Juan Arias

Blatter dice a los brasileños que no todos pueden ser felices

Por: | 12 de junio de 2014

Blatter
Existe un racismo del color de la piel y otro del color del alma: el de los que admiten que no todos los seres humanos tienen el mismo derecho a la felicidad. ¿Cuál de los dos es más peligroso y atroz?

En el fondo, ambos afectan al mismo sujeto: a los que disponen de menos recursos, siempre los más machacados. Quizás porque, a fin de cuentas, consideramos que se trata de humanos inferiores, a los que el poder les tiene menos miedo, hasta que un día se cansan de ser humillados, se despiertan y lo ponen todo patas arriba.

Digo esto porque me he sentido tocado con unas declaraciones de Joseph Blatter, presidente de la FIFA, con motivo de las manifestaciones de protesta contra los despilfarros de la Copa del Mundo que empieza a disputarse en Brasil. “Es imposible hacer a todos felices”, dijo, y añadió: “El mundo ha cambiado y hay siempre alguien que no está feliz”.

¿Qué quiso decir Blatter? ¿Que hay quienes tienen derecho a ser felices y quienes no? ¿Y cuáles son esos a los que según él “es imposible hacer felices”? Ciertamente no se refería a los privilegiados que podrán disfrutar en vivo de los partidos y con derecho a una pasarela de lujo, como en Río de Janeiro, que ha costado más de cien millones de reales y que podrán usar solo ellos.

Los que, según el dirigente de la FIFA, deberían abandonar la idea de hacer manifestaciones durante la Copa para pedir mejoras de vida son, claro, los más desposeídos, los que necesitan luchar para que aumenten sus salarios porque se los está comiendo la inflación. O los que pretenden tener unos servicios públicos dignos de humanos.

Los señores de la FIFA -alguno de los cuales ha llegado a pedir con descaro que la Copa sea una gran fiesta pues “lo robado, robado está”- deberían tener más memoria histórica.

Los señores de la FIFA cuando arremeten contra las protestas olvidan que, sin esa presión de la calle, muchas dictaduras y muchos tiranos no hubiesen caído nunca del pedestal. Ni hubiese sido derrotada la esclavitud o el apartheid y tendríamos aún hoy autobuses y retretes diferentes para blancos y negros.

Sin las manifestaciones de protesta, las mujeres no habrían conseguido nunca el derecho al trabajo, al voto o al estudio. Ni los sexualmente diferentes serían sujetos de derechos.

Sin la presión de los trabajadores, hoy en el mundo laboral seguirían sin vacaciones, trabajando 20 horas y sin amparo legal.

Todas las grandes conquistas de las minorías y de los desposeídos se llevaron a cabo históricamente con la rebelión contra los que se empeñaban en considerarles humanos de segunda clase.

Alguien podría decir que todo eso ya ha sido conquistado y que, como piensa el dirigente de FIFA, aún así no todos pueden ser felices. O sea, que debemos aceptar que existen quienes deberán ser siempre menos que los otros.

He leído también que el Gobierno de Brasil ha empezado a tasar algunos productos para recaudar más. Prueben a imaginar de qué productos se trata: ¿quizás el lujo de los que más tienen? ¿las grandes fortunas? ¿bebidas y alimentos importados? ¿joyas preciosas?

No, han decidido tasar el “lujo de los pobres”, como la cerveza y los refrescos, es decir una de las pocas satisfacciones que aún pueden permitirse los que ganan unos mil reales (unos 400 dólares).

Los millones de pobres salidos de la miseria, a los que ahora la FIFA les pide que se queden tranquilos en casa viendo los partidos, sin hacer ruido en la calle, habían hasta empezado a soñar con algunos productos generalmente consumidos por los que están bien, como el yogur, un filete de buey y hasta un champú. O una botella de vino de 20 reales .

Hoy el huracán de la inflación les ha devuelto a la realidad y están volviendo al arroz y frijol, a la harina de mandioca con huevo cocido, y alguna carne de tercera o embutidos baratos para la típica parrillada entre amigos donde no pueden faltar la cerveza o un refresco. ¿Y ahora?

Si les tasan la lata de cerveza y la botella de refresco, ¿qué les van a dejar? ¿el agua? Ni siquiera eso, porque también está en la mira de los aumentos próximos.

