. En los próximos años los espacios naturales deben conjugar la garantía de conservación y su uso recreativo para poner en valor estos enclaves como factor generador de la actividad económica.
Otras modalidades de turismo como el gastronómico y enológico o el rural y activo representan una oportunidad única para desarrollar nuevos productos turísticos personalizados y de gran singularidad. El turismo de negocios y congresos es uno de los segmentos que, a pesar de la crisis económica, ha ido creciendo año tras año. España debe seguir apostando por potenciar el segmento MICE (Meetings, Incentives, Congresses and Events).
En 2011, España recibió 56,7 millones de turistas internacionales, lo que supuso un crecimiento del 7,6% respecto a 2010. El total del gasto turístico en España en 2011 ascendió a 52.795,7 millones de euros, lo que representa un incremento del 7,9% con respecto a 2010. Cataluña (21,4%), Canarias (19,2%), y Baleares (17,9%), concentraron la mayor proporción del gasto turístico, siendo Canarias la CC.AA. con comportamiento más positivo, con un + 13,1% (10.119 mill.).
Según los datos, España recibió más turistas, que realizaron un mayor gasto turístico, permaneciendo en el país menos días. Por tercer año consecutivo se produjo un repunte de la estacionalidad con una mayor concentración de los flujos turísticos en el periodo estival, los meses de julio a septiembre. Los datos apuntan a un fuerte crecimiento de los viajes de ocio y los realizados con paquete turístico y confirman la necesidad de consolidar la oferta de sol y playa al mismo tiempo que se buscan fórmulas para conseguir una mayor diversificación de la oferta. No podemos olvidar que detrás del intenso crecimiento en el número de turistas internacionales, en su mayoría usuarios del paquete turístico, se encuentra la sustitución por parte de los principales turoperadores de los destinos del Norte de África por destinos más seguros como los españoles.
Junto a la diversificación de la oferta, los retos del turismo español pasan por adaptar la gestión, los productos y servicios y la comercialización a la nueva estructura del negocio en los mercados emisores impulsada por las TIC, Internet y un nuevo tipo de consumidor. España tiene que apostar por un turismo basado en el conocimiento, la innovación y la sostenibilidad, y un modelo de turismo activo, personalizado, flexible, participativo y capaz de ofrecer experiencias únicas.
Raúl Revuelta es Experto en Turismo de IE University
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