Cada 14 días muere un idioma. De seguir así, la mitad de las 7000 lenguas y dialectos que se hablan hoy en el mundo se extinguirán a lo largo de este siglo, según la Unesco. Y cuando muere una lengua no se pierden solo las palabras, sino todo el universo cultural al que daban forma: siglos de historias, leyendas, ideas, canciones transmitidas de generación en generación que se desvanecen “como lágrimas en la lluvia”, junto a valiosos conocimientos prácticos sobre las plantas, los animales, los ecosistemas, el firmamento. Un daño comparable a la extinción de una especie.





