Alrededor de la esfera de Google Earth ha crecido un universo paralelo cuyos límites abarcan desde el portal de casa hasta la nebulosa de Orión, pasando por los salones de la Casa Blanca y su cuadros.
El Presidente Barack Obama en una cena familiar celebrada el pasado 6 de abril en la Casa Blanca. White House Photo / Pete Souza
Hace dos semanas se presentaba en el Museo de Orsay de París la segunda fase de la plataforma Art Project (la primera de lanzó en febrero de 2011, con un millar de cuadros digitalizados en alta resolución que han recibido 20.000 millones de visitas en un año) un programa que permite arrimar la nariz (algo que os invito a no hacer en El Prado) a más 30.000 obras de arte de 151 museos y fundaciones de 40 países, entre ellos el MoMA de Nueva York, la National Gallery de Londres, la Galería Uffizi de Florencia o los españoles Museo del Prado, Reina Sofía y Thyssen-Bornemisza, entre otros.
La versión renovada, además de haber multiplicado el número de obras y las colecciones de procedencia, ofrece la posibilidad de realizar visitas virtuales con tecnología de inmersión de Street View, esto es, imágenes en 360º de las salas, de por ejemplo, la residencia del Presidente de EE UU, que alberga una importante colección de arte. En el vídeo de abajo se puede ver a los equipos de Google Art Project y Street View trabajando codo con codo en casa de los Obama.
Además de cuadros, en Art Project hay esculturas, piezas de cerámica y artes decorativas, muestras de arte urbano, arte rupestre y fotografías.
Art Project permite explorar el contenido por el nombre del artista, el de la obra, el museo al que pertenece, el país, el estilo o la época, y también crear colecciones personales y compartirlas a través de las redes sociales como Facebook.
Una selección de obras maestras, como El nacimiento de Venus de Botticelli (en las imágenes de abajo), La noche estrellada de Van Gogh o el Retablo de San Vicente Mártir de Bernat Martorell, se pueden apreciar en una resolución de dos gigapíxeles, un detalle hasta ahora reservado solo a los restauradores.
Volviendo a la Casa Blanca: ¿A que no adivináis qué son esas manchitas blancas en la chaqueta de Bill Clinton?