Juan Arias

¿Mujeres sacerdotes? ¡No, gracias!

Por: | 04 de mayo de 2013

Sacerdotisa en las catacumbas

Al parecer, en la agenda de la revolución de la Iglesia emprendida por el papa Francisco no cabe por el momento el tema polémico del sacerdocio de la mujer, rechazado por la mayoría del Episcopado mundial.
Quizás sea mejor así.

No se trata de una provocación. Ni me contradigo de lo que he escrito tantas veces en este mismo blog en el que he defendido que la Iglesia es la única institución del mundo que discrimina a la mujer al no permitirle que acceda al sacerdocio.

¿Por qué una mujer que hoy puede ser jefe de Estado, general de un ejército o directora de una multinacional no puede ser cura, obispo o papa?

Y sin embargo, voy a defender – y no me crucifiquen los teólogos modernos- que es mejor que la mujer no llegue hoy al poder eclesiástico.

Aún convocada a formar parte de la jerarquía de la Iglesia, la mujer debería decir, por ahora: “¡No, gracias!”.

Ello, porque la Iglesia, tal como es hoy -machista, jerárquica, autoritaria, más cercana al incienso de los palacios del poder que al barro de la calle, más estéril que fecunda, a mil años luz de las primeras comunidades cristianas, donde las mujeres también presidían la eucaristía- es sólo para hombres. No hay espacio en ella para la sensibilidad femenina.

¿Y entonces en el mundo laico y civil? En ese contexto la mujer ya sabe que, si entra, lo hace en una estructura que es por sí misma, por esencia, masculina, donde la autoridad es la regla y donde la finalidad es ejercer el poder.

En la Iglesia, no. Es, o mejor, debería ser, una institución donde el mayor debe “servir al menor”, donde la búsqueda del poder debería ser leída como la tentación que convirtió al ángel más inteligente en demonio.

La jerarquía, basada en el poder, nació en la Iglesia con Pablo de Tarso, que relegó enseguida a la mujer a un papel subalterno obligándola a cubrir la cabeza en el templo en señal de sumisión y a estar “sometida en todo a su marido”.

En el mundo civil, una mujer en lo alto del poder es elogiada si es dura, una Thatcher, más hombre que los hombres. Cuando un ministro le preguntó a Lula, por qué había escogido como candidata a sucederle a una mujer, le respondió: “Porque ella es más hombre que nosotros dos juntos”.

En la Iglesia del Jesús es diferente. Él se apareció después de morir a una mujer, la Magdalena, antes que a los hombres de su caravana de seguidores que reprochaban al maestro que fuera a ella, la gnóstica Magdalena, y no a ellos a quién “revelara sus secretos”.

Una mujer autoritaria, una obispa o papa a lo Thatcher no tendría sentido. Antes de que las mujeres integren el poder que en la Iglesia se apellida servicio deberían exigirle que vuelva a sus orígenes.

En las primerísimas comunidades cristianas, las mujeres tenían un papel de primer plano. Basta ver como aparecen vestidas de sacerdotisas en las pinturas de las catacumbas de Roma, de los siglos II y III de la era cristiana. La Iglesia de hoy minimiza esas pinturas que pocos pueden contemplar.

Más aún, la Iglesia debería volver no sólo a los orígenes del cristianismo, sino a la cuna de la religión y de lo sagrado, cuando Dios era aún mujer; cuando lo sagrado era representado por la fecundidad de la vida y no por la esterilidad de la codicia.

Gea_2

La primera diosa, gea, era femenina. En el Antiguo Egipcio, las pinturas de hace cinco mil años están pobladas de sacerdotisas. Las religiones antiguas fueron fuertemente femeninas, como la divinidad. Sólo más tarde, prevaleció lo masculino y a Dios lo hicieron hombre.

Desde entonces, la divinidad se revistió de los atributos del poder, de la autoridad que castiga, de la figura del Inquisidor, del juez que relegó a segundo plano, la misericordia, la compasión, la piedad, el perdón, todas virtudes femeninas.

