La política es un mercado donde las empresas (los partidos) compiten en libre concurrencia para captar clientes (votantes). Lo ideal es que esa competencia se produzca con transparencia y respeto a las reglas del juego, aunque la realidad no sea así y haya demasiada opacidad y juego sucio.
En el mundo de los negocios se han visto en los últimos años batallas apasionantes por el control de grandes compañías (Endesa, Iberdrola o la más reciente de Repsol) que se han librado en despachos de empresarios, políticos, abogados y en algún caso han llegado a los tribunales. Estas batallas, por duras que sean o hayan sido, han respetado ciertos códigos que en la política son impensables.
Ya no es que los políticos se denigren entre sí -Jordi Pujol dijo que el de político es “el único gremio que no tiene por objetivo la defensa de sus miembros, sino su desprestigio e incluso su ruina”-, sino que atacan a la base social (la clientela) del adversario sin piedad. Palabras como las de Esteban González Pons, portavoz del PP, llamando “idiotas” a los votantes del PSOE o las de Pedro Castro, exalcalde socialista de Getafe, tildando de “tontos de los cojones” a los de derechas son un buen ejemplo de estos excesos.
Los estrategas de los partidos saben que hay votantes que son de una formación u otra como hay gente que es del Madrid o del Barça. Que pase lo que pase, llueva o truene, se gestione bien o mal, se vea acosado más o menos por la corrupción, el día de las elecciones irá a votar a su partido. Es el suelo electoral.
Si se analizan las cinco elecciones que ha habido desde 1993 (cuando el PP de José María Aznar se perfila como alternativa segura a los gobiernos de Felipe González) se ven datos interesantes. El PP tuvo su suelo precisamente hace 18 años, cuando logró 8,2 millones de votos. En las cuatro elecciones siguientes, no ha bajado de los 9,7 millones de sufragios, cifra que consiguió en 1996 y en 2004. En el primer caso sirvieron para que Aznar llegara al poder y en el segundo supusieron la primera derrota de Mariano Rajoy.
El techo del PP está en 2000, cuando Aznar consiguió la mayoría absoluta con 10,3 millones de votos. Muy cerca se quedó Rajoy en 2008, cuando logró 10,2 millones de papeletas en lo que fue su segunda derrota electoral.
Por tanto, el suelo electoral del PP está estabilizado desde hace tres lustros en torno a los 10 millones de votos. Imposible que haya tanto “tonto de los cojones”, que diría Castro. ¿Marcará Rajoy un nuevo techo electoral para el PP? Todo apunta a que sí, pero habrá que esperar al 20-N.
Más oscilante, sin duda, es el electorado del PSOE. José Luis Rodríguez Zapatero puede presumir de que en las dos ocasiones que ha sido candidato (2004 y 2008) ha superado los 11 millones de votos (un techo que sin embargo no le ha permitido alcanzar la mayoría absoluta en ninguna de las dos legislaturas). En las últimas cinco elecciones, los socialistas tuvieron su peor resultado en 2000, cuando lograron 7,9 millones de votos con Joaquín Almunia como candidato.
La fuga de votantes del PSOE es evidente (las encuestas no paran de reflejar este deterioro), pero parece difícil (aunque no es descartable) que se quede por debajo de los casi ocho millones que logró en 2000. Lo que sí parece imposible es que haya tanto “idiota”, que diría Pons.
Muy claro debe tener el dirigente del PP que su partido va a obtener una victoria contundente y que ya no puede pescar más en el caladero socialista para que, a menos de un mes de las elecciones, haya insultado así a buena parte del electorado, es decir, a buena parte de posibles clientes a los que Rajoy, probablemente, gobernará en breve.
Hay 4 Comentarios
Lo terrible de nuestras argumentaciones es que en otras similares se han basado históricamente los fascismos y dictadores que ha habido. Pero esta realidad no debe coartarnos para sonar que algo diferente es posible. El 15 M que nació con esta vocación se esta escorando hacia terrenos poco prácticos. !La gran aportación al cambio en Madrid de las ultimas semanas ha sido decidir que hacer con un hotel abandonado!
Publicado por: Juan Andaluz | 26/10/2011 23:42:51
Hay que decir que también recuerda lo que cuentas a aquella copla popular: 'Tu marido y el mío se han insultado, / se han llamado cornudos / y han acertado'. O sea, que los dos partidos tienen a menudo razón en lo que se reprochan —lo que está por ver es que la tengan en algo más.
Publicado por: Al59 | 26/10/2011 23:26:32
Tal como esta el panorama político hace falta que alguien invente la autentica tercera Via. Es tan difícil conseguir un partido de la abstención activa.? Es una utopia pensar en unas elecciones en que no hubiera que elegir entre dos males? Como reaccionarían las clases políticas con un resultado así: PSOE 20% Pp 20% Partido Abstención Activa 50%
Publicado por: Juan Andaluz | 26/10/2011 23:06:49
Y peor se pone la cosa cuando alcanzan la gestión de los servicios y empleados públicos personas que no creen en dichos servicios y que fomentan el odio al funcionario.
Publicado por: Al59 | 26/10/2011 22:32:25