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3500 Millones

Cuando el hambre no se para en el Estrecho

Por: | 16 de octubre de 2013

Esta entrada ha sido escrita por José María Medina, director de PROSALUS. Hoy se celebra el Día Mundial de la Alimentación, y esta es una de las organizaciones que impulsan la campaña Derecho a la alimentación. La declaración completa se puede consultar en la web de la campaña.

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Niños refugiados congoleños reciben ayuda alimentaria en Nyakabande. Foto: ACNUR/F. Noy.

Desde hace más de 30 años, cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación (DMA). En España lo celebramos con la preocupación creciente por el incremento de la inseguridad alimentaria en nuestro entorno cercano: tres millones de personas que sobreviven con apenas 300 euros al mes, miles de niños en situación de subnutrición, otros muchos que padecen sobrepeso y obesidad, demanda creciente de ayuda alimentaria... Más del 17 % de toda la ayuda alimentaria europea viene a nuestro país, lo que nos convierte en el principal receptor de la UE.

Hace apenas cinco o seis años, cuando se produjo la gran crisis alimentaria que llevó en pocos meses a más de cien millones de personas al hambre, nos parecía algo lejano y ajeno a nosotros. Pero ahora la realidad del hambre pasa por encima de las fronteras del desarrollo y se nos presenta delante de nuestra propia puerta. Ahora nos damos cuenta que los fallos del sistema alimentario mundial no se paran en el Estrecho.

Este año la reflexión que la FAO plantea en el DMA está relacionada con la necesidad de sistemas agroalimentarios sostenibles y saludables para poder garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición a todas las personas. Este organismo internacional se pregunta y nos pregunta: ¿cómo tiene que ser un sistema alimentario sostenible?

Tanto en los países desarrollados como en los emergentes se van consolidando sistemas alimentarios agroindustriales en los que la producción se dedica de forma creciente a grandes redes comerciales, con mayor número de intermediarios entre el productor y el consumidor, con un poder creciente de la distribución que se concentra en menos empresas cada vez mayores, que juegan un papel decisivo en el comercio mundial de alimentos y en el establecimiento de qué se produce y qué se consume, imponiendo condiciones a los actores del resto de fases del sistema, generando relaciones muy desiguales.

Estos sistemas generan unas externalidades negativas –como la producción de residuos, la contaminación, las emisiones de gases de efecto invernadero o la pérdida de biodiversidad- cuyos costes por regla general no se asumen y que, por tanto, no se tienen en cuenta a la hora de definir estrategias y tomar decisiones. No hay adecuados instrumentos –mecanismos políticos de ordenación y control- para la gobernanza mundial.

No se pueden considerar sostenibles unos sistemas alimentarios que en todo el mundo están permitiendo -o incluso provocando- que cerca de mil millones de seres humanos pasen hambre día tras día, que otros 900 millones padezcan sobrepeso y 500 millones obesidad. El hecho de que casi la mitad de la población mundial sufra alguna forma de malnutrición evidencia que los sistemas alimentarios no tienen como objetivo la mejora de la nutrición.

Ni el hambre es patrimonio exclusivo de los países en desarrollo ni el sobrepeso lo es de los países desarrollados. Los sistemas alimentarios globalizados han globalizado los problemas de malnutrición. Estamos ante unos sistemas alimentarios que no son sostenibles ni desde un punto de vista medioambiental ni desde un punto de vista social ni desde un punto de vista nutricional y de salud.

Deberíamos empezar a entender que los problemas alimentarios de los países pobres están muy relacionados también con nosotros, con nuestra realidad y que, por tanto, lo más inteligente sería trabajar juntos, apoyarlos para apoyarnos, buscar soluciones que sirvan a todos.

Hay 4 Comentarios

No fuera malo que además de politicas para, inmediatamente, erradicar el hambre se implementaran acciones, con igual determinación y eficacia, para el control del crecimeinto de la población mundial. a todas luces insostenible incluso suicida

El mundo globalizado tiene sus ventajas y también sus inconvenientes.
Y pecados.
La mala alimentación ha sido y es endémica en un gran número de países, estando las poblaciones a merced de hambrunas ante cualquier cambio climático por insignificante que sea.
Falta el agua, o sobra que es lo mismo de malo.
La tecnología de hoy podría combatir eficazmente este mal. Y también otros males como éste.
Pero están los inconvenientes políticos, de líderes y liderazgos interesados.
El dinero que se puede sacar.
Que tutelan el hambre, como una herramienta de logros y rentabilidad inmediata.
A costa de los países desarrollados.
Un negocio puro y simple.
Que hace su agosto, porque a nivel mundial no existe una norma solidaria que se salte las fronteras y los intereses particulares.
Y los líderes y las tutelas de jefaturas inútiles.
Para arregla el hambre en el mundo, y la incultura, y el atraso, y el abandono de la gente.
Ante el negocio y la avaricia desmedida de los mediocres intermediarios.
Que les interesa que perdure, claro está.
Que solo van a lo suyo.
Sin importarles un comino el sufrimiento ajeno de mujeres, niños, hombres y ancianos.
Ni que se esfumen las generaciones desnutridas.
Ampliando el desierto en medio de las ciudades.

Lo cierto es que hasta hace muy poco cuando veíamos la realidad de la hambruna, directamente nos trasladábamos a África, quizá Etiopía. Pero ahora que lo tenemos en las puertas, en nuestra propia sociedad obervadoras en todo este tiempo, el miedo a caer en esa realidad crece y muchos, incluso, optan por la violencia por mantenerse fuera de ella. Esto demuestra que creerse una sociedad diferente, superior es un gran error que no queremos aceptar.
http://interesproductivo.blogspot.com.es/

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Sobre los autores

3.500 Millones es un blog coral dirigido por Gonzalo Fanjul. Este espacio es el resultado de un esfuerzo colectivo en el que los protagonistas de la lucha contra la pobreza comparten su experiencia y sus propuestas.

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  • Gonzalo FanjulGonzalo Fanjul lleva más de veinte años dedicado al activismo contra la pobreza, impulsa la iniciativa porCausa y colabora como investigador con diferentes think tanks, universidades y ONG

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