La próxima será la tercera elección presidencial que vivo en EE UU. La primera fue la campaña que llevó a la reelección del republicano George Bush. La segunda, la que colocó a Barack Obama en la Casa Blanca. Lo que no había visto antes fue el abucheo que le han metido al aspirante Mitt Romney, cuando repitió ante el primer lobby negro que revocará la reforma sanitaria si llega a presidente. Por cierto, una precisión. Universal no significa cobertura pública para todos los estadounidense como pasa en España. Es más bien que se obliga a los ciudadanos a tener seguro médico. Y eso es especialmente relevante para los empresarios y las empresas que dirigen.
La conocida como Obamacare fue bendecida en gran parte por el Tribunal Supremo hace casi dos semanas. Eso no está evitando que los conservadores intenten matarla antes de las elecciones, por si Romney no llegara a la Casa Blanca. Con lo que hay sobre la mesa aprobado, muchas pymes contarán con nuevas vías para intentar negociar un plan de cobertura sanitaria más barato para sus empleados, subsidiado en parte por los estados. Algo parecido existe ya si la sociedad en cuestión atraviesa por alguna dificultad. Lo que marca la diferencia sobre lo actual es que la empresas con más de 50 asalariados deberán dar cobertura a sus empleados si no quieren ser sancionadas.
Esa disposición entrará en vigor en 2014, lo que significa que incrementará el coste para las compañías. Y lo que vale para las empresas de tamaño medio, también vale para las más pequeñas y para los autónomos. Al aprobar la Corte el mandato individual, el Obamacare es de aplicación también para los empresarios cuyas empresas tienen menos de medio centenar de empleados. No es una buena noticia en un momento de dificultad económica tan prolongado como el actual. Lo que si permite el nuevo régimen a los autónomos es acudir a cestas de asegurados creadas por los estados. La idea es que al haber más miembros en ese pool, se reduzca el coste porque se dispersa el riesgo.
De lo que se trata, en definitiva, es que las pequeñas firmas tengan a sus disposición seguros a precios baratos como los que consiguen las grandes compañías del país. Qué vaya a funcionar está por ver. De momento, el modelo del Obamacare es teórico ya que no existe ninguno de estos "mercados de seguro estatales" funcionando para tener una idea. Hay una docena de estados que ya están dando los pasos para crear estas cestas. En paralelo, se mantienen los créditos fiscales que premian a las firmas con menos de 25 empleados por asegurar a su plantilla. Pero esta última opción no está siendo muy popular, porque el beneficio para la empresas se lo come en costes administrativos.