Los negociadores de las Farc, han hecho saber que les gustaría que
Brasil fuera uno de los mediadores entre ellas y el gobierno de
Colombia.
Lo ha hecho saber, Marco León Calarcá, uno de los cuatro negociadores designados por las Far para entablar el diálogo de paz en curso.
La motivación dada por Calarcá ha sido que Brasil “nunca calificó a las Farc de terroristas”. Así lo ha hecho saber el miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias al diario o Globo desde Cuba donde , después del encuentro en Oslo del próximo día 15, tendrán lugar las reuniones entre las Farc y el gobierno colombiano.
Calarcá se ha revestido del uniforme del diálogo y de la paz y afirma
que las Farc “siempre quisieron tratar el problema nacional por el
diálogo y no por la guerra”, una guerra que dura ya 48 años y que se ha
cubierto de sangre.
El proceso de negociaciones cuenta con Venezauela, Cuba, Chile y Noruega. Brasil quedó fuera, pero ahora son las mismas Farc quienes desean que el gigante latinoamericano participe en el diálogo. Según Calarcá, Brasil “es uno de los paises más importantes de América Latina que puede influir en la economía regional en temas de gran alcance”, y añade que las Farc creen que son necesarios cambios no sólo en la vida de Colombia sino “en todo el continente”, por lo que Brasil no puede quedar fuera de las negociaciones.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil (Itamaraty) ha sido prudente y se ha limitadom a hacer saber en una nota oficial que Brasil “en la medida en que pueda ayudar a las negociones está dispuesto a hacerlo”. Los politólogos creen que la participación de Brasil en las negaciones con las Farc podría ayudarle a conquistar el tan anhelado puesto en el Consejo de Segurirdad de la ONU.
El problema sin embargo no es fácil. Justamente el motivo alegado por las Farc para la participación de Brasil en las negociaciones, es decir, el no haber considerado nunca a Las Fuerzas Armadas Revolucionarias una “fuerza terrorista”, es lo que hace que el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos, se muestre reticente en aceptar a Brasil como un interlocutor de peso en las negociaciones en curso, junto con las aristas diplomáticas que siempre existieron entre ambos países al considerar Colombia que Brasil mantiene una voluntad no siempre explícita de liderazgo en el continente.
Lo cierto es que el Partido de los Trabajadores (PT), por lo menos su componente más izquierdista, se negó siempre a considerar el carácter “terrorista” de las Farc que aún hoy hacen parte del Foro de São Paulo que reúne cada año a las fuerzas de izquierdas de América Latina.
Por otro lado, según los analistas, la llegada reciente de gobiernos de izquierdas en América del Sur como la de los exguerrilleros Dilma Rousseff y José Mujica en Uruguay es uno de los motivos que están llevando a las Farc a su desmovilización.