Hoy todas las grandes religiones se han masculinizado y revestido del poder que “desfeminiza”. Son grandes multinacionales, más cercanas a los valores de las empresas mundanas que a los orígenes de la diosa Tierra, de la religión que sabía descubrir la divinidad en la esencia de todo lo que germina y lleva vida en sus entrañas, desde el vientre fecundo de la mujer, a las semillas de una planta.

Quizás, hoy, en algunas religiones africanas, justamente donde arrancara el Homo Sapiens, se mantenga aún aquel fervor femenino de divinidades no del todo masculinizadas.

Por ello, aún hoy, los cristianos africanos no entienden por qué los sacerdotes y obispos católicos no tienen familia. Para ellos un hombre sin la presencia a su lado de la mujer y sin descendencia es algo impensable.

Hasta el punto, que me contaba en África, un sacerdote asturiano, secretario de un cardenal, que cuando él iba cada año a España de vacaciones, las mujeres de su comunidad, al despedirle en el aeropuerto, le llevaban juguetes “para sus hijos”. No podían imaginar que no los tuviera.

En Brasil, en los ritos del Candomblé, traídos por los esclavos africanos, la presencia de la mujer es fundamental como la del hombre. Existen “paes de santo” y “maes de santo” con igualdad de poderes.

Candomble1dipinto

Los ritos del Candomblé

En el catolicismo, convertido en religión de los poderosos, y el papa en un emperador romano, con un ejército de célibes sin el calor del amor femenino y del privilegio de la paternidad , alejados del disfrute natural del sexo, la mujer participando de la autoridad eclesiástica, sería hoy un contrasentido.

Si un día, como ha empezado a pergeñar el papa Francisco, la Iglesia se convirtiera y volviese a sus raíces, y a las s de la esencia de la religión, las cosas podrían ser diferentes.

Francisco de Asís, considerado el santo más humano y cercano a los evangelios, se revistió de la esencia femenina con su amistad profunda con Clara de Asís, una amistad que hasta fue vista entonces con sospecha por la Iglesia oficial.

Fue a su lado donde Francisco compuso, inspirado seguramente por ella, el cántico a las criaturas. Fue a su lado donde aprendió a amar y a considerar hermanos y criaturas de Dios a todos los desheredados de la sociedad y hasta a todos los animales de la tierra.

Y fueron las manos femeninas de Clara, las que lo asistieron durante su enfermedad en su humilde convento. La mujer debería compartir el sacerdocio sólo cuando la Iglesia fuera la seguidora de una religión que arrancó en los primordios de la humanidad siguiendo a la gran diosa de la fecundidad, puesta al servicio de todo lo que de más femenino existe en la existencia y en la convivencia humana, como lo es la atracción por lo más débil, lo más frágil, lo más despreciado.

Francisco y Clara de Asís
Es lo que hacen, en definitiva, las madres con sus hijos que más sufren y más la necesitan.

Podría valer la pena ver a las mujeres guiando a la caravana de fieles, pero hacia a un destino de felicidad y no de dolor y sacrificio añadidos a los que ya brinda a raudales la vida.

Sólo en una Iglesia donde la búsqueda de la felicidad de todos aquí en la Tierra, sin esperar a cielos inciertos y lejanos, donde fuera temida por los poderosos y buscada y amada por los sin nadie, cabría a la mujer entrar en el sacerdocio.

Sólo en una Iglesia, verdadero refugio de las horas de soledad, esperanza de las multitudes de refugiados y emigrantes de la tierra, de todos los desahuciados, dispensadora de compasión hacia los perdedores abandonados por el poder en las cunetas de la vida, tendría sentido para una mujer llegar hasta al papado.

Sólo así se sentiría seguidora de aquel Jesús que canonizó en vida, con corazón de madre, a todos los deshechos de su sociedad, desde las prostitutas, leprosos y endemoniados, hasta a la mujer adúltera o a la que sufría, avergonzada, un flujo de sangre.

No existía miseria que Jesús no amara, ni déspota al que no condenara o ignorara. De sus manos y de su doctrina no debería haber nacido una Iglesia sólo de hombres, con los mismos tics autoritarios de todas las otras instituciones mundanas.

