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3500 Millones

¿Puede el ciberactivismo cambiar el mundo?

Por: | 10 de marzo de 2011

Luis Morago, Director de Campañas de Avaaz, comienza sus colaboraciones periódicas con este blog con una entrada sobre las nuevas estrategias del activismo digital y las oportunidades que ofrece para influir en retos globales como la pobreza, la corrupción o la violación de los derechos humanos. Lean y actúen:

 

Durante los últimos años hemos sido testigos de una verdadera explosión de iniciativas y acciones ciudadanas por Internet. Un ejemplo citado a menudo es la extraordinaria victoria electoral de Obama, cimentada en gran parte sobre el uso estratégico de las tecnologías online. Gracias a ellas pudo conectar con una  fragmentada y adormecida base social demócrata y convertirla en una poderosísima maquinaria electoral.

38 degreesDestacadas organizaciones como Greenpeace, Intermon Oxfam, Amnistía Internacional y otras muchas llevan tiempo utilizando Internet como herramienta de sus campañas. Y varios países ya cuentan con plataformas progresistas de acción ciudadana por Internet, como MoveOn.org en los Estados Unidos, GetUp.org en Australia, y 38 degrees en el Reino Unido. Con distinto formato, encontramos a Change.org  y, más recientemente, a Actuable en España. Y a nivel global, Avaaz.org que, en apenas cuatro años se ha convertido en la comunidad ciudadana global online más grande del mundo, con más de 7 millones de miembros distribuidos por todo el planeta (400.000 de ellos en España).

   

Este nuevo tipo de iniciativa no está exenta de críticas. Hay quienes denuncian que se trata de un modelo que promueve un activismo de salón, vago e ineficaz, frente a los métodos más tradicionales. Pero las experiencias de estas organizaciones nos revelan un amplio campo de acción que va mucho más allá de un simple 'clic' en una petición, y que es capaz de lograr victorias sorprendentes.

Corrupcion Sin ir más lejos, los británicos de 38 degrees han contribuido a tumbar una propuesta legislativa del gobierno conservador que proponía la venta de gran parte de los bosques del país por 250 millones de libras esterlinas. ¿Sus armas? Un pequeño equipo de profesionales, Internet y las acciones coordinadas de más de medio millón de ciudadanos. Y en Brasil, Avaaz impulsó el año pasado la campaña por Internet más grande de la historia de este país, con una petición online de más de 2 millones de firmas, 500.000 mensajes y decenas de miles de llamadas telefónicas a políticos e instituciones clave. Este esfuerzo resultó en la aprobación de una ley que excluyó a cientos de candidatos corruptos de las listas electorales. Una iniciativa similar se acaba de lanzar aquí en España.    

También en el marco de la acción humanitaria el potencial es enorme, como vimos en 2008 tras el devastador ciclón que asoló Birmania dejando decenas de miles de muertos. Ciudadanos de todo el mundo se movilizaron, donando por Internet 2 millones de dólares para comprar alimentos, medicinas y materiales de emergencia que pudieron llegar directamente a los afectados en cuestión de días a través de la colaboración entre Avaaz y una red de monjes birmanos que lograron sortear el bloqueo impuesto por la Junta Militar sobre toda ayuda internacional.

Así, junto a las grandes movilizaciones mundiales de la pasada década  (contra la pobreza, por un acuerdo climático ambicioso y justo, etc.), estamos viendo el surgimiento de un activismo más ágil y estratégico, en el que convergen modelos de acción convencionales e innovadores, donde más y más ciudadanos unen sus voces en plataformas organizadas y se movilizan en torno a problemas y oportunidades locales, nacionales o globales para lograr un impacto.

No sabemos lo que nos va a deparar el futuro. Pero lo importante es no caer en el fatalismo que nos lleva a creer que el mundo no puede cambiar y que no hay nada que podamos hacer al respecto. No debemos pensar que el activismo por Internet será esa varita mágica que necesitamos para construir un mundo mejor y más justo, pero empieza a demostrarnos que, junto a las incertidumbres y retos por las que navegaremos durante los próximos años, también existe un enorme universo de posibilidades.

¡Aprovechémoslas!

Hay 6 Comentarios

Yo no sabría contestar, con certeza .
.¿Puede el ciberactivismo cambiar el mundo?. Solo espero , que el mundo no pueda cambiar el ciberactivismo...

el reconocer que lo que estamos pensando coincide con lo que piensan otros es -al menos- un aliciente, y el que dude del poder del trabajo en equipo...¡no sabe de lo que está hablando!

Mi comentario es que el mundo ya está cambiando, la tendencia es a la transparencia y al fin de lo oscuro, violento y corrupto. Por ello, el cyberactivismo puede cambiar el mundo en la medida que ofrezca alternativas. Es por ello que es trascendente difundir la bandera de la paz, la permacultura, el movimiento de transición, la importancia de meditar, de rezar y de conectarnos con la bondad que mora en nuestro interior. Jallalla Sagrado sea el cambio de ciclo: www.crearpaz.org

Te doy completamente la razón. El poder de Internet es infinito. Nació como un sistema donde poder comunicarse y ahora es el medio de comunicación más potente del mundo. Internet permite que voces acalladas puedan dar su opinión, que multitud de personas se unan para una causa común. Creo, sin duda alguna, que Internet es el futuro. Sólo hay que ver las últimas revoluciones en el mundo árabe y el poder de acción y representación ciudadana que este medio les ha permitido. Estamos ante un gigante de la comunicación que aún no nos ha mostrado completamente su potencial, pero que poco a poco veremos crecer.

El ciberactivismo no puede cambiar el mundo. La actividad real a través de la red si, por completo, de arriba a abajo. Sin con mi DNIe puedo declarar mis impuestos y pagarlos sin moverme de la mesa ¿Cuál es la razón para que con los mismos medios no pueda entrar a las votaciones en el parlamento y votar directamente las leyes y los reales decretos? Eso no es ciberactivismo, es el ejercicio del derecho base de todo el sistema: un hombre un voto. Quiero votar yo, no que vote por mi mi diputado. Y no solo quiero, es que puedo. Es decir: cualquier ciudadano puede no ya influir, si no decidir con efectos reales y eficaces. Busquen en Actuable "democracia 4.0". Es un texto largo (15 páginas), complejo y difícil. Pero puede que se trate de la semilla de las mas importante revolución desde 1789. Ojo, que no es una broma. Si puedo pagar impuestos por internet, puedo votar directamente las leyes. No elegir a un político, si no votar yo. 350 diputados, 35 millones de electores censados. Mi voto vale una treinta y cinco millonésima. Si entro en la red en el momento de la votación y lo ejerzo, se descuenta a cada diputado esa millonésima. Así, cada escaño no valdrá 1 entero, sino 0'999999999. Si entran en la red un millón de ciudadanos para ejercer su voto en una sesión del parlamento, desaparece el valor de diez escaños, que vuelven al pueblo en ese instante. Y las votaciones se computan con decimales. Ejemplo: ley pensiones: votos a favor: 168'00045344 - votos en contra 181'99955766. Un millón de ciudadanos recuperamos el valor de diez escaños, y sus señorías, aún votando los 350, no valen 350, si no 340. El resto es del pueblo de nuevo. ¿Ciber activismo? No; democracia, simplemente, sin interferencias, sin intermediación. Insisto, si alguien quiere ver el futuro, que busque en google "democracia 4.0". (Advertencia: tras su lectura no puede ya pensarse nunca de la misma manera que antes respecto a todo el sistema ¿esta preparado?)

perdonen mi escepticismo con el tema. No tengo facebook, ni tweeter, ni cualquier otro "sistema de control de la población", pero las movilizaciones por internet son un instrumento de unos pocos para conseguir ciertos objetivos y, excepto curiosos ejemplos como los que se nombran en estos artículos, los que promueven estas iniciativas tienen intereses personales que no siempre son de interés general. La interconexión de medio mundo solo contribuye a la despersonalización del individuo, y como dijo alguien muy sabio, el individuo tiene mucha más capacidad de raciocinio que la masa. Esto es lo que el capitalismo quiere, una gran masa a quien manipular, porque manipular a cada individuo del planeta es una tarea mucho más dura.

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Sobre los autores

3.500 Millones es un blog coral dirigido por Gonzalo Fanjul. Este espacio es el resultado de un esfuerzo colectivo en el que los protagonistas de la lucha contra la pobreza comparten su experiencia y sus propuestas.

Autor

  • Gonzalo FanjulGonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, impulsa la iniciativa porCausa y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG

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