El hombre que se vio sin casa y sin hija, ¿un caso para indemnizar?

Por: José A. Hernández | 10 may 2012

 

José G. L. ha pedido una indemnización al Estado de un millón de euros por los tres amargos años que pasó. De repente, se vio sin casa y sin hija. Su expareja sentimental le puso una denuncia por violencia de género (injurias y vejaciones) y, como medida cautelar, el juez le echó de su propia casa (orden de alejamiento). La casa era suya, pero el magistrado valoró la existencia de una hija menor de la pareja y dictaminó que él debía irse y quedarse la madre y la niña. Muchos meses después, salió absuelto de todo. Y quiso volver a su vivienda, pero se topó con la justicia y sus largas demoras. Su mayor sorpresa fue cuando descubrió, por unas pruebas de ADN, que la hija que creía suya no lo era.

Los hechos son los siguientes:  Francisca P.L., expareja sentimental de José, interpuso en abril de 2007 una demanda reivindicando la guardia, custodia y pensión de alimentos, y la casa como hogar de la menor. Simultáneamente, solicitó medidas provisionales urgentes. Al juzgado se le olvidó hacer la comparecencia necesaria para decisiones así. El 6 de mayo de 2007, ella le denunció por un delito de violencia de género (insultos).  El Juzgado de Instrucción 4 de Getxo incoó diligencias urgentes, también por delito. José G. L. explicó al juez que “la denuncia no obedecía a otro motivo que el retraso en la adopción de las medidas provisionales” y que su expareja había activado torticeramente esa vía urgente para “colocarse en una posición más favorable en la contienda judicial”.  El  7 de mayo de 2007, el juez le ordenó “abandonar de manera inmediata su domicilio”.  

A instancias del fiscal, en agosto de 2007 se practicó a ambos miembros de la pareja un examen psicológico. La denunciante describió “un cuadro depresivo”, mientras que el denunciado evidenció “normalidad en todos los ámbitos de la vida”.  El 21 de enero de 2008, la fiscalía logró del juez que considerase los hechos como una falta de injurias. Por entonces,José G. L. llevaba nueve meses fuera de su domicilio.  El juicio por la falta se celebró finalmente el 17 de julio de 2008. El juzgado le condenó “a la pena de 8 días de localización permanente y a que indemnizara a la denunciante en la cantidad de 500 euros”.  

José G. L. recurrió, y la Audiencia Provincial de Vizcaya le dio la razón y le absolvió: “[En] el caso presente”, dictaminó la Audiencia, “no resulta siquiera necesario entrar a examinar si las relaciones entre las partes, de las que cada una da una pormenorizada y compleja versión en los escritos de recurso y de oposición, permiten considerar la concurrencia de un móvil espurio en el testimonio de la denunciante, pues para solucionar la presente controversia basta atender a la circunstancia de que la sentencia no recoge indicio ni hecho alguno que constituya corroboración periférica de lo que afirma la denunciante.  Se trata de unos supuestos insultos (…), de modo que la sentencia apelada prefiere su versión antes que la del denunciado sin ningún motivo objetivado, convirtiendo la resolución judicial en mero ejercicio de arbitrio cuya fundamentación no aparece en la misma”.

Para entonces, José G.L. llevaba 1 año y 7 meses expulsado de su casa. Y la contienda seguía. Receloso de su expareja, se hizo una prueba de ADN y la cotejó con la de quien creía su hija. Descubrió que no lo era, y dejó de pagar la pensión de alimentos. Su expareja le denunció también por eso. Y el asunto recayó en el mismo juzgado que había acordado su expulsión de la casa, preferente al disponer de competencia en materia de violencia sobre la mujer; y el juez acabó dándole a ella la razón: concurria  impago de la pensión.

José G. L. apeló ante la Audiencia de Vizcaya, que revocó la sentencia y le dio la razón a él. La menor no era su hija y no estaba obligado a pagar. Su expareja recurrió al Tribunal Supremo, sin éxito. Pese a que había ganado todos los juicios, el juez mantuvo el caso abierto. Estuvo en la calle, tras otros recursos de ellas oponiendonse al lanzamiento, hasta el 10 de marzo de 2010, es decir, casi 2 meses después de la fecha prevista del primer lanzamiento, 9 meses más tarde de solicitarse la ejecución provisional, 14 meses después de haber solicitado la terminación del procedimiento, y casi 3 años después de que se dictase la “injusta” resolución, por la que se le obligaba a  abandonar su domicilio.

