La revista Forbes ya tenía a Zhang Zhirong en las listas que hace con los multimillonarios del planeta. Pero ha sido el regulador bursátil en EE UU el que lo elevó el viernes a los titulares. Sobre el hombre de negocios chino, de 43 años, pesa ahora la sospecha de haberse enriquecido ilícitamente con la compra de la firma energética canadiense Nexen por parte de la petrolera estatal china Cnooc. Well Advantage, una de las empresas que controla, manejaba información confidencial sobre la operación y el supervisor del mercado de valores le acusa de haberla utilizado antes de que se hicera pública.
Zhang no es acusado directamente. Pero la SEC -siglas en inglés del regulador bursátil- explica en la nota de prensa emitida al despedir la semana Wall Street que Well Advantage empezó a acumular acciones de Nexen en cuentas en Hong Kong y Singapur, anticipando el anuncio de la operación. Cnooc, con la que alguna de sus empresas industriales tiene lazos, puso 15.100 millones sobre la mesa. Es una prima del 61% para los propietarios de la firma canadiense. Esa jugada por delante del mercado les permitió ganar siete millones de dólares el día en el que se hizo el anuncio, tras apreciarse la compañía un 50%.
Zhang, 18 en el ránking en China, empezó a amasar su fortuna hace dos décadas como agente de corretaje y subcontratista en el sector de la construcción, cuando empezó el boom inmobiliario. Hace un año, su riqueza ascendía a 5.400 millones de dólares. Pero en un año se desplomó a 2.600 millones, por el derrumbe bursátil de su conglomerado industrial Rongsheng Heavy Industries. La desaceleración global está afectando a la rentabilidad del negocio de astilleros. Tampoco le va muy bien con Glorious Propert Holdings, por la corrección que empieza a experimentar el mercado inmobiliaro chino.