Un amigo que se dedica a la publicidad en Nueva York lo representaba así. La exportación española más popular no está disponible en EE UU. No hay que trabajar en una oficina en Madison Avenue para darse cuenta de que no le falta la razón -además del monumental enfado que tienen los aficionados del fútbol español en general. La Liga, los partidos del Madrid y de Barcelona, casi no puede verse en las televisiones estadounidenses. Es consecuencia de que los derechos de retransmisión los controla ahora el canal beIN Sport, solo disponible en las plataformas vía satélite DirectTV y DISH Network.
Hasta ahora los partidos podían seguirse por GolTV. El nuevo canal beIN Sport pertenece a la red Al-Jazeera y solo está disponible para ocho millones de abonados. Eso ni llega a cubrir la población del área metropolitana de Nueva York, por lo que el rating de audiencia será tan bajo que casi no podrá medirse. De hecho, Nielsen no tiene intención de medirla en este momento. El cambio de plataforma también afecta a la liga italiana y a la francesa justo en el momento en el fútbol europeo, o soccer, trata de abrirse camino entre el público estadounidense. Quizás beIN Sport llegue algún día al cable.
Pero hasta entonces, a los abonados que seguían GolTV solo les quedan dos opciones para disfrutar de los partidos de La Liga: o cambiar de plataforma o ver el fútbol en portales piratas en Internet. De momento, mi amigo el publicista ya llamó a Time Warner Cable para cancelar la suscripción al paquete deportes. Y lamenta la falta de estrategía de negocio a largo plazo, derivada de la pérdida de proyección que tendrá el fútbol español en EE UU por este cambio. Si el aficionado está preocupado, los clubes también deberían por la decisión de sus ligas de poner el dinero por delante de la distribución.
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