El Poder Judicial ha analizado el caso de José G. L.  y  no le ha dado la razón. No porque no la lleve, sino porque señala que, entre sus funciones, no está la de corregir decisiones judiciales. Los jueces son independientes. Y frente a sus errores existe el mecanismo del recurso. Y que un error judicial solo pueden calificarlo las instancias superiores de los jueces, no el Consejo. Tampoco ve el poder Judicial que en estas diligencias concurran dilaciones indebidas en su tramitación. Entiende que han sido prolijas las resoluciones y que no ha habido interrupciones.

Concluye el Poder Judicial, en una ponencia del vocal Claro José Fernández Carnicero, que no cabe calificar de injusto el auto mediante el que José G. L. fue expulsado de su casa: “El Consejo General del Poder Judicial carece de facultades para examinar el acierto o desacierto de las resoluciones judiciales. La cuestión planteada no se sitúa en el ámbito del funcionamiento normal o anormal de la Administración de Justicia, sino en el estricto ámbito del ejercicio de la potestad jurisdiccional”.

La decisión del Consejo del Poder Judicial no es vinculante para el Ministerio de Justicia, que es quien paga, o no. ¿Creen ustedes que José L. G. debería ser indemnizado?

Hay 13 Comentarios

Hay jueces/as ,fiscales, que oprimes a tu pueblo ,dañando la dignidad del inocente,no hay nadie que te ponga en tu sitio,la salida tuya es de decir soy Independiente, y llegas a estar por encima hasta de la LEY, el dia menos pensado la justicia divina se volverá contra ti,y pagaras el daño que has hecho aquellos INOCENTES,que por vida has condenado sin poder DEFENDERSE de tus injusticia, se te olvida PODER JUDICIAL,que la justicia EMANA del Pueblo soberano

Baso lo que voy a decir en dos casos cercanos, en los que las víctimas son los padres, y son víctimas de madres (y sus abogados) que usan la ley de manera muy poco honesta : pido que los magistrados se preocupen de verdad de dictaminar sentencias justas y que no den por hecho que la madre, por el mero hecho de serlo, lo va a hacer mejor que el padre. En los casos que menciono, ocurre que estas mujeres son muchísimo menos responsables que su anterior pareja y padre de sus hijos. Si hace falta que cambie la ley, o la manera de aplicarla y de verificar las afirmaciones de unas y otros (o unos y otras), por favor cámbiese.

Yo lo que he entendido tras los últimos acontecimientos es que en España, prevaricar contra ladrones y criminales (lo que entiende el ciudadano que es asunto de la Justicia) puede ser motivo de expulsión. Pero prevaricar, atentar contra las víctimas, es de ley.

La realidad aún es más dura, muchos padres aguantamos abusos de nuestras ex-parejas, para evitar males mayores en el crecimiento y educación de los hijos. Personalmente y hablo como afectado, la sociedad y las leyes deberían evolucionar para llegar al equilibrio en una separación y no pre-suponer que las madres son la parte desfavorecida.

Añado:
¿Asume sus responsabilidades el Defensor del Pueblo? ¿Funcionan los organismos de los que disponemos?

Yo creo que es su expareja la que tiene que indemnizarle. En cualquier caso, el poder judicial tiene su responsabilidad. Si no son capaces de comprobar, de aplicar rigor, que es el mínimo exigible. ¿A qué se dedican, exactamente? Probablemente no a impartir justicia, sino a figurar.
En mi caso, fui denunciada sin pruebas por una psicóloga y unos familiares. Contra criterio médico facultativo. Pero el ministerio fsical no atendió al protocolo médico internacional. Así que, se decantó por pedir mi muerte civil. Para entonces la Administración pública ya había actuado: habían raptado a mi hija desde el instituto y se la habían llevado a un centro de acogida a 600 kms.
Resulta que la sentencia, tras apelar, confirma el buen estado de salud que ya indicaban médicos y especialistas de la Seguridad Social.
Pero las negligencias suelen estar preconcebidas. Ignoro el por qué del caso expuesto. Yo me encontraba reclamando a una institución vizcaína la autoría de mis trabajos educativos recogidos en la Logse. Por supuesto, la respuesta fue NO. Y el "castigo" más de tres años en los juzgados padeciendo vejaciones y maltrato.

