Juan Arias

El rey David también pecaba. Nos falta un profeta Natán

Por: | 05 de abril de 2013

El rey David y el profeta NatanEl rey David y el profeta Natan

Nuestro mundo está necesitando de muchas cosas, pero sobretodo de profetas con agallas. Como las que demostraron los profetas de la Biblia que se iban a los palacios de los reyes a reprocharles sus adulterios y sus patrañas. Como lo hizo el profeta Natán con el rey David.

Los profetas acabaron casi todos muertos, pero no mudos.

En la antigüedad fue tal la fuerza de los profetas, tal el malestar que creaban entre los poderosos, que pronto se puso en marcha una campaña para desprestigiarlos. Se llegó a diferenciar a los verdaderos de los falsos profetas.

Cuando algún profeta desagradaba a los reyes y sus cortes, se le calificaba de “falso profeta”, que significaba que su voz no gozaba de la benevolencia de Jahvé y podía ser desoída

Hubo sí, falsos profetas. Hasta Jesús, que fue uno de los verdaderos alertaba a sus apóstoles contra los falsos. Eran sin embargo ellos, los falsos, los que el poder usaba para desprestigiar a los verdaderos, los de la lengua afilada como una espada.

Hoy los profetas no necesitarían hablar en nombre de ningún dios. Les bastaría apelar a la justicia, a la escrita y a la oral, a la del hombre sencillo de la calle. El que piensa y dice que ante la ley no hay reyes ni vasallos. Todos somos iguales. Cuando un cristiano anónimo le dijo a un arzobispo español “desnudos los dos somos iguales”, estaba expresando una gran verdad.

Ante la justicia todos deberíamos estar desnudos, sin títulos, sin ropajes de poder, sin credenciales de favor, sin miedo a lo que pueda ocurrir si a un juez se le mete en la cabeza ver a los imputados desnudos, sin estrellas en la manga, todos iguales.

Los profetas bíblicos fueron la salvación de Israel, porque eran los voceros de Dios contra la corrupción del poder. Eran los que obligaban a los reyes de oscuras biografías a ponerse de rodillas y pedir perdón a Jahvé. Lo recodaba el papa Francisco conversando con el rabino judío argentino, Skorka.

Los verdaderos profetas no conocían la impunidad frente a los poderosos, si acaso eran comprensivos con los de abajo de la escala social, los llamados pecadores. Al contrario de los jueces de hoy que tantas veces se muestran delicados y preocupados con los crímenes de los de arriba y exigentes profetas con la mujer que roba una pastilla de jabón en el supermercado.

Un mundo sin profetas capaces de advertir a los que tienen en sus manos las riendas del Planeta y muchas veces las conciencias y la vida misma de las personas, acaba arrodillado y humillado, incapaz de levantar su voz, que hoy no sería la voz de Jahvé, sino la voz de la conciencia, la de todos los perjudicados por los pecados de los que tienen en sus manos nuestra misma vida.

El rey David, violento, adúltero, orgulloso, acabó salvándose porque un simple profeta como Natán tuvo el coraje de presentarse ante él para echarle en cara, uno de sus pecados más deleznables. Lo hizo con la fuerza literaria que solían tener los profetas. Y con el coraje que les llevaba tantas veces a perder la vida en defensa de la verdad.

David, mujeriego empedernido, se había enamorado de la mujer del pobre soldado Urías, a quién mandó a su general que lo enviara a primera fila del frente para que lo mataran cuanto antes y así poder quedarse definitivamente con su mujer. Y así lo hizo. Y ensució sus manos de sangre.

Natán se presenta ante el rey y le cuenta esta historia, narrada en el segundo Libro de Samuel, en la Biblia: “Había en la ciudad dos hombres, uno rico y otro pobre. El rico tenía ovejas y vacas en gran cantidad. El pobre no tenía nada; sólo una corderita que había comprado. La había criado y había crecido con él y con sus hijos; comía de su pan, bebía de su vaso y dormía en su seno.

Llegó un huésped a casa del rico y éste no quiso matar una de sus muchas ovejas para darle de comer, robó la corderita del hombre pobre y se la sirvió a su huésped”.

David, al escuchar la historia se enfureció y le dijo al profeta Natan que aquel rico “era digno de muerte”. En ese momento, Natán, firme, sin miedo al rey y a sus consecuencias le dijo: “!Tú eres ese hombre”! Y le anuncia la venganza y la sentencia: “Así dice Jahvé: Yo haré surgir el mal de tu propia casa; tomaré ante tus propios ojos a tus mujeres y se las daré a tu prójimo, que se acostará con ellas en plena luz del sol. Tú lo has hecho en secreto, pero yo lo haré a la vista de todo Israel”.

