Algunos comentaristas se han escandalizado porque he colocado al PSDB (Partido Socialista democrático de Brasil) en el ámbito de la socialdemocracia, es decir, en la linea de la izquierda no marxista.
Llegan a decir que el PSDB es un partido de derechas como por ejemplo el PP español y que yo no conozco la realidad brasileña.
Para que no queden dudas, quiero recordar que el PSDB, que tuvo entre
sus fundadores al sociólogo de fama internacional, Fernando Henrique
Cardoso, nació con la vocación de representar en Brasil a la
socialdemocracia europea.
Cardoso ha siempre defendido que el PSDB se inspiró en la socialdemocracia nacida trás la crisis del socialismo soviético y él mismo ha sido desde joven un analista del Marx y de Gramsci.
Lo máximo que se podría decir es que se trata de un partido de centro izquierda, en la linea del PSOE español.
Desde su fundación los principios que inspiraron al PSDB, cuya ideología no dista excesivamente de la del Partido de los Trabajadores (PT) de hoy es bien clara. El fundador del PT, el tornero, Lula da Silva, siempre ha sostenido que él no es “ni de izquierdas ni de derechas”, sólo sindicalista.
Los principios que inspiraron el nacimiento del PSDB son los clásicos de una socialdemocracia: una economía de mercado regulada por el estado; una máquina del Estado enjugada; defensa del parlamentarismo y de todas las libertades y un crecimiento económico con distribución de renta y fuertes programas sociales.
El sambenito de partido derechista se lo colgó al PSDB la oposición a causa del proceso de privatizaciones llevado a cabo por Cardoso durante su Presidencia, olvidándose que, gracias por ejemplo a la privatización de los teléfonos, hoy pueden disfrutar de un teléfono hasta los más pobres de las favelas.
Cuando yo llegué a Brasil, hace 12 años, tener un teléfono era de ricos y privilegiados. Yo tuve que pagar por uno entonces mil dólares y me costó tiempo encontrarlo.
Cardoso llevó a cabo ya antes de ser Presidente, como ministro de Economía de Itamar Franco, una de las reformas que prepararon las bases para la prosperidad y crecimiento económico de hoy como fue el Plan Real que acabó con el cáncer que corroía la renta de los más pobres: una inflación de tres ceros. E impuso la Ley de Responsabilidad Fiscal que evitó que municipios y Estados, se desbocaran en sus gastos. Una ley que hoy Europa reconoce que está necesitando.
Fueron los programas sociales del PSDB como la Bolsa Escola los que prepararon el camino al PT para ampliarlas cuando Lula llegó al poder. Para entonces ya el 92% de los niños frecuentaba la escuela gracias a los programas sociales del PSDB.
Si tan de derechas era y es el PSDB, habría que explicar por qué el gobierno de izquierdas del PT cuando con Lula llegó al poder en 2003, siguió paso a paso el programa económico de Cardoso, dejando incluso al frente del importante puesto del Banco Central al que había sido de Cardoso, a Henrique Meirelles.
Tan cercanos se encuentran el PSDB y el PT que cuando ganó Cardoso las elecciones ofreció a Lula una colaboración con su partido para continuar juntos las reformas económicas y sociales en curso. Y volvió a proponerlo cuando Lula llegó al poder. Y no pocos analistas políticos ven en el futuro un gobierno conjunto de ambos partidos socialdemócratas progresistas y de izquierda liberal.
La Presidenta Dilma Rousseff sorprendió hasta a su mismo partido cuando el año pasado al cumplir Cardoso sus 80 años le envió una carta personal que quiso hacer pública en la que dice admirarlo por haber sido “El ministro artífice de un plano duradero de la salida de la hiperinflación y el Presidente que contribuyó a la consolidación de la estabilidad económica del país”.
Dilma alabó también en su carta, “Su fe en el diálogo como fuerza motriz de la democracia brasileña”. Y por fin hace explícita su admiración " por su apertura a la confrontación franca y respetuosa de las ideas”.
Y nadie podrá negar que Dilma fue siempre de izquierdas hasta el punto de haber sido encarcelada y torturada por los militares durante la dictadura por defender entonces ya sus ideas incluso de la izquierda marxista.
¿Haría nunca la exguerrillera, un elogio así a un sujeto de derechas?
Esa es la realidad. El resto es retórica política.