Lin-creíble

Por: | 16 de febrero de 2012

Las cajas registradoras no paran de sonar en el entorno del Madison Square Garden, la casa de los Knicks de Nueva York. Es la música que acompaña al joven Jeremy Lin. No hay un día que el jugador de la NBA no salga en la portada o en la contraportada de la prensa local. El Daily News lo lleva incluso en las dos caras de su edición del jueves. Ni Carmelo Anthony generó tanto entusiasmo. Y las réplicas de este terremoto se notan en Wall Street, donde los títulos del gestor del estadio están en máximos.

Lin

     Hasta el presidente Barack Obama se apunta al fenómeno que acompaña al californiano de origen asiático. No es solo su juego, capaz de machacar a Kobe Bryant; es sobre todo su historia. Y si los seguidores están entusiasmados con este joven de 23 años, eso se traduce en fuente de negocio para los bares de deportes que inundan las avenidas de la Gran Manzana, como el Café 31, al lado del MSG. Ahí sirven hasta hamburguesas con su nombre, y llegarán más platos inspirados en la estrella.

     Los neoyorquinos tienen desde hace un par de semanas algo que celebrar, y no se cortan en mostrarlo. "Linsanity", como dicen los gestores del local, "es buena para la economía neoyorquina, para la imagen y el espíritu de la ciudad", que no ve la hora de dejar atrás la negatividad de la crisis financiera y de una recesión que se sigue haciendo notar. Y el fenómeno empezaba a cobrar forma mientras los jugadores de los Giants se convertían en héroes locales tras ganar la Superbowl.


Jeremy

     El precio de los billetes para ver a los Nicks, entre tanto, va camino de triplicarse mientras los que van de listos intenta registrar marcas con variaciones del nombre del taiwanés, como "Lin-credible" o "LIN.Y.C", para sacar tajada al fenómeno y hacer su propio negocio vendiendo camisetas, gorras o con los derechos de explotación en anuncios. De hecho, ya existe un portal en internet con el nombre "Linsanity" donde venden camisetas. Y hay otras direcciones web más que están registradas.
     La camiseta del jugador con el 17 es, por cierto, la más vendida en este momento en el sitio de la NBA mientras la marca de indumentaria deportiva Nike prepara una campaña de promoción entorno a su figura. Y gracias a Lin, también hacen dinero las televisiones. Las retransmisiones de los partidos de los Knicks registraron un incremento del 70% en la audiencia durante las útimas dos semanas. Además de controlar los Knicks, MSG gestiona la segunda red de cable de la ciudad con 4,1 millones de abonados.

Lintime

     Es solo el comienzo. Ahora su impacto se cifra en decenas de millones, pero si continúa jugando así serán cientos. Para el que siga la NBA y Wall Street, aquí algunas empresas a poner en el ya conocido como Lin-dex y medir el efecto de su éxito. Junto a MSG (Madison Square Garden) y NKE (Nike), está DIS (Disney es propietaria de la ESPN y ABC), ADDYY (Adidas vende réplicas de la camiseta), BRK.A (Berkshie Hathawy de Warren Buffett controla Spalding) y DKS (Dick Sporting Goods)

 

 

Hay 9 Comentarios

Señor innegración: no da usted una.

El baloncesto no se "reserva" a negros y otras clases sociales "inferiores", como usted sugiere. Cíteme usted tres jugadores norteamericanos de origen hispano, por ejemplo, a ver si es capaz... que lo dudo.

Dentro del panorama del deporte profesional norteamericano, la creciente exigencia física ha motivado que cada raza se enfoque de forma predominante a aquellos deportes en que tiene cierta predisposición natura. Así, tenemos más afroamericanos en baloncesto, pero ninguno en hockey y muy pocos en baseball; este último deporte está más nutrido por hispanos, que jugan más intensamente, mientras que las estrellas del football son mayoritariamente blancos. El laureado equipo de atletismo es mayoritariamente negro desde hace años, pero buscará usted en vano si pretende encontrar algo que no sean blancos en el de natación, muy respetado en los USA.