David reconoce su pecado ante el profeta y Dios, acaba perdonándole, pero no se va sin castigo: le hace morir al hijo que había nacido de su amor adúltero con Betsabé, la mujer del soldado al que mandó matar para apoderarse de ella.

Hoy son otros tiempos, nuestra Biblia son los códigos de justicia; nuestro dios es la ley igual para todos, al igual que el castigo a quién la quebranta.

Lo que nos faltan son los profetas capaces de hacer justicia contra los poderosos, contra los que poseyendo más que todos, acaban matando la oveja, el sueldo, el empleo del pobre que no tiene más que eso.

Ellos, los de arriba nunca pierden. La justicia les es siempre benévola. Pierden siempre los que carecen de rebaños de bueyes y ovejas, los que tienen que cerrar los ojos cuando el que ostenta el poder acaba adueñándose de lo que más ama, de lo poco que le ha quedado.

Si para ello hay que matar, se mata; si hay que recortar, se recorta; si hay que deshauciar se deshaucia, si hy que mentir, se miente.

Ahí deberían entrar los profetas de hoy, dispuestos a enfrentarse a los que abusan del poder, a los que les parece normal adueñarse de lo que no es suyo, y a los que, en nombre de la justicia, dictan sentencia mirando a las personas no desnudas, iguales, sino con los ojos puestos en sus galones.

¿Y si volvieran los profetas con agallas como los de entonces?
¿Volveríamos a matarles?
Juzguen ustedes.

Hay 18 Comentarios

hola buenas noches les quiero aclarar hoy en dia no hay profetas porque vino el hijo de Dios nuestro Señor Jesucristo en cuerpo a traernos las buenas nuevas o sea la Salvación, nosotros tenemos que compartir esas buenas nuevas para aquellas personas que no se alimentan de la palabra de Dios para que la practique en su vida diaria y de buen testimonio y no pierda su salvación, los profetas traían noticias de castigo si no se errepentian y se volvían a Dios leer Lucas capitulo 16 versículo 16 y despejaran las dudas

Estoy seguro de que alguien está de acuerdo conmigo, en ver a José Luís Sampedro, como un profeta social de nuestros tiempos. Así es que, a Dios gracias, si tenemos profetas entre nosotros. Otra cosa son los profetas enviados por Dios con un mensaje de Él. Del profeta de Dios hoy, en tanto que anunciante de las Buenas Nuevas de Salvación, les puedo decir que en España tenemos miles. ¿Desean conocer a algunos? Les animo a entrar en las Iglesia Cristianas Evangélicas (sólo tenemos en España 4.000 templos). ¡¡Podrán contemplar lo que les digo!!

Este artículo no es del todo satisfactorio. Todos podemos ser profetas. Misión del profeta: anunciar, denunciar. Y ud.ha dejado pasar un hecho de ayer muuuuy destacado:Francisco ha nombrado en alto cargo al franciscano español José Rodríguez Caballero. Y los pèriodistas de vtro. diario, ni mu. Espero ampliación de esta información Gracias. Saludos.

Los muertos no hablan, la palabara de D s dice que el espiritu regresa a D s.
Pero existe un Rey , que habla y que hace mucho tiempo profetizo lo que hoy vemos, los frutos de los que hoy llamados a ser lideres politicos, administrativos, civiles, militares, religiosos lideres son en este planeta.
Generalizado a nivel mundial,

Desde Costa Rica. Excelente comentario !! En tiempo de Reyes o Reinas, de Presidentes o Presidentas es la misma historia: los ricos y políticos sin escrúpulos apropiándose de los que no es suyo, quitándole al pueblo hasta el último cinco en impuestos directos e indirectos (multas onerosas con cuaquier excusa), quitando benefiios salariales para pomover un sálario único (nueva esclavitud), eso sí amasando ellos y ellas, fortunas con bienes del Estado que debería estar al servicio de todos y todas, pero nos olbigan a pagar por servicios públicos mediante conseciones de obras públicas: pagar por usar carreteras del Estado, por ejemplo, como el caso de la carretera a San Ramón, paso casi obligado para salir a Puntarenas y Guanacaste, tontillos los políticos...

