La crisis financiera, y la gran recesión que le siguió después, sigue teniendo un impacto en la vida de los estadounidense. La agencia que supervisa la actividad de más de 4.300 bancos y entidades de ahorro que operan en EE UU acaba de publicar un informe en el que pone en evidencia que el número de personas sin cuenta bancaria va en aumento. El total se acerca a los 10 millones de hogares que no disponen de depósito alguno, lo que equivale a un 8,2% de las familias. En 2009 eran nueve millones, ó el 7,7% de los hogares. Eso se debe a que cada vez más estadounidenses buscan otras formas alternativas para hacerse con efectivo, como tarjetas prepagadas o casas de empeño.
Es otra forma de decir que no cuentan con el dinero para abrir una cuenta y mantenerla. Pasa en uno de cada tres casos. Para la familia que vive con el cheque que le llega a casa cada semana, tener un balance mínimo que le libre de penalizaciones es imposible. El 21% dice que no lo necesita y un 7,5% responde con un "no me fío de los bancos". Del total, un 6,6% no puede abrirla porque no cuenta con la documentación necesario o no cuenta con un historial de crédito negativo. Se trata de minorías, parados, jóvenes y personas con ingresos por debajo a los 15.000 dólares anuales. El 12% recurre a servicios que le permiten cambiar los cheques por efectivo y el 18% a tarjetas de prepago.