Juan Arias

La bala perdida que robó la Navidad al pequeño Willys de ocho años

Por: | 21 de diciembre de 2011

El niño de ocho años, Willys de Oliveira Rodrigues de Fonseca, no celebrará este año la Navidad en su casa de uno de los barrios más pobres y violentos de la zona norte de Rio. Una bala perdida, una más, segó su vida el domingo pasado mientras jugaba a futbol cerca de la calle Grumatá, en el Morro do Chapadáo, en Costa Barros, en la zona norte de Rio, donde se concentra el 25% de la criminalidad del tráfico de drogas.

Fvela Costa barros
Lugar de Rio donde viviía el pequeño Willys


Un tiro de fusil, derecho al corazón de Willys, acabó con su vida y con sus posibles pobres juguetes de Navidad. Una bala perdida más, se dirá, que suele matar- misterios de la vida-  sobretodo a niños inocentes, mientras juegan en la calle. Un niño pobre de ocho años menos, víctima de la inútil violencia del tráfico de drogas alimentado por el comercio de la clase bien de Rio.

 
La trágica monotonía de la llamada “bala perdida”, que nunca se sabe si arranca del fusil de un policía o de un narcotraficante, ha hecho que esta nueva víctima infantil de la Navidad en la que ya estamos, haya merecido en los medios de comunicación una simple nota casi burocrática con un guión frío que se repite cada vez.


El guión comienza narrando que hubo un tiroteo entre policía y narcos. Que la bala cruzó el corazón del niño, que su madre, de la que ni se da el nombre, avisó a la policía. Que las armas de los policías involucrados serán analizadas. La Policía Militar advierte que “se abrirá una información, como manda el reglamento, para apurar el caso y prestar todas las informaciones a la de legacía de policía”.


De la familia del niño, nada. Del dolor de los suyos, tampoco. Sólo que “fue enterrado en el cementerio X”. Uno más de los tantos que siguen muriendo en las favelas, como ésta, aún no pacificada, quizás porque está lejos de los lugares de turismo que serán visitados por los que acudirán de medio mundo a la final del Mundial de Futbol en 2014 en el mítico estadio renovado de Maracaná y en los Juegos Olímpicos del 2016.

 Me gustaría saber cómo pasarán este año la Navidad la familia del pequeño Willys, la carta que seguramente habría escrito a Papá Noel (aquí en Brasil no hay Reyes) y qué le habría pedido. Quizás un balón nuevo, porque el sueño de ser futbolista y famoso sigue vivo en el corazón de todos los niños pobres de Brasil y en la esperanza de sus familiares para poder salir de la pobreza.

Favela pacificada (PapaNoel)
Niños en una favela pacificada de Rio


Un lector me escribe: “Deje ya de hablar de las favelas, que hay cosas más interesantes en Brasil”. Más interesantes, quizás, más tristes y dramáticas, no, porque nada puede ser más horrible, para unos padres, y en vísperas de Navidad, que el ver el corazón de su pequeño atravesado por una bala que nunca se sabrá de qué fusil se escapó y que sigue siendo el símbolo de la violencia inútil que tiene siempre muchos culpables, que nunca se descubrirán, y un solo inocente que ya no podrá hablar. No podrá hacerlo ni por boca de su familia, que callará una vez más por miedo a las represalias de los unos y de los otros. Es el terrible tributo al silencio impuesto para poder ellos seguir vivos.

Nota

Desde este blog, mi abrazo a la familia del pequeño Willys, víctima inocente de una violencia de la que todos somos culpables. No les puedo desear "feliz" Navidad, porque la de ellos  será de dolor. Querría estar sólo a su lado, para decirles que la esperanza en un mundo donde los niños no tengan que morir a tiros mientras juegan en la calle, es más fuerte que la muerte.

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Madre llorando la muerte del hijo en una favela de Rio

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Hay 7 Comentarios

Mi sueño seria,querido Reginaldo, en efecto, no tener que volver a escribir sobre víctimas inocentes segadas por las balas perdidas fruto de la incuria del poder quelucra con el tráfico de drogas.
Gracias por su estupendo comentario y que pase una Nochebuena serena y feliz. Ya es una dádiva estar vivos en este mundo violento.

To: juanjosearias@hotmail.com

Juan, a veces yo digo el brasileño es un pueblo perro. Perro porque lo maltratan, a veces la misma mano que nos maltrata después nos da de comer y la lamemos en lugar de mordersela.

Tenemos memoria corta e selectiva, a ver si alguien aun se acuerda del "mensalão".

Niños como este mueren como moscas, y salvo por sus familias, a nadie le causa dolor. Mas o menos se da por hecho y la vida continua, hasta que la bala perdida nos toque a nosotros o a nuestros seres queridos.

Asi somos. Perros serviles. Perros. Cachorritos.

Que tengas una feliz navidad. Que el 2012 traiga menos balas perdidas que el 2011. Que no tengamos que seguir dandole gracias a Dios por la bala perdida que nos nos ha tocado.

Y como dijiste, ojalá los Willys sean cada vez los menos. Ojalá.

Juan, a veces yo digo el brasileño es un pueblo perro. Perro porque lo maltratan, a veces la misma mano que nos maltrata después nos da de comer y la lamemos en lugar de mordersela.

Tenemos memoria corta e selectiva, a ver si alguien aun se acuerda del "mensalão".

Niños como este mueren como moscas, y salvo por sus familias, a nadie le causa dolor. Mas o menos se da por hecho y la vida continua, hasta que la bala perdida nos toque a nosotros o a nuestros seres queridos.

Asi somos. Perros serviles. Perros. Cachorritos.

Que tengas una feliz navidad. Que el 2012 traiga menos balas perdidas que el 2011. Que no tengamos que seguir dandole gracias a Dios por la bala perdida que nos nos ha tocado.

Y como dijiste, ojalá los Willys sean cada vez los menos. Ojalá.

Feliz navidad para ti también, estimado Juan

Magnífico anális, Victor, que subrayo plenamente. es una especie de fatalismo histórico endulzado por su deseoinnato de felicidad.
Que pase una Nochebuena en paz.

To: juanjosearias@hotmail.com

Después de tantos años en Brasil, sigue sorprendiendome la capacidad de los brasileños de mirar hacia otro lado. Los desastres naturales, la violencia, la corrupción... Ocupan unos minutos del dia, y luego, siguen a frente como si nada hubiese pasado. Probablemente, es la cruz de la misma moneda que les da esa envidiable capacidad de superar los momentos difíciles sin perder el "bom astral". Pero supone un importante obstáculo para mejorar las condiciones de vida.

A diez años del 2001: La gesta de una nueva traición
http://elruidoenelhormiguero.blogspot.com/2011/12/diez-anos-del-2001-la-gesta-de-una.html
Entrevista a Yusseff Mohammad al-Arjentiny: Una ráfaga de verdad. http://elruidoenelhormiguero.blogspot.com/2011/12/entrevista-yusseff-mohammad-al.html

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Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

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