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3500 Millones

Los que cuentan la guerra en Siria

Por: | 08 de abril de 2013

El texto y la fotografía son de Pablo Tosco, periodista y fotógrafo freelance.

Siria 3243
Hussein Abdo entre los escombros de su casa en el barrio de Jabal Badro en Alepo

El viernes pasado el secuestro de cuatro periodista italianos pasó a ampliar la lista de profesionales de la comunicación víctimas de la guerra. ¿Cómo se esta gestionando la cobertura periodística del conflicto sirio?

Hace unos días se cumplían dos años del inicio del conflicto sirio. Las primeras imágenes que los medios de comunicación difundieron eran de unas manifestaciones  contra el régimen opresor de Bashar Al-Assad en las calles de Homs y Alepo. Eran imágenes tomadas con teléfonos móviles y colgadas luego en Youtube por jóvenes activistas para dar a conocer al mundo lo que estaba sucediendo. Luego vinieron los testimonios de las matanzas que se producían durante las manifestaciones y a partir de allí las historias que fueron viendo la luz eran de cómo esos mismos manifestantes, ante la opresión, persecución y muerte de familiares y vecinos, cogieron las armas y conformaron el Free Syrian Army (FSA).

La actualidad ahora es mucho más compleja debido a la implicación en el conflicto de Al Nusra y otras facciones de radicales islámicos, a los negocios oscuros –y no tan oscuros- que el Consejo de Seguridad de la ONU se trae en la zona (Rusia es uno de los principales proveedores de armas del régimen de Al-Assad) y a los intereses de países occidentales y orientales en este territorio convertido desde hace décadas en un polvorín.

La mayoría de lo que hemos visto y sabido sobre lo sucedido en Alepo, Homs, Idlib y Deir Ezzor ha sido y es narrado por activistas sirios comprometidos con la idea de visibilizar el drama de la guerra y periodistas freelance –tanto fotógrafos como redactores- que se juegan la vida por contar las atrocidades que están sucediendo: francotiradores del régimen disparando contra civiles, periodistas y médicos como objetivo militar y misiles scuds arrasando barrios enteros y sepultando a personas ajenas a las milicias rebeldes entre cascotes y escombros, entre otros hechos infames.

Mientras gran parte de los medios españoles cubren el expediente con pequeñas píldoras informativas que más que visibilizar el conflicto anestesian por su falta de perspectiva y profundidad, otros medios internaciones declinan las ofertas de reporteros independientes escudados en el argumento de que Siria no es un lugar seguro para un periodista y no desean que éstos se expongan pensando que pueden vender sus materiales a ese medio en cuestión. Absurdo. Más aún cuando en esos mismos medios aparecen crónicas, relatos, imágenes, vídeos sobre Siria distribuidos por agencias que a su vez suelen trabajar con freelances.

Son pocos los medios que hoy invierten en seguros de vida, chalecos antibalas, logística y mucho menos en formar a sus periodistas para que tengan cierta destreza a la hora de cubrir zonas de conflicto. Y muchos menos, los que se arriesgan a un posible secuestro… y a tener que pagar después el rescate. Lamentablemente, la sospecha es que no es una cuestión de preocupación por el periodista. ¿Qué es lo que preocupa?

Son muchos los periodistas que trabajan de forma puntual con las grandes agencias de información sin ningún tipo de contrato. La agencia sólo se compromete a recibir el material y valorar si lo compra o no, y en el caso de que le interese paga un precio fijo por el trabajo. No obstante, un gesto empático, algo que a mi me pareció muy revelador en cuanto al respeto y valor que estas agencias tienen por la profesión de periodista fue un pequeño detalle en uno de los correos que intercambié con AFP.

Al final de este email, mi contacto en AFP me saludaba cálidamente y me pedía que: “por favor, ten cuidado”. Es un detalle mínimo, pero me llamó la atención la diferencia con ciertos medios nacionales que ni a mi compañero ni a mi nos llegaron a contestar ni un email con crónicas, aunque no sea más que con un: “gracias por ofrecernos el material”.  

Qué menos, cuando esos emails fueron enviados desde un conflicto que se ha cobrado la vida de varias decenas de periodistas y otros tantos permanecen en paradero desconocidos, secuestrados por quién sabe quién, como James Foley desaparecido el pasado noviembre o, más recientemente, los cuatro reporteros italianos. 

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Mientras decenas de familias cenaban el martes  22 de febrero por la noche, la tierra tembló y se tragó dos manzanas enteras. Un misil Scud lanzado por el régimen cayó en Jabal Badro, un barrio de Alepo. Allí, murieron 60 personas. Es emocionalmente inconmensurable cuando entiendes que esa cartografía de las ruinas y escombros es producto de un acto humano.

De las dos manzanas solo quedaban en pie dos edificios de unas tres plantas, el resto eran montañas de ladrillos, hormigón y hierro. Un nube de polvo filtraba toda visibilidad.

Hussein nos coge del brazo y nos pregunta si somos periodistas independientes, le decimos que no trabajamos para ningún medio. Con una mirada seria y enjuiciadora arremete si somos de Al jazeera y le respondemos que recogemos historias y las compartimos con medios que deseen dar cuenta de lo que aquí sucede. 

Creando un camino entre los escombros trepamos por el interior de lo que fue su casa, subimos por la que fue la escalera hasta el segundo piso, entre pilares, pedazos de techos y ladrillos se filtra un rayo de sol que ilumina a Hussein y a su mano señalando la habitación donde están Zakia, Nour y Faris sus tres hijas fallecidas en el atentado tapadas con unas telas blancas. Me coge de nuevo el brazo y pide que haga fotos, que es la única manera de mostrar al mundo como una guerra se lleva vidas de personas inocentes y mata de dolor a las que quedan vivas.

Quizás en estos tiempos de "crisis", los medios de comunicación están mas preocupados por sobrevivir que por la construcción de un espacio para un periodismo comprometido, respetando a las fuentes, buscando la pluralidad para la generación de masa critica, promoviendo el debate, dando voz también a las personas que no la tienen. Porque aunque duela y genere rechazo hacer visible las huellas que va dejando una guerra es una cuestión de responsabilidad.

Quizás en estos tiempos de "crisis" el objetivo del periodismo es estar ahí, preguntando, escuchando, mirando, comprendiendo y acompañando. Buscando una verdad subjetiva al drama de Hussein y su familia, que no es propagandística sino comprometida.

Hay 13 Comentarios

Finaliza el artículo diciendo que el periodismo debe continuar "buscando la pluralidad". Aunque a lo largo del texto cuando habla de la brutalidad del conflicto sólo se refiere a "francotiradores del régimen disparando contra civiles, periodistas y médicos como objetivo militar y misiles scuds arrasando barrios enteros y sepultando a personas ajenas a las milicias rebeldes". ¿Y los coches bomba que los islamistas ponen en Damasco? ¿No son matanzas indiscriminadas? ¿Rusia es el único miembro del Consejo de Seguridad con "negocios oscuros?" El manido discurso de un grupo de "jóvenes activistas" que se reúnen para formar un frente de liberación sólo se lo puede creer aquél que ha estado en Siria de la mano de una de las dos partes, que le ha contado su versión y que, evidentemente, no lo ha contrastado con la contraparte.

Leo comentarios que hablan de partidismo, creo que no es lo mas importante, la guerra es lo aberrante que debe captar nuestra atención. ¿tiene alguna diferencia que las atrocidades de la muerte de inocentes las cometa uno u otro bando? quien toma las armas para detener manifestaciones es un asesino, y luego de dar el primer tiro todo se sale de control. En la revuelta siempre van a sacar partido los mas violentos. Pobre pueblo sirio, les toco vivir en una zona geográfica intocable. Les venden armas 10 años y luego intervendrán tibiamente. Cualquier semejanza con la guerra de los Balcanes es pura coincidencia. Felicito al autor, aclara algunas cosas, y trata de dar visibilidad a la guerra. Abrazo

Se habla mucho del periodismo de conflicto y de sus riesgos y muy poco de la guerra en si. Los dramas humanos son inherentes a un conflicto, y en esto no hay merito. Falta analisis, falta decir quien esta detras del conflicto, quien los financia, quienes son los asesinos de ambos lados, pues en una guerra amigo hay dos bandos y en tu articulo solo aparece uno.

El autor del relato ha estado en Siria por lo menos y ha visto lo que pasa. Es difícil saber qué es verdad y qué es mentira cuando uno lee artículos y opiniones a veces contradictorios. Sobre todo, es difícil para el que no tiene ni idea y sólo lee el periódico o ve las noticias sentado en su sillón. Este artículo no sólo habla de la guerra en Siria, sino que la utiliza de marco para reflexionar con ejemplos y desde dentro del mundo periodístico la situación de una profesión que hasta el más inepto reconocerá que es fundamental para la buena salud de una comunidad.

El autor del relato ha estado en Siria por lo menos y ha visto lo que pasa. Es difícil saber qué es verdad y qué es mentira cuando uno lee artículos y opiniones a veces contradictorios. Sobre todo, es difícil para el que no tiene ni idea y sólo lee el periódico o ve las noticias sentado en su sillón. Este artículo no sólo habla de la guerra en Siria, sino que la utiliza de marco para reflexionar con ejemplos y desde dentro del mundo periodístico la situación de una profesión que hasta el más inepto reconocerá que es fundamental para la buena salud de una comunidad.

El relato es sesgado y partidista. Claro reflejo de una versión poco rigurosa de lo que sucede en Siria. No leo ni una línea de las barbaridades que cometen los islamistas radicales, los terroristas...las violaciones, asesinatos, secuestros, expolios....eso no lo veo en el artículo. Efectivamente, la guerra la cuenta unos cuantos activistas de no se sabe bien qué, y unos cuantos pseudoperiodistas de tres al cuarto, que han tomado partido. La independencia periodística brilla por su ausencia en Siria, como ya sucedió en Libia.

El relato es sesgado y partidista. Claro reflejo de una versión poco rigurosa de lo que sucede en Siria. No leo ni una línea de las barbaridades que cometen los islamistas radicales, los terroristas...las violaciones, asesinatos, secuestros, expolios....eso no lo veo en el artículo. Efectivamente, la guerra la cuenta unos cuantos activistas de no se sabe bien qué, y unos cuantos pseudoperiodistas de tres al cuarto, que han tomado partido. La independencia periodística brilla por su ausencia en Siria, como ya sucedió en Libia.

El relato es sesgado y partidista. Claro reflejo de una versión poco rigurosa de lo que sucede en Siria. No leo ni una línea de las barbaridades que cometen los islamistas radicales, los terroristas...las violaciones, asesinatos, secuestros, expolios....eso no lo veo en el artículo. Efectivamente, la guerra la cuenta unos cuantos activistas de no se sabe bien qué, y unos cuantos pseudoperiodistas de tres al cuarto, que han tomado partido. La independencia periodística brilla por su ausencia en Siria, como ya sucedió en Libia.

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El relato es sesgado y partidista. Claro reflejo de una versión poco rigurosa de lo que sucede en Siria. No leo ni una línea de las barbaridades que cometen los islamistas radicales, los terroristas...las violaciones, asesinatos, secuestros, expolios....eso no lo veo en el artículo. Efectivamente, la guerra la cuenta unos cuantos activistas de no se sabe bien qué, y unos cuantos pseudoperiodistas de tres al cuarto, que han tomado partido. La independencia periodística brilla por su ausencia en Siria, como ya sucedió en Libia.

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Gracias por el relato, es duro leerlo pero es necesario que seamos conscientes de lo que pasa y hagamos todo lo posible por parar esta guerra.

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Sobre los autores

3.500 Millones es un blog coral dirigido por Gonzalo Fanjul. Este espacio es el resultado de un esfuerzo colectivo en el que los protagonistas de la lucha contra la pobreza comparten su experiencia y sus propuestas.

Autor

  • Gonzalo FanjulGonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, impulsa la iniciativa porCausa y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG

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