Sobre el comentario de tesa : No es ni cuestión de ley del péndulo. En la verdad, están exagerando la victimización del la mujer, Incluso cuánto al pasado. En la verdad las mujeres también se beneficiaban de la organización de las cosas en el pasado. Los hombres también hacían cosas buenas con relación a ellas, como trabajar más tiempo para la producción para la economía externa.(si bien que entre los pobres, las mujeres siempre hicieron trabajos relacionados a la producción para a economía externa, y también su tiempo menor en ellos era compensado con su tiempo en el trabajo doméstico), pero las mujeres de clase media alta y alta, en situación normal no trabajaban en la producción pero eso no quiere decir que fuesen inútiles, pues en la verdad compensaban eso trabajando en la asistencia social a los desamparados, y no solo dando dinero (que al fin eran los maridos que lo daban para ellas), pero no solo eso....pero cuidando de los desamparados mismo en servicios con cuidados personales. Y los hombres se arriesgaban más en las guerras, verdad que antes de cerca de 1750 y después de 1914, mitad de las muertos en las guerras entre occidentales eran y volvieron a ser, personas desarmadas (en la represión a la guerra de la Vendea y en las represiones de Napoleón a guerrillas, excepcionalmente fue así mismo en fines del siglo XVIII y inicios del XIX en guerras entre occidentales), pero aún así, los hombres son 75% de los muertos en esas guerras con 50% de muertos desarmados.....y aunque es verdad, que los hombres muertos en esas guerras, eran agresores (incluso agresores de mujeres enemigas), a veces,eran defensores. En las guerras, de no-occidentales, y en las guerras de occidentales contra no-occidentales, mismo entre 1750-1914, 50% de los muertos en las guerras eran desarmados.
Es preciso evitar el maniqueísmo. Mismo en relación a los negros esclavos, alguna cosa ellos ganaban, tanto es que empeoró su situación cuando ganaron una rebelión física esclava pura y hecha por los esclavos mismos en el Haití (único caso en la historia de la humanidad en que sucedió eso).

¿Fue el Juez de VSM de Getxo el que inventó la orden de protección? ¿No es cierto que el sistema de recursos funcionó y la AP revocó primero una condena por injurias por falta de pruebas, y luego una condena por un delito de impago? Si el lanzamiento duró tanto, no es porque "el juez mantuvo el caso abierto", don José Antonio, será más bien porque el "no padre" interpuso una demanda por desahucio, que fue paralizada por su esposa y su "no hija" por los motivos de siempre (justicia gratuita, recurso contra la resolución, anuncio de casación ante el TS),etc. El problema es, sobre todo de quien denuncia sin prueba alguna y de quien tiene hijos con otro , encasquetándoselos luego a un pagano. Por cierto, la jurisprudencia del TS dice que en ese caso, no se devuelven las pensiones cobradas por no reunir tal caso las exigencias para que se aprecie un "cobro de lo indebido".

Otra salomonada, cuánto juez metido a Salomón.

Me parece que ahora hay demasiada tendencia a dar la razón a las mujeres, será un poco por compensar que durante siglos no la hemos tenido. La Ley del péndulo no es justa. Más raciocinio, señores.

creo que mas que imndemnización, que tambien se lo deberian quitar del sueldo a los juezes que hacen y deshacen a su antojo y luego ir contra ellos es prácticamente imposible

Yo no veo justo que la mujer siempre tenga que ganar todo los juicios ...y depues dicen que quieren igualdad? pues que la haya porq yo no la veo

Bueno, yo como padre pendiente de juicio despues de dos años de custodia compartida no legalizada llego a la conclusion que un padre equilibrado y responsable tiene que archidemostrar que lo es.
La madre por el rol que ha cumplido ancestralmente no tiene que demostrar nada.
En mi caso la agresividad de la abogada y la madre pidiendo la peritacion de los hijos de momento les ha salido mal.

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Sobre el autor

(Guadix, 1963).
Periodista y licenciado en Derecho.
Subjefe de sección de Nacional.
Premio Ortega y Gasset de
Periodismo 2010 por el caso Gürtel;
Premio de Periodismo El Defensor
de Granada, Premio Nacional
de periodismo Antonio Mompeón
Motos; Boehringer Ingelheim al
Periodismo en Medicina y premio
de periodismo jurídico del Colegio
de Abogados de Madrid.

Sobre el blog

Este blog pretende ser un hueco de debate e información sobre temas con olor a toga y otros aromas adyacentes. Está abierto a cuantos deseen aportar una visión sobre temas de actualidad del mundo judicial, y sus intrahistorias. Lo anecdótico y llamativo también tendrá su espacio en esta web. Sólo se excluye la falta de respeto.

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