Los pobres que antes bebían cualquier agua que encontraban para no tener que pagarla, lo que suponía un crecimiento de enfermedades intestinales al estar muchas veces contaminada, habían empezado a comprar, como un lujo (sobre todo para sus niños) garrafones de 20 litros a cuatro reales. Hoy la están ya pagando en el mercado a ocho y aún piensan en aumentarla y tendrán así que volver a beber la que encuentren gratis en el primer pozo artesano, esté o no contaminada. Falta agua en un país que cuenta con el 20% de agua potable del planeta.

Es increíble, para los pobres todo parece mucho. Para la FIFA hasta su felicidad es demasiado.

“¿Para qué quieren comprar yogur si a ellos ni les gusta?”, escuché en un mercado a una señora bien, al ver a una mujer de la limpieza examinando los precios de los yogures.

Igual podrían decir del agua: “¿No la han bebido toda la vida del pozo?”. Y hasta justifican que les aumenten el lujo de la cerveza: “así se emborracharán menos” ¿Es que la borrachera de whisky escocés es más noble?

A veces nos parece un lujo en los pobres lo que en nosotros es visto como normal. He leído que otra señora se escandalizó porque una de sus empleadas había comprado un perfume que ella consideraba exagerado para su categoría. Debía pensar: "¿para qué deben perfumarse los pobres?" Quizás sea por ello que entre lo que piensan tasar productos figuran también los cosméticos en general. Así, los pobres volverán a su “agua y jabón”, que es lo que pensamos que les pertenece. ¿Para qué quieren ellos usar champú?

Si a los aficionados les tasan la lata de cerveza y la botella de refresco, ¿qué les van a dejar? ¿el agua?

Hoy los gobiernos hacen esfuerzos para ofrecer recetas contra la desigualdad para que los pobres puedan también entrar en la rueda mágica del consumo. Es justo, pero no basta.

Lo que tenemos que ir cambiando es el chip de nuestro cerebro, porque no existen seres humanos considerados de primera y de segunda clase; no es cierto que los que menos han estudiado, por ejemplo, presenten mayor inclinación a la violencia o sean menos sensibles a la belleza o al lujo. O que tengan menor sentido de la honradez y de la dignidad. Las peores violencias y deshonestidades se esconden en los palacios del poder.

Mientras mantengamos abierta esa brecha de desigualdad sentida como algo casi genético entre los de la clase de encima y la de abajo, entre los que tenemos el derecho de saborear ciertos manjares y de apreciar ciertos lujos y los que “no entienden de esas cosas”, seguiremos alimentando el peor de los racismos, que ya no es solo el del color de la piel, sino el del color del alma. Santo Tomás llegó a dudar de que las mujeres tuvieran alma. De igual modo hay quien le gustaría pensar eso de los pobres, que en la práctica, acaban siendo considerados humanos inferiores que no pueden pretender disfrutar y sentir como los que han tenido el privilegio de nacer en mejor cuna.

Y sin embargo, como decía el carnavalesco de Beija Flor, de las favelas de Río, Joâzinho Trinta: “A quienes les gusta la miseria (ajena) es a los intelectuales. A los pobres les gusta el lujo y la riqueza”. Y apostillaba su afirmación recordando que las novelas brasileñas presentan siempre un escenario de riqueza y lujo y son seguidas con fruición por los pobres. Y los disfraces carnavalescos son una exhibición de dorados y de lujo artístico.

Siempre me ha parecido morbosa esa pasión de algunos europeos o norteamericanos por visitar, al llegar a Brasil, una favela que, además, debe ser lo más pobre y violenta posible. Es como si fueran a visitar a las fieras en un zoológico.

Llevamos una vez a unos españoles a visitar una favela pacificada de Río, pero les pareció que tenía poco morbo y se fueron a conocer una de emociones más fuertes.

Nuestro mundo seguirá siendo violento y desgarrado mientras pensemos que nuestra alma de privilegiados es más noble y refinada que la de los desposeídos. Nos duele incluso cuando les vemos ser capaces de disfrutar de una dosis de mayor felicidad que nosotros y con menos recursos.

Nunca olvidaré una escena que observé, desde la calle, por casualidad, en un restaurante de lujo de uno de los cafés de la mítica y fascinante plaza de San Marcos, en Venecia. Una pareja ya entrada en años, con todos los atuendos visibles de a quien le sobra el dinero, estaban pegados a la ventana, cenando con aire de aburrimiento y en silencio en uno de los lugares más especiales, más románticos y más caros del mundo.

