“Prefiero que me incineren a que me sepulten, y ambas cosas a un viaje con mi mujer", dice el actor y director de cine Woody Allen en una de sus películas. Es cierto que el roce crea cariño, pero también gasta. Y pocas cosas ponen tanto a prueba la solidez de una relación como un viaje. Tu amigo o amiga del alma pueden convertirse en ese ser odioso y cansino al que a veces te gustaría lanzar de cabeza por el cañón del Colca o las cataratas de Iguazú.





