Recibo esas imágenes de mi médico de cabecera y amigo, José Augusto Messias, con esta frase: SIN PALABRAS .Y como las recibo las paso a mis lectores, también sin palabras.
Hay cosas que sólo se pueden leer con los ojos del corazón. Y nuestros corazones están desgarrados por la crisis. Desgarrados, pero no ciegos.
DEDICATORIA
Dedico este post a mis amigos de Grecia, el país que un día civilizó al mundo. Lo dedico en este domingo en el que los griegos deciden su futuro incierto. Lo hago sin perder la esperanza de que el sol vuelva a iluminar la milenaria historia de la Acrópolis.