Juan Arias

Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

Eskup

Aprendiendo de los animales a no ser racistas

Por: | 02 de octubre de 2012

Racismo
Vivimos tiempos de resurrección de los neonazismos más diversos. Y nos agarrota el miedo
. Nuestra Europa que ha vivido el mayor periodo de su historia sin guerras, vuelve a experimentar las nubes negras de los nazismos y fundamentalismos, enemigos mortales de la democracia.

Hay quienes en tiempos de truenos se abriga bajo las alas de la racionalidad para defenderse. O se cobijan bajo las alas protectoras de la religión o de la superstición.

Pocos imaginan que podemos también encontrar una lección contra el racismo en el mundo animal. Lo ha recordado en Brasil un veterano del periodismo, Ricardo Setti, que es también doctor en Derecho por la Universidad de Brasilia y escritor. Entre sus obras figura, “Conversaciones con Vargas Llosa”, publicado en portugués y español.

Aninales que cuidan de otros
Acostumbrados sus lectores a que Setti no se muerda la lengua en los temas políticos, denunciando los asaltos a la democracia y los abusos del poder de turno, a veces se sorprenden con algunos post de su blog, en el que coloca a los animales como inspiradores de comportamientos humanos, como verdaderos ejemplos de solidariedad.

Animales que cuisan (7)

Días atrás, ha publicado una serie de fotografías reales, recogidas en varios lugares del Planeta en que hembras de animales reciben, dan de mamar y cuidan de crías de otras madres, sin distinción de especie, raza, color, etc.

Lisha, una preciosa labradora, que no tiene crias propias, hasta produce leche para poder dar de mamar a unos cerditos. Lo mismo hacen algunos gatos.

Y hasta una gallina se ensimisma con una perra para poder cuidar de unas crías de perros, lo que demuestra que esa fuerza vital que es el amor materno ni siquiera está limitada a los mamíferos.

Animales que cuidan (9)
Sabemos que el amor materno, más aún que el paterno, es el motor del mundo
. Es cierto que existen madres que sufren de depresión postparto o viven en condiciones de pobreza extrema, que pueden llegar al extremo de abandonar a sus hijos o hasta sacrificarlos. No es, sin embargo, la regla. Las madres lo sacrifican a veces todo, para cuidar y preocuparse de sus hijos que para ellas nunca son en realidad adultos del todo. Mi madre me llamó “Juanito” hasta su muerte.

Animales qued cuidan (4)
También en el reino animal el instinto materno es fortísimo
. Tuve una gata, Babel, que al parir seis hijos, se dedicó durante un mes a ellos ejemplarmente. Apenas les dejaba un minuto para hacer sus necesidades y enseguida volvía a estar con ellos para que pudieran alimentarse. Recuerdo los comentarios: “Es increíble; vaya ejemplo de madre; es enternecedor”.

Es instinto natural, dirán algunos. Es cierto. También lo es el de las madres humanas, pero no por eso es menos maravilloso y creativo.

Animales que cuidan (5)
Es verdad que, al igual que en el reino humano, también en el animal hay madres que abandonan a sus hijos y hasta los sacrifican cuando nacen con defectos. En este último caso, según los zoólogos, esas madres lo hacen para evitar que al crecer puedan no ser capaces de valerse por si propios. Quieren protegerles.

De cualquier modo, los ejemplos propuestos por Setti de amor materno desinteresado que abraza a crías de otras especies y que todos los que tratan con animales conocen en abundancia nos hacen pensar como los dos mundos: el humano y el llamado animal, no están tan lejanos y hasta a veces esos a los que consideramos inferiores son capaces de sorprendernos con su capacidad de amar a los pequeños aunque no sean suyos.

NOTA: Olviden este blog los que suelen irritarse conmigo cuando me permito descender de nuestro orgulloso reino de Homo Sapiens, al mundo simplemente animal, que ellos consideran inferior e inmerecedor de atención.

Bebé abrazado con un perro

El País

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