Hasta que la Iglesia se convierta y se “desmasculinice”, mejor que las mujeres se queden fuera de su esfera de poder.

Déjenles a ellos, los hombres sin mujer, pelearse por un trozo más de poder, vivir sus intrigas palaciegas y sus ocultos crímenes pasionales. Ellas allí no tienen lugar. Podrían acabar también contagiadas por sus ambiciones abiertas o escondidas de poder.

Quizás el papa Francisco sea capaz de crear una iglesia del futuro donde ellas pudieran sentirse a gusto en el timón de un poder puesto al servicio de la humanidad.

Esa Iglesia, sin embargo, aún no se vislumbra en el horizonte.

¿Estaré equivocado?

Que me respondan las mujeres.

Jesús y la Magdalena

Hay 19 Comentarios

Sin exagerar, Betito. Cualquier democracia por imperfecta que sea, será siempre mejor que la mejor de las dictaduras.
Y la Presidenta Dilma tiene el respeto y el consenso del 80% de los brasileños.

To: juanjosearias@hotmail.com

tengo añoranzas de los buenos tiempos en que los militares gobernaban al Brasil, al menos la buena gente brasileña podia andar por las calles sin tener miedo de ser muerta por jovenes asesinos, el gobierno socialista brasileño hizo la cominisón de la verdad, pero si la presidente fue una terrorista, ella debia ser la primera a ser investigada por su comision.
Hipócritas, el gobierno brasileño está lleno de hipocritas.

discursos conservadores, análises masculinas de uma situação feminina, nada disto tem efeito prático, que se chama: VERGONHA NA CARA, MULHERES!
Parem de fazer servicinhos menores nesta igreja: ministra de eucaristia, que merda é esta?
Afastem-se, parem de batizar seus filhos ( as criancinhas não tem pecado original). Se todas as mulheres do mundo católico fizerem isto, em 1 ano, as mulheres vão elas SUJEITO batizar, casar, rezar missa, tudo que um padre homem faz.

¡Qué rebuscado, Juan! Por una vez, tus argumentos me suenan “jesuíticos” y un tanto cínicos. Es una falacia demasiado trillada que suele utilizar el pensamiento más conservador: “como la sociedad nunca va a ser perfecta… dejemos las cosas como están”. Si existe corrupción… siempre la habrá. ¿Para qué mejorar las cosas si la sociedad es imperfecta? ¿Para qué reclamar justicia si la justicia perfecta nunca existirá?
Por esa regla de tres, nunca se habría reclamado el voto femenino, ni la igualdad de derechos, ni nada de nada. Es el último argumento del pensamiento más conservador e inmovilista cuando ya no le quedan otros argumentos.
Y ése mismo es exactamente el razonamiento que utilizas (lo que me sorprende mucho): puesto que la iglesia es imperfecta, sigamos discriminando a las mujeres. Su momento llegará cuando la iglesia sea perfecta, o sea, como se dice popularmente, cuando las ranas tengan pelo o cuando las gallinas meen. ¡magnífico!

Es uno de los desafíos que para el futuro tiene nuestra civilización, incluidas las religiones de todo el mundo.
La visión añeja de que la mujer es menos que el hombre por su condición física diferente.
Cuando no es así, ni puede aceptarse así desde ninguno de los puntos de vista que se quiera mirar.
La mujer en La Iglesia Católica por ejemplo tiene el reconocimiento formal de su igualdad con el varón.
Pero en la práctica se le veta el camino para ejercer esa igualdad por el miedo ancestral al mito del pecado.
A la tentación de la carne.
Todo un vórtice que arrastra a su alrededor una retahíla de tabúes y miedos señalados desde la antigüedad como el mal en todas sus formas.
Y es que el miedo y el mal lo llevamos dentro de nosotros mismos, cuando damos paso a la inseguridad y la inestabilidad endeble de nuestras fobias.
Y permitimos que se anule el principio de justicia y el principio de equidad que destila El Evangelio.
Defendiendo el ser humano en su conjunto en todos sus derechos y desestimando la posibilidad que en igualdad todas las personas, mujeres o varones seamos iguales ante los ojos de Dios en el ejercicio de cualquier trabajo, ocupación o ministerio.
Es que no se sostiene por ningún lado, el principio de la Fe proclamado, y el comportamiento de las instituciones religiosas en la práctica.
Un descuadre en toda regla que les deja a mucha gente ante la duda de si es serio esto que nos cuentan.
La libertad de cada cual en la elección de su forma de vida es una cosa.
Y la imposición a que todo el mundo pase por el aro es otra cosa muy distinta.
Si mitos y ni tabúes nos iría mucho mejor a todo el mundo, y la igualdad verdadera sacaría de muchas dudas a cantidad de gente que no acepta estas posturas retrógradas ancladas en las instituciones.
Incorporando a la mujer como lo que es en esencia.
Iguales en todo ante la sociedad y los ojos del Dios Creador.