Quizas en vez del rey David y tan evidente prepotencia, quizas habría relatado el origen de los grandes males de hoy,
Con Abraham , Sara, Agar y su descendencia, con una sutil y eficaz prepotencia, dividiendo razas y derechos dinasticos al igual que ya en su día hizo Jacob.
De todas formas , muy acertado el artículo.

cuidado le quitan la medalla, las undargorronas

exelente escrito.muy exelente,..claro que si hubieran esa clase de profeta,los gobiernos los eliminarian,con el mismo pueblo ,..lo que se ve claro en los profetas del dios viviente ,esque no decian nada de rencor de frustacion de envidia,,no tenian sintomas de frustacion como los ,,famosos llamado CARLOS MARX,EL CHE,LOS FARSANTES DE LOS CASTROS Y COMPANIAS.. ,MAO,Y ESA LISTA NO TERMINA DE RECORES QUE TENIAN ESTA CLASE DE PERSONAJES que los pueblos del mundo los llama HEROES..el profeta es muy diferente a esa clase de odiosos.......buen escrito ..vale la pena de tenerlo en las manos todo el tiempo ...

Hoy si hay profetas. Pero el problema es que su oficio tiene unas limitaciones singulares. Lo que los hace diferentes al ejemplo de Natán, es que los de hoy no tienen un segundo discurso, es decir, pueden llegar hasta el rey y decirle. Tu eres ese rico que ha empobrecido a la mayoría de españoles. Pero le faltaría el segundo discurso. Esto es, el que le aseguraría que por tal acción malvada contra los más de los ciudadanos, le vendría de seguro, una ruina a su propia familia. En el caso del rey David, él sufrió todo el resto de su vida las consecuencias de su adulterio y crimen. Hasta sus propios hijos lo llegaron a sufrir y el mismo reino terminó dividiéndose; uno con Jeroboam y otro con Roboam. Porque para tener el segundo discurso, hace falta un respaldo no solo de la justicia, como era el caso de Natán, sino de Dios y resulta que hoy, a Dios no se le quiere dar "vela en este entierro". Esta situación se nos vuelve difícil de resolver si no contamos con el apoyo de un ser Superior; para mi, con todo los respetos, ese ser superior no lo cumple plenamente ninguna justicia humana. Si estoy de acuerdo en que necesitamos profetas, pero deben ser hombres y mujeres, no nos olvidemos de ellas en este asunto; que tengan algo más que coraje. Hay que dar la cara en los momentos adecuados y en los lugares más idóneos. Por ejemplo, en la entre de los grandes premios. Porque en esas ocasiones, resulta que nos encontramos con personas que se sabe claramente que están fracturando a nuestra sociedad. Por eso es el momento de hablarles a la cara; si al día siguiente entramos en Las Salesas, pues asumamos que es el precio de ser profeta ¿alguien quiere el oficio de profetas? ¿hay alguna escuela de profetas entre nosotros hoy? (en los tiempos del Antiguo Testamento si las había. ¿Necesitamos una escuela da profetas? Ami me gustaría, dedicar un tiempo y hacer algunos curso, poco a poco (porque supongo que tendría que pagarlos)

Great, excelente, cierto. saludos desde México.

Cuando el poder divino creó a la especie humana le trazó dos caminos... uno que lleva a la luz y el otro que lleva a la oscuridad. Y dado que le dió "libre albedrío" resulta que los dos caminos se entrecruzan y el ser humano no sabe cuál es el camino correcto. Por esto, justifica como divino matar en nombre de dios... por solo citar un caso, la santa inqusición es un vivo ejemplo de ese cacao ético, Lo que está claro es que el hombre ha creado a dios a su imagen y semejanza.

Mi respecto para el Sir Juan Arias. Que tremendo tema ha puesto este escritor en El Pais. Temas como este son los que debiesen salir diario a nivel mundiial. Gracias Sir Juan Arias por este tema. munziotti

Bravo, bravo, mi hermano. Este es buen sermon. Potencia a su pluma!

A mi entender, Aqui Natan es José Castro y David La infanta?, ¿Es eso lo que quieres que entendamos? Natan no se retracto por el prestigio que tenia David, Fue hasta el fondo del asunto aunque el acusado era el rey, no uno de sus hijos como lo es la infanta

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Hola, amigos. Yo creo que, gracias a Dios, no faltan hoy profetas, al menos alguno que otro que le cante la tabla a los poderosos. El problema es encontrar reyes que, como David, reconozcan sus pecados, pidan perdón y se enmienden. Reconozco a algunos de estos profetas en las páginas de los periódicos. Son valientes, señalan, se exponen, arriesgan, dicen. Los poderosos se ríen de ellos, les acusan, tratan de callarlos. Pero ahí siguen, tozudos, esforzados, valientes. Los poderosos, lejos de reconocer sus pecados, mienten, disimulan, se esconden, proclaman una inocencia que no tienen, etc. Estos modernos profetas, muchos de ellos habitantes de las páginas del periodismo, nos reconcilian con la vida, con la verdad, con la esperanza. (Ellos son las últimos Natanes que luchan contra los rufianes). Saludos

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Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

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