La cultura del deporte en la universidad es tradicional en el país. Y le puedo asegurar que TODOS los universitarios con curriculums relevantes practican algún deporte. Ya graduados, los hay que optan por el deporte por preferencia o mejores ofertas, mientras otros se encaminan a la vida laboral no deportiva, académica o no, en base a lo que han estudiado.

Los estudiantes de origen asiático han destacado siempre en deportes universitarios de precisión: vea el equipo olímpico de tenis de mesa o badminton, por ejemplo, o casos como el frisbee, que no es olímpico pero se disputa a nivel estatal en todo el país. Igualmente, el pool (billar) es una lucrativa actividad deportiva plagada de asiáticos. Si fuese como usted defiende y los asiaticoamericanos buscasen ocupaciones "dignas" explíqueme por qué hay tantos estudiantes universitarios de procedencia asiática que acaban dedicados al poker profesional (dignísima vida de casinos y viajes constantes).

Es totalmente falsa esa imagen de los asiaticoamericanos que usted pretende dar: hay deportistas de este origen en el país, sólo tiene que buscarlos en las disciplinas adecuadas.

De igual manera, equivoca usted el foco. No es cierto que los asiáticos en los USA valoren negativamente el deporte. Simplemente, la mayoría de ellos proceden de primeras o segundas generaciones de inmigrantes. Eso significa que sus padres en muchas ocasiones han trabajado 60 horas semanales para pagarles a sus hijos el acceso universitario. Culturalmente, para esos padres, nacidos en Asia, con ese esfuerzo resulta muy raro aceptar que sus hijos se dediquen a algo que no sea "quemarse las pestañas". Pero es falso que haya un rechazo: simplemente es una tendencia cultural.

La prueba es que la comunidad china en los USA es la principal seguidora de la NBA, que se ha expandido con éxito hacia el país de origen. En China deliran con este deporte y las canchas están plagadas de altos funcionarios y profesionales universitarios que aplauden a sus hijos chinos jugando a este deporte que, según usted, denostan. De hecho, hoy en día, el modelo de inmigrante chino a los USA con éxito es Yao Ming, y todos los padres asiáticos están deseando que su hijo se haga deportista de éxito, si da la estatura.

La próxima vez, antes de llamar "bufón" a nadie, viaje un poco más a los países sobre los que opina.

Ah, triqui dear, para tu información, porque acabo de darme cuenta de que lo ignoras (qué ingenuidad la mía, siempre creo que cualquiera está mínimamente informado): TODOS o casi todos los deportistas estadounidenses se hacen profesionales con títulos universitarios (son "college graduates").

@ triqui: exactamente (aunque te convendría repasar un poquito el título académico - "licenciado"...- que ha obtenido Lin de Harvard; pero es lo de menos): no está siguiendo el camino AA, que sería hacer uso de ese título de forma más "honorable". Aunque, faltaría más, está en su derecho a alejarse de caminos amarillos y acercarse a caminos negros.

Para innegracion: Excepto por el ínfimo detalle sin importancia del hecho de estar licenciado por Harvard, tienes razón. Bueno, no, no la tienes.

El tío es americano.

Este inesperado éxito de Jeremy Lin podría constituir un signo de la "innegración" de los chinos y otros asiáticos dentro la sociedad estadounidense, ya que estaría triunfando en un actividad normalmente reservada a negros y otras clases sociales "inferiores" (los mismos asiático-americanos así los consideran) de esa sociedad. Es decir, iría en un sentido contrario al "sueño americano" de los asiáticos, consistente no en ser deportistas y otros bufones profesionales, sino más bien en alcanzar altos niveles de respetabilidad y estabilidad profesional y económica. En ese sentido, se podría decir que Lin representa un retroceso en ese sueño (excepto, claro está, en que todo esto quizás le reporte un fuerte beneficio económico...)

Será una estrella fugaz o se quedara....

Esto es la revancha de los novatos en www.basketandtalent.com

De origen taiwanés es lo correcto.

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Sobre el blog

“El dinero no duerme”- Gordon Gekko. La actividad en la plaza neoyorquina no cesa con el toque de campana y desborda como una crecida la calle del muro.

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Sandro Pozzi

, italosevillano, loco por el kimchi. Sobrevivió siete años en Bruselas y desde hace ocho, en Nueva York.

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