La relegacion de las mujeres de muchos oficios y profesiones, se debio a una supuesta "debilidad" fisica frente al hombre, lo chistoso era que habia oficios y profesiones donde la "fuerza" es innecesaria(abogacia, estudios de ciencia teorica, etc.), igual se la excluia; pesaba tambien el asunto de la maternidad que la alejaba un tiempo del trabajo; superados estos "motivos" por el avance humano y la tecnologia, las mujeres incursionan con exito en las profesiones mas "machas"(ingenierias por ejemplo); siendo el sacerdocio una profesion de "puraboca", me parece que es muy adecuada para las mujeres, negarlo, es vivir aun en las cavernas, seria refrescante y hasta divertido, capaz y hasta regreso a la iglesia solo para oirlas.

Juan, respondo a este magnífico blog como mujer por conocer el significado de la androginia, tan presente en las pinturas de Leonardo da Vinci: La Mona Lisa y San Juan , el Bautista, además de teorias científicas conocidas por muchos.
Pienso que es mejor que las mujeres continuen su sacerdocio fuera de la Iglesia, de este modo pueden continuar siendo lo que son: mujeres-vida.

Juan, respondo a este magnífico blog como mujer por conocer el significado de la androginia, tan presente en las pinturas de Leonardo da Vinci: La Mona Lisa y San Juan , el Bautista, además de teorias científicas conocidas por muchos.
Pienso que es mejor que las mujeres continuen su sacerdocio fuera de la Iglesia, de este modo pueden continuar siendo lo que son: mujeres-vida.

Saludos a Juan Arias, brillante artículo acerca de lo femenino y lo masculino. Ambos se complementan, no se oponen. Tal es la unicidad que propugnan las antiguas filosofías orientales: las del Tao y la Vedanta. En estas filosofias no hay dioses, solo el principio divino, ya que ese principio del si mismo no es personal.

La Segunda Guerra Mundial fue la culpable de todo. Quien fue a Sevilla perdió su silla.

Zoraida, é isto mesmo: retirada silenciosa de todas as mulheres, nada de mulheres na igreja católica nem em nenhuma igreja cujo papel da mulher é de subordinação. A melhor igreja é a natureza com seus espetáculos gratuitos de todos os dias

para que las cosas cambien desde luego lo mejor es que las personas o grupos excluidos puedan entrar a jugar en los mismos y seguramente los cambios tampoco serán rápidos pero si las personas o grupos discriminados siguen por fuera como objetos de la dominación desde luego tedrán mucho menos peso para cambiar algo. En cuanto a la igesia o cualquier religión discriminadora contra la mujer (que son la mayoría y la totalidad de las relgione que surgieron en la antiguedad en sociedades machistas y misoginas) lo mejor y mas poderoso que puede hacer la mujer ES DEJAR DE SER COMPLICE Y RETIRARSE DE ESTE TIPO DE INSTITUCIONES. ESO SI SERIA UN GRAN GOLPE SOBRE TODO PARA LA IGLESIA CATOLICA CUYA MAYOR FELIGRESIA SON MUJERES.

