La familia de Asier Lavandera, el joven de 21 años asesinado el 16 de enero de 2010 de cinco cuchilladas a la salida de la discoteca Mao Mao, de Lekunberri (Navarra), tenía razón. Si su asesino, Sergio Fernández Ramos, de 22 años, hubiese estado donde debía, en la cárcel, Asier seguiría hoy vivo. El criminal estaba libre por un error judicial. El Consejo General del Poder Judicial ha dado ahora la razón a los padres de Asier y considera que en este caso “se produjo un funcionamiento anormal de la Administración de Justicia” que debe ser indemnizado.
Los padres reclaman al Estado 300.000 euros por la negligencia judicial que propició la muerte de Asier (en la foto). Y es que aquel fatídico 16 de enero, sobre Sergio Fernández pesaban ya dos condenas de cárcel y debía estar entre rejas. Una primera de cuatro meses de cárcel que el juez se la había dejado en suspenso bajo la condición de que no volviera a delinquir en un periodo de dos años; y una segunda, posterior en el tiempo, de otros dos años de prisión por robar bajo intimidación a un menor de edad. Ambas condenas las había dictado el mismo juzgado, el Penal número 2 de Pamplona.
¿Por qué estaba libre este delincuente? Los cuatro meses de cárcel por las lesiones quedaron en suspenso al entender el juez que Fernández Ramos carecía de antecedentes y que la condena era pequeña. Eso sí, su ingreso en prisión sería inmediato en cuanto tuviese otra condena dentro del plazo de dos años. Si, como ocurrió, volvia a delinquir, entonces cumpliría lo cuatro meses y la pena que llevase aparejada el nuevo delito.
Justo tras ser condenado por robar al menor, el juez debió revocar la suspensión de la condena y enviarle a prisión para cumplir por ambos delitos. Pero, por olvido o lo que fuese, no lo hizo. Y es que la segunda sentencia condenatoria, la de los dos años, quedó firme el 5 de octubre de 2009, dentro del periodo de dos años en los que no podía delinquir. Consecuencia: tres meses después, el 16 de enero de 2010, asesinó a Asier Lavandera a las puerta de Mao Mao.
Es habitual que los jueces dejen en suspenso una condena inferior a dos años si hay voluntad de resarcir a la víctima y el sujeto carece de antecedentes. Pero lo anormal es no revocar de inmediato la libertad a un reincidente. Esa anormalidad la pagó Asier con su vida.
La indemnización definitiva, que tiene luz verde del Poder Judicial, debe fijarla y abonarla el Ministerio de Justicia, que tiene sus propios baremos económicos para este tipo de errores. La muerte de Asier causó gran conmoción en el barrio Altza (San Sebastián), donde sus padres regentan el Bar El Quijote.
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