Por primera vez en las Américas, ha sido creado genéticamente, en Brasil, el mosquito macho del dengue, que al copular con la hembra transmisora de la enfermedad, mata a las crías antes de nacer.
La experiencia del primer mosquito de dengue genéticamente modificado está teniendo lugar en la pequeña localidad de Juazeiro, en el Estado de Bahía, donde cada año el mosquito segaba muchas vidas.
Los habitantes de Juazeiro han sido los primeros en ver como se lanzan al aire miles de mosquitos de dengue tras haber sido modificados genéticamente.
Nacen con una disfunción metabólica y al cruzarse con las hembras les transmiten su defecto matando las larvas antes de nacer.
Ello hace que nazcan cientos de miles de Aedes aegypti menos. Y son las hembras las que pican para sacar de la sangre las substancias nutritivas para alimentar a su prole.
Margareth Capurro, catedrática del departamento de Parasitología del Instituto de Ciencias Biométricas de la Universidad de Sâo Paulo (USP), ha explicado que el mosquito macho genéticamente modificado no se distingue en nada de los otros. No los distinguen ni las hembras, ya que lo contrario no copularían con ellos.
Estos mosquitos son producidos en laboratorio y han empezado ya a ser lanzados en Juazeiro, donde sus habitantes están perplejos pero contentos con ese ejército de asesinos, porque enseguida han empezado a notar sus efectos con la disminución inmediata de los casos de dengue.
En dicho laboratorio se están ya preparando semanalmente cuatro millones de estos mosquitos modificados que serán experimentados poco a poco en las localidades de Brasil en las que la fiebre de dengue siega más vidas.
El biólogo, Danilo Carvalho, ha alertado sin embargo que el resultado final de esta experiencia única en las Américas, necesitará tiempo para poder conocer sus reales resultados ya que habrá que tener en cuenta las “variables epidemiológicas”, ya que también los mosquitos se modifican ellos mismos.
El nuevo experimento ha sido también tema de bromas nada menos que entre la mismísima Presidenta Dilma Rousseff, el Ministro de Sanidad, Alexandre Padilha y el ministro de Pesca, Marcelo Crivella, que es evangélico. Padilha explicaba a Dilma que el mosquito de marras, al que aún no han encontrado un nombre, es estéril y no procrea. Lo que hace es matar, al copular, las crias de la hembra. Ahí intervino el ministro evangélico: “¿Entonces es un mosquito gay? Porque en ese caso, yo estoy en contra”.
“No, no es gay, es macho y hace el amor para matar. Y esa es su función: cruzarse para matar a los futuros reproductores del dengue”, explicó Padilha y el ministro evangélico se quedó más tranquilo.
Es que las las iglesias evangélicas suelen ser alérgicas a la homosexualidad que consideran una enfermedad que Dios puede curar.