Grandes titulares para el iPhone5. Y también grandes análisis sobre su impacto en la economía, como si el dispositivo electrónico de Apple fuera a sacarla de la anemia que sufre tras la Gran Recesión. Dicen los que saben que su impulso será mayor que el de la nueva ronda de estímulos lanzada por la Reserva Federal. Pero el que escribe, seguirá con su Blackberry de hace cinco años. No es que tenga los dedos demasiados gordos como para escribir en pantalla. Es que, tal y como están las cosas, no toca gastar 600 dólares en un terminal liberado que se quedará viejo en un año. Y ahí está precisamente la incongruencia de lo que pasó el miércoles en EE UU.
Está bien celebrar por todo lo alto un producto que incentiva la demanda, el empleo y la riqueza. Pero no deja de ser chocante que todo este entusiasmo mediático tuviera lugar el mismo día en el que la oficina del Censo presentara los últimos datos sobre el tamaño de la brecha social en EE UU. De hecho, los ocho megapixel de la cámara del iPhone5 se llevaron más tinta en papel que los 46,2 millones de personas que el año pasado vivían por debajo del umbral de la pobreza. Eso equivale al 15% de la población estadounidense. Es en términos absolutos el nivel más alto en más de medio siglo. En porcentaje, hay que remontarse a 1993 y 1983 para ver años tan malos.
No es que echara en falta titulares. Es que tampoco vi a los grandes pensadores económicos haciendo referencia a este contraste, sobre todo si se piensa que lo que vale el iPhone puede considerarse una pequeña fortuna para un individuo que gana al año menos de 11.400 dólares ó los 23.200 dólares de una familia con dos hijos. El iPhone, dicho en otras palabras, también puede verse como otro ejemplo más de una brecha social cada vez más visible. Y sería aún mayor de no ser por la ayuda pública a la compra de alimentos y al desempleo o los créditos fiscales. Un dato más. El ingreso medio anual de una familia está en los 50.050 dólares, tras sufrir su quinta caída consecutiva.
Y aquí el dato de las personas sin cobertura sanitaria, que también cuenta.
Como decía un comentarista en la víspera de la publicación del informe del Censo y del evento de Apple, si a los datos de pobreza se les prestara tanta atención e interés como al iPhone5, quizá eso aportaría a la economía de EE UU más de un 0,5% del PIB.