Se empiezan a ver ya en primera línea frente a los supermercados de Whole Foods y las mega tiendas de Ikea. No se trata de zonas reservadas para discapacitados. Son plazas de aparcamiento de recarga para coches eléctricos. Son cada vez más y los conductores de vehículos a gasolina empiezan a enfadarse, sobretodo cuando ven que no se usan. Así que algunos medios de comunicación lanzan esta simple pregunta: ¿se merecen los dueños de coches eléctricos un tratamiento especial?.
Hay respuestas para todos los gustos. La infraestructura para instalar este tipo de puertos está aún en una fase muy incipiente en EE UU, prácticamente a modo de pruebas. También hay ciudades que están empezando a implantar este tipo de "puertos" de recarga. Pero tan solo hay unos 20.000 de estos vehículos circulando y el coche eléctrico se ve por lo general entre el público como un juguete para los ricos. Y Zehner no es el único que duda de los beneficios medioambientales.
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