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3500 Millones

Robin de los Bosques Financieros
Cada ministro de economía de cada país desarrollado se lamenta en cada ocasión de lo mal que están sus finanzas. A estas alturas, hasta los niños de tres años están familiarizados con el concepto de ‘déficit público’, y sus padres con el de ‘restricción presupuestaria’. Justo cuando los países más pobres ven sus necesidades dispararse como consecuencia de la crisis global y la subida del precio de los alimentos, los países ricos les dicen eso de “Cerrado hasta nuevo aviso”.

Entonces aparece una alternativa: un pequeño impuesto del 0,05% a las transacciones financieras más especulativas que permitiría generar hasta 300.000 millones de euros anuales. Este dinero es suficiente para financiar, al mismo tiempo, la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la lucha contra el calentamiento global y el fortalecimiento de los programas sociales en los propios países ricos. Con dos ventajas añadidas: primero, la tasa cumple el bíblico principio de “quien la hace, la paga”, ya que son precisamente los responsabes de la crisis quienes cargarían con el impuesto, y no usted o mi vecina; segundo, la tasa carga contra la economía especulativa en beneficio de la economía real, lo cual ayuda a introducir varias dosis de sentido común en nuestro régimen económico.

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Con estos mimbres, no es raro que sus promotores hayan decidido referirse a esta idea como la Tasa Robin Hood. Quitarle a los ricos e irresponsables para dárselo a quienes trabajan cada día para sacar adelante una vida difícil.  

Si alguien nos hubiese dicho hace dos años que el Gobierno francés tendría este asunto como bandera de su presidencia del G20, muchos nos hubiésemos reído. Pero hoy está ocurriendo. Un puñado de gobiernos se ha unido a los millones de estudiantes, trabajadores, pensionistas y ciudadanos que reclaman alternativas justas y eficaces a esta crisis económica. A diferencia de los mandarines financieros que se beneficiaron de generosos rescates públicos y hoy reparten bonus entre sus compinches, ellos no están ‘back to business’. 

Una oportunidad de cambio como esta ocurre una vez por generación, y parece que muchos lo han comprendido. La última tribu en unirse al club ha sido la de los economistas. En una carta que se presentará hoy en varios países, 1000 prestigiosos profesionales de esta disciplina, procedentes de las mejores universidades del mundo, avalan la solidez técnica y la oportunidad de esta medida. La misiva está dirigida a los miembros del G20 (España incluida) y a Bill Gates, a quien el G20 ha encargado el estudio de mecanismos innovadores de financiación del desarrollo.

Dudo que su influencia en la imperturbable Ministra Salgado sea tan grande como la de esos otros 100 Economistas que tan de moda están, pero es muy importante que los demás miembros del Gobierno presten atención, porque solo el fundamentalismo ideológico y los intereses de los especuladores se oponen a una idea como la Tasa Robin Hood. Apoyarla sería un digno testamento político para el Presidente Zapatero.

(Puedes informarte y apoyar la iniciativa en la página www.QueNoPaguenLosDeSiempre.org)

¿Seguro que ha salvado usted a Costa de Marfil, M.Sarkozy?

Por: | 12 de abril de 2011

GONZALO SÁNCHEZ-TERÁN conoce bien África, un continente en el que ha vivido cerca de diez años y al que viaja regularmente como experto en ayuda humanitaria. El blog de poesía que mantiene en la espléndida revista digital FronteraD ha buceado de forma sorprendente en la realidad de algunos de estos países. En su primera colaboración con 3500 Millones, Gonzalo ofrece una fotografía personal de Costa de Marfil en el día después de la detención de Gbagbo.

Refugiadas de Costa de Marfil en Liberia. UNHCR/G.Gordon



Llegué por vez primera a Costa de Marfil, desde la vecina Guinea, en vísperas del inicio de la guerra de 2002 y estuve por última vez en Abiyán hace unos meses. Entre medias viví y trabajé tanto en el norte del país dividido como en el sur. A lo largo de esos nueve años pude ver el derrumbe de su economía, el enconamiento de los odios entre grupos sociales, y la manipulación de esos grupos por parte de una clase política corrupta y violenta: todo ello frente a la atenta indiferencia del resto del mundo. Ha hecho falta sangre y destrucción para que los medios de comunicación occidentales le hayan dedicado algo de espacio a los desventurados costamarfileños. Ahora que Laurent Gbagbo ha caído la luz se volverá a apagar: hasta la próxima matanza.

En estas semanas las noticias de los periódicos y de la televisión resumían los hechos  para consumidores apresurados: dos dirigentes, uno malo que ha perdido las elecciones y se resiste a abandonar el poder, y uno bueno, apoyado por la ONU, y la comunidad internacional, que las ha ganado. Todo ello sazonado con las imágenes de rigor: soldados de aspecto salvaje, cuerpos acribillados y mujeres en chanclas y camiseta huyendo. Podían haber cogido las del penúltimo conflicto africano y nadie hubiera notado la diferencia. El espanto en África lo explican las imágenes, nunca la historia, la economía o la geopolítica. Y sin embargo este drama, como casi todos, es eso: historia, economía y geopolítica. 

El año pasado Costa de Marfil celebró el cincuentenario de su independencia. Su primer presidente, Felix Houphouët-Boigny, gobernó durante más de tres décadas. Fue un tiempo de enorme crecimiento económico auspiciado y protegido por Francia, la antigua fuerza colonial. Sin embargo nadie podía hablar contra el líder, ninguna institución democrática fue implementada, ningún partido autorizado: desarrollo equivalía a riqueza. Francia, dueña y señora de las armas y de una parte importante de la industria, jamás abogó por unas elecciones democráticas. Había dinero, trabajo y autocracia: un cóctel idóneo para unos y otros. Esa tradición dictatorial, esa negación de la alternancia nacida en la colonia y alentada tras la independencia, la mamaron los herederos de Houphouët-Boigny, el último de los cuales es Laurent Gabgbo. Tras medio siglo protegiendo déspotas, de pronto Occidente defiende las democracias africanas. Como diría Mario Benedetti, táctica y estrategia.

Costa de Marfil no es otro país subdesarrollado; de hecho, era una nación comparativamente rica. Lo más sorprendente es que su riqueza no se levantó sobre la minería o el petróleo, sino sobre la agricultura y una incipiente industria. En cuanto abandonas Abiyán te encuentras con los inmensos cultivos de cacao y café. El desarrollo agrícola exigió mano de obra barata y durante generaciones cientos de miles de inmigrantes se asentaron en el país procedentes del Sahel: inmigrantes musulmanes que laboraron duramente y tuvieron hijos y nietos. Esos hijos y nietos no recibieron documentos de identidad costamarfileños, fueron considerados extranjeros en su propio país y se les denegó el derecho a elegir a sus candidatos. A ninguna de las grandes multinacionales del cacao y el café que compraban en Costa de Marfil les preocupaba esta segregación. En el año 2002 una parte del ejército se levantó exigiendo igualdad para los ciudadanos del norte, se apropiaron de la mitad del país e instauraron un régimen corrupto y violento, idéntico al del sur. Mantener a poblaciones segregadas porque son diferentes acaba conduciendo a la violencia

Cuando los dos bandos se embistieron, Francia, podrida de intereses financieros en el país y cómplice de los anteriores dictadores, se autoproclamó árbitro. Es su predio africano, como Estados Unidos, Inglaterra, antiguamente Rusia y crecientemente China, tienen el suyo. Su apoyo militar a Ouattara, por más justo que sea (ganó las elecciones pese a lo que digan algunos exaltados), es visto por mucha gente en Costa de Marfil como otra aventura neocolonial. E indudablemente algo de eso hay.

Neutralizado Gbagbo con toda probabilidad disminuirá el horror pero no desparecerá el conflicto. Al menos un tercio de la población considera a Ouattara un títere de Francia. Si bien el ejército de Gbagbo se ha desvanecido, en Abiyán quedan vivas sus milicias, fanáticas y violentas. El ejército de Ouattara es poco más que una banda de rebeldes habituada a la extorsión como medio de vida. En su avance hacia la capital han cometido matanzas y violaciones de los derechos humanos. Sería un grave error que los medios de comunicación se felicitaran de su victoria sin exigir que sean juzgados los responsables. El resentimiento entre los grupos sociales es profundo: si la comunidad internacional se limita a levantar el brazo del ganador y volver a los negocios tan solo se pospondrá la violencia. 

Occidente lleva décadas manufacturando estados fallidos. No basta con acudir con mangueras cuando arden: tenemos que dejar de trabajar para el fuego.

La RSC de Coca-cola ¿realidad o lavado de imagen?

Por: | 11 de abril de 2011

Después de abordar hace unos días la victoria de las comunidades indígenas sobre Texaco, en esta ocasión publicamos esta entrada de GREG HILLS sobre el caso de Coca-Cola. Oxfam América presentó hace unos días un polémico informe elaborado con la compañía en el que se analiza el impacto de sus operaciones sobre la pobreza y el medioambiente.

RscFotografia: Nathalie Paco

¿Por qué las empresas dicen que son responsables pero después actúan de forma diferente? ¿Hablan de boquilla, lavan su imagen o son simplemente hipócritas? ¿O existe alguna razón diferente?

La respuesta es que la mayor parte de las compañías son menos siniestras de lo que les gustaría pensar a los escépticos, pero a menudo desconocen lo que no saben. Buenos gerentes con valores sólidos toman decisiones equivocadas porque no ven la oportunidad de hacer cosas con verdadero impacto social. Desde fuera dan la sensación de actuar irresponsablemente, pero es muy habitual que lo que estemos viendo sea una fila de ejecutivos incapaces de intuir las intersecciones entre sus negocios y la sociedad.

Coca-colaMe gustaría compartir con ustedes la oportunidad de asomarse al futuro y ver cómo se enfrentarán las compañías a su responsabilidad social. Hace unos días me subí a un tren entre Boston y Nueva York para participar en el lanzamiento del informe de Oxfam América la Huella de la Pobreza. Este nuevo estudio se centra en las operaciones de Coca-Cola y de su embotelladora local SABMiller en El Salvador y Zambia, analizando sus efectos en las comunidades pobres de la zona. El evento fue un debate sincero y animado entre representantes de Oxfam América, Coca-Cola, SABMiller y el UN Global Compact para compartir el viaje de dos años en el que ha consistido la investigación y su desarrollo.

Por un lado, el debate cubrió muchos de los lugares comunes que pueblan estos días el campo de la Responsabilidad Social Corporativa: la creación de valor común, los negocios inclusivos, la necesidad de ir más allá de la filantropía empresarial, etc. No hubo ideas nuevas, pero es esperanzador comprobar cómo continúa el debate y el interés acerca del modo en que las compañías pueden identificar oportunidades para responder con sus negocios a los grandes debates sociales.

Por otro lado, el informe establece niveles de exigencia altos con respecto a las compañías que “levantan el velo” de sus operaciones y del modo en que estas afectan a la sociedad. La transparencia no es ninguna tontería, si lo piensan. Coca-Cola es una de las marcas más poderosas del mundo: sus relaciones públicas y la imagen de la compañía están en juego las 24 horas de cada día del año. Si este hubiese sido un mero movimiento de relaciones públicas, el informe se hubiese limitado a un artificio sesgado para generar titulares positivos en prensa. Pero no se trataba de eso. Fue un reconocimiento humilde de que esta investigación es solo el comienzo de un viaje para avanzar en diversos frentes. Fue una declaración de intenciones; el intento por enfrentarse a los retos que surgen en cada eslabón de la cadena de valor, como el desarrollo económico, la participación de las comunidades, la equidad de género o la escasez del agua. Fue una aceptación de que las soluciones simples y unilaterales no existen, y que hacen falta respuestas con un impacto colectivo. Fue una invitación para que otros trabajen de forma constructiva con Coca-Cola y SABMiller para identificar el modo de actuar mejor, tanto para las compañías como para las comunidades en las que operan.

En resumen, este tipo de investigaciones ofrece una plataforma muy necesaria para que las compañías se enganchen de manera más productiva en procesos de cambio social. Llena algunos de los vacíos de conocimiento a los que se enfrentan directivos que están acostumbrados a trabajar con conceptos como calidad, eficiencia o beneficios, pero a los que se les escapan los matices de asuntos sociales claves.

Con todo, esta plataforma representa solo el punto de partida para empresas que estén realmente comprometidas con la creación de valor compartido. El conocimiento y la transparencia son necesarios pero no suficientes para cambiar un comportamiento enraizado en el tiempo. Las compañías necesitan hacer uso de estos conocimientos como base sobre la que desarrollar futuras estrategias con objetivos específicos que integren estas prioridades en el corazón de su modelo de negocio y que establezcan sistemas de evaluación para lograr tanto los objetivos empresariales como los sociales.

Confío en que más compañías se animen a “levantar el velo” para poder conocer la intersección de sus negocios con las comunidades y actuar en consecuencia buscando soluciones colaborativas.

(Esta entrada fue publicada originalmente en el blog de Social impact Consultants. Para conocer todos los detalles del informe, visitar esta página. Chris Jochnick ha hecho también una entrada reciente en el blog The Politics of Poverty sobre las motivaciones de este informe y su proceso de elaboración).

FIB vs PIB

Por: | 08 de abril de 2011

JORDI PIGEM es Doctor en Filosofía, ha sido profesor del Schumacher College y coordinador de la revista Integral, pero es principalmente un escritor que reivindica la FIB (Felicidad Interior Bruta) como factor de medida de la calidad de vida de una sociedad. Entre sus obras destacan Buena crisis: Hacia un mundo postmaterialista y acaba de publicar GPS (GlobalPersonalSocial): Valores para un mundo en transformación, donde argumenta que en el mundo de hoy existe una sinergia entre lo global, lo personal y lo social: lo que contribuye a la responsabilidad social y ecológica contribuye también a la verdadera satisfacción personal

Nathalie GPSFoto de Nathalie Paco

Hoy se producen más alimentos que nunca, pero más del 10% de la población mundial pasa hambre. Hay al menos 800 millones de personas con hambre y más de 1.000 millones con sobrepeso. Los informes de Naciones Unidas indican que en los últimos decenios se han incrementado como nunca las desigualdades entre ricos y pobres, tanto a nivel global como dentro de la mayoría de países. La búsqueda del bien común implica acabar con las situaciones de extrema desigualdad, precariedad e injusticia que encontramos en el mundo de hoy. No podemos ignorar que buena parte de la riqueza de las sociedades del Norte se ha basado desde la época colonial en la explotación de las sociedades del Sur del mundo.

Por otra parte, en los países del Norte el crecimiento material no se traduce ya en más calidad de vida. Nuestra plenitud personal y el bien común de la sociedad están mucho más ligados a valores intangibles —como las relaciones personales, la alegría de vivir, el tiempo libre y la creatividad— que a los bienes materiales. El verdadero bienestar no depende de acumular posesiones materiales, sino de desarrollar una vida llena de sentido en un contexto social cooperativo y en armonía con un entorno natural que mantenga su integridad.

Nuestra sociedad utiliza muchos más recursos de los que haya usado nunca otra cultura, y sin embargo no consigue un nivel de satisfacción y plenitud claramente superior. Hay datos que muestran que los ciudadanos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Japón no son más felices que hace cincuenta años, pese a que la riqueza material se ha multiplicado. Así, los ingresos reales por cápita se han triplicado en Estados Unidos desde 1950, pero el porcentaje de ciudadanos que en las encuestas se declaran “muy felices” ha disminuido desde mediados de los años 70. En Estados Unidos, el Indicador de Progreso Genuino llegó a su nivel máximo en 1975, cuando el PIB del país era casi la mitad del actual. Esta paradoja se ha constado en prácticamente todos los países que han visto crecer enormemente su economía y su consumo en el último medio siglo.

La psicología, la neurología, la antropología y la primatología muestran cada vez más que el altruismo, la empatía y la solidaridad son algo natural en los humanos (y, en gran medida, en el conjunto de los primates). Nuestras mentes están mucho menos aisladas de lo que pensamos. El individualismo y el egocentrismo, paradójicamente, nos hacen sentir pequeños. Un estudio reciente en Alemania mostró que la inclinación a participar en cuestiones sociales y a preocuparse por la familia y los amigos fomenta la satisfacción personal, mientras que la inclinación por las ganancias materiales y el éxito resulta contraproducente para la satisfacción vital. Cuanto más practicamos la generosidad, la gratitud y la solidaridad, y cuanto más conectamos con los demás, mejor para nosotros, para la sociedad y para el planeta

¿Botellón o Reflexión?

Por: | 07 de abril de 2011

Proyecto Hombre lleva más de 25 años batallando contra el problema de las drogas en nuestro país. Las trincheras, que antes estaban en la heroína y los barrios marginales, hoy se han extendido a otras clases sociales a través del consumo de todo tipo de drogas. El alcohol es un problema que se subestima, pero en Proyecto Hombre son testigos del modo en que castiga a esos jóvenes golpeados por la crisis y el desinterés de los que se está hablando tanto últimamente. En la entrada de hoy Pepe Mejía y Susana Delgado, de Proyecto Hombre Madrid, nos hablan del trabajo de prevención que realizan en las escuelas.

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Sábado noche por un parque de Madrid. Cientos de jóvenes deambulan sin rumbo con sus botellas de alcohol en la mano. Unos ríen las gracias de otros que se tambalean. Otros ruedan por el césped. Y una chica vomitando junto a un árbol.

Hoy Pablo ha venido al botellón con sus amigos. Como es habitual cada fin de semana. Pero esta vez “se ha pasao”. Está pálido y con las pupilas dilatadas. Pablo siempre les ha dicho a sus amigos que “controlaba” pero hoy se ha pasado.

Entre Pablo y sus seis amigos de instituto se han soplado 3 botellas de whiskey, dos de ron y una de ginebra combinadas con coca cola. Es el patrón habitual que se ha denominado atracones o binge drinking. Jóvenes que beben para emborracharse, desinhibirse y relacionarse, y que lo hacen con una edad de inicio cercana a los 14 años.

Pablo bebe para dejar atrás su timidez. “Cuando bebo me es más fácil hablar con gente que no conozco y que veo en el parque”. Además, Pablo nos dice que en su casa todos consumen alcohol. “Mi padre se coge de vez en cuando alguna cogorza”. “En mi casa se bebe alcohol los fines de semana y cuando salimos con otras familias. Los mayores siempre piden cervezas o vinos y nosotros, delante de ellos, refrescos”.

Una estudiante de un colegio concertado nos contaba que la primera vez que consumió alcohol fue en su casa. “Me siento mejor bebiendo con mis padres. Me siento más segura y estoy segura de que no seré alcohólica”.

Desde las familias hay preocupación, pero menor, porque “todos lo hemos hecho”. Nos cuesta identificar que el alcohol también es una droga.

En un menor cualquier consumo es un abuso. Y, al igual que sucede con el resto de las drogas, cuando más tarde y cuanto menos, mejor.

Como sociedad debemos plantearnos tres objetivos para abordar la problemática del alcohol y jóvenes: separar el binomio alcohol-ocio o alcohol-diversión, retrasar de la edad de inicio y aumentar la percepción de riesgo. Proyecto Hombre trabaja con los educadores y las familias, porque las estrategias para lograrlo deben ser sociales, familiares y educativas: dificultar el acceso, campañas publicitarias... y prevención, mucha prevención.

(Pueden encontrar más información sobre este problema y el trabajo de prevención que realizan los autores de esta entrada en el reportaje Malos tragos, que realizó TVE dentro del programa Crónicas.)

Sanidad: ¿pública o privada?

Por: | 06 de abril de 2011

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La pregunta surge a menudo: "¿Cuánto dinero hay que darle?". Cualquiera que se esté familiarizando con las costumbres sociales vietnamitas se pasea por la vida con un sobre repleto de billetes de miles de dongs (1 dólar = 20.000 dong), listos para ser desembolsados a la menor ocasión. Familiares y amistades colaboran con la celebración de una boda, la fiesta de año nuevo, el funeral de un ser querido... o los gastos hospitalarios.

El dinero que aportan los enfermos hospitalizados y sus familias es fundamental para costear la estancia y los medicamentos. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 60% de los gastos sanitarios en Vietnam son privados, principalmente a través de pagos directos efectuados en el momento en el que haces uso del servicio de salud. La causa está en que solo seis de cada diez vietnamitas están cubiertos por algún tipo de seguro de salud, que además varían enormemente en el grado de cobertura efectiva de los enfermos.

Esta situación se ha visto agravada por una preocupante práctica que algunos hospitales han comenzado a implantar recientemente. Con el supuesto objetivo de incrementar la eficiencia, estos centros han decidido pagar incentivos a aquellos departamentos que cumplan cuotas relacionadas con el número de días de hospitalización y el coste de estancia por paciente. El hospital de Phu To en el norte del país, por ejemplo, ha establecido para su área de pediatría el objetivo de recibir al menos 140 niños por mes. Cada uno debe pagar un mínimo de 1 millón de dong por su tratamiento, con un coste farmacéutico de al menos 230.000 dong por persona. Como era de esperar, han comenzado a llegar las denuncias por estancias injustificadamente largas en el hospital y solicitudes de pruebas médicas innecesarias. Las aseguradoras pagan parte del sobreprecio, pero quienes más sufren son los pacientes pobres que carecen de cobertura.

Al contrario que en Vietnam, el sistema sanitario español protege al enfermo de los elevados costes de una hospitalización. Pero el discurso de la 'búsqueda de eficiencia' que triunfa en Phu To ha empezado a instalarse también entre nosotros, a menudo para justificar reducciones en la calidad de la asistencia sanitaria. Con las competencias de salud transferidas a las autonomías, en estas elecciones conviene que nos paremos a pensar qué tipo de sistema de salud queremos para nuestra comunidad (ver por ejemplo las 18 propuestas de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, publicadas recientemente) y exigir a los partidos que nos expliquen el significado de palabras que en principio a todos nos suenan bien (como eficiencia, esfuerzo conjunto, etc.), pero que a veces esconden gato encerrado. 

¿Juega tu banco con el hambre del mundo?

Por: | 05 de abril de 2011

Niñas reciben alimentos en Pakistán. Copyright: UNHCR/H. Caux

El precio de los alimentos básicos sigue pulverizando récords en los mercados internacionales. De acuerdo con el último informe trimestral de la FAO, el índice de precios alimentarios ha crecido más del 60% en los últimos dos años, varios puntos por encima de la escalada de 2007-08. Si en aquel momento la subida empujó al hambre a 250 millones de personas, no es difícil imaginar lo que ocurrirá en los próximos meses para un número incontable de familias en África, América Latina y Asia

Se trata de una situación grave que debería preocuparnos a todos... a menos que se siente usted en el consejo de administración de una entidad financiera. En ese caso tal vez se haya topado con una estupenda oportunidad para sacar tajada. Gracias a los masters y al ingenio de los economistas de grandes firmas como Goldman Sachs y J.P Morgan, durante los últimos años han proliferado los artilugios financieros que permiten al inversor apostar sobre el precio que alcanzarán los alimentos que se comen los demás. Como en cualquier otro casino las ganancias pueden ser elevadas, pero también el riesgo asociado a ellas.

Aunque no está nada claro que la especulación financiera esté en el origen de la subida de precios, parece indudable que los especuladores contribuyen a sostenerla y, lo que es más importante, multiplican la volatilidad de los mercados. Eso es lo que hace más daño a los productores y consumidores pobres, incapaces de aguantar el shock o de aprovechar sus oportunidades. ¿Qué margen tendría usted si el 70% de sus ingresos familiares estuviese destinado a la compra de alimentos?

La mala noticia es que estos últimos meses constituyen un deja vu de la burbuja de 2008, que vino acompañada de un incremento extraordinario de las operaciones especulativas. Los mercados de futuros en el sector alimentario se habían multiplicado por tres entre junio de 2004 y febrero de 2008. De acuerdo con la declaración de Michael Masters ante el Senado de los EEUU (citada aquí por The Guardian), "la mayor parte del negocio [alimentario] es especulación; yo diría que entre un 70 y un 80 por ciento". Michael lo debería saber, porque el hedge-fund de Wall Street que dirigió durante 12 años ganó mucho dinero con el uso de estos productos financieros.

Pero no todos los tiburones son estadounidenses o británicos. Nuestra Caixa de Cataluña, por ejemplo, ha sacado al mercado su Depósito 100% natural, que anima a los inversores españoles a beneficiarse del encarecimiento del maíz, el azúcar y el café. Los dos primeros constituyen parte de la dieta básica de cientos de millones de personas que se enfrentan a una nueva crisis alimentaria por unos precios que se han disparado con respecto a 2009. ¿Hay algo 100% natural en todo eso?

No estoy seguro de que los pequeños inversores de Caixa Cataluña vayan a tener un gran impacto en el mercado. Pero no es eso lo que debería importar a los clientes presentes y futuros de esta caja de ahorros que se jacta de su obra social, sino el modo en el que sus directivos entienden la responsabilidad ética de una entidad financiera. Cuando ayer por la mañana llamé para informarme sobre este depósito, la comercial que me atendió amablemente resumió todo el interés del producto en una sola frase: "Se trata de un mercado que está evolucionando muy positivamente". "¿Positivamente para quién?", pensé yo. Ahora me arrepiento de no haber hecho la pregunta, así que, si ustedes son clientes, tal vez quieren llamarles y hacérsela.

"Indignaos" contra "Imputaos"

Por: | 04 de abril de 2011

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Carta abierta a José Luis, Mariano, Cayo, Josep, Rosa y al resto de nuestros dirigentes políticos

No sé a vosotros, pero a mí lo que me está quitando el sueño estos días no es la saga sucesoria recién abierta, ni siquiera el reventón del Sporting a la Liga. Lo que de verdad me produce insomnio es pensar en la gran final que los ciudadanos jugaremos el 22 de Mayo, y en los miles de representantes que van a gestionar nuestros gobiernos municipales y algunos autonómicos durante los próximos cuatro años.

No es que me asuste el ejercicio de la ciudadanía. Lo que me preocupa es veros a algunos avalando candidaturas de imputados por graves delitos de corrupción y buscando la paja en el corrupto ajeno mientras ignoráis la viga podrida en casa propia.

Me inquieta no oiros hablar más del verdadero impacto de la corrupción en nuestras vidas, de cómo el enriquecimiento de unos pocos socava nuestra economía y erosiona nuestros servicios públicos. Me indigna que algunos sigáis dando crédito a aquéllos que usan nuestro mandato democrático para arrasar con el medio ambiente y las arcas públicas.

¿Por cuánto tiempo más permitiremos que los corruptos blinden su impunidad a golpe de laguna legal y plazos prescriptivos?

Imagino que habréis leido alarmados que 8 de cada 10 españoles pensamos que nuestras instituciones y representantes políticos son 'corruptos' o 'muy corruptos'. Quizás esta percepción cambiaría si algunos os dedicaseis a apoyar más a los muchos políticos y funcionarios honestos con los que contamos, en vez de cerrar filas en torno a los deshonestos.

Cierto que, en esto del mangoneo, el siglo XXI no es nada original. Nos avalan cuatro mil años de prebendas, corruptelas y trapicheos. Pero algo está cambiando. ¿Lo notáis? Y es que una buena parte de la ciudadanía estamos sacudiéndonos poco a poco la modorra conformista y prevaricadora del “siempre fue así”,  del “todos son iguales” o del “en su lugar yo haría lo mismo”.

Los alegatos de Hessel y Sampedro llegan en el mejor momento. Ya se ven atisbos de una nueva conciencia ciudadana a punto de ebullición: desde las nuevas plataformas de jóvenes dispuestos a movilizarse en busca de ese futuro que los políticos no sabéis, no podéis o no queréis brindarles; hasta los que piden un voto de castigo para penalizar a los grandes partidos, pasando por la plétora de organizaciones y grupos que siguen luchando por la transparencia y por la defensa de una justicia social incompatible con la plaga de la corrupción.

En Avaaz, ya somos casi 100.000 ciudadanos los que os estamos exigiendo medidas eficaces contra la corrupción: Ahora, a pocos días del cierre oficial de vuestras candidaturas para Mayo; pidiéndoos que os ganéis nuestro voto, no a base de palabrería y celebraciones populistas, sino a base de liderazgo y coraje político, excluyendo de vuestras listas a todos aquellos candidatos imputados o condenados por graves irregularidades y delitos asociados con la corrupción.

Aún insomne, me despido con la convicción de que muy pronto serán nuestras voces y acciones ciudadanas las que os quiten el sueño a vosotros. Por el bien de nuestra democracia.

Atentamente.

P.D.: José Luis, Mariano y el resto, imagino que después de leer esta carta estaréis deseando uniros a esta campaña. ¡Firmad aquí y reenviad a todos vuestros conocidos!

¿Se necesitan 11.000 delegados oficiales para cambiar el mundo?

Por: | 01 de abril de 2011

Eath summit meeting

Participo estos días en una conferencia internacional del Proceso de Rabat sobre la protección social de los trabajadores africanos que viajan a Europa. La reunión, organizada por los gobiernos de España y Marruecos con el apoyo de la Comisión Europea, constituye una verdadera jungla de funcionarios, diplomáticos y expertos de todo pelaje (los recesos son la Champions League de la lucha por el canapé).

 

En los años que llevo trabajando en este sector he asistido a demasiadas reuniones internacionales similares a esta (incluyendo varias de las grandes conferencias de la ONU y la Organización Mundial del Comercio) y en cada una de ellas me hago la misma pregunta que se estarán haciendo ustedes: ¿Además de gastar generosamente los recursos de los contribuyentes y regular el sueño de los asistentes, para qué demonios sirven estas reuniones?

Los números no ayudan. De acuerdo con la información de Naciones Unidas, la Cumbre del Clima de Bali convocó a la friolera de 11.000 delegados oficiales, entre representantes gubernamentales, funcionarios de la ONU y medios de comunicación. ¿Cuánto no habrán costado las 17 conferencias globales organizadas por la Convención del Clima desde 1995? Y todo esto sin tener en cuenta el coste de la romería 'alternativa' que montamos en cada ocasión los movimientos y ONG, que disparan las cifras en euros y emisiones de CO2.

Se pone peor. La iniciativa por la Alianza de las Civilizaciones  -con resultados ampliamente desconocidos- sostiene en Nueva York una oficina de varias decenas de funcionarios, tras haber organizado desde 2007 reuniones anuales en las que participan miles de delegados. En el caso de la OMC, cinco atestadas y sonoras cumbres en los últimos diez años han sido insuficientes para cerrar las negociaciones de la Ronda de Doha (pero en este caso cualquier alternativa al formato 'bully' de EEUU y la UE estaba condenada al fracaso, aunque se hubiesen reunido alrededor de una mesita de té).

Afortunadamente, no todo en esta vida es cuestión de dinero. Cuando funcionan, las conferencias internacionales constituyen una ayuda imprescindible en la construcción de normas e instituciones globales que resuelven nuestros problemas. La Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo que tuvo lugar en Río en 1992 puso en marcha una agenda global que hoy nos permite hablar de cambio climático o de escasez de recursos con una naturalidad impensable en aquel momento. Esta misma reunión en la que participo en Rabat constituye un verdadero experimento institucional: administraciones africanas y europeas trabajan juntas para 'gobernar' los flujos migratorios y hacer que todos ganen con ello. Un pequeño ejemplo: la simple posibilidad de que un inmigrante de Malí pueda retirarse en su país con la pensión que ha generado trabajando en Dinamarca durante años supone por ahora ciencia-ficción; y esta iniciativa podría cambiar eso.

Así que el asunto tiene matices. La decisión de convocar una costosa conferencia internacional debe estar bien justificada, pero en ocasiones esa justificación es real. Por eso necesitamos que quienes las organizan rindan cuentas detalladas de los resultados, algo que, lamentablemente, ahora no ocurre. Por ahí hay que empezar. 

 

Sobre los autores

3.500 Millones es un blog coral dirigido por Gonzalo Fanjul. Este espacio es el resultado de un esfuerzo colectivo en el que los protagonistas de la lucha contra la pobreza comparten su experiencia y sus propuestas.

Autor

  • Gonzalo FanjulGonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, impulsa la iniciativa porCausa y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG

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