Dejaron en seguida el restaurante y el camarero retiró los platos casi intactos de langosta y caviar y los vasos de cristal de Murano aún llenos de champagne, mientras la señora se enfundaba en un abrigo de piel de visón. Era invierno.

En aquel momento me vinieron a la memoria las parrilladas bulliciosas de mis amigos pobres brasileños donde, al final de la fiesta, con derecho a baile, solo quedan los huesos limpios de los muslos de pollo. Y con los huesos, un clima de fiesta y amistad.

Parece, sin embargo, que hasta la alegría y la camaradería -que es el mayor lujo de los pobres- acaba por molestarnos. “¿De qué se reirán tanto?”, he escuchado decir a algunas personas comentando una fiesta alegre de gente sencilla, pero feliz, en la pequeña ciudad de pescadores cerca de Río, donde vivo.

Quizás ignoremos que se ríen y divierten muchas veces con lo poco que tienen también para no llorar. ¿O es que consideramos también un lujo las lágrimas de los pobres derramadas en el silencio anónimo de sus vidas?

(Publicado en la Edición América de EL PAÍS)

Hay 17 Comentarios

Si un dia todo el mundo se parara, se quedara en casa, el gobierno temblaria. Y quizas se le quitarian muchas bobadas de la cabeza y expulsarian con una patada a ese señor rico que se permite ir a Brasil a insultar con sus comentarios. (donde estara el orgullo del gobierno?, como se dice: dime de que presumes y te dire de que careces; hay version en portugues de este dicho?)
Me pregunto, sera mejor con el partido de Marina da Silva y Neves?

felicidade soa como algo demasiado abstrato.
Como está escrito no “Talmud”: aquele que aumenta as suas posses, aumenta as suas atribulações.
O mundo está a seguir um caminho muito perigoso.
Muitos olham com envidia ao estilo de vida norte americano, algo demasiado consumista, porém, é um estilo que segrega aqueles desvalidos, os chamados “perdedores”, os quais ficam a margem de tudo o que acontece no país.
Outros pensam que talvez seja o estilo Europeo onde todavia existe uma vida em comunidade, sem embargo, longe das grandes cidades, sim, me atrevo a dizer que o estilo de vida europeu sobrevive longe das grandes cidades européias, pois estas inflaram a tal ponto que perderam a sua característica principal, se tornaram grandes metrópoles com pessoas do mundo inteiro, mas principalmente do terceiro mundo.
A questão a ser considerada é de que o nosso planeta não suporta tantas pessoas, passamos dos 6 bilhões de seres humanos, e o espaço está ficando cada vez menor, os animais que o digam.......
Para que o nosso planeta pudera propiciar um estilo de vida abastado para toda a população deveria ser do tamanho de JÚPITER ou de SATURNO, como o planeta “terra” é muito menor, a felicidade espúria do dinheiro é limitada a pouquíssimas pessoas, e desejar negar isso, é como negar o óbvio.

Juan, encuentro un espacio para comentar tus escritos. Desde que regresé del viaje a España no había disfrutado de tus artículos, siempre incitantes e humanistas.
Pienso que la felicidad no la dicta nadie. Es algo muy subjetivo. En España pude sentir lo que pienso. Vi a la gente muy rica, unos felices y otros reclamando de la vida y de sus infelicidades, apesar de sus sociedad de bienestar y de calidad que da envidia.
La felicidad es un estado de alma, sim.Asi como el amor y todo lo que es humano.

Juan, encuentro un espacio para comentar tus escritos. Desde que regresé del viaje a España no había disfrutado de tus artículos, siempre incitantes e humanistas.
Pienso que la felicidad no la dicta nadie. Es algo muy subjetivo. En España pude sentir lo que pienso. Vi a la gente muy rica, unos felices y otros reclamando de la vida y de sus infelicidades, apesar de sus sociedad de bienestar y de calidad que da envidia.
La felicidad es un estado de alma, sim.Asi como el amor y todo lo que es humano.

Emile Zola, a Noruega é um pais pequeno e seu governo está literalmente desesperado para que os cidadãos se reproduzam. Em Países de enormes extensões territoriais e enormes populações são inadministraveis sobre todos os aspectos que fazem um povo feliz: distribuição de renda, igualdade, democracia, bem estar... É triste, mas é verdade...