completamente en desacuerdo, no puede suponer que para ser obispa y papisa una mujer tenga que tener el perfil de la tatcher, cuando sabemos que ya hay muchas mujeres que lideran con el carisma incluso desde la misma iglesia donde se desempeñan como religiosas. Desde luego la estructura del poder es masculina tanto en la iglesia como en toda sociedad, pero ese no debe ser el principal argumento en contra sino la legitimidad de la iglesia como tal: para qué necesitan las sociedades modernas, humanistas y civilizadas una estructura jerarquica religiosa? con lo cual lo que no deberían haber es obispos papas y demás sean del sexo que sean

Por que siempre la gente trata de volver lo que no comprende en incomprensible para todos? No se da cuenta acaso Sr Arias que al compartir opiniones ya gastadas en el ámbito mediático como cuestionamientos propios lo dejan a usted como intolerante? Si, INTOLERANTE y aún más de lo que a usted se le hace la Iglesia Católica con las mujeres. Si usted no comparte el que alguien adore una piedra y no un melocotón no le tachará de intolerante por no incluir al melocotón en su sus rituales a sabiendas que toda materia es supuestamente creación de Dios. Igualmente no irá usted como miles de grupos que reclaman tolerancia, diganse Gays, abortistas, liberales, etc... a reclamarle a la Iglesia no ser aceptada la mujer como sacerdotisa por que entonces no se está siendo congruente consigo mismo. Dejad que la Iglesia y sus dogmas sigan siendo como hasta ahora que no me imagino a mi misma en su mismo plan Señor Arias de intolerancia yendo a donde los vegetarianos para que incluyan a la carne en sus dietas... En cuestión de fe dejad al mundo creer lo que quieran que de eso mismo se trata de creer, de tener FE, simple convicción y a quien no le guste haga con su vida lo que le plazca.

La separación entre clero y seglar es artificial y no tiene sustento en las escrituras. De hecho, según éstas, cada creyente es un sacerdote en el sentido de que puede acercarse a Dios directamente, sin mas intermediario que Cristo, haciéndo oreciónes a favor de los que no creen en Dios, y por otros creyentes... pero ofrendas por el pecado, ya no se presentan, porque eso equivaldría a negar el sacrificio de Cristo.

La verdad es que NI SIQUIERA LOS HOMBRES pueden ser sacerdotes.
En el evangelio, tal como lo presenta el nuevo testamento: solo hay un tipo de sacerdocio: el de Cristo. La partición del pan no es un sacrificio, sino EL RECORDATORIO de aquel único sacrificio que limpió nuestros pecados para siempre.
Cuando la iglesia dejó de ser perseguida y pasó a estar bajo la protección del estado, se adoptó el patrón oficial que ya existía antes para los cultos paganos... en algún momento de este proceso, el ministro comenzó a doptar un papel sacerdotal, olvidando el verdadero sentido del evangelio.

Juan Arias trae un interesante punto: las mujeres, tal como está la Iglesia y como muy bien describe, hombres luchando por el poder en una iglesia paulina, no de Jesús, a años luz de las primeras comunidades cristianas; de célibes que no lo son..., aunque personalmente defiendo el sacerdocio de la mujer, es mejor que no entren para que no se contaminen y se desprestigien. Recomiendo la Inquisición, el lado oscuro de la Iglesia, gratis en www.boriken.info/inquisicion

Meus filho hoje são dois homens e se orgulham de não terem sido batizados, de não terem feito primeira comunhão. Ambos crêem em algo maior e agradecem todos os dias. Mulheres, não tenham medo, afastem-se do machismo da Igreja, todas as católicas, no mundo inteiro e eu quero ver se as coisas não mudam.

As mulheres católicas deveriam se afastar da igreja. Foi o que eu fiz. Fui contra minha família de aristocratas, recusando- me a casar na igreja, recusando-me a batizar meus filhos, a colocá-los na catequese. E na minha morte, não quero padre e nem missa de sétimo dia. Entro na igreja vazia e acendo minhas velas em devoção a Maria, a Jorge, a Judas Tadeu e tchau.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal