"Felicidades Wildfire. Ahora hay oficialmente más miembros de la familia Zuckerberg trabajando para Google que en Facebook". Así celebraba Randi Zuckerberg, a través de su cuenta en Twitter, la noticia de que la empresa más potente de Internet se haga con el control de la joven agencia de publicidad especializada en redes sociales. "Raro", remacha la hermana famosa del fundador del universo virtual, que desde hace dos meses se está dando de cara con el mundo real de Wall Street, donde la sangría no cesa. Los títulos de Facebook se pagaban en el momento del anuncio a 21,6 dólares, lejos de los 45 dólares que llegó a apostar algún inversor en los primeros minutos de cotización en el Nasdaq.
Wildfire Interactive es una puntocom que empezó a emerger hace solo cuatro años en el Valle del Silicio, y para la que trabaja Arielle Zuckerberg como gestora de producto. El detalle de lo que paga Google por la start-up no ha sido desclasificado, pero en los círculos tecnológicos se especula con que podría rondar los 250 millones de dólares. Los analistas creen que es una jugada inteligente de Larry Page para parar los pies a Facebook en la carrera por la tarta publicitaria en las redes sociales. Esta firma cuenta con una información muy valiosa sobre la actividad de márketing y productos de Facebook, que le va a venir como anillo al dedo para desarrollar la plataforma Google+.
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