De la abundancia del corazón, habla la boca.
Claro que la felicidad es una palabra que quiere decir cosas diferentes para diferentes personas.
El señor Blatter, tiene razón en una cosa, no todos pueden ser felices, porque la felicidad no quiere decir lo mismo para todos, pero hay naciones, recordar que no hay absolutos en este mundo, donde los ciudadanos son felices, o por lo menos, si hablamos de la felicidad que Blatter implica.
El, por corrupto y élite, no puede ver la brutalidad de su comentario, pues aparentemente, él nunca ha estado en los zapatos de los pobres y ahí está el detalle.
El problema con Brasil y muchos más países del mundo, es las oligarquías que manejan al gobierno y cómo en el mundo la plata manda, los pobres que nada tienen, siempre salen perdiendo.
El, por sentirse con derecho a todo, cree que todo le pertenece, ergo, sale con esa arrogancia de César Romano donde la masas, a lo Nerón, no Deben siquiera tratar de ser felices, pues cómo el mismo César dijo: Alea jacta est, la suerte está echada, así que porque los pobres pobres son, Deben resignarse a esa pobreza y no molestar a los millonarios corruptos cómo él que viven de los pobres.
En Sociología hay un dicho que sale muy apropiado en este caso y es que para que haya ricos, tiene que haber pobres y los pobres no pueden ser felices; ese "derecho" solo los ricos lo tienen.
Puede un país tener felicidad para todos sus ciudadanos? La respuesta es un rotundo Sí, con mayúscula y ese país y otros cómo él, es Noruega y los otros son los países Escandinavos. Pero que tienen estos países que otros países (El resto del mundo) no tienen? Corrupción.
Salió un artículo publicado que habla, se refería a que todos los Noruegos era millonarios y por ende, si nos referimos a la "felicidad" de Blatter, todos son felices, pero lo que el señor Blatter sabe que puede "hacer" en Brasil, en Noruega, él no podría.
Pero la felicidad si está es tenerlo todo? Unos dicen si, otros dicen no.
En un programa de television, una presentadora mostró una pareja que nada tenían y sin embargo viéndolos a ellos sonriendo ante las adversidades y sin quejarse, ésto lo pone a pensar a uno si tal vez la felicidad no está en tenerlo todo, sino en amarse los unos a los otros y lo demás no es tan importante.
Ella, la mama, era una muchacha joven, agraciada y durante todo el programa, una hora larga, ella no dejó de sonreír y éso que hasta para cagar era un trabajo a lo Hercules, ahora cómo sería lo demás? Por supuesto que el esposo y los hijos (dos niños) no paraban de alumbrar al mundo con esa felicidad.
Lo único que yo sé es que un país que se crea democrático, estas desigualdades no deberían darse, pues sin pobres, cómo los ricos sobrevirían? Puede un general existir sin un ejército? Imposible, ergo, ricos, quieran lo o no, tampoco.
Si todo el mundo siguiera el ejemplo de Noruega, estas protestas no se darían y ellos, vaya contradicción, ni siquiera claman ser tan "Cristianos" cómo lo hace Brasil y otros países hipócritas al último grado.


Israel, este e outros "señores mayores" não são infantis. São perversos, têm fantasia de imortalidade, são gananciosos, cafajestes. Infantil é o povo brasileiro, que joga toda a sua necessidade de catarse no futebol. Mas ainda mantendo um pouquinho de dignidade, ao recusar-se a parar de cantar o hino nacional no tempo em que a fifa determinou. O estádio inteiro continuou a cantar e o estádio inteiro vaiou a presidente da república e o velho dirigente da fifa. Paradoxos do Brasil.

Que sistema educativo tan malo tenemos, que crea individuos tan repulsivos e infantiles como el presi de la FIFA. Lo malo que millones de inocentes sufren por indivuduos de este tipo que suelen ocupar los puestos menos adecuados para ellos. Que esperanzador ver a Brasil protestando. Ojala, ojala....

O que está faltando no Brasil é uma coisa que existia muito no início do século XX aqui no Brasil e mesmo no mundo: imaginem a cena: um político vai inaugurar uma obra superfaturada e no meio da multidão um cidadão indignado, sem antecedentes criminais, saca uma pistola Glock e dá um tiro na testa dele ou dela. Por que isto acabou? Os políticos daqui e da Europa têm que voltar a cagar de medo de serem assassinados pelo povo...

La discriminacion de la FIFA comenzo cuando al anunciar la rodada de juegos escojieron a una pareja blanca, rubia y descartaron la opcion que Brasil habia presentado de una pareja negra.

La desconformidad manifestada por el Pueblo brasileño no pasa desapercibida. Mas aún, es doblemente importante porque ya sabemos cuanto se ama en Brasil los éxitos de sus jugadores y los campeonatos obtenidos. El Pueblo se ha dado cuenta que estos Mundiales no son mas que un jugoso negocio para Blatter y sus muchachos, como antes lo fue para Havelange. ¿Cuánto se engrosará la deuda externa de Brasil por este Mundial?

Leemos como la esclavitud fue abolida hace relativamente poco tiempo a nivel universal.
Y se proclaman los derechos humanos también hace poco.
Costó una guerra enorme, cuando se justificaba el trato mercantil de las personas llamadas inferiores desde la indiferencia moral de las clases privilegiadas.
De quienes se sentían personas libres e intachables.
Incluso religiosas y practicantes cristianos.
Que sin pudor alguno defendían el derecho de sentirse por encima en un estado de cosas estable.
Un derecho adquirido de las clases superiores, algo así como una herencia.
Como un derecho divino por nacimiento de gente superior e inferior, un orden universal.
Y cuando se determina que todas las personas son iguales y participan de los mismos méritos y valores morales sin ningún menoscabo por el color de la piel, la edad o el sexo.
Estalla una guerra entre quienes defienden los privilegios y la superioridad de unas personas sobre otras, y quienes defendían la igualdad de todo el mundo.
En el cuerpo y en alma.
Como se lee en El Evangelio cristiano por ejemplo.
Es el doble rasero moral de medir cuando hay ganancias de por medio, que somos capaces de interpretar la ley a conveniencia si con ello metemos en el bolsillo dinero o privilegios.
Dejando la ley y la moral para juzgar a los demás.
La gente de menor categoría.
Que no tienen derecho a compartir el mismo mérito y por ello se les condena a un segundo plano.
Algo que vemos a diario.
Aun hoy, sin ir más lejos.
Por razón del sexo, la condición personal, el credo, o el estatus social.
Y se defiende como lo mejor para preservar el orden establecido.
En lugar de ponerse manos a la obra, y buscar el justo equilibrio en el respeto mutuo, aplicando la ley.
Y la igualdad de todo el mundo.

Es la eterna mentalidad tipica de muchos, bastante infantil, que interpretan el mundo como una lucha donde ellos son los afortunados y los demas las victimas de las que aprovecharse. El concepto de responsabilidad no lo entienden, por eso ni tienen en cuenta que el dinero de las obras es "publico", de los ciudadanos, y solo conciben los impuestos como un diezmo al "vasayo", de ahi que se ofendan ante la solo idea de que ellos pudieran pagar impuestos de verdad y no de forma simbolica. Lo dicho, estos niños malos juegan con el dinero publico a creerse por encima de la sociedad y las leyes. Si pudieran, nos prostituirian a todos, la "bondad" es algo que les parte de risa. Nadie deberia poder acumular demasiado dinero, crea corrupcion. Y asi nos va. Que grite Brasil, que grite. Y Europa o nos haran pagar hasta por respirar para pagarles la fiesta a los de siempre.

el tipo este es un caradura, pero imagino que estará bien blindado...

http://porlajeta.es/mundo-curioso/2-mundo-curioso/2515-piojos-a-cucharadas.html

Postdata: sí, el mundo ha cambiado; pero ahora está cambiando… otra vez.

Claro, claro. En una violación, por ejemplo, siempre hay uno de los dos que se queda a gusto y otro que no es feliz. En este caso, millones de brasileños se consideran violados por Blatter, y todo aquello que Blatter defiende y representa. Y no, no son felices. La cuestión es muy simple: o Blatter es feliz, y millones de brasileños son infelices, o Blatter es infeliz y millones de brasileños nos felices. ¡Qué dicotomía tan difícil! Pero hay que elegir, y hay que hacerlo ya.

El mundo está muy mal repartido. Unos mucho, como los que dan pataditas a un balón, y otros muy poco http://goo.gl/OSlTtR

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Sobre el autor

es periodista y escritor traducido en diez idiomas. Fue corresponsal de EL PAIS 18 años en Italia y en el Vaticano, director de BABELIA y Ombudsman del diario. Recibió en Italia el premio a la Cultura del Gobierno. En España fue condecorado con la Cruz al Mérito Civil por el rey Juan Carlos por el conjunto de su obra. Desde hace 12 años informa desde Brasil para este diario donde colabora tambien en la sección de Opinión.

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